Archivo para 30 abril 2008

30
Abr
08

Together, La comuna

Basada en la pelãula del realizador sueco Lukas Moodysson y el director Gisli Örn Gardasson Raúl Díaz

 

Dentro de las actividades del recién concluido Festival de México en el Centro Histórico en su vigésima cuarta edición, se presentó la obra teatral Togheter (La comuna), adaptación de la película del mismo nombre del director sueco Lukas Moodysson, que nos llegó en una coproducción de Islandia, España y México bajo la adaptación y dirección de Gisli Örn Gardarsson para la compañía Vesturport Theatre Group que, como una atracción especial para nuestro público, tuvo la atingencia de invitar como parte del elenco a uno de los actores mexicanos más reconocidos del momento, Gael García Bernal.

 

La comuna recrea la época del movimiento hippie que sacudiera los valores y hasta un poco las estructuras de los países capitalistas más desarrollados, pero que alcanzara también a algunas de las naciones de economía menos boyante, tal el caso de la mexicana.

 

Ese movimiento involucró a miles de jóvenes en prácticamente todo el mundo, causó escozor y algo más, planteó la necesidad de, de alguna manera, revisar lo establecido y hasta modificarlo, pero carente de sustento sólido, sin ningún corpus teórico de donde partir y afianzarse pese a su significación mundial, terminó diluyéndose en la nada. 

 

Fue el hippie un movimiento importante sin duda, llenó toda una etapa (aunque pequeña) y en nuestra ciudad, a finales de los sesentas y principios de los setentas del siglo pasado, cientos de jóvenes nacionales y extranjeros pululaban por la Zona Rosa y lugares aledaños; en el interior, Oaxaca por ejemplo, se formaron comunas y, sin embargo, quien lo dijera porque eso sucedió hace apenas unos años, nuestros jóvenes actuales ni siquiera tienen idea de en qué consistió y qué hizo ese movimiento y, muchos, ni siquiera saben que existió.

 

Por ello resultó interesante (a más de las virtudes de la obra en sí y del montaje), la propuesta del grupo islandés que vino a recordar un poco de qué fue aquello a través de una de sus manifestaciones más significativas: La Comuna. La comuna, el lugar de convivencia de un grupo heterogéneo de hombres y mujeres, niños y viejos sin distinciones de ninguna clase entre ellos, en donde todo era de todos y prácticamente la propiedad privada no existía, donde el sexo podía practicarse con plena libertad entre quienes quisieran ejercerlo sin aquello de los convencionalismos burgueses de “mi” esposa (o), novia (o) etc. y las tareas para el funcionamiento de la comuna se repartían y realizaban entre todos.

 

Y de la vida cotidiana de una comuna, como su nombre lo indica, trata Together, una mirada a eso que fue significativo, muy significativo en su momento y…desapareció sin dejar huella.

 

La comuna aquí es una casa de cuatro niveles con varios cuartos en cada uno por cuyas ventanas puede verse a sus ocupantes y lo que hacen, por lo que el espectador puede seguir así lo que ocurre en cada habitación y en las dos áreas comunes, el vestíbulo y la cocina, que son los espacios en los que se desarrollan las acciones de los ocho singulares componentes de esta comunidad que, aunque con pequeñas discrepancias, vive en realidad en bastante paz y armonía pretendiendo ignorar los grandes problemas que aquejan al resto de la sociedad y aparentando que en realidad creen en que están construyendo un mundo mejor y diferente, que han superado ya todos los convencionalismos burgueses, que poseen una moral superior y hasta pueden abstenerse sin ningún problema de comodidades y factores de entretenimiento y/o información de la vida moderna como el teléfono y la televisión.

 

Pero hete aquí que de pronto, para alejarse de un marido borracho y golpeador, a la comuna llega una mujer “normal” con su pequeña hija y toda la faramalla se viene abajo porque en realidad no estaba sustentada en nada sólido.

 

Si bien es cierto que se predicaban y auto convencían de estar haciendo algo revolucionario, y entre ellos estaba un activo propagandista de las grandes ideas de Marx, Lenin y otros connotados revolucionarios que acaba, al final de la obra, por abandonar la comuna para ir a integrarse a las Brigadas Rojas de Alemania, no menos cierto es que ninguno de ellos, ni siquiera el activista, poseían una formación ideológica que sustentara su conducta, ni tenían un auténtico espíritu solidario que los fortaleciera y unificara ante la contaminación exógena.

 

Por eso, a la primera aparición de elementos extraños, la tal comuna empieza a desquebrajarse rompiendo las normas que supuestamente los unían y, por ejemplo, la mayoría se agolpa en torno a la televisión que, con el pretexto de que era para la niña recién llegada, alguien llevó a la comuna.

 

Dos o tres elementos disociadores más bastan para que la comuna se descomponga totalmente y se desintegre sin mayor pena ni gloria, tal como ocurrió con el movimiento en general.

 

La Comuna, pues, no es un simple relato de lo que pasó con un grupo de “locos”, “desadaptados”, “viciosos” -y otras linduras que se les endilgó a los hippies- que decidieron vivir juntos, sino que es una alegoría de algo que fue, que existió realmente, que afectó a la sociedad de su momento y hasta la preocupó porque sintió que podría afectarla pero que, para fortuna de lo establecido, no llegó a ser realmente un movimiento subversivo y, como la comuna del cuento, simplemente desapareció aunque varios de sus integrantes, de una u otra manera, resintieron los efectos o fueron producto de la guerra del imperio en contra del heroico pueblo de Viet Nam.

