12
Jul

Ese soldado desconocido: La vida de Ernie Pyle

Ernie Pyle en Normandá

Ernie Pyle en Normandía

Andrés Ugueruaga

Santa Fé, Argentina

                                                                                                      

 

Este periodista fue uno de los primeros en reportar

directamente desde los frentes de batalla. Sus escritos

están reunidos en cuatro libros que desde su muerte,

y equivalen a la Biblia en el campo periodístico.

La guerra de Iraq ha despertado un nuevo interés

en sus trabajos periodísticos de guerra.

Ernie Pyle fue como un soldado

que luchaba desde el papel,

y reflejaba la realidad desde lo más real y

crudo de la guerra, dejando una frase como reflexión:

con la guerra pierden todos,  incluso los que ganan, lloran, sufren

y mueren…Ese parece ser  su legado más grandioso.

 

Ernest Taylor Pyle nació el 3 de agosto de 1900 en una granja cerca de Indiana. Fue un periodista que escribió para el Scripps Howard, diario en el que había comenzado a trabajar desde 1935 hasta su muerte ocurrida el 18 de abril de 1945. Ernie Pyle fue un adelantado para su época, y fue el primer corresponsal de guerra de la historia que escribía sus notas en el mismo frente de batalla.
A los 18 años se reclutó en la Marina de Estados Unidos, poco antes de que la primera guerra finalizara. Tras un breve paso por esta contienda (solo tres meses estuvo en al frente en la primer guerra) asistió a la Universidad de Indiana, tuvo la oportunidad de viajar a Oriente y de armar el diario de los estudiantes.
A pesar de que no llegó a graduarse, Pyle continuó dedicándose a redactar artículos para algunos diarios locales de Indiana., aunque en 1923, entró como reportero en el New York Daily News- que se había fundado hacia dos años, por lo que todas las autoridades eran jóvenes con voluntad de innovar en el mercado de aquella época. Ernie Pyle fue nombrado editor del Washington Daily News. En pleno ascenso, en 1928, y por cuatro años, se le confió el trabajo de ser primer columnista de la aviación.
Es allí en Washington en donde conoció a Geraldine Siebolds, a quien la apodó como “Jerry” su conflictiva esposa. Tres años después, cansado con su monótono trabajo de escritorio, Ernie Pyle decidió renunciar, para buscar una manera de abrirse camino, y conocer América, con su esposa y compañera Jerry y su flamante Ford T. Parece ser que Jerry, como él la llamaba, era también en algún sentido famosa. Ella viajó junto a Pyle de pueblo en pueblo, allá por los años `30, cuando su esposo escribió su famosa columna llamada “On the Road”, En el camino. Pyle a menudo se referia a su Jerry “como la chica que va conmigo”. Hacia 1940 Geraldine comenzó a enloquecer y a consumir grandes cantidades de alcohol. No tardaría en llegar el divorcio. Según algún biógrafo, Jerry había comenzado a sufrir el mal carácter de Pyle, al tiempo que comenzaba también a volverse loca y alcohólica. Por su lado Pyle, había comenzado a  viajar casi constantemente a zonas bélicas en los años ´40, soportando el colapso de su  matrimonio con estos viajes  y también  con otras mujeres.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                               
Pyle al mismo tiempo que viajaba por los  lugares más recónditos de Estados Unidos, encontró una vez más, la oportunidad de volver a escribir, reemplazando esta vez a un famoso columnista llamado Heywood Broun, lo que resultó ser todo un logro. Inmediatamente Pyle comenzó a escribir una columna dedicada a colectar las opiniones de diversas gentes y lugares que él encontraba en su peregrinaje por el país del norte.
Estos trabajos fueron editados en Home Country.  

 

La innovación

En alguna ocasión este periodista confesó con esclarecedoramente: “Aquel día había visto matar fríamente a un hombre, a un soldado. Eso me indujo a escribir para desahogarme de tanta muerte… Sé que ni Life ni Time ni ninguna otra publicación que se respete compraría este relato. Quizá sea un relato amargo, pero creo que así es el verdadero heroísmo. El relato que mira a la realidad de frente sin falsos pudores… Con sus porquerías, sin buenos ni malos…”. Por lo general Ernie Pyle no escribía desde lo que se dice “desde afuera”, sino como cualquier otro soldado que está en el frente de batalla, y se decide escribirle una carta a un amigo. Desde el comienzo de su prospera carrera estuvo en los zapatos de los soldados, por lo que comprendía muy bien la situación por la que ellos pasaban. Pyle fue el primero en pedir una paga para los soldados que luchaban en el frente, así como los aviadores tenían la suya. Es así que el Congreso ordenó mediante una ley, pagar a los soldados del frente una paga del 50% extra por servicios en el combate, el por aquel entonces famoso “proyecto de ley Ernie Pyle”.

Cuatro libros bastaron para que Ernie Pyle pasara a ser un hito en el periodismo de guerra. Escribió: Ernie Pyle in England, Ernie Pyle en Inglaterra. Este libro fue escrito en 1941, y consiste en una colección de informes de guerra que datan de 1940 a marzo de 1941 en que se relata los efectos de los bombardeos alemanes en las calles Londinenses y del coraje de los británicos en medio del horror de la guerra.  Here Is Your War, Aquí esta tu guerra. Este es la obra más celebrada de todas. Fue escrito en 1943 durante la segunda guerra en África. Este libro refleja que “pocos como él, informaron sobre la guerra con una mirada detallada de los hechos que ocurren en el frente de batalla…Ni tampoco tienen el balance entre la observación objetiva y el punto de vista personal” tal como dijo un critico. El otro libro escrito al año siguiente, en 1943, fue Brave Men, Hombres valientes, asentando aun más su reputación como corresponsal de guerra favorito de Estados Unidos. En esta ocasión reporta sobre el desembarco de las fuerzas norteamericanas en Sicilia en 1943 y la liberación de Paris, en agosto de 1944 (Año en que ganó el Premio Pulitzer). Estos dos fueron best sellers en la época y fueron muy codiciados por Hollywood como base para el desarrollo de la película de la Segunda Guerra llamada “Ernie Pyle´Story of G.I. Joe, la cual protagonizó Burgess Meredith como un reportero de delgada silueta de unos 44 años de edad. Y su último libro: Last Chapter, último capitulo, fue publicado post mortem en 1946, Pyle por ese entonces era ya recordado como un héroe nacional.

Sus artículos además de ser totalmente honestos y vividos, desarrollados con un lenguaje más que claro, y para nada desentendido con el lenguaje militar. Su innovador talento lo convirtió en lo que fue: uno de lo reporteros de guerra más populares de todos los tiempos. La mayoría de la población tenía acceso a ellos. Eso le valió una gran popularidad, por lo que él disfrutaba de incondicionales lectores que lo leían en 200 periódicos. Cuando las tropas norteamericanas desembarcaron en Irlanda, Pyle vivió y compartió con ellos el día a día., cuando ellos fueron a combatir al África, sus columnas se llenaron de frases comunicando todo el dolor, la nostalgia y el miedo que los soldados sintieron. Cabe rescatar que tanto en el desembarco en el sur de Italia como en el desembarco de Normandia, Ernie Pyle estaba allí como un soldado más, metido entre las tropas.

