Archivos para 23 febrero 2008

23
Feb
08

Sensacional de maricones: las bondades de lo sentimentaloide

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Sisi Casas

 La tradición de las historietas sentimentaloides es una de mucho arraigo en la sociedad mexicana. Desde la década de los 50 y 60 con la historieta por antonomasia Lágrimas y risas se inicia una serie de publicaciones que se mantuvieron y evolucionaron en concordancia con los tiempos.  Algo común por esas épocas era que, como señalan José Antonio Olvera y Humberto Tapia, en el artículo “El cómic mexicano, especie en extinción”, publicado en Etcétera en julio de 2003, “en el puesto de periódicos se exhibía el nuevo número de Lágrimas y risas, donde la historia de un tipo que era conocido como “El canalla” adornaba las páginas de tono sepia de la publicación. Se trataba de un individuo malo como pocos, de mirada intensa y desafiante, golpeado por la vida y dispuesto a vengarse de todos aquellos que le habían jugado a la mala”, características básicas que dieron pie a los melodramas televisivos y que hasta la fecha son las imperantes en la narrativa de este tipo de publicaciones. Así, “la historieta mexicana se convirtió en la fuente de lecciones de vida a seguir. Los virtuosos triunfaban al final, los malosos recibían su castigo ejemplar, hasta los rateros se redimían”. Posteriormente, en los 70, “en los puestos aparecieron El libro vaquero y El libro semanal. El primero era una suerte de recreación del viejo Oeste con nombres gringos, mujeres fatales y argumentos inverosímiles. El segundo se centraba en las historias de amor y desamor, traición…”  Sin embargo, para los 80, con toda una industria televisiva apropiada de los melodramas hubo un cambio un más radical, “…un furor de historietas plagadas de aventuras de choferes, galanes y, sobre todo, de mujeres con voluptuosos cuerpos en busca de relaciones sexuales con todo aquel que se los proponga. El especial de choferes, traileros, luchadores y demás… joyas de una corriente de historias que en ocasiones rayan en la pornografía.” Así pues, con toda esta tradición latente detrás y muy bien arraigada en un sector importante de la población citadina, se reestrena en el Foro La Gruta del Centro Cultural Helénico la puesta en escena Sensacional de maricones, de Luis Enrique Gutiérrez, bajo la dirección de Boris Schoemann, con las actuaciones de Alejandro Morales (Jaimito), Juan Carlos Vives (Juan Eleudoro Castro y Castro) y Mahalat Sánchez (doña Mariana Bribiesca).  Cabe mencionar que el montaje toca todos los clichés posibles de las historietas semanales con temática sentimental: el ser de clase humilde (Jaimito), campirano, que desde su infancia sufre vejaciones y discriminación por su condición homosexual y que, ingenuamente, cree que al irse a la ciudad resolverá todos sus problemas (incluida su homosexualidad), sin saber que al llegar a la gran urbe y contratarse como “chacho” se enamorará perdidamente de su patrón (don Juan Eleudoro Castro y Castro), amor que, a pesar de su pureza (no obstante que Jaimito desea con todas sus fuerzas estar en los brazos de su patrón, sabe de antemano que es un amor imposible “por la diferencia de clases”),  por supuesto será impedido por la malvada doña Marina Bribiesca, esposa de Don Eleudoro. Sobra decir que la historia finalmente tendrá un desenlace donde todo se vuelve contra el protagonista. Si bien la trama es consabida de antemano, cuenta con elementos que la hacen divertida en lo general: la caricaturización de los personajes muy al estilo de las historietas (de ahí la justificación de su falta de complejidad como personajes dramáticos), la escenografía (un baño con dos escusados y una ventana superior que sirve para enmarcar a los personajes como si estuvieran encerrados en “cuadros”) bien enfocada en retratar escenarios típicos de estos libelos, y sobre todo una dirección muy dinámica e hilarante que aprovecha de buena manera las posibilidades de lo absurdo de las situaciones. De ahí que buena parte de la narrativa escénica (muy en boga de unos cuantos años a la fecha) se sostenga precisamente por esto último, pues, por ejemplo, aunque la acción trascurra al interior del retrete, hay una movilidad de los actores que sostienen el ritmo de la obra hasta llegar al punto culminante: la escena cuando los tres personajes parodian diversas piezas clásicas.  Sin embargo, de este punto en adelante la obra se torna un tanto pesada por la constante reiteración en los diálogos y situaciones (característica presente en otras obras del autor como Las chicas del 3½  floppies u Odio a los putos mexicanos) que sólo alargan la trama de una manera innecesaria por el abuso, paradójicamente, de la palabra y los excesivos gags, que sin bien son divertidos, al ser tan constantes (casi casi como un compendio) pierden efectividad, a pesar de la buena dirección de Schoemann. Sensacional de maricones se presenta los miércoles las 20:30 horas en el Foro La Gruta del Centro Cultural Helénico.   

