Author Archive for Suplemento Sábado Sábado

11
Nov
08

Idea de la muerte en México

Idea de la muerte en México

Idea de la muerte en México

 

 

 

 

 

Idea de la muerte en México

Claudio Lomnitz

Fondo de Cultura Económica, 2006

 

Idea de la muerte en México es la primera historia social, cultural y política de la muerte en una nación que hizo de ella su símbolo tutelar. Mediante el examen de la historia y del símbolo de la muerte, el innovador estudio del antropólogo Claudio Lomnitz marca un hilo en la comprensión del rico y singular empleo que hacen los mexicanos de la imaginería de la muerte.

A diferencia de los europeos y estadounidenses contemporáneos, cuya negación de la muerte impregna sus culturas, el pueblo mexicano muestra y cultiva una familiaridad jovial, una intimidad que se ha convertido en piedra angular de su identidad nacional.

En este libro, Claudio Lomnitz, cual moderno Virgilio, nos guía en compañía de los muertos y la Muerte en un recorrido que va de la España medieval a la América precolombina; del México colonial al independiente, pasando por el reformista, el revolucionario y el institucional; del México actual a la Europa y los Estados Unidos contemporáneos; de la “buena muerte” a la Santa Muerte. Todo ello para mostrarnos el origen, el significado y la importancia de los vivos y los muertos en nuestro país.

 

 

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08
Nov
08

Técnicas actorales

 

 

Ricardo Castelan

Fotografia: Ricardo Castelan

Técnicas actorales

 

Por: María Teresa Adalid

 

Eugenio Barba comenzó a emitir su hipótesis acerca de la Antropología Teatral aproximadamente en el año 1979. De acuerdo a la definición académica que maneja el teatrólogo Luis Masgrau, participante activo del laboratorio de investigación ISTA (International School of Theatre Anthropology), la antropología teatral se entiende como: “El estudio de cómo se comporta el ser humano en una situación de representación organizada”.

 

Simplificando esta definición, se trata de una disciplina que toma como objeto de estudio al actor para entender la mecánica y explorar su trabajo interno, reconociendo la sensibilidad y diversas particularidades que se encauzan con la técnica, consiguiendo resultados expresivos sobre la escena. A este nivel, donde se estudia el proceso y no el resultado, Barba le llamó “Pre-expresividad” y al resultado de toda la construcción, “Expresividad”. Para su claro entendimiento tomó como modelo la estructura de organización de la física y biología que se dividen en categorías, para hacer lo mismo con el trabajo del actor, ubicarlo en niveles y principios.

 

La antropología teatral busca los puntos en común entre los actores que provienen de distintas tradiciones y con personalidad diferente en su etapa de proceso porque considera que en este nivel pueden ser fácilmente comparables. Los rasgos comunes y que han sido identificados son: 1.-Cómo moderar la energía, 2.-Dilatar la presencia escénica, (proyectar) 3.-Retener la atención del espectador, 4.-Fundir lo físico y elemental en una sola realidad orgánica 5.-Capacidad de repetir los resultados. Cinco puntos que son equivalentes a pesar de ser distintos, acorde con lo comentado en alguna ocasión por Masgrau.

 

La técnica del actor es una realidad que el espectador no observa, esto quiere decir que el público no se percata del proceso y atiende sólo el resultado en la escena, si por alguna circunstancia la técnica se vuelve palpable para el espectador, es un indicativo que el actor no domina lo suficientemente su oficio. También cabe mencionar el hecho ‘vivo’ del actor de teatro que es diferente al actor de cine donde intervienen factores como el corte, edición y repetición de escenas.

 

A lo largo de la historia muchos maestros y teóricos han experimentado, propuesto, desarrollado, copiado algunos modelos y figuras de la técnica utilizada por los actores.

Algunos de los individuos que han marcado pauta en los registros de la historia del teatro se encuentran, Stanislavsky, (1863-1938) con su trabajo emotivo, Decroux, (1898-1991) y la mima corporal; Lecoq,(1921-1999) teatro físico, mima; Meyerhold, (1874-1940) con la biomecánica, el principio de equilibrio y contraposición; Copeau, (1879-1949) y la pedagogía teatral; Grotowski (1933-1999) el teatro laboratorio; Craig (1872- 1966) la teoría de la supermarioneta; Artaud (1896-1948) teatro de la crueldad y del rigor escénico, por mencionar algunos. Meyerhold fue perseguido por Joseph Stalin que atacó todo el arte de vanguardia y experimentación considerándolo dañino para el régimen, lo que limitó la difusión de la biomecánica, la que años después se trató de entender y recrear a través de una serie de fotografías.