 

Buen trabajo en general de todos los participantes, y buena ilustración para nuestros jóvenes de un episodio importante de la historia reciente. 

 

 

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18
Abr
08

No vaya a llorar: introspección al desamparo

Teatro

 

 

 

Oswaldo Valdovinos Pérez

La desesperación engendra miedo, pero también dolor y sobre todo la necesidad de sobrevivir, aún a costa, paradójicamente, de la propia existencia. De ahí que la más mínima oportunidad para escapar de una realidad asfixiante, por una complejidad histórica que escapa a quienes no la han padecido o la han visto desde afuera como mero espectador, sea tomada como la única alternativa viable sin importar el riego que, con una mirada objetiva y racional, implica lazarse a una aventura desquiciante y con más posibilidades de fracaso que de éxito.  

 

Y es que un acontecimiento de estas magnitudes no puede pasar desapercibido, y mucho menos dejar que el tiempo lo sepulte entre otros tantos hechos igual de atroces, porque desentenderse de él o fingir que no pasó sería tanto como evadir la responsabilidad histórica del sistema político que lo engendró (lo cual por supuesto no exime a los otros sistemas políticos vigentes de sus propias aberraciones). 

 

Para evitar que lo anterior ocurra ha de valer la memoria y el testimonio de aquellos implicados en esos tiempos de revuelo y euforia engañosa, sobrevivientes cuyo testimonio permiten reconstruir la historia colectiva a partir de la individualidad. 

 

Así pues, bajo estas premisas es que se inscribe la puesta en escena de la compañía Viento de agua No vayas a llorar, co-escrita y co-dirigida por Boris Villar y Maribel Barrios, cuya trama relata dos historias, ambas desde tierras cubanas: una se ambienta en el “éxodo” del verano de 1994 y recrea el drama de una amante súbitamente desamparada; la otra acontece ocho años más tarde y describe aspectos de nuestra migración personal.

 

En el primer caso el contexto está determinado por los sucesos del 4 y 5 de agosto de 1994, cuando en La Habana corrieron rumores respecto a que “unas lanchas provenientes de Miami se acercarían a costas cubanas”, lo cual propició que el día 5 miles de personas llegaran al malecón y en el transcurso del día tuvieran un enfrentamiento con las fuerzas policíacas con resultados brutales. Días después, previendo nuevos incidentes, el gobierno retiró la custodia de las costas y miles de personas se lanzaron al mar en embarcaciones por demás inverosímiles, hechas a partir de tablas, ramas, neumáticos, cámaras de llantas, lazos y todos aquellos materiales improvisados dispuestos a la mano; además, por supuesto, de mínimas raciones de alimentos y agua potable, previendo el desastre que acontecería en las siguientes semanas. En el segundo caso se aborda un fragmento de la biografía migratoria de Maribel Barrios, en la cual se hace énfasis en todos aquellos aspectos emocionales que la llevaron a correr la misma suerte de aquellos otros tantos cubanos del 94. 

 

A partir de una escenografía que lo mismo remite a una vivienda promedio cubana que a una de las tantas embarcaciones utilizadas para tal éxodo, se plantea un montaje íntimo, casi autobiográfico, en donde la constante es el dolor, la nostalgia, la remembranza, expresados en la palabra exacta, la emoción y el cuerpo, evitando caer en todo momento en el melodrama por el buen manejo de una técnica actoral depurada.

 

De este modo los espacios se suceden uno a otro con una efectividad lograda a partir de dotar de múltiples significados a un objeto, lo cual lleva a que, por ejemplo, una tabla sea a un tiempo una embarcación, una carreta, una puerta, un sótano, una balsa perdida en medio del mar donde no hay regreso y el hambre, la sed y los rayos del sol devendrán en una locura colectiva de aquellos quienes vieron en un rumor respecto a que “unas lanchas provenientes de Miami se acercarían a costas cubanas” la oportunidad de escapar a su realidad.

 

Llega un momento en que las dos tramas se suceden, se cruzan, se colisionan, se excluyen e incluyen para mostrar cómo individuos que están ligados por afectos entrañables experimentan la “separación” a pesar del tiempo trascurrido y del espacio entre ambas experiencias. 

 

Cabe mencionar que Viento de Agua busca promover en México la exploración de temáticas contingentes y propone ofrecer desde la expresión escénica sus impresiones sobre los principales puntos de reflexión que ocupan a la sociedad y cultura contemporánea. Al interior del grupo, se busca aprovechar el desarrollo e interacción de la multi-procedencia cultural y teatral de los actores, así como de otras agrupaciones.

 

No vayas a llorar se presenta los viernes a las 20:30 horas en el Centro Cultural El Foco (ubicado anteriormente como el Foro de la Comedia), Tlacotalpan 16, entre Campeche y Aguas Calientes, en la colonia Roma, cerca del metro Chilpancingo y la estación Campeche del Metrobús, a media cuadra de insurgentes. 