23
Feb
08

EL CRI – CRI DE MARIO IVAN

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Raúl Díaz 

Mario Iván Martínez es, sin duda, uno de los actores más completos que tenemos; formado en la rigurosa escuela inglesa tuve el placer de trabajar con él cuando, recién regresado de la vieja Albión, aceptó trabajar en la pequeña obra Mozart y Salieri de Pushkin cuando, con dos pesos, organicé el Primer Festival de Teatro y Música de la Ciudad de México, que antecedió en varios años al denominado Gran Festival Ciudad de México que si contó con todo el dinero del mundo. Recién desempacado, como es natural, no contaba Mario Iván con el justo reconocimiento y fama de que ahora goza pero, si dejaba ver ya claramente su calidad de actor. El recuerdo me llega mientras contemplo su espectáculo Descubriendo a Cri-Cri que todos los domingos, hasta marzo, está presentando en el Polyforum Cultural Siqueiros y que, como su nombre indica, es un espectáculo dedicado al gran Francisco Gabilondo Soler, creador de El Grillito Cantor y quien el año pasado cumpliera sus primeros cien años de nacido .  De aquel Mozart y Salieri al Cri-Cri de hoy mucha y fructífera agua ha pasado bajo los puentes de la creatividad de este actor que, entre otras imágenes, dejara un recuerdo imborrable con su Dr. Brown de la película Como agua para chocolate, a más de presentarse en calidad de narrador-conductor en programas especiales con algunas de nuestras principales orquestas sinfónicas y es que, como anotaba al principio, Mario Iván es de lo más completo que tenemos y así, aparte de su formación actoral posee una sólida formación musical lo que le permite incursionar con éxito en diversas disciplinas (es un estupendo contra tenor, cosa que no todos saben), y combinar esas disciplinas para crear espectáculos destinados a temas o personajes específicos, tal el caso que ahora nos ocupa. Es así como desde hace unos tres años ideó la serie de presentaciones que llamó “Un rato para imaginar” que, amplia como su nombre sugiere puesto que de imaginar se trata, le permite bordar sobre muy diversos tópicos tales, “¿Conoces a Wolfi?” que, obviamente, está destinado a dar a conocer parte de la vida y obra del Divino Wolfgang Amadeus Mozart, el más grande genio musical que haya conocido la humanidad y, en un terreno muy distinto, “La leyenda de los volcanes” que nos habla de nuestras tradiciones y raíces. Así, en ocasión inmejorable del centenario del inmortal creador del grillito cantor, lo pertinente y obvio era dedicarse a Cri-Cri y el resultado es el que motiva estas líneas. Aquí está Mario Iván en su calidad de cuentacuentos, una especialidad que no todos los actores desarrollan porque, una cosa es la actuación propiamente dicha y otra la capacidad de contar un cuento es decir, trasmitir su esencia y hacer sentir las emociones de cada pasaje de manera tal que el escucha auténticamente “viva” las peripecias del cuento. Por eso afirmo que la de cuentacuentos es una especialidad que, como tal, hay que aprender, elaborar, construir, y no es cuestión de simplemente “aventarse” porque se tenga la formación de actor. Y aquí estamos pues, frente a un excelente cuentacuentos que no solo sabe narrar, crear las atmósferas precisas con su desenvolvimiento escénico, sino que sabe armar un espectáculo en el que, sin una parafernalia mayor aunque sin escatimar nada de lo necesario, se llena la escena de color, luz y alegría. Y eso es “Descubriendo a Cri-Cri”, un espectáculo de enorme dinamismo, plenamente lúdico, pletórico de colorido en el que el narrador-personajes-actor-cuentacuentos-cantante-músico y hasta bailarín y medio mago va desgranando las hermosas canciones-historias de Cri-Cri que siguen haciendo las delicias de los chicos y otros no tan chicos, y también de nosotros que ya de eso no tenemos nada y a los que, hay que admitirlo, tales canciones nos conducen a la nostalgia pero, ya sabemos, la nostalgia no es grave sino un sentimiento dulce como el grato sabor de boca que una cucharada de miel nos deja en los labios pero que…ya pasó, ya nos la tomamos. Participativo total, Descubriendo a Cri-Cri involucra a la gente que entusiasmada se presta y une al juego con lo que aquello se convierte en un jolgorio no apto para amargados o “serios y formales” pero si propio, bueno, más que eso, apropiadísimo, para chavos (de cualquier edad de los 3 hasta los 90 años, por ejemplo) alivianados que quieran revivir su visión de cómo la patita se enca…britaba porque el chorrito sus chapitas le despintó, o el no menor enojo de la olla por tener un vecino tan poco aristocrático como el comal, o bien soltar una furtiva lágrima (Donizetti dixit), al recordar las penurias de la pobre muñeca fea o, quizás, reafirmar sentimientos proletarios al recordar a quien proviene de “un barrio pobre y trabajador” o, más sencillamente todavía, quizás tan solo recordar la vocal que se parece a la cuerda con que siempre saltas tú. Y así, saltando, corriendo, bailando, contando, cantando, narrando Mario Iván Martínez va si no (para muchos) descubriendo a Cri-Cri, si seguramente recordándonoslo, haciendo (he aquí la magia) que se nos aparezca de nuevo y nos lleve allá a esos mundos que no son ignotos pero que si hemos perdido por, muchas veces, haber perdido nuestra capacidad de juego, nuestra capacidad de soñar, de imaginar. Y ese –más allá de los puramente artísticos que son muchos-, es el mérito principal de “Un rato para imaginar” y este Cri-Cri que nos devuelve a ese mundo maravilloso de riqueza infinita que es nuestra capacidad de imaginar. “Descubriendo a Cri-Cri” se presenta en el Poliforum Cultural Siqueiros (Insurgentes y Filadelfia), únicamente los domingos a la 1 de la tarde y permanecerá en cartelera solamente hasta el próximo marzo.  

23
Feb
08

Alan Stark, la Danza desde El Renacimiento hasta el Barroco

Ana María Longi 

 Alan Stark nacido en Inglaterra, con 42 años de trabajo en México es investigador de la Danza Histórica desde 1970 y antes pasó muchos años recopilando danzas y bailes en España. Ha recibido numerosos reconocimientos a nivel nacional e internacional, entre ellos, Medalla y Diploma del Homenaje Una vida en la Danza de CENIDI-DANZA, INBA. Reconocimiento por 30 años de investigación en la historia de la Danza (SOMEC/Vitars), Reconocimiento por su contribución a la Danza en México de la Escuela Nacional Preparatoria y Medalla de Mérito y diploma II Forum Mundial de la Danza (CIAD Confederación Interamericana de Danza, entre muchos otros.Asimismo, mediante su trabajo, metodología, disciplina y entregado amor a la Danza, el Maestro Stark, ha colaborado intensamente a la cultura del país, pues su labor diaria como Maestro y distribuidor de lo que hasta la fecha se ha logrado reunir en todo el mundo sobre el infinito tema de la Danza desde El Renacimiento hasta el Barroco, convierte a México, en un país líder de temática cultural tan encumbrada. 

“Cuando llegué a México –observa el intelectual-,  hace 42 años, mi mayor interés en la investigación de la Danza fue de los cuatro diferentes aspectos de la Danza Española: Danza Regional, Danza Clásica, Escuela Bolera y Flamenco. “Pero siempre me preguntaban sus orígenes, agrega Alan Stark, y porqué había diferentes reminiscencias en el vestuario de distintas épocas históricas. Para ayudar a contestar mis preguntas, empecé a buscar libros sobre las Danzas de las Cortes Europeas y también busqué contactos con investigadores de la Danza Histórica”.  

Aseveró el entrevistado a UNOMÁSUNO, que con el tiempo, ha montado una colección de libros,  fotocopias de manuscritos y material sobre el vestuario de época. “Tuve la suerte en un curso en los Estados Unidos de conocer a cuatro de las investigadoras más importantes en esta materia. Una de ellas, por casualidad, la había conocido en Londres hace muchos años, a raíz de una presentación que mi esposa y yo dimos de una danza del Renacimiento que nos enseñó una de mis alumnas de Baile Español. Esta señora no estaba contenta con la investigación en Londres en ese momento y pensaba que nosotros podríamos presentar la danza correctamente bajo su tutela. A raíz de nuestra presentación la maestra Wendy Milton decidió formar un grupo de danza histórica en Londres y después en Nueva York siguió la investigación sobre todo de la Danza Barroca, y nos dio mucho gusto volver a encontrarnos en ese curso de Danza en los Estados Unidos”. 

Explicó que otra de las Maestras de ese curso, fue la Doctora Ingrid Brainard, quien fue la persona que más le ayudó “con material y con clases en las distintas ocasiones que me visitó en México. Ingrid fue la experta en las danzas de Francia e Italia del siglo XV hasta el XVII”. Gracias a estos contactos y el  siempre creciente colección de material, empezó, recuerda el historiador, la invitación del Instituto Nacional de Bellas Artes, de impartir clases para que los bailarines supieran de los antecedentes de la Danza que ellos actualmente estaban haciendo. De esa manera formó diferentes grupos que presentamos los resultados de mis investigaciones con vestuario de época y en muchas ocasiones con música en vivo, ya que había un creciente interés en la música de esas épocas. 

