Archive for the 'arte' Category

08
Nov
08

Técnicas actorales

 

 

Ricardo Castelan

Fotografia: Ricardo Castelan

Técnicas actorales

 

Por: María Teresa Adalid

 

Eugenio Barba comenzó a emitir su hipótesis acerca de la Antropología Teatral aproximadamente en el año 1979. De acuerdo a la definición académica que maneja el teatrólogo Luis Masgrau, participante activo del laboratorio de investigación ISTA (International School of Theatre Anthropology), la antropología teatral se entiende como: “El estudio de cómo se comporta el ser humano en una situación de representación organizada”.

 

Simplificando esta definición, se trata de una disciplina que toma como objeto de estudio al actor para entender la mecánica y explorar su trabajo interno, reconociendo la sensibilidad y diversas particularidades que se encauzan con la técnica, consiguiendo resultados expresivos sobre la escena. A este nivel, donde se estudia el proceso y no el resultado, Barba le llamó “Pre-expresividad” y al resultado de toda la construcción, “Expresividad”. Para su claro entendimiento tomó como modelo la estructura de organización de la física y biología que se dividen en categorías, para hacer lo mismo con el trabajo del actor, ubicarlo en niveles y principios.

 

La antropología teatral busca los puntos en común entre los actores que provienen de distintas tradiciones y con personalidad diferente en su etapa de proceso porque considera que en este nivel pueden ser fácilmente comparables. Los rasgos comunes y que han sido identificados son: 1.-Cómo moderar la energía, 2.-Dilatar la presencia escénica, (proyectar) 3.-Retener la atención del espectador, 4.-Fundir lo físico y elemental en una sola realidad orgánica 5.-Capacidad de repetir los resultados. Cinco puntos que son equivalentes a pesar de ser distintos, acorde con lo comentado en alguna ocasión por Masgrau.

 

La técnica del actor es una realidad que el espectador no observa, esto quiere decir que el público no se percata del proceso y atiende sólo el resultado en la escena, si por alguna circunstancia la técnica se vuelve palpable para el espectador, es un indicativo que el actor no domina lo suficientemente su oficio. También cabe mencionar el hecho ‘vivo’ del actor de teatro que es diferente al actor de cine donde intervienen factores como el corte, edición y repetición de escenas.

 

A lo largo de la historia muchos maestros y teóricos han experimentado, propuesto, desarrollado, copiado algunos modelos y figuras de la técnica utilizada por los actores.

Algunos de los individuos que han marcado pauta en los registros de la historia del teatro se encuentran, Stanislavsky, (1863-1938) con su trabajo emotivo, Decroux, (1898-1991) y la mima corporal; Lecoq,(1921-1999) teatro físico, mima; Meyerhold, (1874-1940) con la biomecánica, el principio de equilibrio y contraposición; Copeau, (1879-1949) y la pedagogía teatral; Grotowski (1933-1999) el teatro laboratorio; Craig (1872- 1966) la teoría de la supermarioneta; Artaud (1896-1948) teatro de la crueldad y del rigor escénico, por mencionar algunos. Meyerhold fue perseguido por Joseph Stalin que atacó todo el arte de vanguardia y experimentación considerándolo dañino para el régimen, lo que limitó la difusión de la biomecánica, la que años después se trató de entender y recrear a través de una serie de fotografías.

 

Todas estas técnicas han sido campo fértil para actores, directores, dramaturgos, psicólogos porque sobresale el término de “pedagogía actoral”, ejercicios específicos para formar actores. Y si bien, la mayoría de esas técnicas se basan en las características de la tradición oriental, la que sedujo a muchos de estos estudiosos por su complejidad, equilibrio, manejo de energía, precisión, manejo del tiempo y espacio, (al igual que en otras culturas seguramente existe algo similar, pero que quizá se perdió y no quede registro de ello) también está presente la influencia de la Comedia del arte, el circo, cabaret, pantomima, entre otras, lo que hay que destacar es la inspiración para reescribir, copiar, o inventar algo similar en occidente.

 

Gracias a que estos estudiosos del teatro dejaron material como testimonio de sus métodos de experimentación, ejercicios y obsesiones, hoy se pueden estudiar estas técnicas, su evolución e importancia para que finalmente cada quien vuelva a refutar las propuestas, proponga o compagine con alguna idea para erigir un camino propio. Lo esencial es compartir el conocimiento para asegurar su desarrollo, difusión y preservación.