 

Conjuntamente a la propuesta teatral se exhibe: ” Especulaciones plásticas a partir del diseño escenográfico”, muestra del artista plástico y escenógrafo Israel Rodríguez, quien a su vez es el diseñador de la puesta en escena. Dicha muestra está a disposición del público de lunes a domingo entre las 10:00 y 20:30 horas.

12
Abr
08

Meditación Forzada

Fernando L. Rodríguez Jiménez 

Madrid, España

      Me he roto el tobillo y no puedo salir de mi casa en Madrid. Tengo para sesenta días de obligado encierro domiciliario, una condena en la que alterno muletas, con silla de ruedas. Paso muchas horas solo y tengo tiempo para trabajar, meditar, ver televisión, leer, estudiar y deprimirme, aunque mi fortaleza de ánimo supera la prueba.

     Como las desgracias nunca vienen solas, a mi crisis de salud, a causa de un estúpido accidente doméstico, le he de sumar otros problemas de índole económico y familiar,  se hace más fácil caer en la desesperación al verse uno un tanto inútil y no poder salir a buscar soluciones a los problemas.

      Los budistas en estas circunstancias dicen que son “nuestros maestros de la paciencia”, y créanme que lo son.

      En mis “filosofadas” , alternadas con la tele, donde de pronto veo que reponen películas del oeste, a las que era aficionado de joven y siento la curiosidad de ver que sensación me causan volver a verlas, con otros ojos, ya próximos a la ancianidad. Siempre me han causado una sensación de libertad, de poder viajar con la imaginación por esos extensos parajes, sin descubrir, ni explorar, sintiendo la libertad que llevo en mi corazón. Me hace rejuvenecer y me recuerda las expediciones que aún sigo haciendo, para no perder el hábito y esa sensación hermosa de ser hombre libre en contacto unívoco con la naturaleza, nuestro mejor legado, aliado y maestro, a pesar de vivir en contrasentido preso de la gran urbe.

     Aquellos héroes hollywoodenses, se convirtieron en mitos, muchos de ellos ya fallecidos: Gary Cooper, Burt Lancaster, Richard Wildmark, Henry Fonda, Rock Hudson, Tyrone Power, y un largo etc., entonces todos ellos plenos de glamour y de inaccesibilidad, como dioses del Olimpo o reyes mitológicos, con fama inalcanzable para los pobres humanos de a pié.

     Como el mundo da muchas vueltas, y mi relación con el cine y los medios de comunicación se realizó desde temprana edad, he tenido la oportunidad de conocer personalmente a unos cuantos de ellos, incluso a algunos de sus hijos, hasta he colaborado en películas del “spanish western”, cuando en España se hacían películas del “Far west”, oeste lejano.

     Algunas de mis actrices preferidas, me encandilaban con su presencia en la pantalla, también he tenido el placer de conocerlas personalmente y departir con ellas. 

     Aunque los dioses tienen pies de barro,  entre ellos conoces gente con gran personalidad, como es el caso del famoso actor mejicano de Hollywood, Anthony Quinn,  cuyo nombre verdadero era Antonio Reina, de origen mejicano, uno de los mejores actores que ha dado la industria del cine. También conocí a su hijo mayor, afincado en España, creo que está viviendo en Barcelona y se dedica a la escultura.

      A Cámeron Michel,  ahora lo he visto en varias de las películas que están reponiendo en la cadena de Telemadrid. Me viene a la memoria un rodaje cuando sudoroso, los “malos” le propinaban una paliza, luego estaba a punto de morderle una serpiente venenosa, que el “bueno”, mata de un certero disparo. El “bueno” era un actor norteamericano muy amigo mío, que hacía de especialista de tiro, afincado en Madrid, tanto que su único hijo nació en la capital de España. David Thomson, no fue nunca tan famoso,  compartíamos aficiones por la naturaleza y los reptiles, juntos salíamos a capturar serpientes para el cine y los Museos que nos lo solicitaban. Era un excelente tirador. Tenía varias armas, como buen norteamericano, yo también tiraba bastante bien y tenía por entonces la misma afición, aunque en la actualidad las odie. En esa ocasión nos llamaron para hacer esa y otras secuencias, yo tenía que manejar la serpiente que tendría que salir subrepticiamente bajo un serón, el “bueno” de Cámeron no se había dado cuenta, el amigo dispara al reptil en la cabeza con certera puntería, salvándole de una “muerte cierta”.

     Manejando la serpiente, que era muy agresiva y venenosa, me enganchó con un diente ponzoñoso en la epidermis, una bellísima y jovencita actriz italiana, que ya apuntaba maneras y luego alcanzó fama, vino a ver que me había sucedido, sirvió para un interesante flirteo. Cuando la veo en la pequeña pantalla también recuerdo aquellos ratos que pasamos en el rodaje.

     Mis programas preferidos lógicamente son los documentales de naturaleza, los veo cada día tras los postres, para saber que hacen mis colegas por el mundo y poder contemplar la naturaleza desde mi butaca. A veces me sorprenden poniendo algunas de mis últimas obras y mi ego se infla un poco, aunque luego recobro mi habitual sencillez, al saber lo poquito que soy. Si reponen alguno de los míos revivo cada secuencia, recuerdo hasta los más sutiles detalles del rodaje. Si son ajenos y muestran lugares que no conozco o especies con las que me gustaría contactar, disfruto, metiendome en el tema y aprendiendo de mis compañeros.