 “Conforme yo daba a conocer mi proyecto, recibía invitaciones a las escuelas reconocidas como CENIDI DANZA, ISSSTE Cultura, Escuela Superior de Música INBA, el Conservatoria Nacional de Música, Escuela Nacional de Música (UNAM), Academia de Danza Mexicana, Escuela Nacional de Danza “Nellie y Gloria Campobello”, Escuela Nacional de Danza Clásica y Contemporánea, Escuela Superior de Música y Danza de Monterrey, Escuela Estatal de Danza San Luis Potosí, Instituto Potosino de Bellas Artes, Escuela de Danza de Bellas Artes de Mérida, Escuela Nacional de Danza Folklórica, Colegio Nacional  de Danza Contemporánea Querétaro, Centro de Investigación Coreográfica, Facultad de Danza Universidad Veracruzana, Escuela Superior de Arte deYucatán.Además, he montado danzas para la Opera en Bellas Artes, tres obras dirigidas por Xavier Rojas, dos coreografías para el Ballet Folklórico de la BUAP y el Ballet Folklórico Mexicano y montajes para diferentes obras de teatro como Molliere, Sabina Berman, Monstruos y Prodigios de Jorge Kuri, Relaciones Peligrosas en Teatro de las Artes y recientemente la Opera Dido, Liliana…¡Ah! Y también Aeneas, dirigido por Lezcek Zawadka y Eduardo García Barrios.. 

¿Cómo resultaron sus experiencias profesionales de 2007 a la fecha? 

“Estuve invitado a participar en un Congreso en Buenos Aires e impartir un curso en la Facultad de Danza de la Universidad de Chile en 2007; pero mucho más atrás, es decir de 1979 a 2006, mi trabajo como conferenciante ha sido imparable, pues en una gran suma de instituciones públicas y privadas de toda la República, Estados Unidos y Canadá, he manejado temas tan especiales e importantes como los diferentes manuscritos que he investigado y últimamente me he concentrado más en la historia de la Danza en la Nueva España”. 

En cuanto a sus publicaciones, ¿en qué forma han sido aprovechadas para las nobles causas de la cultura dancística y de que manera éstas han trascendido al interés educativo de otros países? 

En 1991, se publicó un artículo mío para la Society of  Dance History Scholars; en 1994, un artículo de mi autoría sobre la Investigación de la Danza en México, se llevó al Congreso on Research in Dance CORD USA; en 1998, manejé un artículo sobre Danza en México durante la Época Virreynal para la Revista CAIRON de la Universidad de Alcalá de Henares, España; y en varias ocasiones entregué artículos para World Dance Alliance. 

Maestro Alan Stark, usted ha dedicado una gran parte de su vida, al estudio de una disciplina no común ni corriente, que en muchos casos no ha contado con el aprecio y la importancia que merece. Podría aclararnos ¿por qué le fascinó esta rama del conocimiento cultural? ¿qué lo movió a la investigación y cuáles han sido sus más grandes compensaciones a tantísimo esfuerzo de investigación, trabajo teórico y práctico de la Danza del Renacimiento hasta el Barroco? 

“Cuando miro para atrás, veo tantos momentos emocionantes con nuevos descubrimientos, con aportaciones de colegas en otros países que me han ofrecido su apoyo y me acuerdo de los distintos cursos cuando los alumnos han disfrutado de esta diferente manera de acercarse a la danza. Tanto en México como en el extranjero, he gozado con las reacciones del público en mis conferencias y presentaciones de esas maravillosas danzas de época. Agradezco toda la información que he logrado reunir que fue un regalo para mí pero algo que he podido ofrecer al público en general y a los muchos alumnos que han participado en mis cursos. Actualmente, tengo un nuevo reto. Estoy enseñando a una generación de jóvenes quienes espero puedan ser la nueva generación de investigadores para que toda la investigación que hemos manejado durante tantos años.       

23
Feb
08

Planeta Tarantino

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A propósito de Grindhouse y la sociedad con Robert Rodríguez 