Su campo de acción transcurrió en Inglaterra, Estados Unidos, África y Japón. El 18 de abril de 1945, Pyle fue alcanzado por el fuego, en la isla de IE Shima (una isla que pertenece a las islas de Okinawa), de una ametralladora enemiga y llevado por un jeep del Comando 305 con otros tres soldados más. El campamento estaba a poco más de tres kilómetros de allí. Era un trayecto que daba al mar, limpio de minas y habitualmente se transitaba sin problemas por allí. Pero a poco de llegar un francotirador abrió fuego, el jeep se detuvo y cayó al costado. Se dice que Pyle y el coronel que iba con él. Joseph B. Coolidge levantaron la cabeza, mirando qué había sido de los otros. Sus ultimas palabra fueron “Are you allright?” ¿Están todos bien? Pero el francotirador abrió fuego nuevamente y Pyle fue ultimado. El coronel llamó a un medico, de todas maneras estaba muerto. Ernie Pyle fue enterrado con su casco puesto en un cementerio de la Armada junto a otros 4.500 soldados, en Okinawa. Poco después, Ernie Pyle fue trasladado al Nacional Memorial Cemetery en Honolulu. Un entendido en la materia dijo que Pyle “comprendió a los anónimos hombres que lucharon, merodearon, murieron y vencieron en la guerra”
Ernie Pyle un periodista real, el corresponsal norteamericano de guerra, el ganador del Pulitzer y que murió en una acción bélica poco antes de que terminara la guerra (su intención era la de persistir en el frente de batalla hasta que la guerra terminara totalmente).

Esa noticia impactó a una nación todavía en duelo por la muerte de Franklin D. Roosevelt seis días antes. Los llamados congestionaron los teléfonos de los diarios, y en el frente de combate la muerte, del corresponsal fue el tema principal entre las tropas. Hasta el entonces flamante presidente Harry Truman, supo rendir tributo a este periodista que informó a toda una generación de estadounidenses durante la Segunda Guerra Mundial.

 En Alburquerque, Nueva México, Ernie Pyle en 1939 construyó una casa que ahora sirve como local de la sucursal más pequeña de la Alburquerque Public Library. En su interior hay fotos de Pyle y artículos en su puño y letra, además de recortes de periódico de la época comentando   sobre su carrera como corresponsal durante la Segunda Guerra Mundial y su muerte a manos de un francotirador el 18 de abril de 1945 en Ie Shima, Ernie Pyle (1900-1945) fue el más famoso y querido reportero de Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial. Su pluma no pasó por alto nada de lo que en la guerra ocurrió y ocurre.

 

 

ERNIE PYLE EN COMIX

Diez años después de su muerte, el influyente trabajo de Ernie Pyle como reportero de guerra influyó tanto al dibujante italiano Hugo Pratt, como al guionista argentino Héctor Oesterheld. Tal es así que el admirado periodista pasó a llamarse Ernie Pike. En esa aventura, ambientada en medio de la Segunda Guerra Mundial, en Nueva Guinea, una patrulla australiana huye del ataque japonés en busca de la costa, a la espera del arribo de un barco aliado salvador. Pero la patrulla es devastada en la huída y la ayuda nunca llega. Sin embargo, en mitad de la tragedia, a segundos del final inexorable, un par de hombres resuelve preservar la ilusión de uno de los sobrevivientes…

 

 

Ernie Pike es un personaje que reflexiona sobre la guerra y los recovecos de dignidad que hay en ella, su dignidad en la que hay lugar para matar y morir. . Este fue tal vez el mejor trabajo que estos dos próceres del comix realizaron en conjunto. Su protagonista, un corresponsal de guerra asqueado de la hipocresía de los uniformes y resuelto a romper con las falsas crónicas repletas de gloria, relata en sus notas historias pequeñas, la de soldados que, en medio de una situación crítica, buscan un resquicio de dignidad. Son hombres, después de todo, y están allí para matar y morir, pero son trabajadores, granjeros, médicos, estudiantes: esos son los protagonistas de las crónicas de Ernie Pike, uno de los puntos más altos en la historia del cómic.

Tras el distanciamiento de ambos, y a pesar de que Pratt publicó en Europa parte de la saga adjudicándose la autoría completa, Oesterheld no obstante continuó dedicándose a guionar las conmovedoras historias de Ernie Pike, los dibujantes serían en esta ocasión Alberto Breccia y Solano López. Sin embargo, y pese al recelo que quedó entre ellos, las crónicas de Ernie Pike no sólo fueron el punto más alto en la obra de ambos creadores, también representó un punto de inflexión en la historieta de aventuras en Argentina.

12
Jul

12 hombres en pugna

Raúl Díaz

 

  

La gente de mi generación, y otros un tanto más jóvenes, seguramente recuerdan la película que en español se llamó precisamente así, “Doce hombres en pugna” que en su original inglés se denomina, “Twelve angry men”. Seguramente la recuerdan porque es una de esas películas que realmente impactan y lo hacen no solo por lo que dicen y cómo lo dicen, sino también –y por momentos quizás principalmente-, por el trabajo actoral de esos doce hombres que están furiosos, para seguir el nombre original, o que, para seguir el español, se enfrentan en pugna.  

 

Si ese impacto se produce en cine por las razones señaladas, imagínese usted lo que significa de trabajo lograrlo en teatro donde el director no puede gritar ¡Corte! y repetir la toma una y otra vez,  sino que las acciones se suceden ininterrumpidamente y no hay manera de volver atrás.

 

Pues bien, ese impacto es el que se proporciona al público en la versión teatral que actualmente se presenta bajo la dirección de José Solé y un elenco de auténtica primera línea que, encabezado por Ignacio López Tarso (Jurado 8), cito en estricto orden del número de Jurado que les corresponde, del 1 al 12, con el necesario salto del 7 al 9. David Ostrosky, Miguel Pizarro, Juan Ferrara, Roberto Blandón, Miguel Rodarte, José Elías Moreno, Aarón Hernán, Salvador Pineda, Patricio Castillo y, Luis Gatica, a quien me tocó ver, en el papel que alterna con Rodrigo Murray.

 

La escenografía, que reproduce estupendamente una sala de 1957 en la que se reúne el Jurado que habrá de decidir si un adolescente acusado de asesinar a su padre es o no culpable, se debe a Fernando Payán y contribuye de manera decisiva a lograr la atmósfera adecuada. Iguales méritos debe otorgársele a la iluminación de Jorge Ramírez y al vestuario de Diana Muñoz.

 

Si fríamente observamos cual es la cuestión central de la pieza, su desenlace no tiene mayor chiste porque, aún sin tener ningún antecedente, se hace evidente desde el principio cual será el final, tanto que hasta podría titularse “crónica de un veredicto anunciado” sin embargo, la obra logra captar totalmente la atención del público desde el primer momento y mantener la tensión a lo largo de sus aproximadamente dos horas de duración que se presentan sin intermedio.

 

Sucede así porque el perfil psicológico de todos y cada uno de los personajes está perfectamente dibujado y su conducta es reflejo de, claro, sus personales circunstancias, pero también del momento histórico y la sociedad que viven –mediados del siglo pasado y plena guerra fría-, con un nacionalismo exacerbado y, todavía, con la creencia real de que vivían el mejor de los mundos posibles. Apenas unos 10 años después ese espejismo les saltó en mil pedazos y sus propios jóvenes se encargaron de hacerlo estallar

 

Nada de raro tiene, entonces, la diatriba del Jurado 10 (un desconocido, por excelente, Salvador Pineda en el mejor trabajo de su carrera y donde la mano de Solé se hace más que evidente), que expone en toda su bestial claridad la mentalidad fascistoide de los que ayer, como hoy desgraciadamente, creían auténticamente en la “superioridad americana”. Esos de ayer quizás ya no estén para verlo pero, los de hoy, tienen que no solo verlo sino asimilarlo, un negro, muy posiblemente, sea su próximo presidente. La “superioridad americana” se hace astillas.