 

 

 

 

 

 

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01
Nov
08

Will y Sue, suite shakesperiana (para actores, objetos y ensamble musical),

Will y Sue, suite shakesperiana (para actores, objetos y ensamble musical), de Luis Rivera. Teatro Orientación

Will y Sue, suite shakesperiana (para actores, objetos y ensamble musical), de Luis Rivera. Teatro Orientación

 

Por Oswaldo Valdovinos Pérez

Los recuerdos son la puerta al pasado, a una existencia que ha sido y no es posible modificarla ya; a esos pasos que han dejado huella y que son, al fin y al cabo, parte esencial de una existencia, que puede o no tener sentido, pero que sin duda ha conformado la historia individual de cada individuo.

Por supuesto los recuerdos son fragmentarios y en ocasiones pueden jugar una mala pasada: se olvida aquellos que se supone no tiene importancia, pero también eso que ha de recordarse inevitablemente por haber sido parte fundamental del proceso de identidad. De naturaleza frágil, la memoria es caprichosa y selectiva, pero también traicionera al momento de poner en duda los límites entre la realidad y la ficción. ¿Qué hacer entonces cuando es, precisamente, esta última frontera la que rige el destino? ¿Cómo diferenciar claramente una de otra sin caer en el desvarío?

En este sentido es que puede inscribirse Will y Sue, suite shakesperiana (para actores, objetos y ensamble musical), de Luis rivera López, estrenada en junio en el Salón Dorado del Teatro Nacional Cervantes, en Argentina, y actualmente en temporada en el Teatro Orientación en el Centro Cultural del Bosque, es una puesta en escena que aborda, basado textos shakesperianos y desde una óptica que va de la realidad a la ficción, uno de los pasajes del retiro Shakespeare tomado como referencia y como punto de partida para esta imaginaría una carta de su hija Susana.

“Poco o nada sabemos de la vida de William Shakespeare. Solamente algunos datos surgidos de registros formales, entre los que se pueden consignar un matrimonio de extrema juventud, una hija mayor, un hijo muerto a temprana edad, y un extraño silencio luego de concluir La tempestad, sumado a un regreso definitivo a su ciudad natal… Una de las obvias certezas mayores que tenemos es que ha muerto. Y si algo podemos afirmar de Hamlet, Falstaff o Puck, es que están vivos”, apunta Luis Rivera.

De esta manera, en escena se ve a un Shakespeare desencantado, enterrado prácticamente en un montón de papeles como una forma de permanecer atrapado en un laberinto que parece conducir a una trampa llena de palabras, a un espacio donde el tiempo no fluye y en cambio permanece como un fiero carcelero empeñado en no dejar escapar al prisionero. Es, pues, la representación del vacío que precede a la desesperanza y el desencanto.

Actuaciones de Hayddé Boetto y Luis Rivera López

Actuaciones de Hayddé Boetto y Luis Rivera López

No obstante, de entre esa maraña desesperanzadora surge la posibilidad de escapar de esos días aciagos a través de las palabras escritas de Sue, su hija enterrada hasta ese momento en ese legajo que parece devorarlo todo. Y es a partir de ese instante que las criaturas a las que ha dado vida, y confinadas a un sueño obligado, se hacen presentes en su morada para dialogar con su creador, pues al fin y al cabo lo han trascendido al grado de ser criaturas con vida propia.

En este confluir asisten el demonio Calibán, Puck, Hamlet, Enrique III, todos ellos en forma de títeres, lo cual le da, visualmente hablando, esa calidad de seres mágicos surgidos de la imaginación shakesperiana. Criaturas que lo confrontan, lo cuestionan, incluso lo amenazan y están dispuestos a atacarlo, y no por alguna razón es específico sino porque la propia naturaleza con que fueron creados los obliga a hacerlo; pero también lo consuelan y lo reaniman, todo ello logrado a través del trabajo actoral y la destreza en el manejo de los títeres de Haydeé Boetto y el propio Luis Rivera.

Will y Sue, suite shakesperiana (para actores, objetos y ensamble musical), de Luis Rivera, cuenta con la dirección y las actuaciones de Hayddé Boetto y el propio Luis Rivera López, la escenografía de Alejandro Mateo, la música en vivo de Sergio Bátiz y Jacobo Lieberman, los títeres de Araceli Pszemiarower y la iluminación de Matías Gorlero, y se presenta los lunes y martes a las 20:00 horas en el Teatro Orientación hasta el 9 de diciembre.