Jorge Zavaleta Balarezo

Pittsburgh, Estados Unidos

  Hay de todo en Grindhouse. Obra abierta, grandilocuente, multiexpresiva, decidida y capciosamente posmoderna, en ella Quentin Tarantino y su buen amigo Robert Rodríguez descargan algunas de sus más ácidas críticas al orden contemporáneo y, a la vez, deleitan al espectador con un metraje imposible, casi utópico. Dos películas en una doble presentación, tres horas contemplando un par de historias que entre lo espídico y lo grotesco, lo sobrenatural y lo ominoso, lo divertido y lo lúdico, nos llevan a reflexionar mucho más allá de la galaxia de personajes y cuentos que ha creado, desde los tiempos de Reservoir dogs, el maestro Tarantino. Y ello, a manera de un homenaje a los programas dobles que ofrecían las salas norteamericanas en los años 70, precisamente en géneros como el gore. Y esas salas al igual que sus programas eran conocidos como “grindhouse”. La idea fue rechazada, cómo no, por el mercado. La taquilla de un fin de semana en USA bastó para decretar el sablazo definitivo contra esta producción casi independiente. De inmediato, los mercaderes del cine, mismos filisteos (la historia de siempre), decidieron que los filmes se exhibieran en el resto del mundo por separado, incluso eliminando escenas cruciales, otorgando, así,  la razón a los poderosos gerentes del sistema y quitándosela a los verdaderos y con justicia encumbrados artistas, líderes de un cine que, diferente y audaz, apuesta por sobrepasar límites. La historia de Robert Rodríguez se llama Planet Terror. En ella encontramos las influencias de los “zombies” de George A. Romero y la tan mentada de un director italiano de culto, Lucio Fulci. Efectivamente, se trata de un cuento de muertos vivientes, que se reproducen entre la oscuridad y la niebla, mientras todo un elenco de artistas, de veras muy originales, da a la trama el empuje necesario para comprobar que estamos ante una cinta absoluta, totalmente bizarra. Si el adjetivo, casi como un anglicismo, se aplica aquí, lo es porque, y en tanto, lo bizarro se manifiesta en esas luchas cuerpo a cuerpo, en los disparos de fuego, en los escapes y las persecuciones, en ese rostro a punto de estallar de un sorpresivo Bruce Willis, mucho más convincente que en sus cuatro secuelas de Duro de matar.. El trabajo de Rodríguez, a estas alturas un experto, es impecable. Su cámara, curiosa e inquieta. La trama está llena hasta lo imposible de vueltas de tuerca. Rose McGowan surge a la vez bella y maldita, erótica y seductora. Rodríguez se da tiempo y espacio para incluir una love story en esta lucha por salvar a la humanidad. Cada escena se luce por trepidante y colosal. Los habituados a los cuentos de muertos vivientes, a los cadáveres carcomidos, a las nebulosas apariciones, comprobarán que el género al que se adscribe Planet Terror renace y se consagra. Y que Rodríguez, incluso contando con Tarantino como un malvado personaje, es capaz de crear universos que nos dejan absortos, complacidos, como pidiendo la siguiente escena. Erotismo y feminidad también son claves con la presencia  de heroínas que, aunque pierdan una pierna, como la McGowan o se disloquen una mano, como Marley Shelton, resultan las más convincentes de la película. En suma, Planet Terror es un festín, sobre todo para aquellos que buscan citas cinéfilas y metacinematográficas. Habría que hablar, también, del diseño de Grindhouse. Presentada engañosamente, con trailers falsos y “censurados”, que incluyen a actores del establishment como Nicolas Cage o directores aún en formación, o deformación, como Rob Zombie, Grindhouse es una parodia de muchas cosas, de muchos cines, pero sobre todo de sí misma. Tributaria de la velocidad, del escapismo, de la acción acelerada, todo esto se constata, y se amplía, en la película que dirige Tarantino, Death Proof. La historia es deliciosa no solo porque se trate de un alegato marcadamente feminista. Son cuatro chicas de paseo por la carretera que hacen una parada en un  restaurante del camino y entonces descubren  el horror. Este se llama Kurt Russell, sí, el actor ya presente en una obra legendaria, apocalíptica, Escape de Nueva York, y que, con similar vestimenta, y desde esa misma marginalidad, aparece como un sádico asesino que se divierte con sus víctimas. Pero… esta vez no va a ser tan fácil. Nunca antes Tarantino filmó con tanto pulso ni verismo. Esto, quizá, sea equivalente a la pelea de Uma Thurman en el restaurante japonés donde sus rivales, uno a uno, caían, degollados o destrozados (Kill Bill). Aquí es la pasión cinética puesta a prueba y explotada al máximo. En una autopista y sin trucos.  Pero, como alegato feminista, no exento de toques románticos, algo misteriosos, es, a la vez, la búsqueda, el control, la decisión de las simpáticas amigas que buscan diversión, amor, pero también paz. No quieren contagiarse de la polución del mundo postindustrial (lo que presenta el filme de Rodríguez) pero tampoco sujetarse al omnipresente poder masculino. En esa lucha, si es que acaso encuentran la victoria ante el asesino del auto negro, hallarán también la liberación, la culminación de, al menos, un deseo. En un nuevo siglo, Tarantino, dueño de originales sueños y proyectos, y asociado con un Robert Rodríguez que aquí ofrece su mejor filme, es capaz de vislumbrar el horizonte de un cine nuevo, independiente, que él mismo ayudó a forjar. Grindhouse es expresión catárquica de esa rebeldía. Originalidad pura y vasta.  Cómo no disfrutar viendo a las chicas de Death Proof sentadas a la mesa de un café probando sus hamburguesas y malteadas, charlando intrascendencias, en una escena que, sin embargo, el buen cinéfilo sabrá identificar como contraparte, pero también homenaje, a los diálogos iniciales de Perros del depósito. Así, el brillante planeta Tarantino gira, gustoso y ameno, celebrando sus propias glorias.

23
Feb
08

LA UNIÓN EUROPEA SE DISGREGA EN TRIBUS

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Kosovo es un mal ejemplo para la Unión Europea. Las minorías étnicas quieren hacer sus países apartados del resto, considerados secularmente oprimidos