 

La vida, la maravillosa vida es indetenible y, quien lo dijera, una adusta Sala del  Jurado de hace 51 años, en  la que 12 hombres se desnudan en lo interno y airean, quizás sin proponérselo, sus más recónditos pensamientos y sentimientos, filias, fobias, temores, motivaciones y esperanzas, cobra hoy plena vigencia. La cobra porque, síntesis de la sociedad, nos dice lo que esa sociedad era y lo que, con todo y sus cambios pero también persistencias, es la de hoy.

 

La “crónica de un veredicto anunciado” es eso, no hay lugar para la expectativa en ese sentido, no es pues importante si el dictamen es de culpable o inocente porque desde el principio se sabe que va a ganar “el bueno”, lo importante aquí es lo que pasa en el transcurso del inicio al final.

 

Si ya se sabe qué es lo que va a pasar y no obstante eso la obra consigue manejar las emociones de la manera que lo hace, esto quiere decir que lo determinante es la forma en la que nos cuenta la historia y, desde luego, la manera en la que nos la cuentan sus narradores es decir, los actores que encarnan a los personajes, esos doce hombres enojados que entran en pugna y constituyen un grupo por demás heterogéneo.

 

Desde este punto de vista debo decir que aún cuando, naturalmente, hay unos trabajos mejores que otros, el resultado del trabajo actoral de conjunto tiene necesariamente que calificarse como un trabajo de excelencia.

 

Teatro que reconcilia con el Teatro es decir, aquel que estimula el placer de pensar y está magníficamente presentado, “12 hombres en pugna” no puede dejar de verse y, además, deben adquirirse los boletos con antelación ya que en todas las funciones tienen lleno y es imposible conseguir boletos para el mismo día.

 

“12 hombres en pugna” se presenta viernes a las 19:00 y 21:30, sábados a las 18:00 y 20:30 y, domingos a las 17:30 y 20:00 horas en el Teatro Helénico, Av. Revolución 1500, San Angel.

12
Jul

Un divulgador del conocimiento, Arturo Azuela

Ana María Longi

 

 

La comunidad cultural de México recibió con especial agrado el reciente nombramiento del escritor mexicano Arturo Azuela como presidente del Seminario de Cultura Mexicana sustituyendo a Luis Estrada, astrónomo y divulgador de la ciencia de la UNAM.

 

  Azuela es autor de novelas imprescindibles como “El tamaño del infierno” (1973), “Un tal José Salomé” (1975) y “El don de la palabra” (1985), entre otros libros posteriores -25 o más-, igualmente exitosos a nivel internacional. Es Premio Villaurrutia 1974, Premio Nacional de Novela, Presidente de la Asociación de Escritores de México (1981-1982), miembro de la Academia Mexicana de la Lengua desde 1986, Maestro en Ciencias y Doctor en Historia por la UNAM. Profesor visitante en las universidades estadounidenses de Berkeley y Columbia, y en la de París (Nanterre). Subdirector de Literatura y Subdirector General del Instituto Nacional de Bellas Artes (1982), también fue designado Director de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM en 1986. Su literatura ha sido traducida a varias lenguas.

El novelista comentó acerca de los personajes ligados al Seminario de Cultura Mexicana, en los que se cuenta la pintora Frida Kahlo, en cuyo recuerdo se presenta una exposición con fotografías y documentos de su labor.

Azuela también se refirió al reinicio de co-rresponsalías internacionales en Centroa-mérica y Estados Unidos, así como la renovación de un plan de ediciones y creación de corresponsales asociados y honorarios.

El año pasado el escritor recibió el Doctorado en Ciencias Sociales de la Universidad de Zaragoza, en convenio con la Universidad de Tubingen, con la tesis titulada: “La Ruta de Goya” (crónica sociológica) que se publicará el próximo año en las instituciones europeas.

 

¿Cuáles fueron las razones que lo animaron a ocupar un cargo de  abolengo en una institución con 66 años de fundada?

 

“Bueno, pertenezco al Seminario desde 1984. Siempre he sido un colaborador no solamente disciplinado sino entusiasta y leal a las labores de la Institución. El Seminario me ha llevado a viajar por muchos puntos de la República, impartiendo conferencias o dando cursillos sobre la Literatura Iberoamericana Contemporánea. En los últimos años, a pesar de tener una salud quebrantada, no he faltado jamás a mis responsabilidades como “seminarista”. Hace unos seis meses, un grupo distinguido de miembros titulares me pidió que presidiera las labores del Seminario.

Acepté con gusto, a pesar de los problemas actuales y la necesidad de revisar sus proyectos y actualizar sus objetivos. Para mi sorpresa, hace más de un mes fui elegido por consenso unánime”.

 

¿Por qué considera estructural dentro de su plan de trabajo exaltar las figuras históricas de nuestra cultura que pertenecieron al Seminario?

 

“El Seminario de Cultura fundado en 1942, estuvo formado por los más prominentes escritores, artistas, científicos y filósofos de nuestro país. La lista de fundadores es realmente extraordinaria: Enrique González Martínez, Manuel M. Ponce, Manuel Sandoval Vallarta, Mariano Azuela, Frida Kahlo, Julián Carrillo, Diego Rivera, entre otros, dieron lustre inmediato a la Institución. Con los años se sumaron Mauricio Magdaleno, Agustín Yáñez, Carlos González Peña, Francisco Monterde, y últimamente intelectuales de la valía de Antonio Gómez Robledo, Héctor Azar, Alberto Beltrán y Manuel Henríquez. Debemos continuar con este desafío al nombrar a todos y cada uno de nuestros miembros titulares, y desde luego, publicar algunas de sus obras y darlas a conocer a las nuevas generaciones, no sólo de la Ciudad de México, sino por todo el país”. 

 

El México actual se cuestiona acerca de toda clase de problemáticas; políticas, económicas, sociales, culturales, entre otros. ¿Tiene usted planeado invitar al Seminario de Cultura Mexicana a personalidades que nos quiten el velo de los ojos, que ese foro se transforme en una fuerza clarificante?

 

“En primer lugar, en el Seminario contamos con miembros titulares de altísimo nivel que pueden participar en mesas redondas, conferencias y diplomados. Entre ellos se encuentran el arquitecto Luis Ortiz Macedo, el jurista Sergio García Ramírez, el ingeniero Daniel Reséndiz Núñez, el científico Luis Estrada y el sociólogo Omar Guerrero. También invitaremos para que se sumen a este grupo gente de la talla, como el Premio Nobel, Luis Molina, el Doctor José Sarukán, el doctor Germinal Cocho Gil, el doctor Federico Ortiz Quezada. Tienen diferentes especialidades y enfoques muy distintos y profundos sobre el gravísimo problema del sobrecalentamiento. Además de este tema urgente, también trataremos la problemática de la educación, de la situación de los jóvenes en relación a la drogadicción, el aumento elevado de la natalidad y desde luego de la distribución de la riqueza en nuestro país. El gran tema de la globalización también será tema de un tratamiento académico de altísimo nivel”.

