Archivo para 21 septiembre 2008

21
Sep
08

Generación Oaxaca, Amador Montes

Por: Sergio Martínez Estrada

 

 

 

Mundos de aves e insectos que revolotean y se funden en el gesto casi humano, Amador Montes, joven pintor oaxaqueño, expresa parte de sí mismo tomando como inspiración los momentos  más íntimos de su vida en Oaxaca. Imaginativo, juguetón, ávido de explorar y deslizarse en cada curva y trazo de la escritura que con pericia, vuelve un todo visual creando mundos fantásticos, líneas sorpresivas y detalles inmaculados en los cuales se perciben resonancias, movimiento, despliegue de alas y una dirección en el espacio.

 

¿Es tu primera exposición en la galería Misrachi?

 

Si, es la primera con ellos, pero también he expuesto en la galería Oscar Román y fuera de México. Estuve en el World Art Festival en Corea, Madrid y Paris, mi experiencia me lleva cada día a tener más claridad para ubicar y registrar lo que me atrae en cierto momento, lo guardo íntimamente para luego verterlo a mi pintura.

 

Esta muestra que presento en Misrachi forma parte de una trilogía que se llama “Babel”, aquí se exhibe “Babel 1, nadie entiende a nadie”. Cuando me dijeron la fecha de exhibición en la galería, el 11 de septiembre, me pasó un mundo de cosas por la cabeza, los sucesos, la falta de entender y comprender al otro, de ahí la idea principal de la falta de comunicación.

 

Lo que hice fue una relación más conceptual, en algunos cuadros escribí el nombre Babel y unas líneas que para mi son elementos de construcción. Mi intención era que el catálogo no tuviera referencia alguna hacia Babel, que la exposición tampoco la tuviera y hasta quería citar a la gente un día antes para que se viera que la fecha no era la acordada y fuera todo una falta de comunicación… “Babel 2 invitados efímeros” la voy a presentar tal vez en Guadalajara o en la Secretaria de Crédito Público, aquí en el D.F, y la tercera “Babel la construcción”, será en Oaxaca, son instalaciones de muro y cimbra con obra mía.

 

¿Te iniciaste en el mundo de la pintura por una cuestión estética o de impacto comercial, qué te mueve para estar en el mundo de las galerías?

 

Empecé pintando por gusto y pasión, la escuela oaxaqueña te induce a los colores, aire y la forma. El lado comercial y el mundo de las galerías es un proceso que se va dando con el tiempo, un buen día los galeristas se empezaron a interesar en mi trabajo y en mostrarlo a los demás, lo cual es agradable, aunque lo que me emociona profundamente es pintar. Estoy conciente que el trabajo que realizo se tiene que mostrar, no lo puedo retener para mí en el taller, de nada serviría.

 

 

 

Obra del pintor oaxaqueño Amador Montes

Obra del pintor oaxaqueño Amador Montes /Fotografía: María Teresa Adalid

 

En esta exhibición de 30 piezas, llama la atención los elementos de oro, plata y un mundo de insectos que me recuerda el mundo de Toledo, ¿hay influencias de esto en tu pintura?

 

Oaxaca ha sido un parámetro importante a nivel nacional e internacional de la pintura contemporánea mexicana, en el caso de Toledo, Tamayo, Rodolfo Nieto, Gutiérrez, Cabrera, entre otros, francamente te digo que si hay una influencia implícita, pero además de eso, Oaxaca está plagada de mundos que puedes hacerlos tuyos, como el caso de los insectos que forman parte de la cultura. Todos los habitantes comemos insectos, convivimos con insectos, de chico juegas con ellos, así que forman parte de tu entorno, crecimiento y vida, por eso considero que es muy práctico que la gente los dibuje, están a la mano. La semana pasada mi hijo traía una cubeta llena de chicatanas, cuando lo vi inmediatamente pensé que eso mismo hacía yo a su edad. El mundo de insectos, bichos y mariposas es Oaxaca, yo sólo lo retomo y le añado letras, tipografía y aerografía para las piezas.

 

 

En este mundo pictórico de Oaxaca, ¿qué rasgos son característicos de tu obra?

 

Que los cuadros son de un Oaxaqueño, todo es real con elementos contemporáneos, no está tradicionalmente estructurada y le añado tipografía que parte de mi lado creativo como diseñador, con eso rompo la rigidez de la escritura, logrando una mezcla con la plástica y elementos oaxaqueños.

 

¿Por qué la idea de poner elementos de caligrafía?, la letra se vuelve una imagen…

 

Así es, yo pinto desde los dos años, cuando vuelvo el tiempo atrás y reviso mis dibujos encuentro siempre letras, desde chico junto con mis apuntes escolares emitía algunos dibujos, casas, pájaros, etc, recuerdo que las maestras me enfatizaban por qué echaba a perder el texto con mis garabatos, sin embargo, para mi, había algo me llevaba a poner el dibujo ahí. Ahora que razono las cosas, creo que todo se debe a que lo que veo imposibilitado de dibujar, lo soluciono al escribir porque me desahoga.

 

¿Qué buscas transmitir al público cuando se encuentra delante de tu pieza, impacto, comprensión o simplemente no te importa nada de eso?

 

No me interesa tanto que a la gente le mueva algo o se conmocione con mi pintura, de hecho cuando hago un trazo, no lo pienso en pro de agradarle al otro, siempre me fío de mi primer criterio y sobre eso desarrollo mi idea.

 

Tu manera de presentar la caligrafía no es a la antigüita, ¿qué elementos técnicos utilizas para desarrollar la pintura que oscila entre lo artesano con otras herramientas?

 

Mis piezas son monocromáticas y no hay muchos colores que sean evidentes. He tratado de buscar elementos como clavos, que registren cosas para después trabajarlas, lo que hago es caminar por las mañanas y encontrar materiales que me sirvan, voy al campo donde se vende fierro viejo y son el tipo de materiales con los que me gusta trabajar. Empiezo elaborando muchas capas de óleo y a través de los tiempos de cocina poco a poco van acentuando el color, sigo trabajando y al final, la pieza queda marcada con detalles, me gusta que la gente vea la pieza y día con día descubra algo nuevo, un destello.  

 

 

Un momento cerca del arroyo

Amador Montes con su obra: Un momento cerca del arroyo /Fotografía: María Teresa Adalid

 

Los insectos son lo más humano posible, ¿por qué?

 

Los insectos no son tan reales como puede ser el insecto como tal, mi intención es usar la imaginación y plasmar un gesto, los insectos me parecen muy estéticos, los observo largo tiempo y de este modo me grabo su gesto para plasmarlo, en esta exposición no hay tanto insecto, sólo destaco el escarabajo (risas), aves, pájaros, esto sucede como una metamorfosis. En su momento los insectos fueron muy relevantes para mi, no salía de ellos, pero después me interesó pintar casas, molinos, ahora me inclino por las aves.

 

¿Cuáles son las diferencias entre el circuito comercial en Oaxaca y el de la capital?