 

Todas estas técnicas han sido campo fértil para actores, directores, dramaturgos, psicólogos porque sobresale el término de “pedagogía actoral”, ejercicios específicos para formar actores. Y si bien, la mayoría de esas técnicas se basan en las características de la tradición oriental, la que sedujo a muchos de estos estudiosos por su complejidad, equilibrio, manejo de energía, precisión, manejo del tiempo y espacio, (al igual que en otras culturas seguramente existe algo similar, pero que quizá se perdió y no quede registro de ello) también está presente la influencia de la Comedia del arte, el circo, cabaret, pantomima, entre otras, lo que hay que destacar es la inspiración para reescribir, copiar, o inventar algo similar en occidente.

 

Gracias a que estos estudiosos del teatro dejaron material como testimonio de sus métodos de experimentación, ejercicios y obsesiones, hoy se pueden estudiar estas técnicas, su evolución e importancia para que finalmente cada quien vuelva a refutar las propuestas, proponga o compagine con alguna idea para erigir un camino propio. Lo esencial es compartir el conocimiento para asegurar su desarrollo, difusión y preservación.

 

 

 

 

 

 

08
Nov
08

Turismo y Cultura

Turismo y cultura

 

Méjico recibe anualmente en torno a 22.000.000 de turistas, de los cuales el 85%, son norteamericanos y canadienses. El turismo supone el segundo ingreso más importante, después del petróleo, unos quince mil millones de dólares.

 

Por: Fernando L. Rodríguez Jiménez

 

En artículo anterior hemos hablado de Termatalia, la Feria del Agua y de las termas, que viene celebrándose cada año en Orense (España) y de la representación de Méjico, en esta feria, el pasado año fue el Estado de Guadalajara y este año ha ido en representación del país, el Estado de Guanajuato, a cuyo frente se encontraba el Lic. Jorge A. Lerma Nava, con quien me cupo el placer de departir sobre diversos aspectos, plenos de interés, tanto a nivel nacional, como internacional.

 

El Subsecretario, tuvo intervenciones presentando al Estado de Guanajuato, nos explicaba que la política de Turismo mejicano se basó en “Sol y playa”, pero no es lo único que puede ofrecer tan hermoso e interesante país como es Méjico. No todos los turistas europeos están dispuestos a “cruzar el charco”, sólo para tomar sol y playa, ya que España, Italia, todo el Norte de África, Turquía y otros países de oriente lo ofrecen también a menor distancia y coste de viaje.

 

 Méjico, debe de cambiar el ‘chip’, hemos de ofrecer también turismo culto: arqueología, historia, etnología, paisajes, ecoturismo, senderismo, deportes alternativos, parapente, ala delta, observación de estrellas, etc., evidentemente termalismo, somos uno de los países con más lugares termales del mundo, especialmente el estado de Guanajuato” comenta Jorge A. Lerma.

 

¿Se prevé alguna actuación Hotelera especial?

 

 Tenemos magníficas haciendas, algunas abandonadas o medio abandonadas que pueden ser transformadas en Paradores, al estilo español, donde los españoles se van a encontrar en casa.

 

¿En los nuevos planes se tiene en cuenta la historia de Méjico?

 

No es que estemos en contra del turismo de sol y playa, pero podemos ofrecer otros aspectos más culturales e interesantes, que no se han potenciado adecuadamente y estamos dispuestos ha hacerlo. La empresa Philips nos está iluminando gratuitamente los monumentos más destacados de la región, ya lo ha hecho en ocho estados

 

¿Hay alguna propuesta concreta para el termalismo?