     Acabo de ver un documental muy doloroso, pero muy bien hecho, auspiciado por varias ONG,  entre las que esta Amnistía Internacional. El hilo conductor es un gran fotógrafo español que ha publicado un libro sobre los efectos secundarios de las terribles minas, de las que aún hay millones esparcidas por numerosos lugares del mundo, aunque las guerras hayan terminado hace décadas, cada año se producen miles de nuevos heridos y muertos a cusa de estas “baratijas de la muerte”.

     Los gobiernos que las producen y venden, ejercen total dejación de las personas que han quedado inútiles para el resto de sus vidas, viven en países donde ningún centro oficial los protege. Es un espejo vergonzoso donde mirarnos. Especialmente naciones como Norteamérica que es el mayor productor, vendedor y diseminador de ellas y otras armas letales, ahora está contaminando con sus balas y explosivos Oriente Medio, introduciendo restos de uranio desnaturalizado, lo que está costando muy caro en salud a estos países, dejando a la gente estéril y con graves secuelas en los fetos.

     Ellos miran a otro lado cuando alguien trata de remover las conciencias de políticos como Bush, el mayor comerciante de armas de la historia moderna, creador de conflictos bélicos en muchos lugares del planeta, para utilizar las armas fabricadas por sus amigos, donde ejerció de director y vendérselas a los países en conflictos armados, al tiempo que se quitan parte de los residuos atómicos que no saben que hacer con ellos.

     El dice que es católico. A la iglesia de Roma le parece estupendo tener un fiel de esa categoría, y tantos otros que no les importa no aplicar el mandamiento de “No matarás”. Para la iglesia, millones de muertos, son “pecadillos sin importancia”, pero el aborto es pecado mortal. No sólo son los Estados Unidos, Gran Bretaña, Alemania, la propia España y otros, están en la negra lista de productores de muerte y lisiados durante muchas décadas, al permanecer activas durante aún no se sabe la cantidad de años, pueden ser cientos. 

     Es hora de que a cada cosa se le llame por su nombre y no se permita la impunidad a los políticos, ni esos “juegos” o artimañas que las ponen como “inevitables”, a los muertos civiles les denominan “daños colaterales”. ¡Basta ya de jugar con los que menos poseen y con las vidas de los seres humanos, para que unos cuantos se hagan más ricos!.  Entre todos hemos de acabar con la industria del horror y no consentir tanta hipocresía. 

 

12
Abr
08

Libros

Arturo López

Ernesto Alcocer

Perversidad

Diana (Destino), 2007

Con acertada enunciación, esto se lee en la contraportada del libro Perversidad de Ernesto Alcocer (Ciudad de México, 1955): “Trastocados de noticias de actualidad, los relatos de Ernesto Alcocer proponen un giro a los mitos instantáneos generados por los medios, para establecer el grado de decadencia de una civilización endiosada con sus propios logros. Alcocer construye de modo realista anécdotas fantásticas con vetas del género detectivesco, de indagación, para esbozar unas personalidades sumamente complejas que desafían el juicio fácil pero justifican el título del conjunto: asesinos, pederastas, vividores y racistas destacan en un mundo carente de ideales aunque aún sujeto a reglas”.

      Son seis las narraciones en torno a la perversidad que encubre y brota en la naturaleza humana: “El tercer grado de la obediencia perfecta”, “El trasplante”, “Just do it”, “Bien merecido”, “Ya no se puede creer en nadie” y “Cadena perpetua por matar a su perra Marie”; éstos dos últimos escritos en colaboración con Santiago Bolaños.

      Las inclinaciones hacia la maldad, los sentimientos de culpa y las particulares circunstancias que rodean a los personajes involucrados, van de la denuncia por pederastia contra Ángel de la Cruz, obispo de la Diócesis de Guadalajara; las múltiples operaciones de Erika Schneider y la urgencia de un trasplante a que se ve forzado conseguir su novio; la relación homosexual de Arnoldo Suárez Nájera, funcionario de una empresa trasnacional; entre otras oscuras figuras incitadas ardorosamente por los torbellinos de celos, lujuria y venganza.

 

Daniel Silva

El hombre de Viena

Traducción de Alberto Coscarelli

Planeta Internacional, 2006

Precedida de las obras “La marca del asesino” y “El confesor”, la novela “El hombre de Viena” de Daniel Silva (Michigan, 1960), integra el ciclo narrativo dedicado al tema del Holocausto.

      El motivo central de la novela policiaca gira sobre la captura de un criminal de guerra. Un súbito atentado en la oficina de Reclamaciones e Investigaciones de Guerra da comienzo a esta historia que recorre las ciudades de Viena y Venecia. La muerte de Eli Lavon, miembro del servicio secreto de Israel, desencadena una serie de investigaciones a cargo de Gabriel Allon, llamado Mario Delvecchio, un policía secreto aficionado a la restauración de pinturas.

      Tras el asesinato de Eli Lavon y la revelación de su trayectoria en los servicios de inteligencia israelíes, Mario Delvecchio (o Gideon Argov, otro de sus seudónimos) descubre que un misterioso hombre está detrás del crimen y, con ello, la bota nazi. La trama se entrevera de este modo alrededor del personaje investigador, Delvecchio, y su enemigo: Ludwig Vowel, alías Erich Radek, asesino de la SS, miembro de la Legión Austríaca y colaborador cercano de Adolf Eichmann.