 

Usted suma  una trayectoria de 40 años de escritor y medio siglo de profesor de tiempo completo. ¿Qué opina de la situación económica del país, de la división de poderes y la constante hegemonía que muestran los vecinos del país del norte? 

 

“Es indudable que los grandes proyectos nacionales de la primera mitad del siglo han sido abandonados. Creo que en estos últimos años se entrometieron por todas partes muchos políticos sin la preparación adecuada. Tenemos que volver a darle su lugar a médicos, ingenieros, arquitectos, químicos, verdaderos profesionales que realmente estén capacitados para enfrentar las más difíciles circunstancias. Este país, hace más de 40 años, estaba dirigido por gente muy preparada, y sin lugar a dudas se formó una clase dirigente de proyección internacional. Se abandonó -por ejemplo- el gran proyecto para reducir nuestra explosión demográfica, uno de los problemas más significativos por el que todavía atravesamos. Para dar ejemplos, sólo en la ingeniería civil tuvimos constructores de primera línea en muy diversos campos: ferrocarriles, carreteras, puentes, presas, sistemas de aeropuertos y diseño de puertos pesqueros. La ingeniería petrolera fue muy importante en el mundo y ahora poco queda de aquel prestigio. Acompaña a esta ausencia de profesionales una etapa muy conflictiva de políticos que pocas veces se ponen de acuerdo. La impunidad y la corrupción no han sido neutralizados, y el papel de la Suprema Corte de ministros extraordinariamente bien pagados, ha sido verdaderamente lamentable. A pesar de todo, soy optimista y creo que nuestro proceso cultural y educativo será la clave para la solución de muchísimos problemas del presente y del futuro”.

 

¿Cómo simple ciudadano observador, qué sería lo prioritario de lo prioritario que se debe atender?

 

“No tengo la menor duda: la educación, la salud  y la seguridad. Todos los demás aspectos -hacendarios, laborales, electorales- deben estar íntimamente vinculados a esos renglones esenciales”.

 

 

06
Jul

Benito antes de Juárez

María Teresa Adalid

Sección cultura

 

El teatro es la posibilidad de apelar a la memoria, acudir a los recovecos de la Historia y confrontar la ‘verdad’ oficial. 

 

 

 

 

 

 

 

   El Fénix Producciones bajo la dirección de Esteban Castellanos lleva a la escena el diálogo-debate entre Benito Juárez y La Patria con los nexos que existen entre un pasado y nuestro presente donde predomina la desigualdad. Benito antes de Juárez es la historia de un hombre nacido en cuna de agricultores, cuya lengua zapoteca pronto se acompañó de la enseñanza del latín, y tras su influencia en un seminario y estudios en el Instituto de Ciencias y Artes de Oaxaca, alcanzó la presidencia del país, ingresando con ello a las altas esferas sociales.

 

El planteamiento apela a la concepción primigenia del teatro: el enfrentamiento del actor con el espectador, Juárez (Esteban Castellanos) y Patria (Guillermina Campuzano), a la espera de que el receptor, situado en un espacio íntimo, en algún momento infiera verbalmente sobre la línea del tema (poca probabilidad porque en el teatro se ha enseñado por años a permanecer en silencio al sentarse en la butaca, así como a nivel social, a no participar activamente en las decisiones del país). Así pues, ¿podrá ser el teatro el medio que impulse un cambio radical en la actitud de los ciudadanos?

 

La historia en general es clara y directa a la realidad social mediante un diálogo con una sociedad desquebrajada, oprimida por el poder, pero sobre todo haciendo énfasis en la conformidad colectiva. Atmósferas de tremenda significación considerando las desavenencias políticas que constantemente impiden el desarrollo individual y colectivo de la sociedad, donde el estado de conformismo por parte de los ciudadanos, aceptación de chantajes y manipulación resulta inverosímil. La situación versa sobre hechos anecdóticos y ficticios que parten del plano subjetivo de Benito Pablo Juárez García, y contemplan el abandono a su mujer, su relación con el clero, el encarcelamiento por defender a unos pobladores y la ejecución de justicia e igualdad como objetivo inicial en su carrera política.

 

Lo interesante sucede en la incursión del espectador, que no queda en la periferia de atender un espectáculo; ES el ciudadano que habita el mundo que se le presenta y que encuentra lugares comunes en frases gastadas como: “Gordos, prietos, chaparros y con atole en las venas”, parte recurrente de nuestra cotidianeidad cuando se trata de descalificar con banalidad al otro.

 

En el planteamiento del montaje, el Benito primerizo expone debilidades, su origen humilde en el campo y el complejo por su tez y corta estatura. La oposición, comprende la era del Benito ‘superado’ a sus complejos (algo extenso en el desarrollo) que espera la respuesta de la no resignación. Su discurso se desprende como la voz de la conciencia, dirigida a la reflexión, lucha por la igualdad y educación.

 

El dramaturgo Edgar Chías conoce el manejo del lenguaje y juega con sus matices, ofrece fragmentos poéticos, bien estructurados, hasta diálogos coloquiales, sobre todo en relación actor-espectador, y que ayuda para que una obra con temática histórica se digiera fácilmente y no se convierta  en un somnífero, sobre todo si se piensa en un público de teatro escolar.

 

La estética de Felipe Lara es minimalista, por lo que intensifica la presencia de los actores, con un trazo simple sobre el marco de tablero de ajedrez, en contraposición de colores, blanco y negro, alusivo a la dualidad y elección en el tablero de la vida. La música de Huehuetl mixteco y flautas ejecutadas por el grupo Tribu, evocan armonías milenarias y de mucha mexicanidad; la iluminación de César Piña juega con los contrastes de luz y sombra concernientes a universos de profundidad y de reflexión interior hasta la envolvente luz de sala.

 

Esteban Castellanos es un actor con la virtud de no repetir sus personajes, cuestión que se agradece profundamente. Su propuesta anterior, Niños perdidos, basado en el cuento “A los pinches chamacos”, de Francisco Hinojosa, ofreció diversas voces del maltrato infantil. Es justo destacar su sensibilidad y capacidad histriónica para asumir la esencia del personaje y los hechos que el texto sugiere para inundar la escena en un tono sobrio y medido. Guillermina Campuzano, con previa actuación en Antígona, y Martina y los hombres de pájaro, acompaña el trayecto como Patria-Destino, Juana Rosa, y la siempre imperante herencia guadalupana en nuestro país.  

 

Es así, como el deber político e histórico, conduce a un huérfano hasta la consagración de su figura en bronce como efigie laureada, cuya figura marmoteada parece culpar a todos, menos a sí mismo… 

 

Benito antes de Juárez se presenta hasta el 20 de julio, los jueves y viernes a las 20:00 horas, sábados a las 19:00 horas y domingos a las 18:00 horas, en el Foro de las Artes del CNA.