 

 Tenemos trescientas fuentes termales en todo el país, solamente en Guanajuato hay setenta y tres, todas ellas están dedicadas a parques temáticos y recreo, no como talasoterapia y salud. Mi viaje a España y a Termatalia está muy relacionado con tomar ejemplo de los centros tan bien equipados que hay en España y especialmente en Galicia, para poder cambiar el concepto y aplicar nuestras energías a la salud, con curas de agua. Hemos de crear balnearios para las personas dela tercera edad, que están poco cuidadas y es algo que podemos ofrecerles

 

¿Méjico tiene suficientes técnicos?

 

No. Méjico debe crear nuevas carreras relacionadas con la salud y el turismo. Se han de hacer campañas para prevenir enfermedades, como el estrés que padecemos la mayoría de los habitantes de las grandes ciudades.

Le he pedido colaboración al Presidente de la Cámara de Comercio de Orense y asesoría, para poder encauzar a los 55.000.000 de posibles turistas internos que tenemos en el país, se están moviendo continuamente a lo largo de toda la Nación, los cuales dejan unos sesenta mil millones de dólares, una gran cantidad de dinero. Tenemos un importante efectivo humano, potenciales clientes para esas instalaciones nuevas que deseo poder poner en marcha cuanto antes, para poderles proporcionar nuevos y atractivos servicios de talasoterapia, de salud y turismo culto

 

¿Tiene previsto algún plan para las diferentes etnias autóctonas?

 

Estamos en ello, soy consciente de las variadas culturas que enriquecen nuestro acervo y el de la humanidad, no se deben perder. Se han de potenciar para que gentes de otros lugares y países conozcan sus costumbres, gastronomía y tradiciones, todas tienen su propio y rico folklore, construcciones, historia y conocimientos poco divulgados, es una de mis prioridades. A eso me podéis ayudar, para divulgar sus poco conocidas culturas, casi mantenidas en secreto

 

¿Hay algo previsto de interés general?

 

 Si. Estamos preparando uno de los mayores eventos turísticos del Mundo, la EXPOBICENTENARIO, en una enorme área de cien hectáreas, en la cual esperamos haya unos 12.000.000 de visitantes. Como comprenderás es una enorme cantidad de gente que necesita ser tratada como se merecen y se han de cubrir todas sus necesidades: restaurantes, albergues, hoteles, bares, etc. Supone un enorme esfuerzo, pero será el evento más importante para Méjico y Guanajuato para el 2010.

 

Con esta plática nos hemos enterado de muchos aspectos importantes, tanto para el turismo como para los inversionistas, todos sus proyectos requieren de grandes movimientos de capital, que seguro encontrará eco, tanto en Méjico como fuera del país, lo que ofrece son valores tangibles y reales, valores que no pasan nunca: cultura, salud y naturaleza, con sus consiguientes necesidades en  infraestructuras turísticas adecuadas y no contaminantes, respetuosas con el medio ambiente y las poblaciones del entorno. La atracción de millones de personas a su interesante región producirá grandes movimientos de capital y atraerá a numerosos turistas nacionales y de todo el mundo.

 

Toda esta larga conversación la mantuvimos en comedores, entre cenas, a ratos y en un viaje que compartimos desde Orense a La Coruña, mientras los demás contemplaban el hermoso paisaje gallego, nosotros departíamos de asiento a asiento, tomando notas entre bache y bache, mientras el sol caía al ocaso entre nubes que presagiaban lluvia, hasta que la llegada al restaurante, donde habíamos de cenar.

 

Por lo que se ve Guanajuato tiene mucho que ofrecer, aunque para enterarme bien, haya tenido que viajar a Orense, a la verde Galicia, donde el encuentro gratificante con Jorge A. Lerma, a través de su palabra fluida y por unas horas, me ha permitido tener un nuevo amigo y trasladarme idealmente a esa hermosa tierra mejicana, que espero conocer pronto.

 

08
Nov
08

La miglioria della morte

 

 

Leonardo Casas/CUARTOSCURO.COM

Leonardo Casas/CUARTOSCURO.COM

Por: Erik García Muñoz

El médico sueco Axel Munthe, autor de La historia de San Michele, describió acusadamente hace más de 100 años un fenómeno que aún intriga al pensamiento del ser humano actual: una moribunda mujer anacaprense, víctima de la terrible tuberculosis que parecía no tener cura en aquella época en la cual no había antifímicos y que fue descrita como el mal del siglo XIX, comenzó a mostrar señales de mejoría clínica y psicológica momentos antes de su muerte.