      La búsqueda judicial narra los servicios de inteligencia de Israel y Austria, así como las operaciones secretas de los miembros espías instalados en Viena, Venecia, Jerusalén y Argentina. A esto se suman los testimonios de los sobrevivientes de la Marcha de la Muerte y el hallazgo del programa secreto Aktion 1005, que numera las operaciones de la destrucción de las pruebas de los millones de judíos asesinados durante el nazismo.

Peter Watson

Paisaje con mentiras

Traducción de Eduardo Hojman

Planeta Internacional, 2007

La emoción por el descubrimiento artístico guía la historia de inglés Peter Watson, historiador inglés. Su reciente novela se sustenta en la explicación iconográfica de un lienzo titulado en inglés antiguo “Landskyp of Lees”, Paisaje con mentiras, posiblemente del siglo XVI.

      La narración inicia con la súbita aparición del hombre que pretendía robar dicho cuadro en la habitación de una joven coleccionista. Había algo en esa pintura, algún misterio que hacía valer la pena despojarlo.

      Los protagonistas, Isobel, coleccionista que frisa los treinta años, y Michael Whiting, un marchante de arte de la galería Whiting and Wood, se ven implicados en el desciframiento del extraño lienzo que inicialmente fue atribuido a Hans Holbein, autor de retratos cargados de un intenso realismo, como Los embajadores.

      ¿Cuál puede ser la razón de nombrar a una pintura así?De pista en pista por el país de Constable y Gainsborough, Isobel y Michael recorren pueblos y ciudades, galerías y museos, capillas y monasterios ingleses, para esclarecer los motivos y los personajes religiosos, mitológicos y reales de la pintura, además del paisaje de fondo. “En los siglos XV y XVI los cuadros estaban llenos de símbolos, y la gente educada se enorgullecía de poder interpretarlos”.

      Impulsados por los hallazgos pictóricos, la pareja pretende descubrir el tesoro que encierra el lienzo antes que Molyneux, un oscuro personaje que los persigue y atenta contra sus vidas. En la novela de Watson conviven símbolos ocultos y figuras relacionadas con las sociedades secretas, y en su desenlace, el suspiro de amor y deseo abraza a los protagonistas aficionados al arte.

 

12
Abr
08

Las pendulas y el tiempo

Teresa Solbes de Menéndez

    Canciones, poemas, tratados científicos, oráculos, mitos y cuentos nos hablan del tiempo, pero nada de todo esto da con la clave exacta que nos explique con certeza qué es eso a lo que todos llamamos tiempo. Existe una excepción: el señor o la señorita que a través de las pantallas televisivas nos avisan del tiempo que hará mañana en el sur, en el norte, en el oriente o en el poniente de la república. Estos personajes son muy famosos y todos los países los tienen, además, su espacio suele ser  esperado por muchos para enterarse si en vez de ir a la playa van al campo, se ponen la bufanda, visten ligero o guardan el paraguas en la cajuela del coche, aunque a veces sucede, sobre todo en el D.F., que nos vemos obligados a guardar en ella de todo un poco porque estos tiempos ya no son los que eran, según  cuentan algunos. ¿Tendrán razón?. Lo pregunto porque dicen que antes hasta el sol era de fiar.

   De lo que no nos queda la menor duda es de que hoy las agendas los relojes y los calendarios dominan nuestra vivir cotidiano marcándonos el paso. Así es como revelan sin ninguna misericordia que nuestros días de descanso cesaron, que hay que volver a tomar las riendas y tirar para adelante. No soy tan inconsciente como para no reconocer que es absolutamente necesario vivir con el tiempo en el bolsillo, si no qué sería de nosotros ¡pobres mortales!. Seguramente se nos acabarían –y eso podría ser todo un caos- las angelicales excusas: ¿Sabes? es que no tengo tiempo. Espéreme, al ratito que ahora no puedo. Mañana seguro seño…, y así hasta el infinito.

   Hace un puñado de meses tuve la oportunidad de burlar el tiempo unas cuantas semanas y me fui a mi pueblo donde parece que la vida y con ella, por supuesto, el tictac de los horarios se detiene. El mismo verde intenso de siempre, las mismas playas azules, la gente paseando despreocupada. Los niños llenaban los jardines y el puesto de los helados hacía su agosto, nunca mejor dicho, era verano. Allí verdaderamente en agosto y septiembre algo mágico ocurre, las manecillas de los relojes se tienden sobre la toalla blanca y fina de las playas y también, sobre los campos a la sombra de algún frondoso árbol, descansan relajadas mientras las campanas de la iglesia rompen la indiferencia de las péndolas.  Magia que siempre impregna los lugares elegidos por nosotros para descansar del trajín de todos los días. Quiero pensar que a los vacacionistas y en todos los pueblos del mundo nos sucede más o menos lo mismo.

   Muchas veces me pregunto por qué no guardo en el ánimo algo de esa “no prisa” para cuando regrese mi tiempo a su realidad. Bueno, quizá me quedan los recuerdos… dilatar la memoria hasta que aparezca la imagen.

