Estilizaciones minimalistas silenciosas y búsqueda de la libertad
Enrique Zamorano
Aparte de Bella de Día (Francia-Italia, 1967) de Luis Buñuel y Bella todos los días (Portugal-Francia, 2006) de Manoel de Oliveira, se exhibieron 19 películas (15 de ficción y 4 documentales, incluido el extraordinario El gran silencio)
Cobrador (In God we Trust, México-Argentina-Francia-Gran Bretaña-Brasil, 2006) de Paul Leduc.Con la peculiar forma que caracteriza a su lenguaje audiovisual, Leduc, mezcla y adapta varios cuentos de Rubem Fonseca para recrear su gusto por los géneros negro, político, musical y documental, entregándonos una ficción que, dentro de su inicial confusión, plegada de violencia, nos descubre que son los sueños de un esclavo asalariado de una mina, en algún lugar de América Latina. Es valido el intento, pero no el resultado.
El gran silencio (Die grobe Stille, Francia-Suiza-Alemania, 2005) de Philip Gröning.Austero estudio, ahora se dice minimalista, sobre la vida ascética de unos monjes cartujos que profesan el silencio y la filosofía (mejor dicho religión católica) de la vida contemplativa. El realizador tuvo que adaptarse, en un tiempo de 6 meses, al ritual cotidiano de los monjes, para reflejar fielmente, en largos 169 minutos, con su cámara y sin luces artificiales, sus hábitos y costumbres.
La influencia (España-México, 2006) de Pedro Aguilera.Si Pedro Aguilera trabajó como ayudante de los realizadores mexicanos Carlos Reygadas y Amat Escalante, pues ya se imaginarán el estilo minimalista (otra vez el concepto para explicar un cine con pocos recursos para expresar sentimientos e ideas) adquirido de ellos. La tendencia consiste en reflejar, casi documentalmente, los cambios contradictorios de la vida familiar, tratados de manera realista y natural.
Solos contra el mundo (Buah Ha, Israel, 2006) de Eytan Fox.La irreconciliable relación histórico-territorial entre judíos y palestinos es tratada por el realizador de una manera original: los amores entre un judío y un palestino gays que luchan por la paz y contra la intransigencia racial (apoyando a una bella chica buga liberal) que termina en tragedia amorosa y social. Bueno, hasta los que no se la creen se la cree.
El custodio (Argentina-Uruguay-Alemania-Francia, 2006) de Rodrigo Moreno.Excelente estudio sobre el vacío existencial de un ser que trabaja de guardaespaldas de un alto funcionario y que termina por elegir un falso camino para liberarse de su enajenante condición de un hombre sin personalidad y sin objetivos concretos de felicidad en la vida.
Paranoid Park (Estados Unidos-Francia, 2007) de Gus Van Sant.El apreciable realizador Gus Van Sant, de acuerdo al programa de la Muestra, nos muestra un retrato minimalista (nuevamente el concepto para determinar un relato con el mínimo de elementos que se ponen en juego para tratar un tema), altamente estilizado, de la juventud norteamericana actual.
Los falsificadores (Die Fälscher, Austria-Alemania, 2007) de Stefan Ruzowitzky.El discurso cinematográfico sobre los judíos en los campos de concentración nazis no deja de tener variantes inquietantes. Ahora, el tema es el genio falsificador de un grupo de judíos para fabricar, masivamente, libras esterlinas y dólares falsos que colapsen las economías de Inglaterra y Estados Unidos y así poder salvar sus vidas. Al no lograse lo planeado, por el fin de la guerra, el falsificador principal, que se salvó del holocausto, termina perdiéndolo, en una casa de juego, sin que nadie note que son falsos.
No quiero dormir sólo (Hei yan quan, Taiwán-Malasia-China-Francia-Austria, 2006) de Tsai Ming-liang.Otra vez una película minimalista, de largos 115 minutos de duración, donde los pobres inmigrantes viven en la casi total existencia de no hacer nada de nada. Tediosas imágenes que concluyen diciéndonos que el amor es más fuerte que todos lo demás sentimientos y que por él hay solidaridad donde menos se lo imaginan los que viven bien y sin problemas económicos.
Media luna (Niwemang, Irán-Irak-Austria-Francia, 2006) de Bahman Ghogadi.El hecho actual es que las nuevas tendencias del cine contemporáneo apuestan por el minimalismo. Lo aceptable es que realizadores pertenecientes a minorías raciales, como el kurdo Ghogadi, tienen el talento para no aburrirnos y lograr que los espectadores vean su obra con simpatía y solidaridad, por una causa expresada metafóricamente: difundir su cultura, su música, que no es más que luchar por su independencia política, en un territorio libre y soberano.
El telón de azúcar (Francia-Cuba-España, 2005) de Camila Guzmán Urzúa.Por supuesto que la Revolución Cubana y las transformaciones económicas y sociales que trajo, sobre todo en el sistema educativo, es un ejemplo para el mundo. Los niños y jóvenes que no vivieron la lucha armada, y han sido los beneficiarios de la gesta histórica, han tenido la opción de quedarse o irse de la isla. La realizadora chilena ve el asunto dándole un tono nostálgico y a la vez objetivo de que los cambios deben conducir a una revolución democratizadora, sin traicionar el socialismo.