Este fenómeno fue llamado por uno de los parientes de la enferma como la miglioria della morte y, pese a que ha pasado más de un siglo desde aquella descripción, es un tema que aún hoy en día se comenta constantemente en los pasillos de hospitales y en los cuartos donde residen los moribundos.

¿Qué médico no podría contar la experiencia de ver mejorar a un paciente antes de morir? O tal vez usted, lector de Sábado, haya sido testigo de este particular acontecimiento.

El fenómeno se describe en obras literarias de todas las épocas y regiones pues es la muerte un fenómeno que por su naturaleza obligatoria e irrefutable, inspira la imaginación dándole tintes mágico-supersticiosos, religiosos y hasta científicos. La literatura es un medio de comunicar por medio de la palabra escrita la interpretación de la naturaleza por el hombre observador y, por eso, siempre ha habido textos que conmemoran y mitifican la muerte, le dan un valor sentimental o simplemente la describen.

Así es como se puede leer que los héroes troyanos gemían sus últimos gritos de pasión después de ser traspasados por los filosos hierros aqueos, como lo sucedido con Héctor y su mortal combate contra Aquiles relatado en La ilíada, de Homero: momentos antes de morir y ya atravesado su cuerpo por la divina espada de Aquiles, exclamó: “Te lo suplico, no me abandones a los perros. Entrégale mi cuerpo a mi padre”.

Otros autores geniales de la literatura universal no han sido ajenos a esto; Shakespeare, en su tragedia Romeo y Julieta, describe el suplicio de la joven Capuleto que al ver a su marido muerto se clava el puñal de Romeo en su cuerpo al tiempo que exclama: “¡… cúbrete aquí de herrumbre y dame muerte!”.

¿Y qué decir de la magna obra de Cervantes en literatura española? Alonso Quijano, cuerdo por fin y desdeñando sus anteriores hazañas como Don Quijote de la Mancha, en su lecho de muerte dicta el testamento donde le pide disculpas a Sancho, a su sobrina y al mismo Cervantes por sus locuras y disparates.

¿Qué pasa en los momentos antes de la muerte? ¿Por qué pareciera como si la gente instantes antes de morir puede mostrar su pasión o, por lo menos, un soplo de vida? En este punto, la ciencia ha tratado de resolver el y los conocimientos actuales de la neuroanatomía, neuroquímica y neurofisiología dan la pauta para la resolución del misterio o cuando menos una versión racional. El cerebro tiene estructuras formadas por núcleos neuronales cuya función radica precisamente en la captación y asimilación de estímulos clasificándolos como agradables o no placenteros y, gracias a dichos conglomerados de las células nerviosas –núcleos de recompensa y castigo- los seres humanos pueden discernir entre estímulos placenteros y los peligrosos o dañinos, algo primordial para la subsistencia.

No está demás señalar que esos núcleos forman parte de un sistema encargado de la conducta y la motivación denominado sistema límbico.

Dicho sistema es un conjunto de estructuras nerviosas cerebrales que controla los aspectos de la conducta, las emociones y la motivación y, de todas sus partes la más importante parece estar en el hipotálamo que es una aglomeración de núcleos que se encuentra, como su nombre lo dice, justamente por debajo del tálamo que a su vez se sitúa cerca de la línea media del cerebro.

Además, el hipotálamo es el centro regulador de la secreción de hormonas y de ciertas actividades involuntarias –vegetativas- del cuerpo humano, como la regulación de la temperatura, cantidad de líquido, frecuencia cardíaca, presión arterial y del hambre.

Fácilmente se puede relacionar el porqué ciertos estímulos emocionales como el miedo, la cólera o el deseo sexual se relacionan con mecanismos vegetativos como la sudoración y el aumento de la frecuencia cardíaca, entre otros en los cuales el sistema límbico parece fungir un papel importante en la conducta emotiva de miedo o aceptación a la muerte y las respuestas endocrinas y de motivación que estos estímulos generan a través de sus interconexiones con la corteza cerebral.

Una de las claves pudiera encontrarse en los neuropéptidos –sustancias cerebrales- llamadas endorfinas, que actúan sobre los centros de placer del cerebro en receptores específicos.

