Archive for the 'periodismo' Category

04
Oct
08

Los apellidos libaneses son mexicanos

Antonio Trabulse, Director del Instituto Cultural Mexicano Libanés

Antonio Trabulse, Director del Instituto Cultural Mexicano Libanés

 

Por: Sergio Martínez Estrada

 

Conversar con Antonio Trabulse Kaim es grato pues en su habla se condensan dos culturas que tienen pasión por la oralidad. Este mexicano desea que los apellidos Trabulse, Libien, Slim, Kaui, Harp, Helú, y Younes formen parte de los apellidos en México como Pérez o Hernández.

 

Lo que distingue a Antonio Trabulse es que es hijo de cada uno de sus antepasados, que se encuentran distribuidos por todo el mundo, por lo que se siente un poco de todas partes. Esta concepción la ejemplifica con Amin Maalouf autor de obras emblemáticas como ‘León el africano’ o ‘Las Cruzadas vistas por los árabes’ donde se rinde homenaje a todos los personajes y temas que viven en los libros.

 

La migración y la generosidad es un tema presente entre los dos pueblos. La generosidad mexicana es muy basta y permitió que llegaran hombres que han dado frutos mexicanos como Jaime Sabines, Carlos Slim, Héctor Azar, Gaspar Henaine “Capulina”, Salma Hayek, Antonio Badú o Mauricio Garcés; claro que hay otros que les gusta vivir en vuelos de escándalos.

 

La primera migración data de 1878, huyendo del Imperio Otomano, que ejercía la leva con los jóvenes, muchos buscaron mejor destino que engrosar ese ejército, buscaban un mejor destino. Existen indicios de que en 1880 desembarcaron en el Puerto de Veracruz los primeros libaneses, justo cuando el General Porfirio Díaz concluía su primer periodo como Presidente de la República.

 

La plática de Trabulse es una línea del tiempo que retrocede o avanza de una manera didáctica, y de forma vehemente narra parte de la historia de Líbano que ha sido invadido desde Nabucondosor, heredero de Fenicia y crisol histórico de comunidades cristianas y musulmanas, fue ocupado por el Imperio Otomano en el siglo XVI. Tras la derrota turca en la Primera Guerra Mundial, el protectorado de Francia se prolongó hasta 1944, año en que el país se constituyó como Estado (si bien proclamó su independencia el 26 de noviembre de 1941, esta no fue reconocida hasta dos años más tarde).

 

El Líbano vivió hasta los años 70 una gran prosperidad económica que le valió el sobrenombre de “la Suiza de Oriente Próximo”. Esta opulencia monetaria fue rota por el terrible enfrentamiento civil entre cristianos y musulmanes (1975-1980) que destruyó un equilibrio político ejemplar. Las luchas internas y los conflictos con Israel -que invadió el país en 1982 – aún perduran.

 

La segunda migración de libaneses a México después de la Segunda Guerra Mundial y de los sucesivos conflictos está lejos de los vendedores de botones y de los aboneros, que aunque a muchos paisanos les molesta, está claramente filmado en cintas como el “El paisano Jalil”. Antonio Trabulse es un experto y promotor de la obra de Gibran  Khalil Gibran.

 

Los padres de muchos de los mexicanos de origen libanés prominente se iniciaron trabajando en el centro de la Ciudad de México, Toluca y en el sureste, en barrios populares, con escaso conocimiento del español.  “Un  recién llegado,  se inició en el comercio de botones, y pidió a sus ‘paisanos’ que le enseñaran algo de español, en especial a decir gracias, en lugar de ello le transmitieron la famosa mentada de madre, al hacer su primera venta a un policía, y dar las gracias, hubo que rescatarle pagando una multa.”