La casa de Alicia (A casa de Alice, Brasil, 2007) de Chico Teixeira.Melodrama, a la brasileña, contra los machos en el que las mujeres son objeto de abuso de padres, hijos y amantes desobligados. El personaje femenino principal, al borde de la histeria y la neurosis, no tiene más salida que la rebeldía y la liberación individual o su fenecimiento eminente ante la misoginia inconsciente.
Cállate y canta (Shut Up and Sing, Estados Unidos, 2006) de Bárbara Kopple y Cecilia Peck.El documental narra las desventuras de un grupo de cantantes texanas, las buenísimas artistas de música country estilizada, Dixie Chicks, porque una de ellas (Natalie Maines), en un concierto que dieron en Londres (2003), se atrevió a decir que se avergonzaban de que el presidente de Estados Unidos fuera de Texas. Para bien o para mal de ellas y de sus disqueros, bajaron sus ventas y lo mismo de siempre: la Norteamérica conservadora y liberal luchando por la libertad y no de expresión.
Tú que estas vivo (Du levande, Suecia-Dinamarca-Noruega-Alemania-Francia-Japón, 2007) de Roy Andersson.Divertida humorada nórdica. El absurdo llega al máximo del delirio cuando vemos a una pareja haciendo el amor. Mientras ella lo disfruta dice, repetidamente, “qué rico”, él se debate en la preocupación de su vida económica. Los sueños de algunos de los personajes por alcanzar lo inalcanzable nos permite reflexionar sobre lo frustrante que es la vida cuando no hay más alternativa que vivirla mediocremente.
4 meses, 3 semanas, 2 días (4 luni, 3 saptamani, si 2 zile, Rumania, 2007) de Cristian Mungiu.Ganadora de La Palma de Oro 2007, del Festival Internacional de Cine de Cannes, Francia, la película es un alegato sobre el aborto dentro del sistema comunista dictatorial rumano que, según el realizador, es más que eso: un relato sobre la toma de decisiones, la responsabilidad, el amor y la amistad. La crítica, de acuerdo al programa de la Muestra, la considera una realización impecable de realismo desgarrador.
Quemar las naves (México, 2007) de Francisco Franco.Al ver Quemar las naves no nos queda más remedio que decir que para los adolescentes hermanos semi-incestuosos no hay otro camino que separarse. Ella, al norte, a la nieve, a una vida incierta de aventura y soledad. Él, al mar, previa salida del closet, por su condición gay. De narrativa sencilla, sin grandes pretensiones formales, al menos que nos atengamos a lo dicho por la fotógrafa Erika Licea en el sentido del uso del telefoto y el gran angular para expresar opresión y liberación, respectivamente, el realizador y su coguionista nos sumergen a un mundo en el que todo se comprende en la primera lectura. No hay pretensión y mucho menos asuntos complejos por descifrar. Basta tantito sentido común para entender la obra, realizada con gran sinceridad y pasión para expresar sentimientos ocultos, quizá, en la mente de sus autores.
XXY (Argentina-Francia-España, 2007) de Lucía Puenzo.Intenso drama realista sobre el hermafroditismo y los sentimientos y las pasiones que provoca en quien lo padece y en quienes la o lo rodena (familiares, amigos, sociedad en general). La puesta en escena, de la realizadora, va creciendo hasta desembocar en una decisión final que se deja al criterio de las y los espectadores.
Locos por el baile (Mad Hot Ballroom, Estados Unidos, 2005) de Marilyn Agrelo (La Habana, Cuba, 1958).Documental sobre el baile como forma de superación personal entre adolescentes de origen dominicano que viven en Nueva York. El triunfo es visto como un esfuerzo disciplinado, no desprovisto de gracia natural y alegría para disfrutar la vida con son.
Viaje a Darjeeling (The Darjeeling Limited, Estados Unidos, 2007) de Wes Anderson.Divertida humorada en la que tres hermanos se reúnen para ir en busca de la paz espiritual y de su madre, después de la muerte de su padre, a la India. La película, que inicia con un cortometraje pletórico de sensualidad, narra el viaje que emprenden por tren y en el transcurso del cual toman conciencia de su vaciedad existencial.
The Go Master o El amo del Go (Wu Qingyuan, China-Japón, 2007) de Tian Zhuangzhuang.¿Conoce usted el Go? Es un complejo juego de estrategia. El personaje (Wu Qingyuan, interpretado por Chang Chen) de la película lo juega para ganarse la vida. El realizador (se lee en el programa de la Muestra), quien ha dicho que hacer un película es como construir una casa, so pretexto del juego, habla (en imágenes) de la intensidad de la disciplina y la devoción de Wu ante la complejidad del Go.
Según el criterio del cronista, las mejores películas de la Muestra fueron:1. El gran silencio (Distribución: Cine, Video y Televisión), 2. Cuatro meses, 2 semanas, 3 días (Cine, Video y Televisión), 3. XXY (MV Films), 4. Viaje a Darjeeling (20th Century Fox) y 5. Media luna (Quality Films).