Fernando L. Rodríguez Jiménez

Madrid, España

Kosovo, situado en los Balcanes, tiene una superficie de 10.887 km², con una población de 2.200.000 personas. Su capital es Pristina. Durante el periodo de la Rapública Federal Socialista de Yugoslavia, la región conformó la Provincia Autónoma socialista de Kosovo, subordinada a Serbia. Al disolverse Yugoslavia, Kosovo pasó a formar parte de la República de Yugoslavia, más tarde formó el estado de Serbia y Montenegro. Kosovo es mayoritariamente de origen albanés a pesar del dominio serbio. Slobodan Milosevic redujo la autonomía de Kosovo, favoreció la migración de serbios para aumentar su proporción en el territorio, maniobra similar a la efectuada por el Rey de Marruecos Hassan II, con el Sahara Occidental. La tensión de la zona culminó en 1999 con la Guerra separatista de Kosovo, enfrentando a la RF de Yugoslavia contra las tropas de la OTAN, quienes apoyaron al pueblo albanokosovar. Finalizado el conflicto bélico, las Naciones Unidas ocuparon la zona en misión de paz. Kosovo continuó como provincia autónoma, bajo el gobierno de la República de Serbia, más la UNMIK se mantuvo a cargo de la administración del territorio, de acuerdo con dirigentes de etnia albanesa. Tras años de querellas y negociaciones, Kosovo declaró su independencia unilateral, el 17 de febrero de 2008, aceptada por varios países como los Estados Unidos y organizaciones como la Unión Europea, con ciertas reticencias por parte de algunos países, no ha sido reconocida por Serbia, ni por España y otras naciones. Esta digresión no está vista con buenos ojos en la Comunidad Europea, al presentar un precedente, nada deseable en una Comunidad Europea, con muchas fisuras nacionalistas locales y etnias díscolas, insolidarias con el concepto comunitario.El Triunfo de la independencia de Kososvo, a pesar de estar justificado por las presiones y revanchismos, por parte de los serbios, quienes han mantenido odio secular contra los kosobares de origen albanés, que han padecido un verdadero infierno.La antigua República de Yugoslavia fue realizada y mantenida por el Mariscal Tito, con mano de hierro, gracias al cual se mantuvo la hegemonía en el poder central. Con su desaparición volvió la memoria histórica de odios y diferencias raciales, mantenidas latentes durante siglos, dando rienda suelta a sus peores y más salvajes instintos, cometiéndose terribles asesinatos genocidas, que obligaron a la ONU a entrar en el teatro de una guerra sangrienta, larvada en diferencias étnicas y religiosas.Yugoslavia estaba compuesta por etnias diferentes con religiones distintas, lo cual acentúa las discrepancias, musulmanes y cristianos volvieron a enfrentarse envueltos en crueles matanzas. En nombre de Dios se realizan los más horribles crímenes y genocidios.Aún vivía Tito, cuando un amigo alemán por cuestiones profesionales, tuvo que vivir tres años en Belgrado, capital de Yugoslavia, me dijo: “Nunca más regresaré a este país. Son gente muy difícil.” La verdad es que siempre creí que exageraba, pero las pruebas posteriores a su definición, vinieron a corroborar que estaba lejos de exagerar tras tantos crímenes terribles, indignos de gente civilizada.Los “diferentes” europeos, son un peligro para la integridad de un proyecto europeo, pleno de esperanza para quienes deseamos la paz y la concordia entre los pueblos hermanos, y creemos que “la unión hace la fuerza”. Europa ha sido dividida por guerras seculares, algunas de larga duración como la de los “cien años” de Escandinavia, hoy por suerte en muy buenas relaciones entre todos los países que componen esta unión del norte de Europa.En el fondo quedan las tribus: fineses o finougrios, lapones, suecos, noruegos, daneses, rusos, germanos (con varias tribus enfrentadas en el pasado), suizos, con todos sus cantones tribales en un mini-país, galos, escoceses, ingleses, irlandeses del norte y del sur, en la Península Ibérica: portugueses, gallegos, castellanos, cántabros, vascones, navarros, aragoneses, catalanes, etc. Si en vez de mirar hacia el futuro, miramos hacia el pasado, Europa está perdida, con gran regocijo por parte de los grandes países como USA, Rusia y China. Si Europa se fragmenta, ellos ganan, en numero de clientes y en diversificación de enemigos. Restándo poder, realizan pactos unilaterales, así dividen y desequilibran el poder militar y económico, si llegan a la guerra les venden armas a los dos bandos.Una Europa fuerte, interesa a los países miembros de Europa y a sus aliados. No va bien a los intereses de Norteamérica, al encontrarse con un aliado que le habla de “tu a tu”. La “Pérfida Albión”, siempre juega con dos cartas, con el primo rico americano, con los europeos, poniendo en su balanza a los países de la Comanwelth, que siguen con una colonización suavizada, mas bastante dependientes de la City de Londres. Los hispanos, no hemos sido capaces de utilizar todos los lazos que nos unen, son muchos más de los que nos separan, no hemos mantenido pactos políticos, alianzas comerciales, sin perder el nexo de unión. Bolivar, en una pésima interpretación de la realidad, quiso unir a países que no existían, no estaban preparados, ni cohesionados, hizo cortar definitivamente el “cordón umbilical” con Europa, ello dio como resultado que quedaran en los gobiernos del Nuevo Mundo los peores de los defectos y pocas de las virtudes. Desgraciadamente avocada y favorecida la revolución por reyes y gobernantes ineptos, que no tuvieron visión de futuro, para España y el Nuevo Mundo, y muchos de ellos solamente afanes de lucro personal. Si a estas alturas hubiéramos mantenido lazos similares a la Comanwelth, todos habríamos ganado, la pobreza y el tercer mundo, no se hubieran apoderado de América. Países con grandes potenciales, merecen y pueden estar en primera línea mundial, están muy abajo en la escala de avances sociales, económicos e industriales.                   España tendría mayor fuerza en la Comunidad Europea y los países hispanos estarían en mejor situación, nivel social y económico de lo que están. Aunque nunca es tarde para reiniciar una política de cohesión hispana, que refuerce la unidad y el poder de las naciones en su conjunto, manteniendo su libertad, pero integrándose sus dirigentes dentro de un orden internacional y político.No solamente es así, sino que dentro de España se mantiene la disgregación tribal y las reivindicaciones nacionalistas, para hacer de una nación con cierto poder en el mundo, un país debilitado por querellas tribales, que quieren significarse con sus diferencias lingüísticas. Entre todos desgraciadamente destacan los vascos, con un terrorismo que no conduce a nada, pero que ha costado la vida a unas mil personas, asesinadas por los esbirros de ETA. Si se hubiera destruido a la banda armada desde el principio, no habría dado lugar a que en las “ikastolas” o escuelas netamente vascas, se potencie el “vasquísmo nacionalista”, hasta el punto de alterar la realidad histórica en sus enseñanzas, creando un espíritu de odio contra el resto de los españoles. Eso ha sido la semilla que ha envenenado el separatismo vasco, algo similar ha sucedido en Cataluña, y está comenzando en Galicia, todos tienen su lengua propia y eso los diferencia. En Iberoamérica sucedió algo similar, en muchas escuelas se enseña una historia parcial, eso dio lugar a crear resquemor y odio hacia los españoles, tergiversando en muchos casos la realidad.Los países no se empobrecen por tener diversos orígenes étnicos, por el contrario se enriquece la cultura y sabiduría, con las costumbres y logros mantenidos por todos ellos, al compartirlas se amplían las de quienes las comparten.Me preocupa Europa. Los pactos logrados entre naciones vecinas y hermanas, hasta ahora son únicos en la historia del Viejo Continente, han costado muchos esfuerzos y vidas a lo largo de nuestra dilatada historia, tras muchos avatares, lo que parecía imposible se ha logrado, la unión de los europeos, este gran logro puede verse seriamente dañado a causa de insensatos nacionalismos localistas, sin visión de futuro. El sueño de una Comunidad Europea, puede irse al traste, si se produce perjudicaría grandemente no sólo a los europeos, sino a todos los países de su influencia, convirtiéndose en una hecatombe económica que podría degenerar en una tercera guerra mundial. Hay que estar atentos a los próximos acontecimientos y entre todos poner nuestro granito de arena para que no suceda lo peor. 

