Andrés Ugueruaga
Santa Fé, Argentina
Este periodista fue uno de los primeros en reportar
directamente desde los frentes de batalla. Sus escritos
están reunidos en cuatro libros que desde su muerte,
y equivalen a la Biblia en el campo periodístico.
La guerra de Iraq ha despertado un nuevo interés
en sus trabajos periodísticos de guerra.
Ernie Pyle fue como un soldado
que luchaba desde el papel,
y reflejaba la realidad desde lo más real y
crudo de la guerra, dejando una frase como reflexión:
con la guerra pierden todos, incluso los que ganan, lloran, sufren
y mueren…Ese parece ser su legado más grandioso.
Ernest Taylor Pyle nació el 3 de agosto de 1900 en una granja cerca de Indiana. Fue un periodista que escribió para el Scripps Howard, diario en el que había comenzado a trabajar desde 1935 hasta su muerte ocurrida el 18 de abril de 1945. Ernie Pyle fue un adelantado para su época, y fue el primer corresponsal de guerra de la historia que escribía sus notas en el mismo frente de batalla.
A los 18 años se reclutó en la Marina de Estados Unidos, poco antes de que la primera guerra finalizara. Tras un breve paso por esta contienda (solo tres meses estuvo en al frente en la primer guerra) asistió a la Universidad de Indiana, tuvo la oportunidad de viajar a Oriente y de armar el diario de los estudiantes.
A pesar de que no llegó a graduarse, Pyle continuó dedicándose a redactar artículos para algunos diarios locales de Indiana., aunque en 1923, entró como reportero en el New York Daily News- que se había fundado hacia dos años, por lo que todas las autoridades eran jóvenes con voluntad de innovar en el mercado de aquella época. Ernie Pyle fue nombrado editor del Washington Daily News. En pleno ascenso, en 1928, y por cuatro años, se le confió el trabajo de ser primer columnista de la aviación.
Es allí en Washington en donde conoció a Geraldine Siebolds, a quien la apodó como “Jerry” su conflictiva esposa. Tres años después, cansado con su monótono trabajo de escritorio, Ernie Pyle decidió renunciar, para buscar una manera de abrirse camino, y conocer América, con su esposa y compañera Jerry y su flamante Ford T. Parece ser que Jerry, como él la llamaba, era también en algún sentido famosa. Ella viajó junto a Pyle de pueblo en pueblo, allá por los años `30, cuando su esposo escribió su famosa columna llamada “On the Road”, En el camino. Pyle a menudo se referia a su Jerry “como la chica que va conmigo”. Hacia 1940 Geraldine comenzó a enloquecer y a consumir grandes cantidades de alcohol. No tardaría en llegar el divorcio. Según algún biógrafo, Jerry había comenzado a sufrir el mal carácter de Pyle, al tiempo que comenzaba también a volverse loca y alcohólica. Por su lado Pyle, había comenzado a viajar casi constantemente a zonas bélicas en los años ´40, soportando el colapso de su matrimonio con estos viajes y también con otras mujeres.
Pyle al mismo tiempo que viajaba por los lugares más recónditos de Estados Unidos, encontró una vez más, la oportunidad de volver a escribir, reemplazando esta vez a un famoso columnista llamado Heywood Broun, lo que resultó ser todo un logro. Inmediatamente Pyle comenzó a escribir una columna dedicada a colectar las opiniones de diversas gentes y lugares que él encontraba en su peregrinaje por el país del norte.
Estos trabajos fueron editados en Home Country.