Estos péptidos, junto con otros opioides (llamados así por su semejanza con la molécula de la morfina, un derivado del opio) han sido descritos como reguladores del placer y del dolor además de tener un rol importante en la actividad de la conducta; altas dosis de endorfina en el del cerebro demuestran que se disminuye la conducta pasiva del individuo llevándola al estado de euforia característico de los adictos al opio.

Las endorfinas se liberan secundarias al stress, tal como el miedo a morir o la sensación de muerte inminente, circunstancias que pueden generar inhibición del dolor y sentimientos de bienestar o euforia como los de los pacientes moribundos. De hecho, se han implicado en las denominadas experiencias cercanas a la muerte (NDE, por sus siglas en lengua inglesa) que son sensaciones placenteras o no placenteras, relacionadas con el cielo o el infierno en pacientes que se encontraban en sucesos cercanos a la muerte.

Pero, no obstante las implicaciones científicas y técnicas éstas son sólo conjeturas que no explican en su totalidad los procesos mencionados, aparte de que la investigación de esos sucesos seguirá siendo dificultosa por las implicaciones éticas y metodológicas que tienen los experimentos con pacientes moribundos.

En cambio, no hay duda de que la muerte continúa y continuará siendo siempre un misterio para el hombre, pues no parece haber ciencia que explique el qué sucede después de ella a pesar de que las fronteras de lo sobrenatural con lo natural han ido siendo superadas en el proceso de los siglos. Xavier Bichat, uno de los médicos más importantes para el conocimiento médico actual, escribió en su libro Recherches physiologiques sur la vie et la mort, publicado en 1800, que “suele buscarse en consideraciones abstractas la definición de vida; se le encontrará, creo, en esta noción general: la vida es el conjunto de las funciones que resisten a la muerte […] Es tal, en efecto, el medio de existencia de los cuerpos vivientes, que todo cuanto les rodea tiende a destruirlos”.

De ahí, que el considerar el pensamiento de muerte como parte de la propia existencia, y el hecho que cada uno de los sucesos relacionados con la muerte sea individual origina que los patrones de la conducta del ser humano -el único ser vivo capaz de reconocerse individual, pensante y mortal- sean distintos en cada uno de los hombres, de manera que no se puede generalizar sobre una reacción emotiva universal humana pero sí –siempre- de la existencia de alguna.

Sea el punto de vista que usted, señor lector, le quiera dar –filosófico, psicológico o biológico- la muerte siempre será un punto de fascinación para el ser humano y, por lo tanto, un conflicto que se verá relatado invariablemente en la obra literaria.

 

 

 

08
Nov
08

Un documental del maestro Werner Herzog

 

  

 

Encounters at the end of the world

Encounters at the end of the world

 

 

“Encounters at the end of the world”

Por Jorge Zavaleta Balarezo (Pittsburgh, Estados Unidos)

Werner Herzog es, a la vez, un cineasta extraño y ambicioso. Le gusta registrar en sus películas a personajes más allá de lo común, encabezando aventuras utópicas, que parecen no tener salida desde un principio. También se siente fascinado por la fuerza de la naturaleza, que no sólo sorprende y derrota al hombre, sino que constituye un espectáculo digno de contemplarse siempre con el mismo asombro.

Así, el director de cintas famosas y controversiales como “Aguirre, la ira de Dios”, “Fitzcarraldo” y “El enigma de Kaspar Hauser” nos entrega su más reciente obra, un viaje a la Antártida, a la manera de un documental, que simbólicamente dedica al conocido crítico de cine estadounidense Roger Ebert, famoso durante años por sus notas en el Chicago Sun – Times, por sus programas en televisión y por haber hecho una costumbre calificar las películas con los pulgares arriba o abajo.

En “Encounters at the end of the world”, Herzog sigue la expedición de científicos norteamericanos y europeos, que, instalados en el Polo Sur, realizan investigaciones y pasan sus días en ese ambiente tan lejano e inhóspito acercándose a sus misterios. El propio Herzog hace de narrador. Su voz en “off” nos va relatando, por ejemplo, esas inmersiones bajo el agua o los intentos por conservar a los pingüinos. En otros momentos, a manera de encuesta, el director y su camarógrafo se acercan a los personajes y los entrevistan o los sorprenden en ratos de entretenimiento, mirando películas en la computadora o haciendo gimnasia.