 

*Fotografía: Arturo López

28
Jun

La Siberia de El Milagro

 

 

Raúl Díaz

 

Que un grupo de profesionales se lance a la tarea de implementar un nuevo proyecto cultural es un hecho digno de todo encomio sin discusión posible; si ese grupo es de teatreros (o de “teatristas” o “trabajadores del teatro” como prefieren algunos a los que les da resquemor el idioma) y lo que pretenden hacer es crear un nuevo espacio que sea auténticamente suyo, en el que presentarán solo obras de calidad y, además, crear una compañía estable (hecho absolutamente inusitado en nuestro país) que se responsabilizará de los montajes, entonces para nosotros los teatreros aquello es una cosa que nos hace lanzar alaridos de felicidad y proporcionamos –y procuramos que otros proporcionen-, carretadas de aplausos para ese grupo de locos que, quien sabe porque razones, quizás precisamente porque están locos, continúan creyendo que la cultura y el teatro en específico son algo que vale la pena, aunque el grueso de nuestra sociedad y quienes la gobiernan se empeñen día a día en demostrarnos que no es cierto y que la cultura y el teatro no tienen ninguna utilidad práctica, no descubren tesoritos ni hacen millonarios así que, teatro y cultura, no es algo de lo que haya que ocuparse. 

 

Pues bien, eso, aventurarse en la creación de un nuevo espacio teatral es lo que están haciendo los compañeros agrupados en la organización “El Milagro” que hace ya 18 años se iniciara como editorial, terreno en el que han obtenido algunos logros, y que ahora se amplía a tener su propio espacio y compañía. A unos cuantos metros de la esquina de Milán y Lucerna, confluencia en la que por largos años existiera el Teatro Milán, lugar de exhibición en el DF del buen teatro que en esos tiempos realizaba la Universidad Veracruzana, se alza el nuevo Teatro El Milagro, concretamente en Milán 24 entre General Prim y Lucerna, colonia Juárez.

 

Por lo antedicho, por jugársela a favor del teatro, carretadas de aplausos para sus socios fundadores: David Olguín, director y dramaturgo, Gabriel Pascal, escenógrafo e iluminador y los actores y actrices Laura Almela, Mariana Giménez, Daniel Jiménez Cacho, Juan Carlos Vives y Rodrigo Espinosa y, si alguien se me escapa, disculpas.

 

Hasta aquí los aplausos, porras, vivas y demás; pasemos ahora a qué es lo que está aconteciendo en el Teatro El Milagro y su primera puesta en escena, Siberia, del propio David Olguín y que él mismo dirige.

 

Siberia es un nombre que en el imaginario popular se asocia a frío intenso, muy intenso, hielo, nieve y desolación. Para los que tienen edad para recordarlo, se asocia también a los tiempos de la guerra fría y la furibunda campaña propagandística antisoviética que situaba a Siberia como un gigantesco campo de exterminio en el que muy bien estarían las palabras que el Dante colocó a las puertas del infierno: “Pierda toda esperanza el que aquí penetre”. Sobre esta base, el subtítulo de Siberia reza: “Un viaje a las entrañas del crimen” es decir, un viaje a lo recóndito, a lo allá perdido, a lo que no conocemos pero se antoja sórdido, terrible, a lo que está tan lejos como Siberia y es así de inhóspito, el símil no da lugar a dudas.

 

Y claro, título y subtítulo son así un atractivo y uno espera algo realmente bueno porque a ellos se agregan nombres de importante trayectoria como los

ya mencionados de Olguín, Pascal, la Almela y Vives que son los que participan en esta primera muestra de El Milagro, como también lo hacen Mariana Giménez y Espinosa.

 

Pero hete aquí que como bien apuntaba mi querido amigo y maestro Rafael Solana, “una es la búsqueda y otra la encuentreda” y, es evidente, los milagrosos buscaron, y buscaron bastante, esto hay que reconocérselo pero, en esa búsqueda se metieron a recovecos que no exploraron bien, a laberintos en los que nunca hallaron la salida y, lógico, no encontraron.

 

Como no encontraron no pudieron exponer sus buenos hallazgos y, lo que exponen entonces, es una obra ilógica en la que se mezclan, mal, toda una serie de cuestiones que al final no logran decir nada y, menos aún, establecer un discurso y conclusión coherente. Puede el autor-director argumentar que precisamente esa es la idea, que esa es su intención ya que se trata penetrar en lo más recóndito de la mente y conducta humanas, mente y conducta criminal además y que, por supuesto, eso no es cosa que pueda mostrársenos como algo coherente y lógico sino precisamente lo contrario, y que eso es justamente lo que quiso exponer. Pues bien, si esto es así, lamento decirle que para nada quedó claro su mensaje.

 

Y es que, entre pretendidas influencias “dostoievskianas” (de Fedor Dostoievski), una clarísima aunque absolutamente gratuita alusión a la Siberia stalinista, que solo entienden quienes tienen referencia de esa época, y una fallida experimentación psicoanálitica en búsqueda de demonios interiores, el autor se pierde, no llega a ninguna parte y, lo peor, pierde también el sentido de dirección o, por lo menos, parte de este, lo que se refleja en la pésima dicción de sus actores con la única excepción –que por lo tanto hace más notable la falla de los demás-, de Laura Almela.

 

Bien la parte técnica; imaginativa y plenamente lograda en cuanto a lo que quiere exponer la escenografía de Pascal, misma que complementa con su iluminación, pero se queda uno con la impresión de que un trabajo como este debiera estar destinado a mejor fin. Igualmente cumpliendo su objetivo, el resto del trabajo técnico.

 

Así, un inicio de luz y sombra, luz radiante por lo que significa la existencia de un nuevo espacio teatral, manejado por profesionales, en nuestra ciudad que tanto necesita de estos recintos y, sombra por haber comenzado con una obra fallida así sea del director-fundador del espacio.

 

Siberia, en el nuevo Teatro El Milagro de Milán 24, col. Juárez, jueves y viernes a las 21:00, sábados a las 19:00 y 21:00 y, domingos a las 18:00 hrs.

 

*Hasta el 19 de julio, debido a que la compañía emprende gira. Jueves día del espectador, boletos $ 50

 

 

 

 

 

 

 

 

28
Jun

Ricardo III Los sueños del poder

Oswaldo Valdovinos Pérez

 

El poder absoluto es la madre de la corrupción, la insidia, la degradación, pero sobre todo de la estupidez y la estulticia humana, muy evidente y tan en boga actualmente en la clase política. Y si bien, dicen los que se supone que saben, las instituciones van más allá de los hombres, son éstos quienes al fin y al cabo les dan sentido; de ahí que sea absurdo afirmar que estén libres de tales males o logren sobrevivir incólumes ante dichas aberraciones.

 

Y si bien éste es el trasfondo de la puesta en escena de Ricardo III (Un sueño)—adaptación de Erando González a la obra Ricardo III de William Shakespeare— del cual sobran ejemplos en los tiempos actuales, sobre todo en un país con una “democracia naciente” como es el nuestro, hay otro aspecto que sobresale por su concepción íntima: el acto creativo del actor.

 

Protagonista de su propia versión, Erando González plantea en este “sueño” las tribulaciones de “un actor que piensa, imagina, ensaya y construye a un Ricardo que, a la vez,  piensa, imagina, ensaya, construye su propia tragedia”.   

 

A partir de estas dos premisas y de la idea, literalmente, del teatro dentro del teatro (lo cual logra perfectamente al estar el público en el escenario, donde prácticamente no hay nada que lo separe del actor) Erando González da un sentido renovado y bien estructurado de lo que se puede hacer con un texto shakesperiano.