 

Oaxaca tiene un rango a nivel nacional que me parece interesante, tuve muchos problemas al principio para dejar ir mis piezas, porque no podía amontonarlas en el taller, ese fue mi primer paso y después conseguir proyectos porque si no vendes tu obra, no hay posibilidad económica de hacer más creaciones y por supuesto mejorarlas con buenos materiales. También es necesario, leer, viajar, cultivarse y todo eso cuesta dinero.

 

¿Cuales son las diferencias entre los maestros de Oaxaca e incluso con Demián flores que está entre chilango-juchiteco, lo que caracteriza a tu generación de los demás oaxaqueños?

 

Los tiempos que son diferentes, los oaxaqueños jóvenes apostamos a las instalaciones, la pintura a mi gusto es el instante, trabajamos desde otro punto de vista, hasta en la forma de vender los proyectos, porque hemos tomado cursos de cómo organizar un proyecto con los inmigrantes, cuando antes no se sabía ni ponerle precio a la pieza. El oaxaqueño a cambiado la postura plástica como el caso de Demián Flores, Guillermo Olguín, Alejandro Santiago, que tienen más atrevimiento, es un cambio que se ha colocado bien en los rangos de la plástica mexicana, esa característica singular es la que destaco.

 

 

Detalle de la pieza La reunion,120x140 cms. Mixta/tela 2008.

Detalle de la pieza La reunion,120x140 cms. Mixta/tela 2008.

 

¿El tener mayor impacto, mover piezas, quién le pone los precios a un cuadro, participas en eso?

 

En todo lo posible. Me interesa siempre tener una presentación con exhibición, realizar el catálogo, verificar que las piezas estén en buen lugar para concretar armoniosamente el concepto. El catálogo de Babel por ejemplo, lo cuidé mucho, la idea de vida es más moderna.

 

 

Hace rato hiciste un simil de ser pintor en Oaxaca es como ser futbolista en argentina o en brasil por aquello de la competencia, si fueras el director técnico de todos los jóvenes como harías una selección de pintores oaxaqueños y donde jugarías tu, en media, defensa o portero?

 

Que me pusieran a mi como creativo (risas) lo que es interesante es el cambio.

Creo que contamos con grandes artistas y un clima que incita al arte, pareciera ser que en Oaxaca es fácil sobresalir por la tradición que existe y porque es morada de un artista legendario, pero sucede lo contrario, siempre pongo el ejemplo de que en una exposición realizada en determinado lugar, puede llegar Toledo, Hernández, o alguien más para criticar el cuadro, pueden pedir hasta que lo bajen y preguntar a quién se le ocurrió poner eso ahí. Existen muchos artistas jóvenes talentosos y otros consolidados, el reto es ir navegando para buscar un lugar propio, aproximadamente somos 275 pintores en el centro de Oaxaca y en el momento, en que a alguno se le ocurre pintar, digamos unos lentes, enseguida viene la epidemia de lentes que todos quieren pintar. Por lo tanto quien se queda con el derecho de pintarlos por así decirlo, se decide por escalafones y trayectoria.

 

¿Qué otra plástica encuentras novedosa?

 

Lo que sucede en Tijuana me gusta mucho, son conceptuales, el D.F, me gusta por todo el movimiento de trabajo que existe de manera muy profesional, sus procesos y organización. En comparación a veces se podría pensar que en Oaxaca se pintara siempre lo mismo, aunque se lleven rumbos diferentes en la plástica, siempre te vas a encontrar gente que se quedó estacionada en la época de pintar angelitos volando con su misma paleta en una atmósfera muy retro.

 

¿Qué colores te gustan?

 

Las tendencias hacia lo blanco, tengo un cuadro de pequeño formato que me gusta porque fue muy delicada y laboriosa su elaboración, es blanco, sobre blanco, sobre blanco, muy difícil que impacte y que yo como artista lo logre…

 

 

Cuatro personajes, 120x140cms.Mixta/tela 2008. Amador Montes

Cuatro personajes, 120x140cms.Mixta/tela 2008. Amador Montes

 

21
Sep
08

Libros:Antoni Dalmau,Robert Ambelain,Michael Baigent

 

Por: Arturo López Rodriguez 

 

El testamento del último Cátaro

El testamento del último Cátaro

Antoni Dalmau

El testamento del último Catáro

Ediciones Temas de Hoy, 2006

 

 

En la ciudad francesa de Toulouse, la antropóloga Isabelle Rougé y el periodista Julien Dutron, se ven involucrados en un descubrimiento de importancia durante una excavación.

El hallazgo tiene que ver con dos misteriosos sarcófagos bellamente decorados y con la galería del claustro de Saint-Jean, un antiguo priorato de los Hospitalarios de San Juan de Jerusalén, en Toulouse. Los rasgos y datación posible del lugar propician líneas de investigación en páginas de suspenso. “Bien, siguiendo con los dos panteones que habíamos descubierto tras abrir el hueco y evacuar el relleno de piedras y ladrillos, observamos que cada uno de los dos contenía un sarcófago que estaba colocado encima de un pudridero. Todo este conjunto medieval, particularmente bien conservado, se revelaba de un enorme interés tanto en la arqueología funeraria como en su decoración y esculpida”.

Entre viajes por regiones con claustros, iglesias, y museos de arte románico en Francia y Cataluña, los personajes averiguan datos históricos sobre el priorato que guarda objetos de los miembros de la Orden de los Hospitalarios, fundada a mediados del siglo XI. El encuentro con la tumba de Raimundo VI, conde de Tolosa, y la leyenda del último cátaro, Sicart de Monjoi, son dos sucesos primordiales en la narración.

Para Antoni Dalmau, autor catalán, este libro constituye una introducción novelada al catarismo, un movimiento religioso cristiano y disidente de la iglesia católica en la Baja Edad Media.

 

 

Jesús o el secreto mortal de los templarios

Jesús o el secreto mortal de los templarios

 

 

 

 

 

Robert Ambelain

Jesús o el secreto mortal de los templarios

Traducción de Ma. Luz Rovira

Ediciones Martínez Roca, 2004

 

 

Como maestre de diversas órdenes masónicas y de organizaciones iniciáticas, Robert Ambelain ha escrito libros como El secreto masónico y una trilogía sobre los orígenes del cristianismo.

En esta entrega el autor ha reunido una serie de premisas sobre la identidad y parentesco de Jesús, llamado de Nazaret. En el estudio del cristianismo y de sus orígenes, el autor considera tres corrientes esenciales: la sobrenaturalista, la naturalista, y la mítica, es decir, los partidarios de Jesús hijo de Dios, un Jesús humano y un Jesús imaginario, respectivamente. En todo ello, se examina la revelación del “verdadero rostro de Jesús en la historia”, alentado por la presencia de la Orden del Temple, antes llamada “Milicia de los Pobres Soldados de Cristo y del Templo de Salomón”.