La riqueza de esta película que es, en sí misma, todo un espectáculo, radica no sólo en el gran desplazamiento e inversión que se ha hecho para producirla sino que, otra vez, en consonancia con esos patrones artísticos tan radicales de su autor, vuelve sobre esas odiseas a las que, tarde o temprano, parece estar destinado el hombre sobre la tierra.

Entonces, los nítidos y vibrantes colores del film capturan la esencia de los glaciares o las sorpresas que nos trae la fauna y la flora de la Antártida, se conjugan como partes de un “work in progress”, una empresa artística que se va haciendo ante nuestra vista, que se construye en base a solidaridad y no poco esfuerzo.

Al mismo tiempo, Herzog nos saca más de una sonrisa en situaciones que dejan de ser rigurosamente científicas o serias. Y no deja de presentar ciertas excentricidades o aficiones de los miembros de la expedición, como aquellos dos europeos que, guitarra en mano, intentan un concierto entre la inmensa nieve y el hielo.

Las escenas de “Encounters at the end of the world” son, por momentos, sublimes y subyugantes. La fina fotografía del filme nos permite acercarnos a ciertos tesoros de la naturaleza, a ver sus brillos y contrastes. Entonces, a la par que nos muestra otra de esas luchas imposibles, sin solución, Herzog está preocupado en llamar la atención sobre problemas puntuales, como el futuro de la Antártida y el calentamiento global.

La cinta se convierte en una manifestación encarecidamente humana, en una demostración que nuestro planeta merece mayor respeto y mayor atención. Tanto como un documental que bien puede servir para fines pedagógicos como la obra artística que se impone en todo momento, “Encounters at the end of the world” sorprende desde su vigorosa propuesta, sus imágenes exquisitas y una historia que, sin ser demasiado novedosa, sabemos agradecer.

08
Nov
08

El Gigante Gargantúa

 

El Gigante Gargantúa

El Gigante Gargantúa

 

 
 
 
 
 

 

Por: Sisi Casas
Los sinsabores de Gargantúa
Lo sorprendente casi siempre suele estar acompañado por una buena dosis de ingenio, buen humor y, sobre todo, creatividad al momento de aterrizar lo que se quiere decir y cómo se quiere decir, tarea nada fácil (si cabe hacer la acotación) pues lo complicado radica, precisamente, en lograr concretar un proyecto cuyas ambiciones están sustentadas en el plano de la fantasía y lo maravilloso. Y si a esto se agrega un elemento más, en este caso, el público infantil, la tarea entonces es doble. En este sentido la Compañía Divàdlo, creada en noviembre de 2003 por cuatro escenógrafos, ha llevado a cabo una serie de montajes en los que la propuesta escénica parte en sentido inverso del tradicional, es decir, la escenografía como punto inicial para la puesta en escena, más allá del texto y de la visión particular de un director. En este sentido, y bajo esta perspectiva, tiene en su haber varios montajes: una adaptación a la ópera Turandot, la obra Mictlán y sus destinos de la muerte, una adaptación de Hansel y Gretel, y recientemente El gigante Gargantúa, festín de dimensiones sobrehumanas, por mencionar algunas. Esta modalidad le ha permitido a la Compañía Divàdlo trabajar con diversos actores y directores, entre ellos Hayddé Boetto, quien destaca con su versión de Hansel y Gretel, hace más o menos como dos años, y es hasta el momento uno de los mejores montajes en los cinco años de vida de la compañía. Y si bien la propuesta escénica se basa principalmente en la cuestión escenográfica, no hay que dejar de lado el aspecto actoral, pues al fin y al cabo se trata de un proyecto conjunto en el que lo deseable es un equilibrio en todos sus aspectos, llámese música, actuación, escenografía y dirección.

En el caso de El gigante Gargantúa, festín de dimensiones sobrehumanas, puesta en escena basada en la novela de Francois Rabelais, con adaptación y dirección de escena de Mercedes de la Cruz y las actuaciones de Yanet Mirada, Juan Carlos Medellín, Alejandro Arce, Adriana Burgos, Fernando Gómez Pintel, hay dos aspectos diametralmente opuestos.