 

Si bien Shakespeare construyó este drama histórico a partir de la vida y tragedia del Rey Ricardo III, personaje que vivió en el siglo XV y protagonizó la Guerra de las Rosas, enfrentamiento entre nobles ingleses que siguió a la derrota británica frente a los franceses en la Guerra de los Cien Años (combate entre las casas de York —familia a la que pertenece Ricardo III— y la de Lancaster, que duró treinta años y resultó favorable para esta última, surgiendo la dinastía de los Tudor), en voz de González se ve a un mismo tiempo al actor en el proceso de creación, pero también a los personajes encarnados tanto por el mismo actor como por diversos elementos a los que González da vida a la manera de un titiritero.

 

Así, por ejemplo, en la escena en que Ana, viuda de Eduardo, príncipe de Gales, sigue el féretro de su esposo y reclama al insidioso su traición, ella toma forma bajo un velo negro que pronto se trasforma en una “marioneta” (a partir de la propia mano del actor) al ceder a las pretensiones amorosas de Ricardo, que la leyenda representa como deforme y cojo de nacimiento. O en el caso en que éste esconde bajo benignas apariencias sus diabólicos planes y hace que su hermano Eduardo IV sospeche del otro hermano, Jorge, duque de Clarence, y lo ponga en prisión para posteriormente lograr que sus sicarios lo maten y arrojen a una cuba de malvasía, es resuelto a partir de una manzana, una daga, un juego de iluminación bien logrado para definir atmósferas y estados emocionales, y sobre todo, por el espacio íntimo que el actor logra sacar a flote en un despliegue de dominio del oficio.    

 

De esta manera, este “sueño” escénico da lugar a un Ricardo III que transita por el trono, la sala de la Corte, el exterior del Palacio, sus torres, a través de un ejercicio de imaginación que le permite dialogar con sus monstruos, tanto del actor como del personaje, en una encrucijada que refleja los diversos altibajos emocionales a los que es sometido la voluntad de quien ante todo desea el ansia de poder absoluto.

En el montaje —explica el actor, quien, junto con Sylvia Ortega, también dirige— “actor y personaje se invocan y aparecen, asisten y se asisten, se confabulan en la creación y el juego de otras presencias. Juntos deliran de la mano y preparan tres o cuatro cosas, echan mano de otras dos o tres, y se ven juntos en algún punto de su ruta a este –hasta hoy lejano, improbable—estreno”.

 

De este modo, después de una entrañable recreación escénica, una vez en el poder, Ricardo asesina a todo aquél que podría perfilarse como su rival, tanto en el mundo romántico como en el sanguíneo. Y aunque logra coronarse como soberano, finalmente cae muerto en el espacio que le resulta más propio: el campo de batalla.

 

Ricardo III (Un sueño), de William Shakespeare, en una adaptación y versión en verso al español realizada por Erando González, se presentará en el Teatro Orientación del Centro Cultural del Bosque, del 23 de junio al 5 de agosto, los lunes y martes a las 20:00 horas, en una puesta organizada por la Coordinación Nacional de Teatro del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA).

 

21
Jun

Trabajamos bajo amenazas, por eso suspendimos Carmina Burana: bailarines

No podemos permitir que sigan aficionados como funcionarios del INBA”, aseveró la secretaria general de la delegación sindical de los grupos artísticos, Lourdes López Romero

 

Aline Montoya

Reportera

 

 

 

La delegación sindical del Instituto Nacional de Bellas Artes, INBA, aprovechó la presentación de la Cantata Escénica Carmina Burana para anunciar sus inconformidades con respecto a las actuales condiciones del recinto.

En el auditorio principal del INBA se reunieron los representantes sindicales de los trabajadores, músicos, bailarines, etc., entre ellos Víctor Cervantes, bailarín de la CND (Compañía Nacional de Danza)Simón Moreno Gallegos secretario general III-D322 de ATM del INBA Miguel Ortiz secretario general DIII-D227 de ATM Enrique Chávez III-D198 de foros y la maestra Lourdes López secretaria general del grupo artístico del INBA, quienes denunciaron, en primer lugar al secretario  del Nonsejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA) así como de la titular del Instituto María Teresa Franco.

En la entrevista unomásuno, la maestra Lourdes López destacó que el motivo principal de la protesta es denunciar la crisis en la que se encuentra el Palacio de Bellas Artes, las malas condiciones de los trabajadores y la decadencia en la que está sumida la cultura en la actualidad debido a sus representantes y aseguró “en general la cultura está muy mal, Sergio Vela no ha hecho nada”.

Sin embargo Lourdes López enfatizó sobre el caso de Bellas Artes “estamos sumidos hoy por hoy todos los trabajadores de Bellas Artes por la peor época que haya tenido el Instituto”.

La maestra comentó que en el caso de no abrirse soluciones ya etsán en pláticas con abogados para buscar una solución, pero ese sería el siguiente paso sobre lo cual dijo que no sería necesario “si las autoridades fueran sensibles a los trabajadores, porque nadie de ellos está pidiendo algo que no sea justo”.

Por su parte Simón Moreno habló sobre las condiciones laborales que se ven reflejadas en la cuestión artística.

“apoyamos esta protesta porque no es justo lo que está pasando con los trabajadores, se nos paga mal y se nos castiga mucho”

Simón Moreno también comentó que sólo a personas como Arean director de la ópera Nacional  no se les hace nada, la secretaria denunció la deplorable participación de Vela al frente del CONACULTA y subrayó  “ no es posible que a pesar de que se ha estado denunciando su administración siga ahí; quién lo protege?

El bailarín de la CND VÍctor Cervantes comentó que todos los trabajadores se reunieron por la misma causa. “todos, bailarines, tramoyistas, músicos, trabajadores, formamos parte del INBA, porque todos necesitamos de todos”.

Cervantes también enfatizó en que es por esa razón que se debe buscar una solución al conflicto.

Finalmente la secretaria general del sindicato general de trabajadores artísticos del INBA dijo desconocer el boletín que el INBA emitió hoy durante la protesta donde se invitaba al diálogo con los trabajadores y se aseguraba la pronta resturación del Palacio de Bellas Artes “ese es uno de esos boletines que el INBA emite para justificarse pero a nosotros no nos han dicho nada, ni han intentado negociar”.

 

 

 

20
Jun

Realizan Mitin en el Palacio de Bellas Artes

       

      

     

    

   

  

 

Piden destitución de Sergio Vela, Maria Teresa Franco, y en especial  del director de la Compañía Nacional de Danza (CND) Dariusz Blazer.

 

  Maria Teresa Adalid

 Artistas, bailarines y trabajadores técnicos del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL) suspendieron momentáneamente la función de Carmina Burana y Triunfo de Afrodita, como un acto de protesta en el que solicitan urgentemente la renuncia del director de la Compañía Nacional de Danza (CND), Dariusz Blajer. Al levantarse el telón para iniciar la función, todos los músicos, bailarines, cantantes, y tramoyistas entre los que se encontraban Lourdes Ambriz, Héctor Sosa, Jorge Lagunas, Handsell Nadchar, José Solé protestaron por la patética situación de la danza en el país. Los principales activistas fueron Lourdes López líder sindical de grupos artísticos del Inba, Víctor Cervantes, Miguel Hernández del coro y Enrique Chávez de las delegaciones 188, 22, 198 y 227.