 

El comercio es fundamental, el nombre griego del país, Fenicia, tiene que ver con una de sus principales exportaciones, una anilina de color púrpura llamada [phoinix], “púrpura”, sin embargo, los habitantes se llamaban a sí mismos Kena’ani, es decir, cananeos, y su tierra la denominaban Canaán, lo que está de acuerdo con Génesis 10: 15-19, donde se da una lista de los habitantes de varias ciudades fenicias como descendientes de Canaán. No hay suficiente material arqueológico para formar una historia completa de Fenicia y su historia más remota está completamente envuelta en la oscuridad. Sin embargo, una de las ciudades fenicias -Biblos- aparece en registros egipcios del tercer milenio como una ciudad importante en la exportación de madera de cedro.

 

Los libaneses agradecieron a través de su trabajo y de sus aportaciones el recibimiento del que fueron objeto; se integraron a México y hoy un gran número de descendientes de aquellos primeros emigrantes son mexicanos prominentes, cuyo trabajo y participación en la vida social, cultural, empresarial, deportiva e intelectual tienen una gran presencia y trascendencia en México. En Líbano las imágenes de México son conocidas y sus íconos populares. Hace años me sorprendí con una enorme fila de personas para ver una película del Santo.

 

06
Sep
08

Rafael Nadal

 

Rafael Nadal

Rafael Nadal

“La perla de Manacor”, campeón mundial de tenis en los Juegos Olímpicos de Pekín. Un espejo donde la juventud debe mirarse.

 

Por: Fernando L. Rodríguez Jiménez

 

     El abuelo le dice al nieto: “ No te creas importante, por que pases la pelota sobre la red, pero ya que te dedicas a ello se el mejor”.  Es el consejo que le da el abuelo a Rafael Nadal, para que no se pierda entre las mieles del triunfo.

     El abuelo es músico, un hombre sencillo, sensato y equilibrado, con el buen “seng” mallorquín-catalán, también nacido en la isla de la calma, en Mallorca, en el archipiélago de las Baleares, en el Mar Mediterráneo. Manacor es una tranquila población donde se cultivan perlas de fama mundial, de ahí denominarle “Perla de Manacor”.

Todo ello tiene importancia a la hora de moldear el carácter de un joven, que se ha convertido en una máquina de ganar los premios de tenis más importantes del mundo, hasta llegar al número uno y medalla de oro de los Juegos Olímpicos de Pekín, con los enjundiosos premios en metálico que implican.

A sus 22 años el joven campeón mallorquín, manacorí, es millonario, con todo lo que conlleva, de aduladores, gente aprovechada, jovencitas que quieren arrimarse al famoso deportista para conquistarlo y salir en los medios de comunicación… todo un mundo de ilusión, fantasía y de corrupción que rodea a quienes alcanzan fama y dinero, pero el joven campeón mundial Rafa Nadal sigue siendo un muchacho tímido, sencillo, con una sola meta en su mente: GANAR.

Como quien va a la oficina Rafa va a: Wimbledón, Roland Garros,  Open de Australia, al de Estados Unidos, África del Sur o a los Juegos Olímpicos de Pekín, donde va ganando en cada sitio inexorablemente, da la impresión que para él no es más que ir a la ventanilla a despachar a sus clientes, y si que los despacha, uno tras otro van cayendo sus contrincantes, rendidos ante la máquina de hacer match, de golpear la bola con la fuerza de Titán y de jugar con la estrategia de Aníbal.

Claro que todo ello no surge por ciencia infusa, ni le cae del cielo, tras esas victorias hay mucho trabajo: entrenamiento, pundonor, disciplina, privaciones, sufrimientos, renuncias, lesiones… eso no se ve, sólo se admira cuando cierra ambos puños en señal de victoria y como un chiquillo se tira en el suelo de la pista, testigo de su victoria, para que esa tierra se empape de su sudor y el se impregne de su energía, en una extraña simbiosis u ósmosis de la vida. El párrafo de If de Kiplin viene al caso oportunamente: “Si arriesgas de un golpe y lleno de alegría, tus ganancias de siempre a la suerte de un día, y pierdes, y te lanzas de nuevo a la pelea, sin decir nada a nadie lo que eres, ni lo que eras.”