El análisis sobre los “puntos oscuros” de los personajes y las situaciones bíblicas hacen del libro un texto referencial para quienes buscan otras perspectivas sobre hipótesis anteriores en torno a Jesús, ya que se citan estudios como Jesús en son temps de Daniel-Rops, y Vida de Jesús de Ernst Renan, además de una escrupulosa y abundante cita de pasajes bíblicos vistos de manera escéptica.

“Hay un problema que raramente ha sido abordado por los historiadores más liberales en sus estudios, sobre Jesús, y es el de su vida de hombre. Sea por timidez, por miedo a reacciones hostiles, o por ceguera dogmática previa, lo cierto es que parece que el solo hecho de aludir a ello constituya un escándalo”.

 

Las cartas privadas de Jesús

Las cartas privadas de Jesús

 

Michael Baigent

Las cartas privadas de Jesús

Ediciones Martínez Roca, 2007

 

La leyenda de los templarios apremia a Michael Baigent, escritor neozelandés. El aura de misterio de la orden atrae su narrativa, como revela El enigma sagrado, publicado en 1982.

“Hace mucho tiempo que los templarios me fascinan. No sólo su papel como ejército profesional y su gran contribución, a pesar de que es en gran medida desconocida, al inicio del mundo moderno –introdujeron el poder económico por encima del de la espada a través de los cheques y las transferencias económicas de una ciudad a otra y de un país a otro; rompieron el vínculo existente entre la aristocracia dominante y los campesinos explotados, lo que ayudó a crear un espacio para la clase media–, aunque siempre les ha acompañado un aura de misterio. Al menos algunos de ellos pareciera que abrazaban una religión que era contraria a la de Roma. Realmente, daba la sensación de que escondían la herejía en sus filas, pero poco se supo de ello. Tenía curiosidad y estaba decidido a buscar respuestas. Así comencé a investigar el lado misterioso de los caballeros del Temple”.

¿Quién era Jesús realmente? Baigent reconstruye un viaje de descubrimiento para conocer los pasadizos secretos del hombre que llamamos Jesús. Inmersos en enigmas históricos, como los rollos del mar Muerto, la vida de Jesús y María Magdalena, el volumen revisa la historia de las cruzadas y las leyendas sobre el santo Grial, dos temas que los historiadores “rara vez conectaban”.

 

 

 

 

 

 

 

 

             

 

21
Sep
08

Eugenio Barba, el espíritu danés vuelve a México

 

Eugenio Barba/unomásuno

Eugenio Barba/Fotografía: María Teresa Adalid

 

 

Por: María Teresa Adalid

 

El 1 de octubre de 1964 Eugenio Barba funda el Odin Teatret en Oslo, después se traslada a Dinamarca y tras vencer la indiferencia local, se afianza con su teatro-laboratorio en Holstebro. Los primeros actores del Odin eran jóvenes rechazados de las escuelas de teatro tradicional. La compañía tomó como referencia el modelo de Jerzy Grotowski y se concentró en la visión pedagógica transitando por diversos continentes. Barba desarrolló la estética del arte, la antropología teatral, el Tercer Teatro (teatro asocial, una realidad teatral diferente) y es fundador de la ISTA (International School of Theatre Anthropology). El Odin ha soportado los estragos del tiempo y continúa ejerciendo en su período de madurez. Eugenio Barba es un visitante asiduo a nuestro país y el último espectáculo que presentó fue Kaosmos en1996. Respecto a su nueva visita a México, el director emitió algunos pensamientos acerca del oficio teatral. 

 

El origen

Comenzamos como teatro de aficionados en Noruega, después se trasladó a Dinamarca aceptando la invitación de una pequeña ciudad de nombre Holstebro, a 400km de las grandes ciudades, ahí desarrollamos lo que era nuestra necesidad y cierto tipo de teatro; claro que no podíamos vivir dando espectáculos en esas pequeñas ciudades, así que viajamos a países extranjeros, Europa primero y después en América Latina. Para nosotros algunas ciudades y países son parte integrante de esa geografía profesional y emocional que constituye la orientación de cada uno de nosotros, algunos lo llaman equidad cultural, otros nación, o su país, con una cierta sobra de nacionalismo, pero a veces es muy diferente. La gente del Odin está constituida por actores y colaboradores que vienen de quince diferentes países de Asia, Latinoamérica, Europa, Norteamérica. La verdadera patria es el trabajo, las relaciones entre nosotros, pero sobre todo las relaciones con esos espectadores que visitamos cada vez que tenemos un nuevo espectáculo.

 

Columnas portadoras de la visión

Tengo que decir que cuando leo un libro de Taviani, Ruffini, o Savarese yo tengo otra visión de lo que es el teatro de cuando leo a muchos otros historiadores, ellos son buenos sólo que no piensan de una cierta manera. La diferencia es cuál es tu perspectiva en escribir, no existe una historia neutral, el hecho de que todo lo que concierne la técnica de la antropología teatral hoy es una parte del pensamiento de esa persona, significa mucho, si alguien se alimenta de esos libros va tener otra visión. Yo leí muy joven un libro que ha sido un espectáculo extraordinario, como El príncipe constante de Grotowski o el Teatro Kathakali que he visto, era un libro de Ripellino, se llamaba ‘El maquillaje y la alba’, es la historia de los maestros del teatro ruso, se publicó en 1965, cuando había poca información sobre Meyerhold y los grandes directores; de un lado existe la documentación y por otro lado un estilo extraordinario, ese libro cambió los parámetros y exigencia de cuando leo.

 

 

Jorge Vargas

Eugenio Barba/fotografía:Jorge Vargas

 

 

Los reformadores

Con la muerte de Grotowski en el año 99 se terminó toda una época del teatro. No nos hemos dado cuenta en los primeros años del 2000. Todas las generaciones jóvenes que encuentro ahora, ya no tienen la misma relación con el pasado de revolución teatral hecha por Stanilslavky, Meyerhold, Copeau, Craig, Eisenstein, Piscator, Brecht, los grandes nombres que cambiaron la forma de pensar y hacer teatro en este continente y todo el mundo. Después existió como 20 años de intermedio donde el fascismo y el stanilismo simplemente mató todo. En los años 60 comienza una nueva revolución. Los primeros que comenzaron fueron el Living Theater norteamericano y Grotowski, que a mitad de los años sesenta ya habían inventado otra manera de usar el teatro. Todos esos reformadores pensaron que el teatro no sólo se ve con los ojos sino a través de ellos, que una vez terminado el espectáculo, dejaba una presencia de otra vida que continuaba en el espectador, a esa vida algunos le llamaron la función social del teatro, que tenía que ser político, hacer reflexionar al espectador sobre su condición existencial, otros pensaron que podría ser arte terapéutico o didáctico. El teatro sigue viviendo como especie de Dios en la memoria y sentidos del espectador. La pasión era resultado de una soledad individual, falta de asimilarse o adaptarse al contexto en que se vivía, todos ellos, no se adaptaron al teatro que existía, inventaron uno; no porque eran originales, sino porque era un problema de construir un asilo lleno de oxigeno donde se pudiera respirar, practicar y tener conocimiento del oficio sólido, esto falta hoy, es evidente.  