16
Feb
08

RECELOMANÍA: LOBOS Y CAPERUZAS

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Teresa Solbes de Menéndez        

Dicen las estadísticas que una moda se ha impuesto: Las habladurías en perjuicio de los hombres. Al parecer ya son muchos los que se quejan de las cosas que por ahí se comentan. ¿Será cierto que la masculinidad se está poniendo a prueba. ¿Nos hemos convertido en ángeles caídos?. Ellas también se cuestionan: ¿Seremos nosotras las que nos hemos perdido entre los múltiples aspectos de la personalidad femenina a veces tan complicada?. No sé, lo que si se nota es que entre lobos y caperuzas vive la recelomanía. Un juego donde muchas mujeres estamos atrapadas, sin darnos la oportunidad de ensayar otras facetas femeninas que tan rabiosamente atractivas les resultan a ellos. Algunas temen incluso, denotar demasiado que somos el sexo opuesto. Sin embargo, no deberíamos tener miedo a algo que se nos nota tanto, mírese por donde se mire, se nos nota. ¿No será que nos hemos cansado de ser tan tradicionales? ¿Sumisas y en muchos casos soporte de todas las torpezas familiares?. La mujer ha sido educada desde tiempos remotos para ser una “multiusos” perfecta; y bien le irá si no le toca, económicamente hablando, mantener a la tribu. Nos parece del todo natural si existen hermanos y no hay posibilidades económicas, que los estudios superiores sean prioridad masculina, al fin que es mujer y ni falta que le hace conocer cuando Colón, con La Pinta, La Niña y La Santa María partió del puerto de palos. No se me enfaden los “Lobos”, porque es una realidad que aun la estamos sufriendo en muchas naciones del mundo. Siendo así, no es nada extraño que ellas, desde hace muchas décadas, vengan preparando la revolución que hoy vivimos y que nos pilla a unos y a otras, tan desubicados. Sin embargo creo que en esta batalla todos saldremos ganando, las conductas femeninas y masculinas encontraran su equilibrio. Ni los súper hombres ni la mujer dócil de otros tiempos. Tampoco la más reciente, agresiva y siempre dispuesta al ataque.   Mientras estas cosas se resuelven ¿que podemos hacer?. Bueno, no levantar falsos testimonios porque el “Lobo” puede asustarse. Ya lo decía mi abuela: El pobre del lobo feroz era más inocente que una lagartija panza arriba. Ella siempre sostuvo la idea de que Caperucita tuvo la culpa de que el perro, -porque muy lobo, muy lobo, pero perro al fin- se la comiese ya que no le quedó más remedio. ¿Fue la primer mujer en la historia y sus cuentos liberada y libertina? ¿De verdad fue el lobo culpable o inocente? Según el escritor español Alfonso Usía, era inocente, y según mi abuela, también. Repasemos: Érase que se era, una bestia peluda escondida detrás de un árbol al acecho de la inocente chica vestida de rojo. Este detalle, es lo que hizo dudar a los estudiosos del tema porque, si Caperuza sabía que el lobo rondaba por el rumbo ¿para que se viste de un color tan llamativo? Ella no desconocía el hambre del animal, si le hubiese ofrecido la cesta de la merienda, casi seguro que no hubiera ocurrido lo que ocurrió. Como podemos ver, esta narración se presta a muy distintas interpretaciones. De lo que no me queda ninguna duda es de lo peligroso que resulta ir vestida de rojo despertando apetitos, sobre todo, si tenemos que subirnos en el metro. Ellos dicen que los tiempos modernos han borrado de un trazo las conductas femeninas tradicionales: la suavidad, la dulzura, la bondad y la capacidad de relación. Es más, hoy en muchos círculos estas cualidades se consideran una ridiculez, ya que la revolución sexual nos dice que hombres y mujeres tenemos los mismos derechos. Visto así, ya no el lobo, cualquier conejo sale corriendo asustado al ver lo colorado que se está poniendo el panorama. Esto de la igualdad en cuanto a sexo toca, toca poco porque es una falacia. Nosotras no podemos separar la entrega del cuerpo y quedarnos con el alma inmaculada. Y no es asunto de educación, la ley natural se impone. Para el hombre el sexo puede ser casual, para nosotras resultara muy casual que lo sea porque la entrega mecánica en la mujer, casi siempre deja un cierto sabor de tristeza e insatisfacción y lo sé, porque a través de las cartas y llamadas que recibo, me lo confirman muchas mujeres de todas partes del mundo. A pesar de los anticonceptivos las cosas no cambian, no podemos transformar la naturaleza de la misma vida. Queramos o no, todavía son nueve minutos para él, y para ella, nueve meses que la acompañaran toda su existencia. La mujer sabe que en cada entrega enfrenta en potencia una nueva vida, una realidad, la realidad de ser mujer. Recelosa o confiada, vestida o no de rojo la esencia femenina siempre estará ahí, confrontando nuestra memoria, hablándole a la conciencia, reclamando lo que le pertenece. Somos nosotras las que nos embarazamos, nosotras las que parimos pero los necesitamos a ellos ante y después para que el fruto se de. Ver a la pequeña criatura en brazos de su padre es lo que más desea una mujer después de alumbrar, porque ese milagro nos llega de lo Alto pero aquí, en la tierra, es cosa de dos. Aún no se inventan implantes para la razón, ni injertos para el alma. Probetas de cristal que transparenten a la fiera que llevamos dentro, esa verdad que se esconde en el propio bosque, en lo más intimo de cada uno de nosotros cuando nos vemos frente a la persona que amamos. Este es un sentimiento predecible porque nos grita, pide salir, manifestarse con todo su brillo ¿por qué recelar? ¿de qué o de quién?, ¿del Lobo, de Caperuza? Hice una pequeña encuesta con mi vecina Margarita y me sorprendió: “Yo prefiero antes de zambullirme en el terreno de las dudas, investigar para ver de qué tipo de lobo se trata, y de ese descubrir dependerán mis recelos.”  Inteligente deducción; sólo habría que extenderla al territorio donde habitan los lobos y así, en caso de que las caperuzas se les acercasen, podrían ponerla en práctica. Bueno, eso digo yo…                                    

16
Feb
08

Ricardo Martínez, Espacio, superficie y sustancia

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Miguel Ángel Muñoz  

 

 