Este joven comenzó en el tenis profesional siendo un adolescente de 18 años, a sus 22, escaló un puesto tras otro, hasta alcanzar el cielo con las manos y llegar al número uno del mundo, aunque sea “pasando una pelota sobre la red”, que dice su abuelo, sin duda hay que saber y poder hacerlo. Su tío representante y mentor, es la figura que no se ve, que vela por que el joven arbolillo no se tuerza y está junto a él, para aconsejarle y animarle si llega el desfallecimiento y que su dinero vaya a buen puerto. Rafa no se olvida de quienes menos tienen y más necesitan, para ayudarles  ha creado una Fundación.

Rafael Nadal tiene el encanto de ser un joven sencillo, sincero, respetuoso con sus mayores y tímido, su estructura de guerrero medieval, huesos anchos, músculos atléticos, trabajados, su rictus de seriedad y ojos hundidos de concentración no le resta que se intuya al ”niño grande”, como lo define su madre, su encanto natural y cualidades hacen de él que los hombres y mujeres lo vean como el hijo que les gustaría tener, alguna señora tendrá sus fantasías con el joven guerrero, a las jovencitas les gustaría convertirlo en el amor de su vida o el amante a quien confiarle su virginidad, a los jóvenes un rumbo a seguir y emular, a sus contrincantes un deportista como no hay otro a quien les gustaría desbancar y un caballero en el campo del honor.

El simpático abuelo de Rafael dice que “Nunca tiene un mal gesto en las pistas, ni tira las raquetas contra el suelo si está contrariado, como hacen otros. (Con orgullo recalca). No, mi nieto no hace esos actos de mala educación”. Es cierto Nadal es bien educado, sabe comportarse con sus enemigos a quienes abraza sin ambages, ni rencores, felicitándoles por el gran partido realizado, gane o pierda, como un caballero medieval tras las justas.

Un detalle de su sencillez y buen criterio ha tenido lugar en Pekín, como deportista de élite le ofrecieron vivir en uno de los mejores hoteles de cinco estrellas, en vez de en la ciudad deportiva con menos comodidades, Rafa rechazó la oferta, para poder convivir con los otros atletas representantes de España y de otras naciones, algunos como el internacional jugador de baloncesto Pau Gasols, contratado por la NBA, es amigo personal, con quien mantiene una buena amistad y ha compartido anuncios para TV, durante los juegos siempre que pudieron fueron a ver las actuaciones del otro, como se pudo comprobar en la televisión.          

     Siendo muy joven dejé de participar en competiciones deportivas por que entendía ofensivo ganar a otros, si ganaba era como humillar a mis competidores, y si perdía lo hacía con deportividad, pero tampoco me parecía estupendo. La masificación de los deportes “reyes”, me produce rechazo, al perderse el espíritu deportivo y convertirse en un gran negocio y “en el opio del pueblo”, que dar patadas a un balón se convierta en el tema de conversación de millones de personas, existiendo tantos temas interesantes por conversar y tantas cosas buenas por aprender y hacer, me parece una pérdida de tiempo global para una vida tan corta como la nuestra, con esas muchas horas bien empleadas se podrían lograr cosas maravillosas, como ayudar a quienes lo necesitan, mejorar la propia cultura leyendo y estudiando aspectos que no conocemos o plantando árboles simultáneamente en el planeta. ¡Se imaginan, miles de millones de árboles plantados en un solo día!.

Tras toda esa masificación se encuentran los políticos frotándose las manos y lo fomentan, al tener a la gente entretenida evitan que se ocupen de los problemas serios que atañen a todos y ellos tratan de ocultar, incluidas las grandes corrupciones, por eso el deporte de masas dejó de interesarme desde que tengo uso de razón, y no me refiero a la oficial. 

