Archivos para 12 julio 2008

12
Jul
08

12 hombres en pugna

Raúl Díaz

 

  

La gente de mi generación, y otros un tanto más jóvenes, seguramente recuerdan la película que en español se llamó precisamente así, “Doce hombres en pugna” que en su original inglés se denomina, “Twelve angry men”. Seguramente la recuerdan porque es una de esas películas que realmente impactan y lo hacen no solo por lo que dicen y cómo lo dicen, sino también –y por momentos quizás principalmente-, por el trabajo actoral de esos doce hombres que están furiosos, para seguir el nombre original, o que, para seguir el español, se enfrentan en pugna.  

 

Si ese impacto se produce en cine por las razones señaladas, imagínese usted lo que significa de trabajo lograrlo en teatro donde el director no puede gritar ¡Corte! y repetir la toma una y otra vez,  sino que las acciones se suceden ininterrumpidamente y no hay manera de volver atrás.

 

Pues bien, ese impacto es el que se proporciona al público en la versión teatral que actualmente se presenta bajo la dirección de José Solé y un elenco de auténtica primera línea que, encabezado por Ignacio López Tarso (Jurado 8), cito en estricto orden del número de Jurado que les corresponde, del 1 al 12, con el necesario salto del 7 al 9. David Ostrosky, Miguel Pizarro, Juan Ferrara, Roberto Blandón, Miguel Rodarte, José Elías Moreno, Aarón Hernán, Salvador Pineda, Patricio Castillo y, Luis Gatica, a quien me tocó ver, en el papel que alterna con Rodrigo Murray.

 

La escenografía, que reproduce estupendamente una sala de 1957 en la que se reúne el Jurado que habrá de decidir si un adolescente acusado de asesinar a su padre es o no culpable, se debe a Fernando Payán y contribuye de manera decisiva a lograr la atmósfera adecuada. Iguales méritos debe otorgársele a la iluminación de Jorge Ramírez y al vestuario de Diana Muñoz.

 

Si fríamente observamos cual es la cuestión central de la pieza, su desenlace no tiene mayor chiste porque, aún sin tener ningún antecedente, se hace evidente desde el principio cual será el final, tanto que hasta podría titularse “crónica de un veredicto anunciado” sin embargo, la obra logra captar totalmente la atención del público desde el primer momento y mantener la tensión a lo largo de sus aproximadamente dos horas de duración que se presentan sin intermedio.

 

Sucede así porque el perfil psicológico de todos y cada uno de los personajes está perfectamente dibujado y su conducta es reflejo de, claro, sus personales circunstancias, pero también del momento histórico y la sociedad que viven –mediados del siglo pasado y plena guerra fría-, con un nacionalismo exacerbado y, todavía, con la creencia real de que vivían el mejor de los mundos posibles. Apenas unos 10 años después ese espejismo les saltó en mil pedazos y sus propios jóvenes se encargaron de hacerlo estallar

 

Nada de raro tiene, entonces, la diatriba del Jurado 10 (un desconocido, por excelente, Salvador Pineda en el mejor trabajo de su carrera y donde la mano de Solé se hace más que evidente), que expone en toda su bestial claridad la mentalidad fascistoide de los que ayer, como hoy desgraciadamente, creían auténticamente en la “superioridad americana”. Esos de ayer quizás ya no estén para verlo pero, los de hoy, tienen que no solo verlo sino asimilarlo, un negro, muy posiblemente, sea su próximo presidente. La “superioridad americana” se hace astillas.

 

La vida, la maravillosa vida es indetenible y, quien lo dijera, una adusta Sala del  Jurado de hace 51 años, en  la que 12 hombres se desnudan en lo interno y airean, quizás sin proponérselo, sus más recónditos pensamientos y sentimientos, filias, fobias, temores, motivaciones y esperanzas, cobra hoy plena vigencia. La cobra porque, síntesis de la sociedad, nos dice lo que esa sociedad era y lo que, con todo y sus cambios pero también persistencias, es la de hoy.

 

La “crónica de un veredicto anunciado” es eso, no hay lugar para la expectativa en ese sentido, no es pues importante si el dictamen es de culpable o inocente porque desde el principio se sabe que va a ganar “el bueno”, lo importante aquí es lo que pasa en el transcurso del inicio al final.