Ricardo Martínez es para muchos críticos –Marta Traba o Alaíde Foppa- y escritores –Alí Chumacera, Luis Cardoza y Aragón, Fernando Benítez, Rubén Bonifaz Nuño-, un pintor fundamental en la historia del arte en América Latina de la segunda mitad del siglo XX. Su labor creativa que viene desarrollando a lo largo de más de cincuenta años. Sus aportaciones estéticas han contribuido a transformar el concepto pictórico en sí, y a recuperar un pasad prehispánico cuya estética parecía haber llegado a un punto muerto: ha sido el inspirador, en la sombra, de lo que pudo haber sido la “nueva pintura mexicana”. Asimismo, durante los años sesenta, los años de aprendizaje y confirmación de su obra en Estados Unidos, la comunidad artística de Nueva York fijó por entero su atención en la poderosa personalidad, el ingenio y la inagotable inventiva del joven pintor. Conoció de cerca las vanguardias americanas y europeas, estudió la obra de Robert Motherwell, William Baziotes, Jackson Pollock, Arshile Gorky, Franz Kline y, sobre todo, en algunos artistas latinoamericanos empeñados en sobresalir más allá de sus fronteras. En definitiva, Martínez llegó a ser una de las piedras angulares, de América Latina en ese viaje de “ida y vuelta” que realizó la pintura mexicana.Marchó a Europa y, después de una mutación casi alquímica, a fuerza de sostener un diálogo interminable con la pintura, regresó unos años después a México transformando.En esa transformación de espectador a pintor de un pasado deslumbrante, hubo, momentos decisivos. En principio fue la fascinación del México antiguo: la escultura, los códices, la literatura y la pasión de un pueblo por dejar registro de su memoria.Enseguida, se sucedieron la interración entre naturaleza, arte y ciencia; el descubrimiento del tiempo-espacio y las dimensiones de la figuración, y la poética que esconde cada cuadro que se pinta. Temas, por otra parte, muy extendidos en todo el ámbito de las artes y, de manera muy especial, entre artistas europeos.Luego de dos años en diversas ciudades de Estados Unidos, Martínez llegó a Nueva York en 1959, y ese mismo año expuso por primera vez ahí, en la Galería The Contemporaries. Al principio es un extranjero desorientado, conoce a gente de todos los barrios, pero prefiere recorrer en soledad la ciudad y estudiar en sus museos. Quizá le resultó difícil integrarse a la nutrida colectividad de artistas emigrados del sur de Europa, de la que formaban parte los italianos Corrado Narca-Relli, Enrico Donati, Giorgio Cavallon, Nicolás Carone, y Philip Pavia, -el creador de The Club, un famoso cenáculo de artistas-, así como el español Esteban Vicente, figura clave del arte abstracto de ésa época, y creador de una forma poética de acentuado lirismo. Los artistas franceses en el exilio, como Fernand Léger, Jean Hélion y los surrealistas, gozaban del aprecio de los círculos oficiales del Museum of Modern Art, regentado entre bastidores, por Marcel Duchamp.Martínez se integra gradualmente a una manera activa de entender su posición en el seno de la cultura. Su contacto con pintores, arquitectos y escritores sin duda influyó en él y en las nuevas exposiciones de 1960 y 1961 también en Nueva York. En ese sentido, su estancia en Estados Unidos descubrió al pintor corrientes europeas del pensamiento y el arte.En términos estilísticos, el periodo 1947-1967 permite reconocer en el trabajo de Martínez, la huella de los nuevos realismos, y desde luego, un extenso diálogo plástico con el arte prehispánico. No se trató de una influencia mimética, sino de cierto espíritu que invadía un estilo cuyos rasgos personales, a principios de los años setenta, se basaban en el orden compositivo, el lirismo y la importancia concedida al color. A este esquema tan general, y sin embargo, ya tan propio, Martínez añadirá la presencia de la figuración, sugerida de forma indirecta mediante algún objeto o, sobre todo, mediante las grandes, atmósferas extrapictóricas que rodean los cuadros. Durante algún tiempo pudo creerse, o tal vez más de un crítico de Martínez aún lo crea, que este periodo es de menor importancia en el conjunto de su producción: en parte, por el desdén hacia el género mexicanista, (el de la llamada escuela mexicana de pintura) después de Diego Rivera, José Clemente Orozco y David Alfaro Sequeiros. Pero la alusión ala realidad es un elemento básico y distintivo en la poética de Martínez por un lado, y por el otro, el empleo de un realismo mexicanista –por llamarlo de algún modo- es en Martínez sumamente personal: alude a una visión del mundo teñida por la nostalgia y por la cultura, lo cual lo separa de los muralistas. Hay que recordar cuadros clave en esa etapa creativa de Martínez: El apantle 1950; Mujeres con bueyes, 1953; La pelea de perros, 1956; El parto, 1959.En múltiples ocasiones, Martínez se ha referido a la importancia de la realidad y del pasado prehispánico en su pintura, siempre desde la perspectiva de que su interés es sugerirla más que representarla, aludirla más que ofrecerla directamente. En una conversación reciente, que de algún modo resume, los comentarios anteriores, Martínez decía: En ese espacio recompuesto (el del cuadro) trato de dar mi imagen de la realidad, imagen metafórica, poética y al mismo tiempo modelo de la realidad armónica. Imagen metafórica, o para ser más precisos respecto a esta época de su trabajo, imagen poética, ya que la figuración actúa como una parcela, un recorte de la realidad total. A mi modo de ver, esta realidad que indirectamente, nos habla también del pintor, expresa un conocimiento total de su tiempo, de su historia y de un pasado que no le pesa sino que desea encontrar en el contrapunto entre antigüedad y modernidad –sólo así consigue esa armonía deseada-, que convocan la ordenada composición y el color.Por otra parte, su obra no es nunca artificial, pretenciosa ni agobiada por racionalizaciones teóricas o ideológicas. Aunque se trata de un trabajo en extremo poderoso. Martínez evitó al máximo la teorización de los factores que constituían su fuerza, y de paso, la mayoría de cánones del arte moderno imputados a él y a otros de sus contemporáneos afines. Los años 1963-1971 son decisivos en la obra de Ricardo Martínez; participa en las bienales de Sâo Paulo, Brasil, -donde se exposición individual ganó el Premio Mahino Santista-, y en la Bienal de Vencia, Italia, donde una serie de sus obras llamaron inmediatamente la atención de la crítica internacional. Los colores empiezan a ser determinantes en la obra de Martínez, en una gama que privilegiará los azules, rojos, blancos y negros, que alternarán muchas veces con amarillos y ocres (una combinación tanto de Piero Della Francesca como de los muralistas mexicanos) y con la inclusión esporádica de grises muy rebajados. A pesar de la importancia de la figura, el color es ya un elemento básico de su estilo: ha limitado la aspereza y brutalidad de los blancos o de los rojos anaranjados y, sobre todo, los contrastes violentos han dado paso a la gradación de tonos o al contrapunto sutil y equilibrado del dibujo con las composiciones.En esa búsqueda de tonos, Martínez se interesó por la exactitud de lejanías, por el horizonte que determina y cierta, en su traducción etimológica. Pero fue en la figura humana en la que logró plasmar la forma total o la masa del cuerpo. Así, en las figuras sedentes de 1971-1987 intenta aprehender el cuerpo como totalidad, precisamente representándolo, como en los cuadros. El brujo, 1971; Figura yacente, 1984; o Desnudo reclinado, 1984. También en la figura existen varios estudios, con una línea segura a lo Ingres. En los dibujos de masas, como Mujer e hijo, de 1982, son los ocres, los que descomponen los volúmenes de estos cuerpos pensativos y amodorrados. Es el contorno el que define el cuerpo tumbado, yacente, invisible en los años setenta, y el mismo elemento define el espacio de las manos en los ochenta.Esta mediación de la realidad y la situacionalidad del espacio corpóreo se manifiestan al máximo en una serie de pinturas sobre la figura femenina realizadas entre 1975 y 1980. Estas mujeres, recostadas hacia la izquierda, se van literalmente complicando. Lo que al principio es un problema de espacio, se organiza gradualmente en un problema de líneas que limitan los contornos de la figura y, posteriormente, de dobles líneas del cuerpo, de doble silueta. En ningún caso dibuja Martínez, el espacio en que se apoyan esos cuerpos; sin embargo su situación, esa relación de límites, crea el espacio externo. En ese tránsito creativo, Luis Cardoza y Aragón analizó con atención los nuevos rumbos del artista: Pintura delicada y precisa, sin concesiones. Un equilibrio adusto de reflexión e instinto surgido de la mayor exigencia canta en su realidad transfigurada. Lo que prefiero va de algunos paisajes con acento cézanniano a los óleos últimos, saltando sobre una etapa intermedia. Cada cuadro, rigor y matiz, es un juego refinado de valores. La economía de recursos se halla presente en los volúmenes medrosos insinuados, en la paleta parca y sensible. 