Después de cenar esperábamos ver en la pequeña pantalla de la tele al hombre del tiempo, todos queríamos saber si saldría el sol o no, claro que ese es otro tiempo, el climatológico, el que nos dice lo que va ha suceder hoy, por cierto con verdadera exactitud. La nube aborregada, el sol rojo, la luna llena, la tormenta, el rayo, nos devuelven una imagen del tiempo confiable, más familiar. Es curioso cómo las gentes del campo o de la mar, ordenan el tiempo según éste les habla, y sin variar, los hechos se recuentan: -Aquello pasó cuando la granizada de julio. Y comentan los sucesos como en las épocas de las Sagradas Escrituras: -Se avecinan malos tiempos, ha nacido un ternero con dos cabezas.

   ¡Ay el tiempo! no podemos verlo, sólo medirlo pero las medidas no dicen nada. Que son las siete ¿qué más da?. Sigue siendo fantasmal su presencia, se pasea delante de nosotros a veces amable, a veces terrible, siendo para muchos motivo de preocupación, de reflexión. ¿A dónde han ido a parar los últimos quince, veinte o treinta años que se fueron como un soplo? ¿En qué agujero he caído?. ¿Dónde quedó aquel tiempo de juventud que me hacia sentir que lo tenía todo a favor?  Tiempo en que nos dejábamos gobernar por las circunstancias ya que no había la necesidad de tomar las riendas de la vida. ¿Cuándo sucedió? ¿Cuándo nos cambio el clima?. En un dos por tres nos percatamos que llegó el momento donde sentimos que había que tomar decisiones, responsabilidades y marcar las reglas para el futuro; las hojas del calendario cayeron menos perezosas de lo que seguramente nos hubiese gustado pero el reto continua ¡el gran reto de vivir! Seguir callando y contando los días, las horas. Callar para escuchar lo que las manecillas del reloj, las hojas del calendario, me quieran decir porque se las puede oír; cuando permanecemos en silencio el tiempo nos habla, nos da espacio, oportunidades para que le saquemos el mejor rendimiento.

   Ese dialogo entre él tiempo y uno suele suceder cuando más quietos permanecemos, pero es ahí donde la el asunto se tuerce porque  estamos tan acostumbrados a pensar que hay que moverse, correr de un lado para otro, dar resultados, beneficios… que  la pregunta llega sin demasiado esfuerzo. ¿Qué tipo de beneficios?. Esa ha sido mi gran tarea en estos cortos días de  descanso que terminaron con el Domingo de Pascua: Mirar para atrás y ver los réditos logrados con la inversión de mi tiempo; todavía no lo averiguo, quizá me faltaron días, no importa, lo descubriré y  si la vida lo permite, se los contaré.

   Si amigos, el tiempo nos avisa, nos usa, nos arruga, nos traspasa, nos hace tropezar con lo cotidiano y nos va empujando con sus manos ocultas hacia el jardín del olvido, y de eso no solemos hablar en las tertulias, como dice mi vecina Margarita.

   Bueno, se me acabo el tiempo, seguiré callando y escuchando a ver que descubro. Hasta la próxima.

12
Abr
08

El Surrealismo y Sarah Tisdall

El surrealismo une al sueño y a la fantasía

con la realidad cotidiana, con el fin de formar

“una realidad absoluta, una surrealidad

 

André Breton.

  

 

Enrique Salazar Híjar y Haro

 

   El origen de la pintura surrealista se remonta a la época renacentista con la obra del pintor italiano Paolo Uccello (1397-1475), así como con la de El Bosco o Hieronymus Bosch (1450-1516), pintor holandés, uno de los artistas más interesantes de la época flamenca de los siglos XV y XVI, cuya pintura, de temática religiosa e iconografía demoníaca, se nutre de personajes fantásticos y paisajes oníricos, que anticipan en cinco siglos el movimiento surrealista moderno; lo mismo que su más cercano seguidor, Pieter Brueghel “el Viejo” (c. 1525-1569), pintor y grabador flamenco quien trabajó en este estilo figuras monstruosas y fantásticas, como los enanos demoníacos en su serie de grabados: “Los siete pecados capitales”.

     En el transcurso de más de dos siglos, el estilo del renacimiento evolucionó hacia el barroco, al rococó, al neoclásico y finalmente al romántico, representado éste último mediante la obra del pintor y grabador español Francisco de Goya y Lucientes (1746-1828), quien es uno de los más grandes maestros del arte, porque con su obra dio origen a la pintura moderna en todas sus acepciones.

     Cincuenta años después, el pintor y litógrafo francés simbolista Odilon Redon (1840-1916), y el poeta, pintor y grabador británico del romanticismo William Blake (1757-1827) evolucionaron finalmente su obra artística hacia el surrealismo. A Odilon Redon se le considera como un artista visionario, precursor del moderno surrealismo.

     El poeta y crítico francés André Breton (1896-1966), emitió y firmó en 1924 su primer Manifiesto Surrealista (del francés sur-réalisme: surrealismo, superrealismo o suprarrealismo), firmado también por el poeta francés Louis Aragón (1897-1982), uno de los líderes del los movimientos literarios conocidos como dadaísmo y surrealismo, firmado también por el poeta Paul Eluard (1895-1952), además de Philippe Soupault (1897-1990), quien redactó con Breton el primer texto del surrealismo.