 

Si ya se sabe qué es lo que va a pasar y no obstante eso la obra consigue manejar las emociones de la manera que lo hace, esto quiere decir que lo determinante es la forma en la que nos cuenta la historia y, desde luego, la manera en la que nos la cuentan sus narradores es decir, los actores que encarnan a los personajes, esos doce hombres enojados que entran en pugna y constituyen un grupo por demás heterogéneo.

 

Desde este punto de vista debo decir que aún cuando, naturalmente, hay unos trabajos mejores que otros, el resultado del trabajo actoral de conjunto tiene necesariamente que calificarse como un trabajo de excelencia.

 

Teatro que reconcilia con el Teatro es decir, aquel que estimula el placer de pensar y está magníficamente presentado, “12 hombres en pugna” no puede dejar de verse y, además, deben adquirirse los boletos con antelación ya que en todas las funciones tienen lleno y es imposible conseguir boletos para el mismo día.

 

“12 hombres en pugna” se presenta viernes a las 19:00 y 21:30, sábados a las 18:00 y 20:30 y, domingos a las 17:30 y 20:00 horas en el Teatro Helénico, Av. Revolución 1500, San Angel.

12
Jul
08

El órden al revés

Los jueces españoles acuerdan que no es delito poner nombres de calles y plazas a terroristas asesinos de ETA. Las familias de las víctimas se sienten ultrajadas.

 

Fernando L. Rodríguez Jiménez

Madrid, España

 

No es admisible la tibieza de los magistrados españoles, es la razón de la sinrazón. Dicen los jueces, que como no había una ley anterior a la actual que prohíbe desde el año 2000 el enaltecimiento del terrorismo, no es delito que se hayan puesto nombres de etarras a calles o plazas con anterioridad a este decreto ley, aunque sean individuos que hayan asesinado a personas de bien, políticos honestos, hombres de negocio y honrados policías, gentes que trabajaban por el bien de los ciudadanos.

Nada que ver con los salvajes atentados y chulería de los etarras, quienes matan para que no se hable en contra de ellos y que nadie les lleve la contraria, ni les haga competencia política en su trasnochado independentismo. Tratan de tapar la boca a quienes no están de acuerdo ni con su filosofía, ni mucho menos con sus métodos de tiro en la nuca o bombas lapa en los vehículos.

Los catedráticos son amenazados de muerte, si en sus aulas enseñan otra cosa que no sea la realidad tergiversada y manipulada, que lava el cerebro del alumnado, ya desde las “ikastolas” o escuelas básicas. Algunos de los asesinos cuyos nombres figuran en calles y plazas murieron en refriegas con la policía. 

Es anacrónico hablar de independentismo regional en la Europa de los 27, que trata de unirse, para trabajar juntos y mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos. Nunca Vasconia fue independiente, no hay razón para que lo sea ahora. A lo largo de la historia de España siempre han estado los vascones unidos a otros reinos, con ellos se ha contado para escribir las páginas comunes de la historia. Evidentemente cada región tiene sus peculiaridades, nacidas en el lejano pasado entre turbulentas invasiones y aislamientos geográficos o políticos.

Los vascos alegan que el vascuence es una lengua propia, diferenciada de la del resto del Estado y que su cultura y costumbres también son distintas. Los vascones en contra de lo que ellos preconizan, son descendientes de pueblos invasores del solar hispano, como se demuestra en su propia lengua, que a tan gala tienen de que es diferente a todas las demás, ellos no han surgido por generación espontánea, han nacido de pueblos invasores, su lengua está emparentada con el magiar y el turco, por tanto ¿A que viene tanta chulería y tontería?. Al revés de cómo ellos lo ven, son los españoles quienes deberían echarlos a sus tierras originales para que se unan con los pueblos a los que en verdad pertenecen, ya que no quieren ser españoles que se vayan a Turquía o a Hungría y fuera de su entorno primario, no incordien a quienes se sienten orgullosos de su nacionalidad y de vivir en paz y armonía con los demás.