Así dió inicio un diálogo entre el público asistente y los artistas, estos últimos explicaban la su situación, que llega  a extremos alarmantes, por ejemplo en las giras los bailarines duermen en catres, el gimnasio donde entrenan lo equiparon con recursos propios. Algunos asiduos a la presentación salieron del Palacio al no simpatizar con sus demandas, en tanto otro grupo cuantioso victoreaba la triste y grave situación por la que atraviesa la cultura en el país.

 El escenario del máximo recinto cultural del país donde se ofrecería la función conmemorativa de los 25 años de la versión coreográfica de Nellie Happee a Carmina Burana, fue el escenario para  pedir la destitución de Blajer, (que salió del recinto sin ofrecer alguna explicación) y anotaron que es la primera vez en 24 años que sucede algo como esto, acompañando sus demandas la comunidad artística entonó con efusividad el Himno Nacional. Asimismo, solicitaron mejores condiciones laborales y un trato mejor hacia los bailarines de la agrupación.

También señalaron que con el próximo cierre del Palacio de Bellas Artes por restauración, se pone en riesgo el desarrollo adecuado de las actividades culturales que se tienen programadas en el máximo recinto cultural del país. El dirigente de cultura del estado de Durango subió al escenario a decir que el presidente Felipe Calderón había tenido dos errores, el primero elegir a Sergio Vela como titular de Conaculta y el segundo, nombrar a un extranjero como director de la Compañía de Danza, continuó diciendo que los errores están para corregirse.

El Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), a través de un comunicado, dio a conocer su disposición abierta y directa al diálogo con los diferentes grupos artísticos.

Subrayó como una de sus premisas de acción la voluntad de dialogar con sus trabajadores, pronunciándose sensible para atender los eventuales problemas que pudieran surgir de la compleja gestión del propio instituto.

Por lo que se refiere al proyecto de mejoras para el foro y la Sala de espectáculos del Palacio de Bellas Artes, expresó su total disposición para presentarlo ante la dirigencia sindical, y anotó que de hecho espera una cita que la autoridad ha solicitado de manera reiterada.

Puntualizó que la aspiración del INBAL es la de contar con un plan maestro del Palacio de Bellas Artes que muestre cuál es el estado actual de la totalidad de sus instalaciones y equipamientos.

Asimismo, dejó en claro que este proyecto se desarrollará de acuerdo con dos directrices fundamentales: su plena comunicación al interior y al exterior, y su total transparencia, pues todo procedimiento involucrado será regido de la manera más estricta por la normatividad vigente.

Finalmente se presentó Carmina Burana, no así, El triunfo de Afrodita con la unión de la orquesta, que se había mantenido reservada por temor a represarías con el joven director extranjero Sylvain Gasancon, a quien se le solicitó por medio del diputado Suárez del Real un abogado. Culminando la representación de Carmina Burana, Lourdes López comunicó que las autoridades les habían otorgado una cita para el día de hoy a las 13:30 horas para una negociación.

 

14
Jun

Oscar de la Borbolla y su literatura inconforme

Oscar Borbolla

Oscar Borbolla

“No escribo para ganarme la vida, sino para que mi vida tenga sentido”

 

 

Ana María Longi

 

 

Con natural desenfado, Oscar de la Borbolla, comentó dentro de las instalaciones de Unomásuno, que los humanistas no necesariamente terminan convirtiéndose en escritores. “De hecho, muchos no hacen una carrera o no la terminan. El caso más claro es García Márquez, abogado, inconcluso. Los que estudian literatura no dudo que lo hagan con esa ambición, sin embargo, por paradójico que resulte, más que volverse escritores, se vuelven críticos o peor aún, maestros de literatura”, aseveró el autor de Las vocales malditas.

 

El filósofo y creador literario más revolucionarios del siglo XX, calificado por los críticos como poseedor de un estilo descarnado y profundamente elegante, agregó: “Yo estudié filosofía porque andaba preocupado por la muerte, el sentido de la vida, y además, porque en mi tiempo, (entré a la Facultad en 1969) se creía que el Marxismo, eran las armas teóricas para cambiar el mundo. Desde niño me gustó escribir, porque desde niño leía, y eso lo hacía y lo sigo haciendo, no para ganarme la vida, sino para que mi vida tenga sentido”.

 

Mientras fuma un cigarro -que jamás prendió-, continuó: “He publicado 23 libros. Eso ya es un cuento muy largo. Algunos recordarán “Las vocales malditas”, o mis novelas “Nada es para tanto” y “Todo está permitido”, cuando todavía y espero que nunca llegue a tener la vanidad de Octavio Paz y piense que quien no recuerda toda mi bibliografía, es una persona inculta.

 

En cada libro he puesto siempre lo que se me ha dado la gana, sin reparar en infracciones que pudieran cometerse contra la moral, la política, e inclusive la verdad. Pues, concibo mi oficio como un ejercicio absolutamente libre que no respeta más autoridad que la del autor. No creo llegar a tener problemas por lo que escribo y no porque no contenga una buena dosis de subversión y crítica; pero estoy a salvo, porque a quienes critico son tan analfabetas como Vicente Fox.   

 

¿En qué generación se le podría ubicar y qué tipo de lectores fueron los que buscaron más sus libros y sus columnas periodísticas? Se dijo, alguna vez, que sus libros, por su desenfado, gustaban mucho al mundo joven universitario, por poner un ejemplo, que molestaba  a algunos facultativos rigurosos, a pesar de contar con el aprecio del Maestro Eduardo Nicol, uno de los pocos filósofos de la Facultad.

 

“No pertenezco a ninguna generación, y menos a algún grupo. Odio las mafias, los equipos de alpinismo literario, las sectas que veneran a un gurú; y además, creo escribir unas cosas raras que resultan inclasificables. Ni siquiera me parezco a mí mismo, y es verdad. Quienes están más dispuestos a adentrarse en la aventura literaria que propongo, son los jóvenes, aunque esto no excluye a muchos profesores de literatura, que al margen de su edad, continúan abiertos a nuevas propuestas. Quizá el más respetable estudioso de la literatura latinoamericana sea Julio Ortega, ó Alexis Márquez. De ambos tengo espléndidas reseñas, de mi obra. Y no puedo olvidar a quien sin lugar a dudas es la máxima autoridad en retórica y poética en México, y en el mundo de habla hispana: Helena Beristáin, con quien también me vincula una profundísima amistad”. 

 

 

Los escritores que se reúnen en la colonia Condesa, afirman que sus libros no tienen edad,  que por eso gustan y convencen a la gente de ayer y de hoy. ¿Podría aclararnos este concepto?

 

“En primer lugar agradezco esta opinión y me gusta. Pues alude algo que siempre me he propuesto. No escribir para una clase social, para un género, para una época, sino para una actitud: La actitud de rebeldía, de inconformidad, de curiosidad y de duda, que tienen los jóvenes”.    

 

Como ciudadano, ¿qué le gusta y qué le enoja de su país. ¿Cómo escritor existe algo que lo descompense, lo moleste y hasta lo ofenda?

 

“Como ciudadano y como escritor, me molesta lo mismo: La corrupción. La corrupción que es la misma en la política que en las letras. Los burócratas de primer nivel ponen en los puestos que dependen de ellos, a sus compadres y a sus queridas, o a sus comadres y a sus queridos, y pasa exactamente lo mismo en la literatura nacional”.