 

El teatro toma de posesión

Somos actores de 45 años a 65 años, muy diferentes de cuando teníamos 30. Se trata de adaptar esa pérdida de energía, de manera en que lo que antes era explosión pueda ser implosión. El sentido de nuestra historia, el final de cómo uno muere, es un gran desafío. Vienen muchos jóvenes a nosotros y no podemos enseñar mecánicamente lo que para nosotros era importantísimo porque hoy no funciona. Hablar de luchar contra la injusticia en mi generación tenía un profundo sentido, habíamos visto la civilización europea en su cumbre de horror con Auschwitz, el nazismo, era importante que el teatro fuese una toma de posesión. Hoy sería echar afuera a quien viene, porque son otras necesidades, el desafío es cómo dialogar con jóvenes que piensan de manera diferente y dar clara conciencia de que existe en nuestra anomalía y diferencia algo que te puede ayudar en tu camino. También está ganar nuestro pan, en Europa la situación económica se ha vuelto muy precaria, en Dinamarca tenemos reducción continua de presupuestos. ¿Cómo inventar otras actividades y maneras sin perder lo que fue para nosotros el objetivo de hacer teatro y mantener nuestra libertad?

 

Lejos de los círculos artísticos oficiales

Yo nunca hice parte de esa gente de teatreros que pensaban que el teatro tenía que ser trasgresor, para mi era una comunidad extrajera, siempre he tenido esa sensación de que el teatro es como una iglesia, separada de la comunidad y cuando entras encuentras otra manera de pensar, comportarse, relacionarte, nada religioso. Yo hacía teatro porque quería cambiar las cosas, tenía una trascendencia, ir a un campo de refugiados políticos o una parte de la ciudad donde la gente vive en miseria, había una trascendencia.

 

 

Jorge Vargas

Eugenio Barba/fotografía: Jorge Vargas

 

Teatro pobre

Estoy seguro que el teatro es una necesidad interior del animal humano. Cada generación e individuo que hace teatro, va a encontrar su solución, porque el teatro va a ser una forma de plegaria, patria, compromiso social, meditación en público, siempre va a satisfacer algunas necesidades. El teatro se puede hacer con nada, no necesita gran tecnología. Un continente que tiene mucho teatro y que es muy ignorado es África, personas hacen teatro y no necesitan dinero para comprar, tienen su presencia, yo pienso que aquí sucede la visión de Grotowski, que el teatro pasa entre dos personas, un actor espectador, eso es fundamental en una época donde la virtualidad y pérdida de la relación en vida se ha vuelto uno de los problemas en nuestros escenarios.

 

Antropología Teatral

Es el estudio de los principios técnicos del actor. Un bailarín clásico es muy diferente al bailarín de danza moderna, un actor que hace teatro de calle, es diferente al que interpreta textos clásicos. Las formas son diferentes, así que es muy difícil hacer dialogar las formas. Los principios de esas formas pueden dialogar porque todos intentan desarrollar la presencia escénica del actor o bailarín, eso es un oficio. El oficio significa que uno debe saber hacer algo y tiene que seguir algunos principios, los cuales, la antropología teatral ha detectado a través de un estudio comparativo de las diferentes formas.

 

La intransigencia

El proceso pedagógico tiene dos polos, uno es el aprendizaje en un ambiente que lentamente te condiciona y te hace asimilar principios técnicos. Ethos, en sentido de etología/comportamiento, son los principios que dirigen los comportamientos. Para los griegos antiguos, el comportamiento de cada persona era dictado por su visión de realidad, ética o moral, el ethos es asimilar. Cuando uno trabaja cuatro años de cierta manera, en cierto tipo de silencio y mirada de la parte de quien se toma la responsabilidad de mostrarte el camino hacia ti mismo, todo el tiempo con intransigencia, que es lo que falta hoy, una intransigencia que no es disciplina prusiana o militar, es el deseo de enseñar y mostrar al joven que tienes posibilidades más allá de lo que tu me presentas. Sólo la excelencia al final es lo que tenemos que presentar a los espectadores, pero eso se asimila durante años con alguien que te obliga, porque la naturaleza humana es perezosa. El segundo polo lo llamo ‘el temblor de tierra’. Uno camina, tiene la certeza que tiene como fundamento sólido como tiene que ser el oficio, como se puede hacer y de pronto uno ve ese temblor viendo a alguien que te presenta un resultado y piensa durante el proceso de manera diferente.

 

 

Odin Teatret

Odin Teatret

 

Teatro en México

No conozco mucha de la producción que se hace en México, conozco personas que a mis ojos son síntoma de una cierta temperatura, que se reúnen y tienen muchas dificultades económicas pero continúan durante muchos años y son capaces de soñar. La parte sumergida de la cultura teatral existe, vive, tiene una red de contactos y actividades, es capaz de invitarme, lo que las grandes instituciones no pueden hacer, lo hacen ellos. El tercer teatro, el teatro sumergido, es la mayoría de las manifestaciones teatrales de este planeta. Lo que me asombra en México es que no ha tenido la misma riqueza de otros países latinoamericanos como Perú, Argentina, Colombia porque hay todo el movimiento en diferentes épocas que a conseguido crear una contra información con lo que sucede, es como si en México después del masacre de las tres culturas ha existido algo que ha impedido esa colaboración o emerger de la actividad teatral alternativa. El teatro en México no ha logrado tener el mismo papel que en otros países latinoamericanos.

 

La experiencia teatral

Cuando trabajas en el teatro de manera profesional no puedes cambiar al espectador, porque en su vida privada van a vivir y trabajar en lugares diferentes. Es evidente que a nivel de experiencia interior el teatro puede tener el mismo papel que algunos libros poemas y filmes. La experiencia teatral presenta otra realidad, la podemos formular en categorías políticas, justicia, dignidad o en categorías de espiritualidad, de algo que tenga un sentido para nosotros, no que dé un sentido a la vida en general, a nosotros, los actos pequeños y anónimos que hacemos cada día. El teatro va a continuar porque es la oportunidad, el lugar separado donde algunas necesidades del animal humano pueden realizarse.

 

 

 

07
Sep
08

En la era de wikipedia, mientras buscaba sonre el rescate de Ingrid Betancourt

 

 

 

Mientras buscaba sobre el rescate de Ingrid Betancourt

 

 

Por: Andrés Ugueruaga

 

En días pasados me puse  a investigar sobre quién era Ingrid Betancourt.
Las primeras cosas las supe  gracias a  los noticieros, luego mediante el Google anoté ese nombre, en la primera página de los resultados encontrados que arrojaba el buscador, estaba la Wikipedia, me sentí algo sorprendido que esa enciclopedia ya poseyera en sus paginas un nombre tan recientemente actual como lo es el de Ingrid Betancourt.  