     El deporte como tal, limpio de honores, de dinero y de política, me parece formidable para los jóvenes. Los adolescentes despiertan al sexo y al estado de adultez, sus hormonas se disparan, sus cuerpos han tomado forma de adultos pero no lo son aún, sus mentes tienen que madurar, los modelos a seguir son los que les llevarán al éxito: conquistar al sexo contrario, lograr liderazgo o alcanzar puestos sociales reconocidos. El problema es que lo cómodo, lo fácil y lo que te pide el cuerpo es: sexo, alcohol, droga, el “dolce fa niente”, no dar golpe, divertirse, ir a los “cajones de ruido”, donde junto a la música alienante que ayuda a no hablar, a no comunicarse, están las drogas para desinhibirse y hacer cosas que en estado normal no harían.

El contraste es el deporte y las actividades al aire libre: campamentos, excursiones, caminatas, montañismo, escalada, observación de la naturaleza, natación, submarinismo, equitación, taichí…, de esta manera se logra “mens sana in corpore sano”, mente sana en cuerpo sano.

     Me encanta ver a Rafael Nadal como gana campeonato tras campeonato, como se codea con presidentes, reyes y deportistas de élite, con la misma naturalidad que lo hace con otras personas y los miembros de su familia. Cuando tras cada campeonato le preguntan que siente, con sinceridad y sencillez responde: “Este ya está olvidado, ahora tengo que prepararme para el siguiente y sólo pensar en ello…”,  como quien no ha hecho más que cumplir con su obligación. Me parece un ejemplo a seguir por los jóvenes, no es que todos tengan que jugar al tenis, es su actitud la que importa, el esfuerzo, el trabajo bien hecho, saber escuchar y ser autocrítico, ambas cualidades de las que la mayoría de la juventud carecen, como el respeto hacia los demás, saber ganar o perder con elegancia, como dice Kipling en If: “Si alcanzas el triunfo o llega tu derrota y a los dos impostores tratas de igual forma..”.

Nadal no se si conoce el magnífico poema de Rudiar Kipling quien tras ir repasando los avatares de la vida, aconseja mantener la cabeza en su sitio y no creerse más ni menos de lo que uno es si ganas o pierdes, ver la vida con naturalidad, humildad y sencillez, al final termina: “Si llenas el minuto inolvidable y cierto, de sesenta segundos, que te llevan al cielo. Todo lo de esta Tierra será de tu dominio, Y mucho más aún… ¡Serás un Hombre, hijo mío!.

Creo que de Rafael Nadal se puede afirmar que está en ese camino y si no se desvía con las numerosas dulces trampas del sendero de la gloria, conseguirá alcanzar el final de If, que no todos pueden, ni saben lograr, ser todo un hombre, en el más amplio y mejor de los sentidos, creo que como está nuestra sociedad es el mejor adjetivo que se puede aplicar a un ser humano.

 

12
Jul
08

El órden al revés

Los jueces españoles acuerdan que no es delito poner nombres de calles y plazas a terroristas asesinos de ETA. Las familias de las víctimas se sienten ultrajadas.

 

Fernando L. Rodríguez Jiménez

Madrid, España

 

No es admisible la tibieza de los magistrados españoles, es la razón de la sinrazón. Dicen los jueces, que como no había una ley anterior a la actual que prohíbe desde el año 2000 el enaltecimiento del terrorismo, no es delito que se hayan puesto nombres de etarras a calles o plazas con anterioridad a este decreto ley, aunque sean individuos que hayan asesinado a personas de bien, políticos honestos, hombres de negocio y honrados policías, gentes que trabajaban por el bien de los ciudadanos.

Nada que ver con los salvajes atentados y chulería de los etarras, quienes matan para que no se hable en contra de ellos y que nadie les lleve la contraria, ni les haga competencia política en su trasnochado independentismo. Tratan de tapar la boca a quienes no están de acuerdo ni con su filosofía, ni mucho menos con sus métodos de tiro en la nuca o bombas lapa en los vehículos.

Los catedráticos son amenazados de muerte, si en sus aulas enseñan otra cosa que no sea la realidad tergiversada y manipulada, que lava el cerebro del alumnado, ya desde las “ikastolas” o escuelas básicas. Algunos de los asesinos cuyos nombres figuran en calles y plazas murieron en refriegas con la policía. 