Por un lado, una escenografía espectacular, cuidada en la mayoría de sus detalles, que logra por sí sola crear un espacio lleno de fantasía y encanto, donde el ingenio y la creatividad son las constantes, aderezada, por supuesto, por un vestuario atractivo desde su concepción (los bocetos como parte del programa de mano es algo que se agradece pues no siempre se ve este proceso creativo) hasta su hechura, amén de la construcción de atractivos títeres y otros elementos escenográficos como libros pop-up (o tridimensionales) para recrear varios lugares de Europa y un dragón muy particular. En síntesis, un trabajo bien logrado desde el punto de vista escenográfico.

Pero por otro lado está la cuestión actoral, de dirección y adaptación. El problema inicial es cómo adaptar una obra literaria al lenguaje teatral. Hay varias opciones para hacerlo: lo más literal posible, en versión libre, con ciertas libertades creativas pero tratando de respetar la esencia del texto… en fin, la forma que se desee siempre y cuando no se pierda de vista que el lenguaje literario es uno y el teatral otro. Es decir, en uno el eje toral lo lleva la palabra escrita y en el otro la acción. De ahí que resulte un tanto pesada esta adaptación al estar llena de elementos superfluos para la escena (sobre todo datos y datos y más datos), que si bien esenciales en la novela para retratar al hombre renacentista, en la puesta en escena resultan de una densidad abrumadora, a tal grado que uno no sabe bien a bien cómo se llega a tal o cual pasaje y qué pasó en el trayecto. A esto habrá que sumarle escenas, como la pelea de los panaderos, por ejemplo, que sólo alargan el montaje a 90 minutos.

Respecto a la cuestión de dirección, amén a lo ya mencionado con relación a la adaptación, hay aspectos básicos que uno no esperaría encontrar a estas alturas en montajes infantiles, sobre todo con un compromiso como el que ha mostrado la Compañía Divàdlo en su trayectoria. Uno de ellos subestimar la capacidad del espectador infantil. ¿No se supone, acaso, que tratar a los niños como tontos era un recurso del teatro comercial, soso, de fin de semana y montajes cuyo único fin es el lucro y la risa fácil del pastelazo? ¿O qué pensar al ver a un actor interpretar a un niño gigante, que en vez de ser un truhán desenfadado (no en balde las cinco novelas de Gargantúa y Pantagruel son representativas de la picaresca del siglo XVI) es un cretino, de hablar bobo y movimientos torpes, no por su condición de gigante, sino por una torpeza de déficit intelectual? ¿Cómo entender un diálogo (cuando Gargantúa alude a que se cagó en los pantalones) que se supone debe estar cargado de un humor escatológico, divertido en exceso por esa misma carga verbal propia de la picaresca, lleno de ironía y sátira, y termina por ser un parlamento vulgar, no por la vulgaridad del personaje es sí mismo (el personaje central de la novela El Buscón, de Francisco de Quevedo, es un vulgar sirviente, pero no por ello es un zafio) sino por el mal gusto con que es dicho? ¿Y qué decir del manejo de los títeres, cuando más de la mitad de sus intervenciones lo único que se ve es la espalda del titiritero?  

Por último, en cuanto a la cuestión actoral, si bien la farsa se caracteriza por sobresaltar de manera exagerada algunos rasgos de los personajes, también debe existir un límite para no caer en la caricatura burda, y quizás el caso más evidente sea el del propio Gargantúa, que de ser representado como un niño bobo en vez de un niño pícaro, termina siendo un niño ñoño en vez de un niño con un espíritu ávido de conocimiento, lo cual no exime al resto del elenco, salvo una o dos excepciones, de hacer un trabajo más orientado a lo fácil y estereotipado que a una búsqueda de personajes.

El gigante Gargantúa, festín de dimensiones sobrehumanas, se presenta en el teatro El Galeón los sábados y domingos a las 13:00 horas hasta el 7 de diciembre.

La cubierta no lo es todo en una buena obra; también importa el contenido.  