         España tiene numerosa comunidades, bien diferenciadas unas de otras por sus costumbres y tipismos, como cada país, donde las tribus ancestrales dieron origen a esas peculiaridades, tanto las autóctonas como las invasoras, la variedad cultura enriquece a las naciones y las hace grandes, no por ello se han de separar. Normalmente una de las lenguas se impone a las otras y se extiende, es el caso del castellano, institucionalizado como lengua española, aunque existan otras peculiaridades idiomáticas, como el gallego, el mencionado vascuence y el catalán que además de en la Comunidad Catalana se habla en la Comunidad Valenciana y en las islas Baleares, ahora cada una de ellas quiere ser independiente de los otros por que tiene matices idiomáticos distintos. ¿Queremos volver a la Torre de Babel?.

         Resulta que el norte de España ha sido invadido por pueblos bárbaros de diferentes procedencias, que en la historia escolar les llaman suevos, vándalos y alanos, quienes a su vez proceden de lugares muy distintos. Los gallegos tienen una procedencia celta, pero sufrieron otras invasiones, por el sur llegaron diferentes pueblos desde Oriente Próximo y norte de África, asentándose casi mil años en el solar hispano, los judíos formaron grandes comunas y tuvieron mucho que ver en la economía de los diferentes reinos españoles. Los reyes católicos lograron la unidad de España  derrotando a los sarracenos, divididos en reinos de Taifas. Todo ello sucedía poco antes del descubrimiento y conquista del Nuevo Mundo, es decir de la mal llamada América, ya que se le puso el nombre de Américo Vespuccio, en vez de Colonia o Cristobalandia verdadero descubridor para el mundo conocido del Nuevo Mundo, como se denominó.

         Poner nombres de asesinos a calles es verdaderamente terrible, y el agravio comparativo resulta espantoso, especialmente para los familiares de quienes fueron asesinados por esos cobardes, que no han aportado otra cosa a la sociedad que disparar en la nuca a personas de pro e indefensas. Es fácil imaginar el dolor que causa a las familias de quienes han caído por el bienestar social de los demás y no tienen una calle con su nombre y sí la de sus asesinos. El mundo al revés, lo blanco es negro y lo negro blanco, el agua está encima del aceite. ¿En que mente cabe ese orden de cosas?. La apología del Terror llevada a sus más altas consecuencias, en un mudo democrático, donde todas las ideas pueden ser discutidas en el Parlamento, hay una banda armada que se dedica a extorsionar a los ciudadanos, hasta acabar con sus vidas de forma cobarde e ignominiosa.

         España y los españoles hemos tenido demasiada paciencia con el forúnculo de ETA que infecta a toda la nación, en algunos países ya estaría extirpado, con cirugía aséptica, sin dejar rastro de la banda terrorista. Las verdades a medias o tergiversada la realidad desde la infancia, da como consecuencias que cuando llegan a adultos sus cerebros están cargados de odio, son fáciles presas del independentismo y de la exaltación “Patria”, en contra de sus “enemigos”, todos aquellos que no piensan como ellos y no son vascos.

         Un partido que se jacta de ser católicos confesos, como los independentistas del PNV y otros de Cataluña y Galicia, no tienen razón de ser. ¿Como vamos a separarnos en fracciones, países que desde hace centenares de siglos hemos trabajado por la paz y la unidad ?. ¿Dónde está el espíritu cristiano?.

La inoportunidad histórica no puede ser más absurda, 27 países europeos quieren unir sus fuerzas y sus idiosincrasias, sus diferencias lingüísticas, tribales, históricas muy duras, con un pasado no lejano de guerras y enfrentamientos armados, de todo ello se trata de hacer “pelillos a la mar”,  mientras a unos pocos trasnochados, descerebrados, racistas y egoístas se les ocurre independizarse de uno de esos países, para luego adherirse a la unidad europea ya que solos no tienen porvenir alguno. La propia Comunidad Europea les responde diciéndoles que están fuera de lugar, que no van a aceptar la independencia de sus comunidades, que España es una unidad en Europa y es aceptada como tal, no fraccionada. Es igual. Hacen oídos sordos y continúan erre, que erre, ¡Que somos diferentes…!.

La fuerza no es lo que deseamos, los enfrentamientos tampoco, pero templar gaitas durante tanto tiempo es demasiado y quizás sea necesario poner otra vez las cosas en su sitio, con los métodos que entienden quienes crean desorden, caos y muerte.