18
Oct
08

Arte mexicano de exportación

En el taller

Autor Cesar Mancera, Título: En el taller

César Mancera, joven artista plástico ha retomado la Escuela Expresionista que causó furor en la segunda mitad del Siglo XX. El artista fue seleccionado para la Primera Bienal Internacional de Arte Contemporáneo, que se celebrará en la Universidad Autónoma de Chapingo del 7 al 19 de noviembre, en la que participarán más de 300 artistas del mundo. En entrevista se refiere a su experiencia relacionada con el arte latinoamericano que irrumpe al mercado estadounidense.

 

Por: Ana María Longi

 

¿Cree que el arte latinoamericano pudiera ser una fuente de divisas importantes, dentro de este periodo de lamentable crisis bancaria que sufre el país del norte?

 

“Sinceramente creo que sí. México por ejemplo, ha tenido una tradición magnífica de pintores importantes desde el Siglo XIX, si es que no queremos irnos más atrás; y digo del XIX porque fue cuando los artistas consideraron que podían dedicarse a su pintura e incluso venderla, que era un referéndum muy criticado en esa etapa. Un personaje como ‘El Corcito’, por ejemplo, que fue un cronista de las clasificaciones sociológicas de los individuos de su tiempo, manejó pocos cuadros con el rubor de que sólo ‘son para la familia’, o para ‘colgarlos en nuestras paredes’. No obstante y con el tiempo, el personaje de clara esencia mestiza que aparece en una sala de espera, ha sido muy solicitado por compradores de la Unión Americana, con propuestas cada vez más tentadoras.

Sirena

Autor Cesar Mancera, Título: Sirena

 

Por otra parte, México se da el lujo de tener escuelas pictóricas organizadas por Estados de la República Mexicana como Guadalajara, Oaxaca, Morelia, San Luis Potosí, entre otros. En todas esas ciudades, tienen celosamente protegidos sus acervos en museos, porque las galerías de Estados Unidos muy constantemente les solicitan o quiere comprar de manera íntegra a precios estratosféricos.

 

Me siento especialmente satisfecho porque no sólo obra mía, sino la de una importante pléyade de pintores latinoamericanos han encontrado una acogida muy cordial y valorativa en Estados Unidos, como por ejemplo las reconocidas casas de arte de la elite neoyorkina como Christie’s y Sotheby’s”.

 

 

¿Por qué ese retorno hacia lo figurativo-expresionista?

 

“La primera respuesta podría ser porque me encanta jugar con los planos del cuadro. Para mí, las dinámicas de los volúmenes conceptuados en figuras centrales, objetos inanimados y atmósferas exaltadas compositivamente con gamas de color están conformando un lenguaje emocional que por lo pronto me dejan anímicamente muy satisfecho. Yo sé que resulta un tanto arriesgado tomar el foro expresionista en la pintura, si no se ha logrado primero un dibujo minucioso, y es en este punto donde insisto muchísimo, porque no puede existir la lectura general de un cuadro sin un buen dibujo que lo fundamente”.

 

Inspiracion

Autor: Cesar Mancera, Título: Inspiracion

¿Qué significa para usted tomar parte en la próxima Bienal de noviembre?

 

“En primer lugar un honor y en segundo término, la oportunidad de intercambiar experiencias con artistas de las más lejanas y cercanas latitudes. Soy de los que piensan que tanto el pensamiento como todo lo que de él se desprende, o sea la creatividad, el talento, las ideas, etcéteras, corresponden a la raza humana. Vivimos en una unicidad constante, que no sólo toma y retoma lo ya existente sino que con esas herramientas vuelve a conformar mundos nuevos que a veces brillan con luz propia o simplemente, con otras o muy distintas aportaciones. Yo diría que nada es nuevo pero tampoco viejo bajo el sol”.

 

 

 

 

04
Oct
08

Manoel de Oliveira, 100 años de imágenes

Manoel de Oliveira, director de cine portugués nacido en Oporto el 11 de diciembre de 1908

Manoel de Oliveira, director de cine portugués nacido en Oporto el 11 de diciembre de 1908

 

Por: Jacinto Eslava

 

 

Nació poco después que el cine; creció con Charlot y tras pasearse como galán por unas pocas películas mudas decidió hacerse director. A sus cien años, que cumplirá el próximo 11 de diciembre y en plena forma, apoyándose a veces de un elegante bastón, el cineasta Manoel de Oliveira hace algunas confidencias en la Sala 2 de la Cineteca Nacional llamando a las nuevas generaciones a proteger y mantener vigente el legado cinematográfico del mundo.