No es nada inusual decir que siempre  he tenido cierta fascinación por ese titán virtual que  es nada más y nada menos que “una enciclopedia libre y políglota basada en la colaboración de sus contribuyentes por medio de la tecnología wiki. Gracias a esta tecnología, cualquier persona con acceso a Internet puede modificar la gran mayoría de los artículos a través de un navegador web” Todo esto ocurre en la era de la comunicación, en la que cada vez más parece comunicarse sino más información y conocimientos. Algunos pronosticadores hablaron que lo único que quedará entre los hombres no serán ni las guerras ni el dinero, sino, solamente el conocimiento.

Las enciclopedias justamente se han caracterizado desde el inicio por su  gran caudal de conocimientos, dirigidos a  personas de un tiempo determinado. Por supuesto que las enciclopedias contienen algo totalmente racional, ergo perfectible, por lo que, expirado un tiempo x, estos elementos del saber  pasan a ser lo que se dice “piezas de museo”.  En el sentido clásico de la palabra, una enciclopedia es una suerte de resumida biblioteca portátil. Borges tal vez podría haberse referido a esta como una imitación del mundo. Pero la Wikipedia, tiene un aditamento extra: su rápida y constante  actualización. La Wikipedia es una enciclopedia en tiempo real.

Ese hipotético pensamiento borgeano es enriquecido por esa constante actualización, a la vez impersonal y en varios idiomas. De alguna manera la Wikipedia nos muestra una realidad no solamente enciclopédica sino también sorprendentemente dinámica, tal como es “la actualidad”. Esta enciclopedia virtual, no sólo es más democrática y de más fácil uso y adquisición que el resto, sino que se actualiza permanentemente, por esto, es que puede llevar a prescindir de las enciclopedias que circulan por allí.

Pero la historia de esta innovación proveniente de la Wikipedia tiene sus antecedentes en la historia de Johan Heinrich Zedler, librero de Leipzig, que en el siglo 18, concibió el Universal Lexicon para encontrarse con la oposición de casi todos los libreros y editores de la ciudad. Temían que la obra fuese tan completa que hiciese innecesarios los otros libros. El Universal Lexicon fue la primera enciclopedia en incluir a personas vivas.

Hoy día, el Internet provee conocimiento de fácil acceso, como también de una enciclopedia presentada en 250 idiomas, éste es un desafío para las demás fuentes de información. Por otra parte esta enciclopedia es acéfala, ya que no requiere de  un director ni con una editorial, por lo que una enciclopedia en este formato es realmente libre. Ciertamente el campo del conocimiento se ha acelerado considerablemente en los diez últimos años. Es como que el conocimiento “especialmente enciclopédico” ha empezado a incursionar en lo actual, en un terreno tan imprevisible como cambiante, en que las modificaciones de los datos serán más frecuentes, como nunca antes en la historia del conocimiento humano. 

 

 

07
Sep
08

Personajes antagónicos, Próspero y Calibán, La Tempestad, William Shakespeare

 

John W. Waterhouse, Miranda The Tempest 1916

John W. Waterhouse, Miranda The Tempest 1916

Por: Arturo Gudiño

 Muchos son las comparaciones y contrastes que pueden establecerse entre los personajes Próspero y Calibán, de la comedia shakespeareana La Tempestad. Después de todo, siendo ésta una de las últimas (tal vez la última escrita sin colaboración de nadie) obras de Shakespeare, era de esperarse que el bardo inglés desarrollara una trama sumamente rica en interpretaciones. Una de las perspectivas de análisis más obvias es la que presenta a Próspero y a Calibán caracterizando el binomio dominador-dominado, aunque por supuesto dicha perspectiva no es la única.

Entre otros puntos de vista, Próspero podría ser interpretado como un demiurgo, y Calibán como un espíritu poco sofisticado o inacabado. Por otra parte, el maestro puede ser visto como el posesor del logos griego, mientras que su esclavo como una criatura incapaz de conquistar ese privilegio. Asimismo, podemos identificar paralelismos en las circunstancias que acompañan tanto al mago como a su cautivo. Si vemos a Próspero –al menos en ciertos aspectos­– como el alter ego de Shakespeare, Calibán podría ser tomado como un ser oscuro proveniente de la imaginación del bardo, quien sin embargo es necesario para completar la sustancia de esta obra. Mediante una interpretación aún más audaz y desde un punto de vista freudiano, Próspero y Calibán representan diferentes niveles de conciencia, siendo el primero de ellos el superego, y el segundo el ello. Todas estas perspectivas serán analizadas a lo largo de este artículo, en el entendido que no puede decirse la última palabra con respecto a una de las obras de mayor riqueza y complejidad creada por el genio de Shakespeare.

         Primero que nada, examinemos el binomio dominador-dominado caracterizado por estos dos personajes. Además de las connotaciones psicológicas de este planteamiento, viene a la mente el concepto de una invasión colonialista. Desde este punto de vista, Próspero podría ser visto como el usurpador de un privilegio que legítimamente pertenecía a la hechicera Sycorax y a su hijo Calibán. Debido a la superioridad adquirida mediante sus libros mágicos, así como al nivel de “ilustración” que el invasor sustenta, Próspero se otorga el derecho de posesión de la isla que le brindó refugio a él y a su hija Miranda. De esta manera, primero Sycorax y luego Calibán son irremediablemente sometidos por el intruso.

         Desde luego que el nativo no es del todo inocente. Es encontrado culpable de tratar de violar a Miranda, traicionando así la confianza que Próspero había depositado en él. Después de todo ninguna conquista está exenta de violencia. La agresividad de Calibán es fácil de detectar y etiquetar, mientras que la de Próspero es más sutil porque proviene del dominio intelectual. De alguna manera, la justificación de dominio de Próspero es comparable a la que los españoles utilizaron para llevar a cabo sus masacres en la conquista de América, sólo que éstos utilizaron una justificación pretextada por motivos religiosos. En el caso de la obra shakespeareana, la falta de raciocinio de Calibán, al igual que su supuesto origen demoníaco, son razones suficientes para mantenerlo bajo un severo control. Una vez más, algo similar ocurrió a las civilizaciones precolombinas: la falta de cristiandad significó una carencia de derechos.

         No debemos olvidar, sin embargo, que tanto Calibán como los aztecas, por mencionar uno de los pueblos sometidos, también tenían su lado oscuro. Calibán estuvo a punto de convertirse en un violador, mientras que los aztecas fueron conocidos por llevar a cabo sacrificios humanos. Es decir, no es correcta la interpretación maniqueísta que nos hace ver a los conquistadores como la representación del mayor de los males, y a los nativos como la representación de la más pura inocencia.