Es anacrónico hablar de independentismo regional en la Europa de los 27, que trata de unirse, para trabajar juntos y mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos. Nunca Vasconia fue independiente, no hay razón para que lo sea ahora. A lo largo de la historia de España siempre han estado los vascones unidos a otros reinos, con ellos se ha contado para escribir las páginas comunes de la historia. Evidentemente cada región tiene sus peculiaridades, nacidas en el lejano pasado entre turbulentas invasiones y aislamientos geográficos o políticos.

Los vascos alegan que el vascuence es una lengua propia, diferenciada de la del resto del Estado y que su cultura y costumbres también son distintas. Los vascones en contra de lo que ellos preconizan, son descendientes de pueblos invasores del solar hispano, como se demuestra en su propia lengua, que a tan gala tienen de que es diferente a todas las demás, ellos no han surgido por generación espontánea, han nacido de pueblos invasores, su lengua está emparentada con el magiar y el turco, por tanto ¿A que viene tanta chulería y tontería?. Al revés de cómo ellos lo ven, son los españoles quienes deberían echarlos a sus tierras originales para que se unan con los pueblos a los que en verdad pertenecen, ya que no quieren ser españoles que se vayan a Turquía o a Hungría y fuera de su entorno primario, no incordien a quienes se sienten orgullosos de su nacionalidad y de vivir en paz y armonía con los demás.

         España tiene numerosa comunidades, bien diferenciadas unas de otras por sus costumbres y tipismos, como cada país, donde las tribus ancestrales dieron origen a esas peculiaridades, tanto las autóctonas como las invasoras, la variedad cultura enriquece a las naciones y las hace grandes, no por ello se han de separar. Normalmente una de las lenguas se impone a las otras y se extiende, es el caso del castellano, institucionalizado como lengua española, aunque existan otras peculiaridades idiomáticas, como el gallego, el mencionado vascuence y el catalán que además de en la Comunidad Catalana se habla en la Comunidad Valenciana y en las islas Baleares, ahora cada una de ellas quiere ser independiente de los otros por que tiene matices idiomáticos distintos. ¿Queremos volver a la Torre de Babel?.

         Resulta que el norte de España ha sido invadido por pueblos bárbaros de diferentes procedencias, que en la historia escolar les llaman suevos, vándalos y alanos, quienes a su vez proceden de lugares muy distintos. Los gallegos tienen una procedencia celta, pero sufrieron otras invasiones, por el sur llegaron diferentes pueblos desde Oriente Próximo y norte de África, asentándose casi mil años en el solar hispano, los judíos formaron grandes comunas y tuvieron mucho que ver en la economía de los diferentes reinos españoles. Los reyes católicos lograron la unidad de España  derrotando a los sarracenos, divididos en reinos de Taifas. Todo ello sucedía poco antes del descubrimiento y conquista del Nuevo Mundo, es decir de la mal llamada América, ya que se le puso el nombre de Américo Vespuccio, en vez de Colonia o Cristobalandia verdadero descubridor para el mundo conocido del Nuevo Mundo, como se denominó.

         Poner nombres de asesinos a calles es verdaderamente terrible, y el agravio comparativo resulta espantoso, especialmente para los familiares de quienes fueron asesinados por esos cobardes, que no han aportado otra cosa a la sociedad que disparar en la nuca a personas de pro e indefensas. Es fácil imaginar el dolor que causa a las familias de quienes han caído por el bienestar social de los demás y no tienen una calle con su nombre y sí la de sus asesinos. El mundo al revés, lo blanco es negro y lo negro blanco, el agua está encima del aceite. ¿En que mente cabe ese orden de cosas?. La apología del Terror llevada a sus más altas consecuencias, en un mudo democrático, donde todas las ideas pueden ser discutidas en el Parlamento, hay una banda armada que se dedica a extorsionar a los ciudadanos, hasta acabar con sus vidas de forma cobarde e ignominiosa.