España es una gran nación, con defectos, pero con larga historia muy peleada, ha teñido sus tierras de sangre a través de muchas generaciones que han sufrido mucho, para que ahora unos pocos, sin memoria histórica, quieran desestabilizar y creen desorden, en contra de la paz y el orden deseado por la mayoría de los españoles.

        

 

        

 

12
Jul
08

Un divulgador del conocimiento, Arturo Azuela

Ana María Longi

 

 

La comunidad cultural de México recibió con especial agrado el reciente nombramiento del escritor mexicano Arturo Azuela como presidente del Seminario de Cultura Mexicana sustituyendo a Luis Estrada, astrónomo y divulgador de la ciencia de la UNAM.

 

  Azuela es autor de novelas imprescindibles como “El tamaño del infierno” (1973), “Un tal José Salomé” (1975) y “El don de la palabra” (1985), entre otros libros posteriores -25 o más-, igualmente exitosos a nivel internacional. Es Premio Villaurrutia 1974, Premio Nacional de Novela, Presidente de la Asociación de Escritores de México (1981-1982), miembro de la Academia Mexicana de la Lengua desde 1986, Maestro en Ciencias y Doctor en Historia por la UNAM. Profesor visitante en las universidades estadounidenses de Berkeley y Columbia, y en la de París (Nanterre). Subdirector de Literatura y Subdirector General del Instituto Nacional de Bellas Artes (1982), también fue designado Director de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM en 1986. Su literatura ha sido traducida a varias lenguas.

El novelista comentó acerca de los personajes ligados al Seminario de Cultura Mexicana, en los que se cuenta la pintora Frida Kahlo, en cuyo recuerdo se presenta una exposición con fotografías y documentos de su labor.

Azuela también se refirió al reinicio de co-rresponsalías internacionales en Centroa-mérica y Estados Unidos, así como la renovación de un plan de ediciones y creación de corresponsales asociados y honorarios.

El año pasado el escritor recibió el Doctorado en Ciencias Sociales de la Universidad de Zaragoza, en convenio con la Universidad de Tubingen, con la tesis titulada: “La Ruta de Goya” (crónica sociológica) que se publicará el próximo año en las instituciones europeas.

 

¿Cuáles fueron las razones que lo animaron a ocupar un cargo de  abolengo en una institución con 66 años de fundada?

 

“Bueno, pertenezco al Seminario desde 1984. Siempre he sido un colaborador no solamente disciplinado sino entusiasta y leal a las labores de la Institución. El Seminario me ha llevado a viajar por muchos puntos de la República, impartiendo conferencias o dando cursillos sobre la Literatura Iberoamericana Contemporánea. En los últimos años, a pesar de tener una salud quebrantada, no he faltado jamás a mis responsabilidades como “seminarista”. Hace unos seis meses, un grupo distinguido de miembros titulares me pidió que presidiera las labores del Seminario.

Acepté con gusto, a pesar de los problemas actuales y la necesidad de revisar sus proyectos y actualizar sus objetivos. Para mi sorpresa, hace más de un mes fui elegido por consenso unánime”.

 

¿Por qué considera estructural dentro de su plan de trabajo exaltar las figuras históricas de nuestra cultura que pertenecieron al Seminario?

 

“El Seminario de Cultura fundado en 1942, estuvo formado por los más prominentes escritores, artistas, científicos y filósofos de nuestro país. La lista de fundadores es realmente extraordinaria: Enrique González Martínez, Manuel M. Ponce, Manuel Sandoval Vallarta, Mariano Azuela, Frida Kahlo, Julián Carrillo, Diego Rivera, entre otros, dieron lustre inmediato a la Institución. Con los años se sumaron Mauricio Magdaleno, Agustín Yáñez, Carlos González Peña, Francisco Monterde, y últimamente intelectuales de la valía de Antonio Gómez Robledo, Héctor Azar, Alberto Beltrán y Manuel Henríquez. Debemos continuar con este desafío al nombrar a todos y cada uno de nuestros miembros titulares, y desde luego, publicar algunas de sus obras y darlas a conocer a las nuevas generaciones, no sólo de la Ciudad de México, sino por todo el país”. 