 

Nacido sólo una década después de que los hermanos Lumiére inventaran el cine, un frío 12 de diciembre de 1908, en el seno de una familia acomodada, Oliveira se enamoró de aquel arte aún incipiente en las pantallas de la mano de Charlot. “Me gustaban los cómicos, por ellos entré en el cine, aunque luego no he tenido sus capacidades” comentó en alguna ocasión.

 

“Las cinetecas de cada país cumplen hoy una función primordial para proteger aquellas obras que han inspirado y guiado los sueños de innumerables generaciones, de ahí la importancia de asistir a sus funciones para conservar vivo el buen cine”.

 

Buen cine es lo que ha hecho este lusitano, que por más que aparto la idea de relacionarle con el personaje de su cinta ‘Vuelvo a casa’, simplemente no lo logro. Esta cinta trata acerca de la muerte y vejez, a través del personaje de un actor de prestigio que empieza a tener problemas de memoria, canaliza las preocupaciones existenciales de Oliveira y también sus opiniones de temas más terrenales, como la ética profesional, el cine y la televisión. Aclaro anticipándome a los peyorativos que me puedan endilgar, el cine de Oliveira está fijo en mis pupilas.

 

Las películas de Oliveira constituyen un género por sí mismas. Para unos se trata simplemente de teatro filmado, unos actores en un decorado recitando sus diálogos delante de una cámara, para otros se trata de un sutilísimo documental sobre lo que ocultan los rostros, palabras y los paisajes.

 

El propio cineasta, -que nunca ha renegado de ninguna de las dos interpretaciones- lo definió alguna vez como teatro inmaterial.

 

“Viaje al principio del mundo” es una peculiar road movie sobre la que se planea una evidente obsesión por la muerte, se reflexiona sobre el camino ya andado, la importancia de los recuerdos, la relatividad de la vida y del propio cine, y sobre la familiaridad y la extrañeza.  Cuando uno aprecia el último trabajo de Marcello Mastroianni, visiblemente enfermo, que interpreta, apoyado en una muleta, a un infatigable director de cine llamado Manoel confrontado a sus recuerdos de infancia, añade significados suplementarios.

 

El cineasta tuvo una juventud bohemia y estuvo ligado a los tiempos de corredor de coches y de atleta. Sería después cuando Don Manoel se interesara por la actuación, donde llegó a participar en la primera película hablada portuguesa.

Tras la cámara debutó con un documental en 1931 y tras su primera cinta de ficción, Aniqui Bobo (1941) tuvo que mantenerse durante 14 años alejado de la dirección. “De no haber tenido aquel patrón, mi carrera hubiera sido distinta, ni mejor ni peor, sólo distinta”. De no haber tenido aquel patrón, su cámara no hubiera dado títulos como El valle de Abraham, Party, El convento o Viaje al fin del mundo. En 1931 con el documental “Douro, faina fluvial” inició su trayectoria que aún sigue dando frutos

 

Una de las características del cineasta es que filma como habla, encantando, con ese tono dramático seguramente adquirido en las primeras décadas del siglo XX. Es curioso verle como se mueve con tranquilidad entre la historia, discute acerca de la virginidad de la Virgen, sobre si Cristo pudo tener hermanos, y hasta de terrorismo. Para el lusitano estamos viviendo las cruzadas a la inversa..

 

De Oliveira, acompañado por su nieto, el actor Ricardo Trepa, refirió que prepara un nuevo proyecto fílmico pero no quiso dar detalles, incluso a la salida de su homenaje, al ser cuestionado sobre ese mismo tema, simplemente agradeció la distinción. Asimismo, indicó que por su cumpleaños número 100 no hará nada especial.

 

Refiriéndonos a recuerdos, seguramente la siguientes palabras de Oliveira nos remiten sin duda a “Bella todos los días” que iniciará la retrospectiva fílmica del cineasta portugués en la Cineteca Nacional, a partir del 30 de septiembre al 8 de octubre. En este filme realizado en 2006, Manoel trabaja con su nieto Ricardo Trepa, quien da vida a un cantinero.