         España y los españoles hemos tenido demasiada paciencia con el forúnculo de ETA que infecta a toda la nación, en algunos países ya estaría extirpado, con cirugía aséptica, sin dejar rastro de la banda terrorista. Las verdades a medias o tergiversada la realidad desde la infancia, da como consecuencias que cuando llegan a adultos sus cerebros están cargados de odio, son fáciles presas del independentismo y de la exaltación “Patria”, en contra de sus “enemigos”, todos aquellos que no piensan como ellos y no son vascos.

         Un partido que se jacta de ser católicos confesos, como los independentistas del PNV y otros de Cataluña y Galicia, no tienen razón de ser. ¿Como vamos a separarnos en fracciones, países que desde hace centenares de siglos hemos trabajado por la paz y la unidad ?. ¿Dónde está el espíritu cristiano?.

La inoportunidad histórica no puede ser más absurda, 27 países europeos quieren unir sus fuerzas y sus idiosincrasias, sus diferencias lingüísticas, tribales, históricas muy duras, con un pasado no lejano de guerras y enfrentamientos armados, de todo ello se trata de hacer “pelillos a la mar”,  mientras a unos pocos trasnochados, descerebrados, racistas y egoístas se les ocurre independizarse de uno de esos países, para luego adherirse a la unidad europea ya que solos no tienen porvenir alguno. La propia Comunidad Europea les responde diciéndoles que están fuera de lugar, que no van a aceptar la independencia de sus comunidades, que España es una unidad en Europa y es aceptada como tal, no fraccionada. Es igual. Hacen oídos sordos y continúan erre, que erre, ¡Que somos diferentes…!.

La fuerza no es lo que deseamos, los enfrentamientos tampoco, pero templar gaitas durante tanto tiempo es demasiado y quizás sea necesario poner otra vez las cosas en su sitio, con los métodos que entienden quienes crean desorden, caos y muerte.

España es una gran nación, con defectos, pero con larga historia muy peleada, ha teñido sus tierras de sangre a través de muchas generaciones que han sufrido mucho, para que ahora unos pocos, sin memoria histórica, quieran desestabilizar y creen desorden, en contra de la paz y el orden deseado por la mayoría de los españoles.

        

 

        

 

12
Jul
08

Un divulgador del conocimiento, Arturo Azuela

Ana María Longi

 

 

La comunidad cultural de México recibió con especial agrado el reciente nombramiento del escritor mexicano Arturo Azuela como presidente del Seminario de Cultura Mexicana sustituyendo a Luis Estrada, astrónomo y divulgador de la ciencia de la UNAM.

 

  Azuela es autor de novelas imprescindibles como “El tamaño del infierno” (1973), “Un tal José Salomé” (1975) y “El don de la palabra” (1985), entre otros libros posteriores -25 o más-, igualmente exitosos a nivel internacional. Es Premio Villaurrutia 1974, Premio Nacional de Novela, Presidente de la Asociación de Escritores de México (1981-1982), miembro de la Academia Mexicana de la Lengua desde 1986, Maestro en Ciencias y Doctor en Historia por la UNAM. Profesor visitante en las universidades estadounidenses de Berkeley y Columbia, y en la de París (Nanterre). Subdirector de Literatura y Subdirector General del Instituto Nacional de Bellas Artes (1982), también fue designado Director de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM en 1986. Su literatura ha sido traducida a varias lenguas.

El novelista comentó acerca de los personajes ligados al Seminario de Cultura Mexicana, en los que se cuenta la pintora Frida Kahlo, en cuyo recuerdo se presenta una exposición con fotografías y documentos de su labor.

Azuela también se refirió al reinicio de co-rresponsalías internacionales en Centroa-mérica y Estados Unidos, así como la renovación de un plan de ediciones y creación de corresponsales asociados y honorarios.

El año pasado el escritor recibió el Doctorado en Ciencias Sociales de la Universidad de Zaragoza, en convenio con la Universidad de Tubingen, con la tesis titulada: “La Ruta de Goya” (crónica sociológica) que se publicará el próximo año en las instituciones europeas.