 

El México actual se cuestiona acerca de toda clase de problemáticas; políticas, económicas, sociales, culturales, entre otros. ¿Tiene usted planeado invitar al Seminario de Cultura Mexicana a personalidades que nos quiten el velo de los ojos, que ese foro se transforme en una fuerza clarificante?

 

“En primer lugar, en el Seminario contamos con miembros titulares de altísimo nivel que pueden participar en mesas redondas, conferencias y diplomados. Entre ellos se encuentran el arquitecto Luis Ortiz Macedo, el jurista Sergio García Ramírez, el ingeniero Daniel Reséndiz Núñez, el científico Luis Estrada y el sociólogo Omar Guerrero. También invitaremos para que se sumen a este grupo gente de la talla, como el Premio Nobel, Luis Molina, el Doctor José Sarukán, el doctor Germinal Cocho Gil, el doctor Federico Ortiz Quezada. Tienen diferentes especialidades y enfoques muy distintos y profundos sobre el gravísimo problema del sobrecalentamiento. Además de este tema urgente, también trataremos la problemática de la educación, de la situación de los jóvenes en relación a la drogadicción, el aumento elevado de la natalidad y desde luego de la distribución de la riqueza en nuestro país. El gran tema de la globalización también será tema de un tratamiento académico de altísimo nivel”.

 

Usted suma  una trayectoria de 40 años de escritor y medio siglo de profesor de tiempo completo. ¿Qué opina de la situación económica del país, de la división de poderes y la constante hegemonía que muestran los vecinos del país del norte? 

 

“Es indudable que los grandes proyectos nacionales de la primera mitad del siglo han sido abandonados. Creo que en estos últimos años se entrometieron por todas partes muchos políticos sin la preparación adecuada. Tenemos que volver a darle su lugar a médicos, ingenieros, arquitectos, químicos, verdaderos profesionales que realmente estén capacitados para enfrentar las más difíciles circunstancias. Este país, hace más de 40 años, estaba dirigido por gente muy preparada, y sin lugar a dudas se formó una clase dirigente de proyección internacional. Se abandonó -por ejemplo- el gran proyecto para reducir nuestra explosión demográfica, uno de los problemas más significativos por el que todavía atravesamos. Para dar ejemplos, sólo en la ingeniería civil tuvimos constructores de primera línea en muy diversos campos: ferrocarriles, carreteras, puentes, presas, sistemas de aeropuertos y diseño de puertos pesqueros. La ingeniería petrolera fue muy importante en el mundo y ahora poco queda de aquel prestigio. Acompaña a esta ausencia de profesionales una etapa muy conflictiva de políticos que pocas veces se ponen de acuerdo. La impunidad y la corrupción no han sido neutralizados, y el papel de la Suprema Corte de ministros extraordinariamente bien pagados, ha sido verdaderamente lamentable. A pesar de todo, soy optimista y creo que nuestro proceso cultural y educativo será la clave para la solución de muchísimos problemas del presente y del futuro”.

 

¿Cómo simple ciudadano observador, qué sería lo prioritario de lo prioritario que se debe atender?

 

“No tengo la menor duda: la educación, la salud  y la seguridad. Todos los demás aspectos -hacendarios, laborales, electorales- deben estar íntimamente vinculados a esos renglones esenciales”.

 

 

06
Jul
08

Benito antes de Juárez

María Teresa Adalid

Sección cultura

 

El teatro es la posibilidad de apelar a la memoria, acudir a los recovecos de la Historia y confrontar la ‘verdad’ oficial. 

 

 

 

 

 

 

 

   El Fénix Producciones bajo la dirección de Esteban Castellanos lleva a la escena el diálogo-debate entre Benito Juárez y La Patria con los nexos que existen entre un pasado y nuestro presente donde predomina la desigualdad. Benito antes de Juárez es la historia de un hombre nacido en cuna de agricultores, cuya lengua zapoteca pronto se acompañó de la enseñanza del latín, y tras su influencia en un seminario y estudios en el Instituto de Ciencias y Artes de Oaxaca, alcanzó la presidencia del país, ingresando con ello a las altas esferas sociales.