     En su segundo Manifiesto Surrealista de 1929, Breton define más la noción del surrealismo, en el que afirmó que éste movimiento debía caminar junto a la revolución marxista, por lo que condenó y expulsó del grupo a todos aquellos que no coincidieron con sus ideas.

     Formaron parte del grupo de pintores surrealistas a partir de 1929, el alemán nacionalizado francés, Max Ernst (1891-1976), quien fue figura fundamental en el movimiento Dadá y en el surrealista; el francés Jean Arp (1891-1976), escultor, pintor y poeta francés, quien formó parte de varias de las más destacadas vanguardias artísticas del siglo XX; y el pintor y fotógrafo estadounidense Man Ray (1890-1976), figura destacada en la vanguardia artística de París en la década de 1920.

     Se incluyen entre los miembros del grupo de Breton, al que se unió por un corto periodo de tiempo el pintor y escritor francés André Masson (1896-1987), quien fue un miembro destacado del surrealismo hasta 1929, cuando abandonó el movimiento surrealista después de mantener una larga y fuerte disputa con Breton; al pintor español Joan Miró (1893-1983), en cuyas obras recoge motivos extraídos del reino de la memoria y del subconsciente con gran fantasía e imaginación; Alberto Giacometti (1901-1966), pintor y escultor suizo, quien después de instarse en París se convirtió en uno de los principales escultores surrealistas en la década de 1930; y el pintor catalán Salvador Dalí (1904-1989), quien se asoció en 1930 al surrealismo de Breton, pero que después fue relegado por la mayoría de los artistas del movimiento, cuando fue acusado de estar más interesado en la comercialización de su arte que en las ideas del movimiento surrealista.

     Entre los importantes exponentes del surrealismo que no formaron parte de grupo de Breton, pero de la misma época, figuran Giorgio de Chirico (1888-1978), creador de la pintura metafísica; el pintor y diseñador francés de origen ruso Marc Chagall (1887-1985), con su pintura de fantasía; el suizo Paul Klee (1879-1940), quien es uno de los representantes más originales del arte moderno; el dadaísta francés Marcel Duchamp (1887-1968), cuya obra ejerció una fuerte influencia en la evolución del arte de vanguardia del siglo XX; y el pintor y escultor español Pablo Ruiz Picasso (1881-1973), quien siempre declaró que no era surrealista, aunque en muchas de sus obras se pueden apreciar cualidades y características propias del surrealismo.

     Sería imperdonable olvidar dentro de esta corriente surrealista a René Magritte (1898-1967), quien nació en Lessines, Bélgica, y es uno de los más importantes creadores del movimiento surrealista, lo mismo que su compatriota Paul Delvaux (1897-1996), magnífico pintor de desnudos femeninos, plenos de erotismo, en ambientes oníricos y desdibujados; y a James Ensor (1860-1949), belga también, cuyos retratos ofrecen una visión grotesca de la humanidad, lo convierten en uno de los precursores del expresionismo y del surrealismo modernos.

     Entre los años 1938 y 1940, con el apoyo del presidente de la República Mexicana Lázaro Cárdenas del Río (1895-1970), cuyo gobierno acogió a grandes personajes de la cultura española durante la guerra Civil Española de 1937, llegó en 1940 la española Remedios Varo (1913-1963), quien ingresó al surrealismo de la mano de Paul Eluard y André Breton y fue la introductora de la pintura surrealista en México.

     Otros artistas radicados en México que se inspiraron para su obra en el surrealismo, lo fueron Gunther Gerzso (1915-2000), influido por el arte de Remedios Varo y del austriaco Wolfgang Paalen (1906-1959), quien en 1940 organizó en cooperación de André Breton y el poeta y pintor peruano César Moro (1903-1956), la Exposición Internacional del Surrealismo en la Galería de Arte Mexicano.

     Figuran en la pintura surrealista que se desarrolló en México, el italiano Pedro Friedeberg (1937), quien es además exponente del Arte Pop. En 1942 arribó a México Leonora Carrington (1917), quien nació en Clayton Green, Lancashire, Inglaterra, y se inició en el surrealismo de la mano de Max Ernst. Leonora Carrington ha permanecido la mayor parte de su vida y desarrollado su obra en México, quien a sus 91 años de edad acaba de presentar una magnífica exposición escultórica de grandes dimensiones en el camellón del Paseo de La Reforma, frente al Museo Nacional de Antropología.

     Como digna heredera de esta hermosa tendencia surrealista en el arte pictórico, figura la pintora inglesa Sarah Tisdall, quien nació en 1938 en Totnes, Devon, Inglaterra, y reside desde hace cuatro años en la Ciudad de México.

     Las primeras obras de Sarah Tisdall contienen tendencias y huellas del surrealismo que se desarrolló en la Europa continental, que se reflejó en Inglaterra. Después de absorber el surrealismo, Sarah Tisdall ha logrado crear el suyo propio, al que se le podría llamar Surrealismo Metafórico y poético, en cuya obra se encuentra, como lo escribe el galés Hugo Adams: “…una áurea teatral, no solamente por su escala y su técnica, si no también porque sus figuras aparecen frecuentemente como parte de una mis-en scéne (escenificación), con la que engrandece y magnifica la dimensión surrealista en cada una de sus obras”.