La innovación
En alguna ocasión este periodista confesó con esclarecedoramente: “Aquel día había visto matar fríamente a un hombre, a un soldado. Eso me indujo a escribir para desahogarme de tanta muerte… Sé que ni Life ni Time ni ninguna otra publicación que se respete compraría este relato. Quizá sea un relato amargo, pero creo que así es el verdadero heroísmo. El relato que mira a la realidad de frente sin falsos pudores… Con sus porquerías, sin buenos ni malos…”. Por lo general Ernie Pyle no escribía desde lo que se dice “desde afuera”, sino como cualquier otro soldado que está en el frente de batalla, y se decide escribirle una carta a un amigo. Desde el comienzo de su prospera carrera estuvo en los zapatos de los soldados, por lo que comprendía muy bien la situación por la que ellos pasaban. Pyle fue el primero en pedir una paga para los soldados que luchaban en el frente, así como los aviadores tenían la suya. Es así que el Congreso ordenó mediante una ley, pagar a los soldados del frente una paga del 50% extra por servicios en el combate, el por aquel entonces famoso “proyecto de ley Ernie Pyle”.
Cuatro libros bastaron para que Ernie Pyle pasara a ser un hito en el periodismo de guerra. Escribió: Ernie Pyle in England, Ernie Pyle en Inglaterra. Este libro fue escrito en 1941, y consiste en una colección de informes de guerra que datan de 1940 a marzo de 1941 en que se relata los efectos de los bombardeos alemanes en las calles Londinenses y del coraje de los británicos en medio del horror de la guerra. Here Is Your War, Aquí esta tu guerra. Este es la obra más celebrada de todas. Fue escrito en 1943 durante la segunda guerra en África. Este libro refleja que “pocos como él, informaron sobre la guerra con una mirada detallada de los hechos que ocurren en el frente de batalla…Ni tampoco tienen el balance entre la observación objetiva y el punto de vista personal” tal como dijo un critico. El otro libro escrito al año siguiente, en 1943, fue Brave Men, Hombres valientes, asentando aun más su reputación como corresponsal de guerra favorito de Estados Unidos. En esta ocasión reporta sobre el desembarco de las fuerzas norteamericanas en Sicilia en 1943 y la liberación de Paris, en agosto de 1944 (Año en que ganó el Premio Pulitzer). Estos dos fueron best sellers en la época y fueron muy codiciados por Hollywood como base para el desarrollo de la película de la Segunda Guerra llamada “Ernie Pyle´Story of G.I. Joe”, la cual protagonizó Burgess Meredith como un reportero de delgada silueta de unos 44 años de edad. Y su último libro: Last Chapter, último capitulo, fue publicado post mortem en 1946, Pyle por ese entonces era ya recordado como un héroe nacional.
Sus artículos además de ser totalmente honestos y vividos, desarrollados con un lenguaje más que claro, y para nada desentendido con el lenguaje militar. Su innovador talento lo convirtió en lo que fue: uno de lo reporteros de guerra más populares de todos los tiempos. La mayoría de la población tenía acceso a ellos. Eso le valió una gran popularidad, por lo que él disfrutaba de incondicionales lectores que lo leían en 200 periódicos. Cuando las tropas norteamericanas desembarcaron en Irlanda, Pyle vivió y compartió con ellos el día a día., cuando ellos fueron a combatir al África, sus columnas se llenaron de frases comunicando todo el dolor, la nostalgia y el miedo que los soldados sintieron. Cabe rescatar que tanto en el desembarco en el sur de Italia como en el desembarco de Normandia, Ernie Pyle estaba allí como un soldado más, metido entre las tropas.