Nos viene a la mente otra comparación que no es del todo favorable a Próspero. Es claro que éste, como legítimo poseedor del título de Duque de Milán, es víctima de un complot creado por su propio hermano Antonio. Luego de la usurpación de sus derechos, viene una tempestad tras la cual Próspero debe refugiarse en una isla desconocida, a donde llega con la ventaja de la magia aprendida a través de sus múltiples libros. Pero ¿qué hay de los derechos de Calibán? Próspero llega a usurpar los privilegios que el nativo tenía para reinar en la isla que era de su madre. Vemos así una vez más que, no obstante que el nativo y el intruso parecen seguir caminos paralelos, quizás un análisis moral de los acontecimientos no resulte del todo favorable al colonialista europeo.

         Un último comentario respecto a esta interpretación historicista se refiere al “comportamiento aprendido” de Calibán. En su libro Pedagogía del Oprimido, Paulo Freyre explica que, una vez que el conquistado ha sido sujeto a diferentes tipos de sumisión, no necesita de mayor retroalimentación con el fin de mantener el patrón de respuesta hacia su amo. Esto significa que el dominador no necesita estar presente para someter al dominado, porque éste ya se encuentra condicionado a la opresión. Algo así sucede con Calibán, es decir, la influencia de Próspero es tan grande que el nativo es dominado sin necesidad de experimentar  los poderes mágicos de su amo. Es solamente a través de la influencia de extraños recién llegados (Trínculo y Stefano) que Calibán decide rebelarse contra su amo, de una manera más “efectiva”, decidiendo mostrar su inconformidad acumulada durante todos esos años.

         Refiriéndonos a Próspero como a un demiurgo, debemos tomar en cuenta que el propio Shakespeare había demostrado un conocimiento vasto acerca de temas astrológicos y esotéricos. Por ejemplo, muchas de sus obras contienen referencias explícitas a los cuatro elementos – sin excluir a La Tempestad – y a otros símbolos que les eran familiares a los aficionados a estos temas. Los sucesos en La Tempestad se desarrollan durante cuatro horas, después de doce años de espera; siete son los personajes principales (Antonio, Alonso, Sebastián, Ferdinand, Gonzalo, Trínculo y Stefano), quienes por cierto ignoran el control que Próspero ejerce sobre ellos. Cuatro, doce, siete, son números cabalísticos que muy probablemente no se presentan de manera casual en la creatividad de Shakespeare.

         De acuerdo con el libro medieval Corpus Hermeticum, el demiurgo era un ser terrenal que intenta imitar a Dios en su poder de creación, contando para este fin con recursos y habilidades para crear un microcosmos similar, aunque no tan perfecto como el cosmos creado por el Supremo Arquitecto del Universo. Bajo tales supuestos, Próspero actúa como un demiurgo en su isla privada. Es él quien se convierte en omnisciente, omnipotente y casi omnipresente en su pequeño territorio. Por su parte, Calibán es una criatura que se limita a contemplar el poder del demiurgo y luego trata de confrontarlo de una manera poco efectiva. Los intentos del esclavo para causar daño a su amo son siempre anticipados por éste. En este microcosmos, Calibán es un espíritu inacabado y nada sofisticado, incapaz de alcanzar la sabiduría que el demiurgo posee. Ningún tipo de iniciación será suficiente para el esclavo.

         Por otra parte, se da el caso de ciertas iniciaciones que son elaboradas por Próspero a lo largo de la obra. Una de ellas es la que Ferdinand debe seguir con el fin de obtener la mano de Miranda. Desde la pesada faena de cargar troncos, hasta el hecho de tener que respetar la virginidad de su amada hasta el matrimonio, Ferdinand se encuentra sujeto al control de Próspero hasta que éste considera que la iniciación ha sido lograda. Por su parte, Antonio, Alonso y Sebastián forman parte de otra iniciación, quizá más penosa que la del joven enamorado, pero a final de cuentas trae consigo resultados más sobresalientes: por ejemplo, el relativo al perdón y a la reconciliación, los cuales son elementos importantes en el desarrollo de la obra. Adicionalmente, Ariel y Calibán forman parte de otra iniciación, en donde el amo mantiene al primero bajo su control hasta que considera que el espíritu aéreo está listo para obtener su libertad, mientras que Calibán se hace acreedor a mayores castigos, planteándose  la posibilidad de enviarlo a Europa donde probablemente sería exhibido como una curiosidad. Nuevamente nos viene a la mente el planteamiento colonialista expresado líneas arriba.

         Como mencionamos al principio, el amo puede también ser visto como poseedor del logos griego (λóγος significa “razonamiento”, “argumentación”, “habla” o “discurso”), y en cambio su esclavo es un ente incapaz de alcanzar este privilegio. Es el mismo Próspero quien enseña a Calibán a utilizar el lenguaje, pero es el nativo quien desperdicia la oportunidad de adquirir la iluminación, o la ilustración, de manera completa. Ciertamente Calibán puede pronunciar palabras, pero sin un completo entendimiento de conceptos e ideas abstractas. Recordemos que, de acuerdo al punto de vista isabelino, ningún razonamiento estaba completo sin un sustento moral. Esto, por supuesto, era completamente ignorado por el salvaje. 

         Continuando con estas ideas, podemos incluso hacer otra comparación basada en la mitología griega. De esta manera, Próspero podría ser considerado como un Prometeo “isabelino”, mientras que Calibán sería su Epimeteo. De acuerdo con la raíz etimológica, Prometeo (en griego antiguo Προμηθεύς significa ‘previsión’, ‘prospección’) es el que anticipa los eventos por venir, mientras que su hermano Epimeteo (en griego antiguo πιμηθεύς es el ‘que reflexiona más tarde’), es quien ve los eventos una vez que éstos ya han ocurrido. El primero anticipa las catástrofes mientras que el segundo se lamenta una vez que éstas ocurren. No resulta sorprendente que sea Epimeteo quien deje entrar a Pandora (en griego antiguo Πανδώρα es la poseedora de todos los dones) a la casa de los hermanos, trayendo consigo todas las calamidades que los dioses habían preparado como castigo para Prometeo, por su audacia al robarles el fuego sagrado. Pues bien, Próspero es como un Prometeo en su isla privada. No sólo anticipa, sino que también controla los eventos, mientras que Calibán es incapaz de prevenir cualquier calamidad preparada en su contra. Igual que Epimeteo, Calibán deja entrar a Pandora. En el caso de La Tempestad, Pandora podría estar representada por la llegada de Trínculo y Stefano, esos falsos salvadores que no resultan ser más que un espejismo, una falsa esperanza como la guardada en la caja de Pandora y, por supuesto, no son más que otra fuente de calamidades para Calibán. 

         Pasando a otro tipo de comparaciones, podemos identificar ciertos paralelismos y contrastes entre los planes tramados por el mago y por su cautivo. Mientras que Próspero está guiando los acontecimientos que eventualmente darán como resultado una confrontación con su propio hermano, por su parte Calibán está tratando de construir su propio plan en el entendido de que Stefano y Tríncalo le darán suficiente apoyo para lograr sus propósitos. Sin embargo, mientras que los planes de Próspero redundan en un final feliz, los trabajos de Calibán lo conducen a otra serie de castigos y humillaciones.