 

“En mi juventud ninguna mujer podía llegar al matrimonio si no era virgen, así que había casas de prostitución en la que aquellos ángeles ayudaban a salvar a las chicas de buena familia”. Apunta que de esos sitios le hablaban los amigos -aunque lo explica como si la experiencia fuera propia- y le sirve para hablar de esa “vulgarización del sexo que dice estamos viviendo: “Entonces nada era mecánico como lo es ahora. Cuando acudías a los prostíbulos había también un tiempo para la conversación, así que cuando llegabas a la cama ya había afecto. Ahora, en cambio, hasta con las chicas de buena familia se hacen las cosas con demasiadas prisas”.

 

 El filme aborda con ingenio y humor el universo de Luis Buñuel, tomando como pretexto a la pareja de protagonistas Bella de día, para reflexionar acerca de la inmortalidad, la imposibilidad amorosa y la vejez.

 

Entre las películas que se exhibirán en esta retrospectiva dedicada a Manoel de Olveira del 30 de septiembre al 8 de octubre se encuentran “Los caníbales”, “Viaje al principio del mundo”, “La carta”, “Palabra y utopía”, “Regreso a casa” y “Un filme hablado”. El cine de Manoel de Oliveira, permite tener un viaje a la vida interior con profundidad para intentar huir de sus oscuridades.

04
Oct
08

Acción-instalación, un caso de seguridad para todos

Acción-instalación

Acción-instalación

 

Por: Moisés G. Nava

 

Aunque esta sentencia bien pudiese parecer sacada de un slogan de cualquier campaña política que promete proteger al ciudadano de una forma paternalista a cambio de su voto y su completa sumisión, en este caso refiere a un planteamiento radicalmente opuesto, pues refiere al titulo de la acción-instalación que el artista plástico Héctor Iván Delgado presentó en el Centro Fotográfico Álvarez Bravo en la capital Oaxaqueña el jueves 4 de septiembre.

 

Partiendo de una instrucción en la que se invita al público a tomar un soldadito de juguete y colocarlo con un poco de plastilina en el lugar donde se considere que hace falta más seguridad, la pieza “Seguridad para todos”, se va conformando como un entramado de ocurrencias en las que de forma juguetona los participantes van encontrando un emplazamiento singular para sus comandos. En esta selección-elección se trasluce una forma de manifestación, voluntaria e involuntaria, que parte indudablemente de una reflexión sobre el espinosísimo tema de la inseguridad y la violencia institucionalizada como antídoto.

 

La instrucción parece sencilla sin más -permanece como texto los días siguientes a la acción, conformando una pieza a nivel de instalación-, pero en mis manos ese juguete se convirtió en un arma y decidir hacia donde apuntar con ésta no es un juego tan fácil si se toma un poco en serio, opte por hacerlo hacia el cielo, relajarme, jugar un poco con la singularidad y cotorreo de mi elección; me reconforté viendo las ocurrencias de los demás. Aunque en algún punto pudiese parecer que ese “sin más” de la acción raya meramente en una frivolidad lúdica, creo que el verdadero valor de esta radica en el acto tan sencillo de formar parte de una acción colectiva que nos lleva a pensar por un momento en lo mismo que está pensando el o la de al lado y saber que se está en el mismo terreno hombro con hombro ante una problemática común, y no en el discurso que cada participante pudiese generar, pues a fin de cuentas, la seguridad o la justicia no es un asunto de discursos singulares ni de líderes, sino de una acción conciente y colectiva.

 

Imagino líneas que salen de cada pequeño fusil de juguete; líneas que como cuerdas viajan en todas direcciones, se cruzan, divergen y forman una red que comunica, atrapa y protege. La seguridad es acción-comunicación y solo puede ser concebida como una red, uniendo cada punto con el de al lado hasta formar una enorme constelación. El arte deviene en el mejor pretexto para echar andar un mecanismo relacional que nos invita a reflexionar y hablar de lo que nos toca como comunidad.

 

 

09
Jun
07

Vencer al sensei turbo, De la venganza a la complacencia

 

De la venganza a la complacencia 

Sisi Casas

 

Todo acto de venganza debe estar sustentado en el hecho objetivo de que la ira es el peor camino para el escarnio; que los impulsos entorpecen, obstaculizan y en gran medida echan por tierra cualquier plan, y sobre todo que el temor a la constancia y la perseverancia de los horrores mentales es uno de los primeros enemigos a vencer, pues bien puede ser que se pierda la emoción primaria que propicia el acto de venganza. Es decir, no basta sentir odio para tomar tal determinación; hay que cultivarlo por el tiempo que sea necesario para no caer en la tentación del perdón y mucho menos del arrepentimiento y los remordimientos.