 

El planteamiento apela a la concepción primigenia del teatro: el enfrentamiento del actor con el espectador, Juárez (Esteban Castellanos) y Patria (Guillermina Campuzano), a la espera de que el receptor, situado en un espacio íntimo, en algún momento infiera verbalmente sobre la línea del tema (poca probabilidad porque en el teatro se ha enseñado por años a permanecer en silencio al sentarse en la butaca, así como a nivel social, a no participar activamente en las decisiones del país). Así pues, ¿podrá ser el teatro el medio que impulse un cambio radical en la actitud de los ciudadanos?

 

La historia en general es clara y directa a la realidad social mediante un diálogo con una sociedad desquebrajada, oprimida por el poder, pero sobre todo haciendo énfasis en la conformidad colectiva. Atmósferas de tremenda significación considerando las desavenencias políticas que constantemente impiden el desarrollo individual y colectivo de la sociedad, donde el estado de conformismo por parte de los ciudadanos, aceptación de chantajes y manipulación resulta inverosímil. La situación versa sobre hechos anecdóticos y ficticios que parten del plano subjetivo de Benito Pablo Juárez García, y contemplan el abandono a su mujer, su relación con el clero, el encarcelamiento por defender a unos pobladores y la ejecución de justicia e igualdad como objetivo inicial en su carrera política.

 

Lo interesante sucede en la incursión del espectador, que no queda en la periferia de atender un espectáculo; ES el ciudadano que habita el mundo que se le presenta y que encuentra lugares comunes en frases gastadas como: “Gordos, prietos, chaparros y con atole en las venas”, parte recurrente de nuestra cotidianeidad cuando se trata de descalificar con banalidad al otro.

 

En el planteamiento del montaje, el Benito primerizo expone debilidades, su origen humilde en el campo y el complejo por su tez y corta estatura. La oposición, comprende la era del Benito ‘superado’ a sus complejos (algo extenso en el desarrollo) que espera la respuesta de la no resignación. Su discurso se desprende como la voz de la conciencia, dirigida a la reflexión, lucha por la igualdad y educación.

 

El dramaturgo Edgar Chías conoce el manejo del lenguaje y juega con sus matices, ofrece fragmentos poéticos, bien estructurados, hasta diálogos coloquiales, sobre todo en relación actor-espectador, y que ayuda para que una obra con temática histórica se digiera fácilmente y no se convierta  en un somnífero, sobre todo si se piensa en un público de teatro escolar.

 

La estética de Felipe Lara es minimalista, por lo que intensifica la presencia de los actores, con un trazo simple sobre el marco de tablero de ajedrez, en contraposición de colores, blanco y negro, alusivo a la dualidad y elección en el tablero de la vida. La música de Huehuetl mixteco y flautas ejecutadas por el grupo Tribu, evocan armonías milenarias y de mucha mexicanidad; la iluminación de César Piña juega con los contrastes de luz y sombra concernientes a universos de profundidad y de reflexión interior hasta la envolvente luz de sala.

 

Esteban Castellanos es un actor con la virtud de no repetir sus personajes, cuestión que se agradece profundamente. Su propuesta anterior, Niños perdidos, basado en el cuento “A los pinches chamacos”, de Francisco Hinojosa, ofreció diversas voces del maltrato infantil. Es justo destacar su sensibilidad y capacidad histriónica para asumir la esencia del personaje y los hechos que el texto sugiere para inundar la escena en un tono sobrio y medido. Guillermina Campuzano, con previa actuación en Antígona, y Martina y los hombres de pájaro, acompaña el trayecto como Patria-Destino, Juana Rosa, y la siempre imperante herencia guadalupana en nuestro país.  

 

Es así, como el deber político e histórico, conduce a un huérfano hasta la consagración de su figura en bronce como efigie laureada, cuya figura marmoteada parece culpar a todos, menos a sí mismo… 

 

Benito antes de Juárez se presenta hasta el 20 de julio, los jueves y viernes a las 20:00 horas, sábados a las 19:00 horas y domingos a las 18:00 horas, en el Foro de las Artes del CNA.

 

*Benito antes de Juárez se presentará también en el Teatro Casa de la Paz, (Cozumel 33, Col. Roma) del 25 de julio al 31 de agosto. Viernes 20:00hrs, sábados 19:00hrs y domingos 18:00hrs.

*Fotografía: Arturo López