         Continuando con nuestro análisis, no podemos resistir la tentación de ver a Próspero – al menos en algunos aspectos – como el alter ego de Shakespeare. Igual que Próspero, el dramaturgo tuvo que abandonar su pueblo natal para realizar sus ideales. Próspero lo hizo de manera forzada, y como víctima de un complot, pero sus libros fueron una excelente compañía en su huida; por su parte, Shakespeare tuvo como motivación la elaboración y montaje de sus obras para abandonar, hasta cierto punto, a su propia familia. Tenemos también que al final de La Tempestad, el epílogo suena como el propio Shakespeare expresando su despedida: un canto de cisne ante su querido público. Como en otras ocasiones, el orador se dirige al público pidiendo la indulgencia necesaria para la obra representada, pero en este caso suena como el adiós final que espera un aplauso mayor. Y sin embargo, en esta comparación es difícil ubicar a Calibán. Es decir, si tomamos a Próspero como el alter ego de Shakespeare, Calibán podría tal vez remitirnos a partes recónditas de la imaginación del propio poeta, las cuales fueron siempre necesarias para dar sustancia a sus obras. El autor y sus personajes no pueden ser deslindados por completo; por lo tanto, el salvaje Calibán (como cualquier otro personaje en el universo shakespeareano) ocupa un lugar en la mente del poeta y probablemente también en sus propias vivencias, aunque sea de manera simbólica.

         Aventurándonos a una interpretación más audaz, Próspero y Calibán representan diferentes niveles de conciencia desde una perspectiva freudiana, siendo el primero representante del superego y el segundo del ello. El superego es el rector de la personalidad en términos de restricción y control de impulsos. Esa es justamente una de las funciones de Próspero en la isla; él regula, al menos durante cuatro horas, la vida de un pequeño grupo de personas quienes podrían verse, bajo este supuesto, como diferentes aspectos en la personalidad que es gobernada por el superego. En esta personalidad hipotética, Calibán sería el ello; es él quien casi logra violar a Miranda, hecho que es impedido por Próspero, el superego. Calibán es también hijo de un demonio, una figura más que representativa de los bajos instintos residentes en el ello. Freud dijo que una personalidad contiene diferentes facetas del ser. En nuestro análisis, estas facetas pudieran ser representadas por los personajes interactuando unos con otros en la isla, con Próspero actuando como el rector moral, y Calibán en el otro extremo como la inmoralidad fuera de control, es decir, como el ello.

         Independientemente del análisis que hemos hecho de los contrastes entre estos dos personajes, no cabe duda que Próspero es el protagonista central de la obra. Él es el motor de la trama y la figura principal en la búsqueda de soluciones. Sin embargo, La Tempestad sería una historia muy diferente sin la figura antagónica de Calibán, aunque éste no tenga la estatura de un gran oponente, ni los aspectos dramáticos inherentes al personaje de Antonio, el hermano usurpador, o la condición de hermano incómodo como en el caso de Prometeo y Epimeteo. A pesar de todo, Calibán es uno de los personajes que llega a poner a prueba algunos de los aspectos más profundos de la personalidad de Próspero, como su crueldad y su piedad, todo con base en una supuesta superioridad moral e intelectual.

         Y así, una vez ponderados todos estos puntos de vista, todavía no puede decirse la última palabra acerca de una de las obras más rica en complejidad, creada por el genio de Shakespeare. Quede entonces abierta para el lector la posibilidad de explorar y encontrar sus propias interpretaciones.

 

 

 

 

07
Sep
08

Vuelve Woody Allen, Vicky Cristina Barcelona

Woody Allen, Vicky Cristina Barcelona

Woody Allen, Vicky Cristina Barcelona

 

Por Jorge Zavaleta Balarezo

(Pittsburgh, Estados Unidos)

La nueva película del maestro neoyorquino Woody Allen se llama “Vicky Cristina Barcelona” y, como viene sucediendo con sus últimas producciones, no se desarrolla en la Gran Manzana sino esta vez en la ciudad española que anuncia el título.

Allen nos obsequia una cinta entretenida y virtuosa, bastante acorde con ese sentido y concepto de posmodernidad que ya venía anticipando, por ejemplo, en su interesante “Match Point”. Como en ella, aquí también aparece la bella Scarlett Johansson, ahora  junto a los hispanos Javier Bardem y Penélope Cruz y a una actriz que se revela genuinamente talentosa, Rebecca Hall.

Algunos críticos han señalado la deuda o referencia intertextual que esta cinta tiene con la brillante obra de Francois Truffaut “Jules y Jim”. En aquella obra de uno de los maestros de la “Nueva Ola”, la protagonista, una hoy legendaria Jeanne Moreau, compartía su amor entre dos muchachos. Pero bien podríamos agregar que otro referente es, asimismo, una película también cumbre de Truffaut, “Las dos inglesas y el continente”, donde Jean Pierre Léaud, el actor favorito del cineasta francés, se desvive por el amor de dos hermanas.

Ante estas referencias, no queda más que señalar que “Vicky Cristina Barcelona”, en su apuesta por un retrato de relaciones conflictivas pero a partir de un enfoque lúdico y divertido, es una visión que Woody Allen recupera de sus propios acercamientos a este mundo de filiaciones y desamores ya planteado desde la brillante “Dos extraños amantes”, que ganó el Oscar en 1978, y que continuó en interesantes películas como “Manhattan” y, más adelante, en “Maridos y esposas” o “Misterioso asesinato en Manhattan”.

Y es que de eso se trata. Bardem es un artista dedicado a la pintura, lleno de vida y amor, a quien le encanta el vino y pasar buenos momentos. Scarlett Johansson y Rebecca Hall, son turistas americanas en Barcelona. Penélope Cruz es la ex esposa de Bardem, siempre desesperada o incluso desquiciada. Todo está servido para que en un ejemplo shakesperiano, digamos una comedia de una noche de verano, la magia del romance y lo imprevisto surja y trastoque de pronto el insólito mundo que se va presentando ante nuestra atenta mirada.

Entonces, las relaciones entre estos personajes se vuelven diáfanas y entrañables o de pronto se oscurecen. Unos gozan, otros dudan, o quizá se alteran demasiado. La experiencia de Allen en sus “psicodramas” neoyorquinos reaparece aquí en cierto modo sin descuidar esa postura más suave y sobre todo distendida.

Sin temor a la entrega, a la pasión, sin calcular demasiado el terreno ni los hechos, las mujeres de “Vicky Cristina Barcelona”, además de bellas y sugerentes, son retratos propios de nuestro siglo: liberadas, desprejuiciadas, dispuestas a ir más allá o no plantearse ningún límite. Es lo que sucede con Scarlett Johansson, mezcla de niña y mujer, en su sensualidad explícita, cuando convive con Bardem. O lo que ocurre dentro de la mente de Rebecca Hall, igualmente convencida de que el artista español le atrae más de lo que pensaba.