 

¿Cuáles fueron las razones que lo animaron a ocupar un cargo de  abolengo en una institución con 66 años de fundada?

 

“Bueno, pertenezco al Seminario desde 1984. Siempre he sido un colaborador no solamente disciplinado sino entusiasta y leal a las labores de la Institución. El Seminario me ha llevado a viajar por muchos puntos de la República, impartiendo conferencias o dando cursillos sobre la Literatura Iberoamericana Contemporánea. En los últimos años, a pesar de tener una salud quebrantada, no he faltado jamás a mis responsabilidades como “seminarista”. Hace unos seis meses, un grupo distinguido de miembros titulares me pidió que presidiera las labores del Seminario.

Acepté con gusto, a pesar de los problemas actuales y la necesidad de revisar sus proyectos y actualizar sus objetivos. Para mi sorpresa, hace más de un mes fui elegido por consenso unánime”.

 

¿Por qué considera estructural dentro de su plan de trabajo exaltar las figuras históricas de nuestra cultura que pertenecieron al Seminario?

 

“El Seminario de Cultura fundado en 1942, estuvo formado por los más prominentes escritores, artistas, científicos y filósofos de nuestro país. La lista de fundadores es realmente extraordinaria: Enrique González Martínez, Manuel M. Ponce, Manuel Sandoval Vallarta, Mariano Azuela, Frida Kahlo, Julián Carrillo, Diego Rivera, entre otros, dieron lustre inmediato a la Institución. Con los años se sumaron Mauricio Magdaleno, Agustín Yáñez, Carlos González Peña, Francisco Monterde, y últimamente intelectuales de la valía de Antonio Gómez Robledo, Héctor Azar, Alberto Beltrán y Manuel Henríquez. Debemos continuar con este desafío al nombrar a todos y cada uno de nuestros miembros titulares, y desde luego, publicar algunas de sus obras y darlas a conocer a las nuevas generaciones, no sólo de la Ciudad de México, sino por todo el país”. 

 

El México actual se cuestiona acerca de toda clase de problemáticas; políticas, económicas, sociales, culturales, entre otros. ¿Tiene usted planeado invitar al Seminario de Cultura Mexicana a personalidades que nos quiten el velo de los ojos, que ese foro se transforme en una fuerza clarificante?

 

“En primer lugar, en el Seminario contamos con miembros titulares de altísimo nivel que pueden participar en mesas redondas, conferencias y diplomados. Entre ellos se encuentran el arquitecto Luis Ortiz Macedo, el jurista Sergio García Ramírez, el ingeniero Daniel Reséndiz Núñez, el científico Luis Estrada y el sociólogo Omar Guerrero. También invitaremos para que se sumen a este grupo gente de la talla, como el Premio Nobel, Luis Molina, el Doctor José Sarukán, el doctor Germinal Cocho Gil, el doctor Federico Ortiz Quezada. Tienen diferentes especialidades y enfoques muy distintos y profundos sobre el gravísimo problema del sobrecalentamiento. Además de este tema urgente, también trataremos la problemática de la educación, de la situación de los jóvenes en relación a la drogadicción, el aumento elevado de la natalidad y desde luego de la distribución de la riqueza en nuestro país. El gran tema de la globalización también será tema de un tratamiento académico de altísimo nivel”.

 

Usted suma  una trayectoria de 40 años de escritor y medio siglo de profesor de tiempo completo. ¿Qué opina de la situación económica del país, de la división de poderes y la constante hegemonía que muestran los vecinos del país del norte? 