Su campo de acción transcurrió en Inglaterra, Estados Unidos, África y Japón. El 18 de abril de 1945, Pyle fue alcanzado por el fuego, en la isla de IE Shima (una isla que pertenece a las islas de Okinawa), de una ametralladora enemiga y llevado por un jeep del Comando 305 con otros tres soldados más. El campamento estaba a poco más de tres kilómetros de allí. Era un trayecto que daba al mar, limpio de minas y habitualmente se transitaba sin problemas por allí. Pero a poco de llegar un francotirador abrió fuego, el jeep se detuvo y cayó al costado. Se dice que Pyle y el coronel que iba con él. Joseph B. Coolidge levantaron la cabeza, mirando qué había sido de los otros. Sus ultimas palabra fueron “Are you allright?” ¿Están todos bien? Pero el francotirador abrió fuego nuevamente y Pyle fue ultimado. El coronel llamó a un medico, de todas maneras estaba muerto. Ernie Pyle fue enterrado con su casco puesto en un cementerio de la Armada junto a otros 4.500 soldados, en Okinawa. Poco después, Ernie Pyle fue trasladado al Nacional Memorial Cemetery en Honolulu. Un entendido en la materia dijo que Pyle “comprendió a los anónimos hombres que lucharon, merodearon, murieron y vencieron en la guerra”
Ernie Pyle un periodista real, el corresponsal norteamericano de guerra, el ganador del Pulitzer y que murió en una acción bélica poco antes de que terminara la guerra (su intención era la de persistir en el frente de batalla hasta que la guerra terminara totalmente).
Esa noticia impactó a una nación todavía en duelo por la muerte de Franklin D. Roosevelt seis días antes. Los llamados congestionaron los teléfonos de los diarios, y en el frente de combate la muerte, del corresponsal fue el tema principal entre las tropas. Hasta el entonces flamante presidente Harry Truman, supo rendir tributo a este periodista que informó a toda una generación de estadounidenses durante la Segunda Guerra Mundial.
En Alburquerque, Nueva México, Ernie Pyle en 1939 construyó una casa que ahora sirve como local de la sucursal más pequeña de la Alburquerque Public Library. En su interior hay fotos de Pyle y artículos en su puño y letra, además de recortes de periódico de la época comentando sobre su carrera como corresponsal durante la Segunda Guerra Mundial y su muerte a manos de un francotirador el 18 de abril de 1945 en Ie Shima, Ernie Pyle (1900-1945) fue el más famoso y querido reportero de Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial. Su pluma no pasó por alto nada de lo que en la guerra ocurrió y ocurre.
ERNIE PYLE EN COMIX
Diez años después de su muerte, el influyente trabajo de Ernie Pyle como reportero de guerra influyó tanto al dibujante italiano Hugo Pratt, como al guionista argentino Héctor Oesterheld. Tal es así que el admirado periodista pasó a llamarse Ernie Pike. En esa aventura, ambientada en medio de la Segunda Guerra Mundial, en Nueva Guinea, una patrulla australiana huye del ataque japonés en busca de la costa, a la espera del arribo de un barco aliado salvador. Pero la patrulla es devastada en la huída y la ayuda nunca llega. Sin embargo, en mitad de la tragedia, a segundos del final inexorable, un par de hombres resuelve preservar la ilusión de uno de los sobrevivientes…
Ernie Pike es un personaje que reflexiona sobre la guerra y los recovecos de dignidad que hay en ella, su dignidad en la que hay lugar para matar y morir. . Este fue tal vez el mejor trabajo que estos dos próceres del comix realizaron en conjunto. Su protagonista, un corresponsal de guerra asqueado de la hipocresía de los uniformes y resuelto a romper con las falsas crónicas repletas de gloria, relata en sus notas historias pequeñas, la de soldados que, en medio de una situación crítica, buscan un resquicio de dignidad. Son hombres, después de todo, y están allí para matar y morir, pero son trabajadores, granjeros, médicos, estudiantes: esos son los protagonistas de las crónicas de Ernie Pike, uno de los puntos más altos en la historia del cómic.
Tras el distanciamiento de ambos, y a pesar de que Pratt publicó en Europa parte de la saga adjudicándose la autoría completa, Oesterheld no obstante continuó dedicándose a guionar las conmovedoras historias de Ernie Pike, los dibujantes serían en esta ocasión Alberto Breccia y Solano López. Sin embargo, y pese al recelo que quedó entre ellos, las crónicas de Ernie Pike no sólo fueron el punto más alto en la obra de ambos creadores, también representó un punto de inflexión en la historieta de aventuras en Argentina.