Es interesante ver cómo la película encuentra su propia energía en esos hechos que se van desarrollando casi naturalmente, sin compromisos ni obligaciones, mientras una voz en “off” nos cuenta de las alegrías y desventuras que se plantea la historia. Woody Allen no se esfuerza demasiado en lograr por momentos escenas hilarantes, siempre sujeto a los dominios del amor. Es esa magia que de pronto lo invade todo, los lienzos que se van llenado de colores, el vino que llena las copas, la dulzura y sorpresa de las mujeres o una Barcelona que, en sus calles y misterios, representa el centro de un placer que, por fin, ha dejado de ser prohibido.

Así, el autor de “Interiores”, “Zelig”, “Balas sobre Broadway” y tantas otras películas, entre genialidades y algunas entregas menores, nos dedica una cinta disfrazada de divertimento pero que en realidad significa sumergirse otra vez en conciencias inseguras, acaso demasiado frívolas, y sin embargo dispuestas a experimentar, a dejarse llevar por la corriente del deseo o lo que venga. Lo que importa es vivir el momento, no pensarlo demasiado, sólo disfrutarlo. Allen entiende que esa línea de pensamiento es parte de lo que la juventud postula hoy en día y aunque sus personajes ya no son niños ni adolescentes ni mucho menos, les otorga esa cualidad de librepensadores y libertarios totales. Entonces, el festín se matiza con mucha vitalidad y sorprende gratamente al espectador, con colores vivos, música agitada y un cierto recuerdo a las comedias silentes que tanto le gustan a este cineasta genial.

 

 

07
Sep
08

Eduardo II, las obscenidades del poder

Eduardo II, Teatro Juan Ruiz de Alarcón, UNAM. Dirección Martin Acosta

Eduardo II, Teatro Juan Ruíz de Alarcón, UNAM. Dirección Martín Acosta

 

 

 

Por Sisi Casas

 

Lo absurdo del poder radica en su falta de personificación. Las instituciones lo son todo: los individuos son removibles, dispensables, simples mecanismos intercambiables que cumplen su función durante dos, tres, seis años, y son depuestos por gracia del aparato político o, si el accesorio es muy defectuoso, por ingenierillos que a su vez también serán desechados llegado el momento. Lo importante es, al fin y al cabo, que la maquinaria siga funcionando sin importar si está a punto de colapsar o la herrumbre la corroa por completo.

 

De ahí que en esta inercia sea indispensable la toma de decisiones en pro del bienestar institucional. ¿Pero qué pasa cuando en realidad el poder sí llega a personificarse y un solo individuo lo detenta? Lo mismo puede ser un dictador o un monarca; uno llegado al poder por un golpe de estado o una revuelta social, en tanto el otro por un designio hereditario o una cuestión de la sangre. En tal caso el problema se vuelve más complejo, pues más allá de las instituciones, imperfectas en su anonimato y corrompibles por su propia naturaleza cambiante, la voluntad de un individuo, y las más de las veces los caprichos, determina el rumbo de un país. Voluntad única, en apariencia, pues detrás hay una serie de grupúsculos que influyen en la toma de decisiones. De ahí que llegado el momento los tiranos también sean depuestos.

 

En este último sentido es que puede inscribirse la puesta en escena, coproducida por la UNAM y el INBA, Eduardo II, de Christopher Marlowe, bajo la dirección de Martín Acosta, que se presenta en el Teatro Juan Ruiz de Alarcón del Centro Cultural Universitario.

 

A partir de que “Eduardo II es el hijo perfecto del imperfecto mundo isabelino, brutal, tan brutal como una carnicería; bello como la mirada de los enamorados; incómodo como el limón en las heridas; patético como dark room al amanecer. Es un discurso poético y político. Es una postura ideológica y una novelita para adolescentes calenturientos”, Martín Acosta construye un montaje donde explora ese mundo subterráneo lleno de corrupción, machismo, homosexualismo, intolerancia, engaño y perversión del poder. De ahí que ciertos elementos estén bien representados desde esa óptica donde lo más importante es, sí, lo que se dice en palabras, pero también a través de ciertas acciones corporales que son más significativas aún que el texto mismo.

Fotografias José Jorge Carreón

Por ejemplo, no es necesario presentar sobre el escenario una justa en la que los nobles demuestren su hombría. En vez de ello, un partido de rugby cumple con el mismo propósito: el mundo de los hombres, de los machos, expresada en su esencia más pura de fuerza bruta, en la transpiración y el empuje de una horda en contra de otra, intercalada con diálogos donde también se ponen a prueba dos voluntades: la del monarca veleidoso y débil, en contra de la conservadora y decidida de los nobles. Un mundo donde lo sobreentendido es tan importante que la fraternidad se vuelve más allá de un vínculo familiar al convertirse en la razón de ser de una clase social.

 

Lleno de energía y con momentos muy buenos que evidencian el dominio del oficio de Martín Acosta como director –el mencionado partido de rugby, varias escenas en los vestidores, la escena final de la violación multitudinaria que cierra el primer acto, el empleo de tambores militares para significar la guerra -, no obstante cuenta con ciertos aspectos un tanto cuestionables: si bien se trata de “El desventurado reinado y la muerte lamentable de Eduardo II de Inglaterra”, basado en la vida del monarca que asumiera a los 23 años el reino de Gran Bretaña, la interpretación de Eduardo carece de cierta coherencia interna al no resultar del todo creíble. Sí, es verdad, es un rey que tiene 23 años, pero en el escenario, si bien se es lógico que se vea un rey débil en momentos, dejarlo en esa situación de desamparo ante los embates de los pares, aun en el mayor momento de tensión, pone en duda su capacidad de sin en realidad ese rey que está en escena hubiera sido capaz de detentar y manejar el poder a su antojo.

 

Un elemento más es, qué tan necesario es recurrir a clichés para denotar que alguien es homosexual: ¿todos deben hablar con cierto amaneramiento, tener una actitud corporal delicada, ser un grupúsculo? ¿Todos los homosexuales son necesariamente “locas”? Eso, amén de cierta desigualdad respecto a los niveles actorales. Cierto, hay momentos en que evidentemente se trata de una sobreactuación, de mostrar lo grotesco de los personajes a través de la ironía o la caricatura, pero hay otros en los cuales más bien parece tratarse de ciertas deficiencias o limitantes actorales. Tal es el caso de Nailea Norvid: después de verla en infinidad de telenovelas y trabajos en televisión, y aún después de ver su desempeño en Electra o la caída de las máscaras, o más recientemente en Memoria, hay una sensación de ver, no al personaje, sino a la actriz.

 

En fin, Eduardo II es un trabajo de Martín Acosta que quizás esté por debajo de Crack o de las cosas sin nombre, pero que, sin duda, tiene muy buenos momentos, a pesar de sus cuatro horas de duración.