1  Es precisamente esa unidad exigida entre el dibujo y la pintura, calificada escuetamente por Martínez como la construcción del cuadro, la que determina comparativamente el ritmo de la poesía, el tiempo y la composición de la pintura en el espacio, la que encuentra y observa el espectador en las obras de este pintor.Qué proyecta la palabra espacio, cuál es su significado poético, pictórico o arquitectónico. La pintura es una función del espacio. No del espacio situado fuera de la forma, que rodea al volumen y en el que viven las formas, sino del espacio generado por las enormes figuras, que viven dentro de ellas y que es tanto más eficaz cuanto más a oscuras actúa, participa, encuentra el significado en sí misma. Creo que no se trata de algo abstracto, sino de una realidad tan concreta como la del volumen que la abarca, que configura las atmósferas de las múltiples figuras que va reconstruyendo el artista. En 1969la exposición “Pintura de Ricardo Martínez” en el Museo de Arte Moderno de la Ciudad de México presentaba ya a aun artista sólido, propositito y renovador de un lenguaje estético universal. Nos remitía al silencio del abismo y al espacio vacío pero consagrado a algo, a lo que la escritora Marta Traba denominó “un espacio sagrado, inédito”, y que Martínez encontró en ciertas experiencias místicas.Resulta imposible juzgar si la obra de Martínez es o no mística. Lo que se puede decir es que él presenta su obra como si fuera una escena alquimista, y que sus palabras son parte esencial de esa representación. Incluso sus repetidos intentos de distinguir entre sus palabras y su obra es parte de la pintura misma, parte de la construcción de una escena mística. La verdadera cuestión entonces no es la patología de Martínez, sino el espacio particular que construye entre la pintura y la palabra.El pintor reconstruye constantemente un mundo (figuras, formas, espacios, materias atmósferas, planos) y le pone el rótulo de “poético”. La escena que construye cuando reconstruye y marra es, como he dicho, la escena prehispánica, en el doble sentido de asimilación de un pasado “perdido” en la modernidad, al cual él se enfrenta constantemente. Lo que Martínez construye cuidadosamente es, por lo tanto, una arquitectura que traza un movimiento complejo entre el pasado y el presente: recuperación y destrucción. Un indicio de esta compleja operación se encuentra en su exposición de 1974 en el mismo Museo de Arte Moderno, donde más de treinta obras confirmaron la contundencia pictórica de su trabajo. Fernando Gamboa, entonces director del museo, se refirió al valor de esta propuesta: El arte de Ricardo Martínez reside en su búsqueda de espacios: en combinar sensiblemente luz y color para suscitar vibraciones que llevan la superficie plástica hacia una cálida y profunda atmósfera que nos envuelve en su ya lograda extraordinaria especialidad. 2 De nuevo, los espacios forman parte de la obra. Martínez elabora una explicación y una interpretación precisas. En una conversación señaló que su pintura se transforma constantemente, que siempre hay cosas nuevas por aprender. Hay que entender entonces; Martínez reconstruye las obras que ya había creado. Las echa de menos, como si fueran, o mejor dicho, como si sufrieran algún tipo de dolor fantasmal.A principios de los años ochenta, la novedad es que Martínez no ha dejado de experimentar, de buscar caminos diferentes, de comprobar la experiencia pictórica como un espacio único. La muestra “Ricardo Martínez. Obra reciente, 1975-1984”, en el Museo del Palacio de Bellas Artes, marca el inicio de un periodo en el que puede percibirse la consolidación de un estilo que llega hasta hoy, aunque a principios de los ochenta vuelve a hacer diversas variaciones, introducidas por una mayor sensación de profundidad en el espacio representado, una forma más sombría de colores y una pincelada más pura, más simétrica.En ésta época, Martínez aborda de una forma mucho más profunda y fundamentada su aspiración a traducir sensaciones cromáticas, a “darlo todo por la figura y el color”. Si en los años cincuenta y sesenta la solución plástica era matissiana o, como decía Cardoza y Aragón, cézanniana, en los setenta y ochenta en cambio, planeará la condensación y la plenitud de un estilo más lúcido, y al mismo tiempo , deslumbrante y propositito para el arte mexicano. Esta sensación de solidez proviene a su vez de un esquema compositivo rígido, basado en subdivisiones verticales y horizontales de la figura. Sin embargo, para no caer en la excesiva pesadez impuesta por estas formas prehispánicas, Martínez las diluye mediante zonas de color, demarcaciones vacías y formas poéticas.En sus propias palabras, se trata de “unir lo moderno con un pasado que es nuestro”   La tela, en efecto, aumenta la sensación de profundidad y los colores van abandonando su función eminentemente visual para ofrecer sensaciones más concretas de un espacio o de una forma determinada.Para encontrar el equilibrio, Martínez ha buscado reparar y reconciliar las relaciones del cuerpo colocándolas en una cuadrícula o creando un conjunto pictórico que las sitúa. En este sentido, la arquitectura representa el aspecto nacionalista de Martínez. Para él, la geometría es de naturaleza utilitaria. Accediendo directamente al inconsciente a través del don de la sublimación, Martínez ha sido capaz de dar forma tangible a sus pasiones para conjuntarlas. El arte es un proceso pasional que trabaja por medio de la admiración. De ahí que la exploración de temas y principios pictóricos de Martínez refleje una pintura que es un estado activo del “ser”. Una pintura en la que, como ha dicho Gaston Bachelard, “la figura transforma las ilusiones, la pintura protege al soñador, las imágenes permiten que se sueñe en paz”.Pintar para Martínez es y será sobreponerse a material, a la pintura, son que deje de ser esa materia, una sola materia, y darle vida, un hálito: la pintura en esencia. En este sentido, su obra actual lo confirma, cada pieza consigue un hilo que crea espacios: que es posible observar desde cualquier posición. Son obras cuya densidad nos confiere una mayor espiritualidad, evocan un misterio plástico, o en palabra de Baudelaire: algo ardiente y triste, algo un poco vago, que deja espacio libre a la conjetura.Ricardo Martínez es una figura en clara sintonía con la cultura contemporánea. No sólo ha seguido el movimiento de la pintura o la vuelta a un interés por la historia del arte, que de alguna manera lo ha devuelto de la tierra del olvido que ha habitado (afirma que afortunadamente) durante muchos años. Más bien, es la actual fascinación por lo confesional, por la pasión empeñada en expresar todo en la pintura.Él es su propio discurso estético, ejemplificado en su radical posición entre lo público y lo privado: “Es indiferente para mí dejarme entrevistar o no. Nuca he dado entrevistas, pues son cosas superficiales. Hay que trabajar en la pintura, en encontrar nuevos caminos: eso es lo importante de este oficio”.Martínez construye lo privado al exponerlo en cada obra. Las heridas se abren para su examen, más que para cerrarse. Muestra su vulnerabilidad en vez de disfrazarla: “La pintura tiene que hablar por uno, en ella hay que buscar las respuestas que buscan los espectadores. Ésa es la única razón de mi silencio público”.El amplio arco de la obra de Martínez, ese fantástico camino de sesenta años de profesión, desde los paisajes que delimitan un prado boscoso, hasta las grandes figuras que se apoderan de la tela, en un constante ver y sentir la convergencia de espacio y tiempo, ha producido un diálogo único con la pintura. Ahí se abre un espacio que nos enseña a mirara nuestro pasado, y sobre todo, a percibir que el tiempo es una dimensión de nuestro espacio. Se trata, en fin, de una obra que pudiera ser abstracta, pero al traducir las enormes formas pétreas que las componen, descubrimos que está llena de interrogantes. 

 

 

 Referencias:  

 

1 Luis Cardoza y Aragón, Ricardo Martínez, México, Joaquín Mortiz, 1981.  

2 Fernando Gamboa, presentación del catálogo Ricardo Martínez. Obra reciente. México, Museo de Arte Moderno, 1974.