01
Nov
08

Will y Sue, suite shakesperiana (para actores, objetos y ensamble musical),

Will y Sue, suite shakesperiana (para actores, objetos y ensamble musical), de Luis Rivera. Teatro Orientación

Will y Sue, suite shakesperiana (para actores, objetos y ensamble musical), de Luis Rivera. Teatro Orientación

 

Por Oswaldo Valdovinos Pérez

Los recuerdos son la puerta al pasado, a una existencia que ha sido y no es posible modificarla ya; a esos pasos que han dejado huella y que son, al fin y al cabo, parte esencial de una existencia, que puede o no tener sentido, pero que sin duda ha conformado la historia individual de cada individuo.

Por supuesto los recuerdos son fragmentarios y en ocasiones pueden jugar una mala pasada: se olvida aquellos que se supone no tiene importancia, pero también eso que ha de recordarse inevitablemente por haber sido parte fundamental del proceso de identidad. De naturaleza frágil, la memoria es caprichosa y selectiva, pero también traicionera al momento de poner en duda los límites entre la realidad y la ficción. ¿Qué hacer entonces cuando es, precisamente, esta última frontera la que rige el destino? ¿Cómo diferenciar claramente una de otra sin caer en el desvarío?

En este sentido es que puede inscribirse Will y Sue, suite shakesperiana (para actores, objetos y ensamble musical), de Luis rivera López, estrenada en junio en el Salón Dorado del Teatro Nacional Cervantes, en Argentina, y actualmente en temporada en el Teatro Orientación en el Centro Cultural del Bosque, es una puesta en escena que aborda, basado textos shakesperianos y desde una óptica que va de la realidad a la ficción, uno de los pasajes del retiro Shakespeare tomado como referencia y como punto de partida para esta imaginaría una carta de su hija Susana.

“Poco o nada sabemos de la vida de William Shakespeare. Solamente algunos datos surgidos de registros formales, entre los que se pueden consignar un matrimonio de extrema juventud, una hija mayor, un hijo muerto a temprana edad, y un extraño silencio luego de concluir La tempestad, sumado a un regreso definitivo a su ciudad natal… Una de las obvias certezas mayores que tenemos es que ha muerto. Y si algo podemos afirmar de Hamlet, Falstaff o Puck, es que están vivos”, apunta Luis Rivera.

De esta manera, en escena se ve a un Shakespeare desencantado, enterrado prácticamente en un montón de papeles como una forma de permanecer atrapado en un laberinto que parece conducir a una trampa llena de palabras, a un espacio donde el tiempo no fluye y en cambio permanece como un fiero carcelero empeñado en no dejar escapar al prisionero. Es, pues, la representación del vacío que precede a la desesperanza y el desencanto.

Actuaciones de Hayddé Boetto y Luis Rivera López

Actuaciones de Hayddé Boetto y Luis Rivera López

No obstante, de entre esa maraña desesperanzadora surge la posibilidad de escapar de esos días aciagos a través de las palabras escritas de Sue, su hija enterrada hasta ese momento en ese legajo que parece devorarlo todo. Y es a partir de ese instante que las criaturas a las que ha dado vida, y confinadas a un sueño obligado, se hacen presentes en su morada para dialogar con su creador, pues al fin y al cabo lo han trascendido al grado de ser criaturas con vida propia.

En este confluir asisten el demonio Calibán, Puck, Hamlet, Enrique III, todos ellos en forma de títeres, lo cual le da, visualmente hablando, esa calidad de seres mágicos surgidos de la imaginación shakesperiana. Criaturas que lo confrontan, lo cuestionan, incluso lo amenazan y están dispuestos a atacarlo, y no por alguna razón es específico sino porque la propia naturaleza con que fueron creados los obliga a hacerlo; pero también lo consuelan y lo reaniman, todo ello logrado a través del trabajo actoral y la destreza en el manejo de los títeres de Haydeé Boetto y el propio Luis Rivera.

Will y Sue, suite shakesperiana (para actores, objetos y ensamble musical), de Luis Rivera, cuenta con la dirección y las actuaciones de Hayddé Boetto y el propio Luis Rivera López, la escenografía de Alejandro Mateo, la música en vivo de Sergio Bátiz y Jacobo Lieberman, los títeres de Araceli Pszemiarower y la iluminación de Matías Gorlero, y se presenta los lunes y martes a las 20:00 horas en el Teatro Orientación hasta el 9 de diciembre.