     En base de este rico concepto creativo, Sarah Tisdall continúa evolucionado mediante un arte que ha tomado también tendencias expresionistas, mediante el que expresa su protesta y reclamo contra el destructivo armamentismo del siglo XX, que en el XXI continúa y se supera desmesuradamente.

     Es en el conjunto de la extraordinaria exposición que Sarah Tisdall nos presenta en el vestíbulo de la Cámara de Diputados de San Lázaro, a la que llamó significativamente “Cambio de marea”, podemos admirar la recreación de temas de animales fantásticos, como los que surgieron de las culturas de Mesopotamia, de Grecia, de Roma y de México con su magia y mitología; paisajes inspirados en su país natal; mensajes e ideas místicas y filosóficas medievales, además de  retratos que, en forma magnífica, pero también crítica, expresa en sus dibujos, acrílicos y óleos, no carentes de mensajes poéticos.

      En el conjunto de esta exposición luce otra serie de pinturas, en las que expresa abiertamente su repudio hacia las fuerzas destructivas del mundo, y efectúa pictóricamente análisis políticos y filosóficos de las masacres resultantes, como muestra de la prepotencia y del poder ejercido en algunos países de América, de Asia, de África y del Medio Oriente por potencias ávidas de ambición, de poder y, principalmente, de petróleo.

     Conocedora de la Escuela Mexicana de Pintura y admiradora del muralista Diego Rivera, Sarah Tisdall nos muestra en esta extraordinaria exposición, una interesante recreación del mural que Diego Rivera efectuó en 1933 para el nuevo edificio de la RCA en el Rockefeller Center de Nueva York, al que él llamó “Hombre en la encrucijada”, destruido poco después de su realización porque contenía un retrato del líder soviético Lenin (Vladímir Ilich Uliánov) (1870-1924). Un año después, Rivera reprodujo este mural en el palacio de Bellas Artes de México.

     Rivera expresa en ese mural las perspectivas felices del mundo futuro mediante el sistema socialista. En cambio, al recrear el mural de Rivera, al que Sarah Tisdall llamó “Civilización o destrucción”, denuncia mediante sus metáforas surrealistas y expresionistas la realidad actual del mundo en sus aspectos sociopolíticos, con sus pocos aciertos e inumerables desaciertos, causados principalmente por las actuales grandes potencias que, en su afán de poder y enriquecimiento, depauperan al mundo entero mediante la esclavitud, la guerra, las drogas y la degradación del medio ambiente.

     En el lado izquierdo de este interesante mural, Sarah Tisdall nos muestra los progresos positivos de la ciencia actual junto a los retratos de científicos, investigadores, filósofos y líderes de paz, quienes han beneficiado al mundo con sus grandes aportaciones.

     Contrario a esto, en la parte central de la pintura figura a la Hidra o dragón de nueve cabezas, procedente de la mitología griega, en la que Sarah Tisdall representa a los nueve personajes causantes de las masacres mundiales. Este monstruo que vive en las zonas más pútridas del mundo, es una amenaza para todos sus habitantes, porque cuando le es cortada una de sus cabezas, crecen dos en su lugar; la cabeza del centro representa al mal de todos los tiempos, que desafortunadamente es inmortal.

     La humanidad entera tiene necesidad de un moderno Hércules, quien en el segundo de sus doce trabajos logró eliminar a la Hidra cuando quemó las ocho cabezas mortales y enterró la novena, que es inmortal, bajo una enorme roca.

     En el lado derecho de la pintura están figuradas todas las formas de protesta que efectúan los pueblos sojuzgados por los grandes poderes que, en contubernio con gobiernos vendidos, o mediante líderes corruptos, causan grandes masacres humanas con el resultado de sangrientas represiones y millares de cadáveres mutilados.

     En la parte alta de la pintura está bellamente figurada la odisea de la conquista del espacio; en cambio, en la parte baja está representada la tragedia de la destrucción del medio ambiente, mediante el ahogante “smog”, agua putrefacta, bosques talados o quemados, y la naturaleza amenazada y destruida, como resultado del avance desmesurado de la carrera armamentista.

     Esta pintura, de alcances visionarios, en un aviso y una advertencia en su propia casa a los legisladores mexicanos, en lo que les corresponde dentro del concierto de la humanidad, para que se olviden de pleitos partidistas que más los dividen, y se preocupen más, en unidad, para dar solución a las grandes necesidades del pueblo mexicano, y no caer en los excesos que Sarah Tisdall denuncia en sus cuadros y en su pintura mural.

     Sarah Tisdall comparte este espacio en la Cámara de Diputados con el pintor Arturo Reyes Mata, quien presenta su exposición “Telas embarazadas”, en la que también critica la política de los gobiernos de México con sus desaciertos y masacres.

     Esta magnífica exposición será inaugurada oficialmente el martes 15 del presente mes a las 12:30 horas en el vestíbulo de la Cámara de Diputados de San Lázaro, con el auspicio de la Comisión de Cultura de la LX Legislatura de la Cámara de Diputados del Honorable Congreso de la Unión. Esta doble exposición permanecerá en el recinto legislativo hasta el 18 de abril. Después se podrá admirar mediante cita previa al Teléfono Celular 04455 2340 7926, para visitarla en la Calle Leandro Valle número 14, a un lado del templo de Santo Domingo, frente a la Fuente de la Aguilita, en el Centro Histórico de la Ciudad de México.