 

 

El boom literario

 

Como escritor joven no se le puede colocar dentro del llamado Boom Latinoamericano, ni tampoco muy alejado de esta turbulencia literaria. No obstante, su ubicación un tanto independiente, nos hace suponer que sus formatos como lector se contextuaron también en Norteamérica y Europa. ¿Qué nos podría comentar acerca de esas etapas un tanto alejadas a tu vida de escritor pero también muy cercanas?

 

“Aprecio enormemente al Boom Latinoamericano; me he maravillado con “El Otoño del Patriarca”, de García Márquez, enamorado de la Maga, de la Rayuela de Cortázar. El mismo Fuentes, con “La Muerte de Artemio Cruz”, me parece extraordinario. ¿Y cómo olvidar la divertida que me dio el Pantaleón de Vargas Llosa?. Sin embargo, como dijo el poeta Fabregué: ‘He soñado tanto, he soñado tanto, que ya no soy de aquí’. Y mis sueños, fueron empezados desde mi infancia, con autores italianos; Giovanni Papini, Curzio Malaparte, que me dejaron tan profunda huella, que posiblemente es la causa de que hoy todavía disfruto más que ninguna otra, la literatura italiana, principalmente, la de Italo Calvino. De todos ellos, he aprendido algo, y sobre todo una cosa, que cada uno tiene su propia voz, y por eso yo no dejo de buscar la mía”. 

 

 

¿Cómo ha sido experiencia con las editoriales?

 

“Al principio tuve problemas para publicar. Me costó muchísimo trabajo. Era el tiempo de la mafia, y yo nunca estuve dispuesto a sufrir el llamado derecho de pernada. Mi primer libro Las vocales malditas, conoció la luz, a través de una edición que me costó mis ahorros. Fue edición de autor, luego, poco a poco, comencé a publicar con más facilidad, porque siempre ha habido quien quiere leerme. Me di a conocer como escritor disfrazándome de periodista. Mis historias literarias, también las disfracé de periodismo. Fue la época de las Ucronías en el antiguo Excélsior, ahí aprendí que para que el editor, Don Gustavo Durán de Huerta, me publicara, tenía que ganarme el espacio con algo sorprendente. No creo que exista un mundo de editoriales perfectas. Las editoriales publican lo que se vende. Y por eso, si queremos mejores libros, debiera haber gente con menos hambre, gente con un trabajo que le dejara tiempo libre, gente que no tuviera que embrutecerse con el futbol, con el alcohol, o con las drogas, porque no tiene más alternativa. El problema es educativo. Con una educación que en serio despertara el amor por la lectura tendríamos gente más crítica, menos dócil, más exigente y por ello, es por lo  que nadie ha querido hacer una reforma profunda de la educación en México”.  

 

 

¿Cómo son y como han sido las mujeres de sus historias? Se lo preguntamos porque en las presentaciones de sus libros, nunca faltaba una feminista enardecida.

 

“Mis personajes femeninos están lo más alejado posible del modelo Penélope. Esa mujer resignada, abnegada, fiel, que nos regaló Homero, para mí las mujeres son individuos y no puedo verlas en bloque. Lo mismo me ocurre con los hombres, y por eso, he procurado construir mujeres diferentes cada vez, pero rebeldes, libres con su sexualidad, pues pienso que mejorar el mundo depende de unos y de otros. No creo en las cuotas, porque precisamente no tomar en cuenta el mérito individual de cada quien y favorecer el que hombres y mujeres se sigan viendo como bloques…

A propósito de la feminidad, creo que es otro estereotipo. La dulzura, la fragilidad, el comedimiento, no son privativas de las mujeres ni de los hombres. Hay individuos amables y hay individuos hostiles. Esta idea del género, como bloque monolítico, puede dar provocar manifestaciones aberrantes: Mujeres que se operan los senos y que ya no pueden mantener el equilibrio, que llegan antes de que lleguen ellas, y hombres también que se operan el abdomen para meterse un fregadero y se les vean los músculos. Todo eso me da risa. Ojalá que algún día perdamos las fronteras y descubramos que no somos más que individuos”.    

 

 

Su vida conyugal al lado de la hermosa escritora Beatriz Escalante es vista como ejemplar. ¿Cómo han logrado sobrevivir dentro y fuera de casa?

 

“Tengo la enorme suerte de haberme encontrado con un individuo quien nunca se ha quedado estacionado. Eso hace que Beatriz siempre sea nueva, pues se la pasa estudiando, se la pasa pensando, se la pasa luchando. Y no me ha permitido apoltronarme, por eso, no sólo seguimos juntos, sino que seguimos muy felices juntos. Beatriz es  en el sentido más elevado de la palabra, una compañera. Y yo, procuro ser también un compañero, compartimos el pan, la literatura, las dudas, en pocas palabras, la vida”.

 

    

 

14
Jun

Las imágenes de Steinbeck

Jacinto Eslava

 Steinbeck dijo una vez que para escribir bien sobre algo, había que odiarlo o amarlo con la mayor fuerza posible. Y él odió y amó cosas aparentemente opuestas en el transcurso de su vida. De la combativa denuncia de la explotación de los inmigrantes en sus obras de los años 30, pasó a una defensa cerril del «sueño americano» y la intervención en la Guerra del Vietnam.

Es difícil haber leído a Steinbeck, sobre todo si se le ha leído en la adolescencia, y no sentir agradecimiento. Steinbeck hace lectores, aficiona a la lectura.Por eso, al fin, ha sido minimizado por los guardianes de las esencias inalcanzables. Sentimentalismo, demagogia, populismo, izquierdismo, efectismo, lirismo, todo ha valido para desacreditarle.

En los ojos claros de John Steinbeck lucía el asombro ante el aparente caos de la existencia, absurdo y, sin embargo, lógico; probablemente indescifrable y, sin embargo, crípticamente ordenado. Estudió Biología y fue buen conocedor de la Historia, pero en cierto instante de su juventud comprendió que en las ciencias no iba a encontrar explicaciones más luminosas que las que le proporcionara la ficción. Su necesidad de comprender le llevó a recorrer sendas diversas: desde el relato social crítico, una de cuyas cumbres, Las uvas de la ira, se le debe, hasta el reencuentro con la tradición más aquilatada, en Los hechos del rey Arturo. En ese sinuoso y prolongado viaje de conocimiento, el socialista y el patriota convivieron bien durante un tiempo. Sólo durante un tiempo. De esa convivencia surgieron In dubious battle, de la que no conozco edición en español, y, poco más tarde, en 1939, Las uvas de la ira, en la estela dejada por Norris, Dreiser y Sinclair Lewis.

Las uvas de la ira fue un gran éxito, pero cabreó sobremanera a la derechizada sociedad americana. Saroyan afirma, con cierto asquito, que incluía propaganda proletaria. John Ford, un conservador, dirigió la inolvidable versión cinematográfica. Los proliferantes enemigos de Steinbeck se encargaron de decir que la película era mucho mejor que la novela.

Muchos hubieran preferido que la comprometida literatura de Steinbeck se hubiera quedado obsoleta al bajar las aguas de la conciencia social que alcanzaron a no pocos artistas, intelectuales y escritores norteamericanos tras la Depresión, en el periodo de entreguerras y ante el apogeo nazi. Pero no fue así. Los jóvenes beatniks reivindicaron a Steinbeck en los 50 y 60. El poeta Lawrence Ferlinghetti llegó a decir que no se podía entender a Jack Kerouac sin pensar en el antecedente de Steinbeck.