Así pues, una vez sorteado ese primer obstáculo —el más difícil, sin duda— lo demás viene por sí solo.

Pero, ¿qué pasa cuando se pierde de vista ese objetivo y se da paso a un aparato circense para tratar de sustentar en las apariencias y la forma algo que por principio debe responder a una pulsión primaria, libre de todo artificio?

Puede haber varios caminos, pero quizás el menos afortunado sea el de la autocomplacencia y el divertimento basados en una consecución de actos gratuitos, hilvanados con tal fragilidad que pueden tener como “sustento” la cuestión de la “adrenalina” o el simple pasatiempo.

Quien haya visto la primera versión de Vencer al Sensei, de Richard Viqueira, en el Foro La Gruta del Centro Cultural Helénico, estrenada más o menos en febrero del año pasado y, hay que decirlo, en cartelera por algo más de un año, sabrá que si bien había una propuesta escénica en la que las artes marciales tenían la intención de rendir un tributo al cine de Bruce Lee (o al menos eso decía el programa de mano de ese entonces, aunque el resultado fuera más cercano al cine de Jackie Chan), había también una dramaturgia que sustentaba la trama de la obra en la idea central de la venganza como el motivo de esa relación entre sensei y discípulo, pues mientras el primero en su pasado había sido parte de un ejército que arrasó aldeas y asesinó a sus habitantes, el segundo era uno de los tantos huérfanos que quedaron a consecuencia de esa acción. De ahí que el sentido de la puesta en escena —más allá de lo divertido y lo eficaz desde el punto de vista del entretenimiento, y de ver “combates escénicos” a corta distancia— tuviera ese trasfondo que la hacía atractiva y sostenía de buena manera la construcción de ambos personajes.

En el caso de Vencer al Sensei Turbo, en temporada del 26 de mayo al 23 de septiembre en el Foro Sor Juana Inés de la Cruz del CCU, a pesar de ser una versión corregida y aumentada (o tal vez por eso), con “tres nuevas escenas omitidas en la anterior puesta en escena y que para ésta fueron recuperadas”, de ser anunciada como “más rápida y más furiosa”, y de transcurrir en una “X” en vez de un solo pasillo, hay muchas dudas respecto a si en realidad hay una revisión a fondo del montaje original, y hasta dónde se beneficia con los cambios y las adiciones de esta versión.

Si bien es cierto que todo replanteamiento —sobre todo en teatro— implica un cambio (radical o superficial), que puede tener un sentido distinto al propuesto inicialmente, y más que nada tiene la ventaja que sólo da el paso del tiempo y la recepción del público (lo cual en teoría propiciaría una autocrítica), también es verdad que la tentación de caer en la complacencia es casi inevitable y se pueden tomar decisiones que de una u otra manera afectarán el sentido original de la puesta en escena.

Si bien en la primera versión había segmentos de una comicidad bien llevada, basada en lo ridículo y lo absurdo de las situaciones (una pelea con palillos chinos, una parodia de combate con abanicos y sombrillas), con elipsis e hipérboles escénicas resueltas correctamente, había una línea narrativa que cohesionaba a la historia en general y daba pie al desenlace (la muerte del discípulo a manos del sensei). En cambio, en esta versión “turbo” las adiciones le restan efectividad al acercarse más a una sucesión de “eskeches” —que además de falta de unidad hacen más lento el ritmo de la obra— que a una historia de mayor amplitud. De hecho, la complejidad que tenía con la cuestión de la venganza se diluye a través gags y una serie de escenas que más bien debilitan la trama en sí, que muy bien pudieron seguir desarrollándose en un solo pasillo en vez de una “X”.

De los aspectos rescatables está la intervención de la Geisha, personaje que adquiere un matiz distinto al ser interpretado por Rossana Vega en vez de Iliana Muñoz, pues mientras Vega interpreta una geisha carismática que se involucra con el público asistente y soluciona cuestiones actorales sin grandes aspavientos, la de Iliana Muñoz resultaba desdibujada y tibia, y en ocasiones fuera de lugar al tener incursiones forzadas en la trama y un desempeño actoral pasable, más cercano al nivel de los alumnos de recién ingreso de cualquier escuela de teatro que a un profesional como tal.

Vencer al Sensei Turbo se presenta en el Foro Sor Juana Inés de la Cruz del CCC, los sábados y domingos a las 13 horas.