 

“Es indudable que los grandes proyectos nacionales de la primera mitad del siglo han sido abandonados. Creo que en estos últimos años se entrometieron por todas partes muchos políticos sin la preparación adecuada. Tenemos que volver a darle su lugar a médicos, ingenieros, arquitectos, químicos, verdaderos profesionales que realmente estén capacitados para enfrentar las más difíciles circunstancias. Este país, hace más de 40 años, estaba dirigido por gente muy preparada, y sin lugar a dudas se formó una clase dirigente de proyección internacional. Se abandonó -por ejemplo- el gran proyecto para reducir nuestra explosión demográfica, uno de los problemas más significativos por el que todavía atravesamos. Para dar ejemplos, sólo en la ingeniería civil tuvimos constructores de primera línea en muy diversos campos: ferrocarriles, carreteras, puentes, presas, sistemas de aeropuertos y diseño de puertos pesqueros. La ingeniería petrolera fue muy importante en el mundo y ahora poco queda de aquel prestigio. Acompaña a esta ausencia de profesionales una etapa muy conflictiva de políticos que pocas veces se ponen de acuerdo. La impunidad y la corrupción no han sido neutralizados, y el papel de la Suprema Corte de ministros extraordinariamente bien pagados, ha sido verdaderamente lamentable. A pesar de todo, soy optimista y creo que nuestro proceso cultural y educativo será la clave para la solución de muchísimos problemas del presente y del futuro”.

 

¿Cómo simple ciudadano observador, qué sería lo prioritario de lo prioritario que se debe atender?

 

“No tengo la menor duda: la educación, la salud  y la seguridad. Todos los demás aspectos -hacendarios, laborales, electorales- deben estar íntimamente vinculados a esos renglones esenciales”.

 

 

14
Jun
08

Oscar de la Borbolla y su literatura inconforme

Oscar Borbolla

Oscar Borbolla

“No escribo para ganarme la vida, sino para que mi vida tenga sentido”

 

 

Ana María Longi

 

 

Con natural desenfado, Oscar de la Borbolla, comentó dentro de las instalaciones de Unomásuno, que los humanistas no necesariamente terminan convirtiéndose en escritores. “De hecho, muchos no hacen una carrera o no la terminan. El caso más claro es García Márquez, abogado, inconcluso. Los que estudian literatura no dudo que lo hagan con esa ambición, sin embargo, por paradójico que resulte, más que volverse escritores, se vuelven críticos o peor aún, maestros de literatura”, aseveró el autor de Las vocales malditas.

 

El filósofo y creador literario más revolucionarios del siglo XX, calificado por los críticos como poseedor de un estilo descarnado y profundamente elegante, agregó: “Yo estudié filosofía porque andaba preocupado por la muerte, el sentido de la vida, y además, porque en mi tiempo, (entré a la Facultad en 1969) se creía que el Marxismo, eran las armas teóricas para cambiar el mundo. Desde niño me gustó escribir, porque desde niño leía, y eso lo hacía y lo sigo haciendo, no para ganarme la vida, sino para que mi vida tenga sentido”.

 

Mientras fuma un cigarro -que jamás prendió-, continuó: “He publicado 23 libros. Eso ya es un cuento muy largo. Algunos recordarán “Las vocales malditas”, o mis novelas “Nada es para tanto” y “Todo está permitido”, cuando todavía y espero que nunca llegue a tener la vanidad de Octavio Paz y piense que quien no recuerda toda mi bibliografía, es una persona inculta.

 

En cada libro he puesto siempre lo que se me ha dado la gana, sin reparar en infracciones que pudieran cometerse contra la moral, la política, e inclusive la verdad. Pues, concibo mi oficio como un ejercicio absolutamente libre que no respeta más autoridad que la del autor. No creo llegar a tener problemas por lo que escribo y no porque no contenga una buena dosis de subversión y crítica; pero estoy a salvo, porque a quienes critico son tan analfabetas como Vicente Fox.   

 

¿En qué generación se le podría ubicar y qué tipo de lectores fueron los que buscaron más sus libros y sus columnas periodísticas? Se dijo, alguna vez, que sus libros, por su desenfado, gustaban mucho al mundo joven universitario, por poner un ejemplo, que molestaba  a algunos facultativos rigurosos, a pesar de contar con el aprecio del Maestro Eduardo Nicol, uno de los pocos filósofos de la Facultad.

 

“No pertenezco a ninguna generación, y menos a algún grupo. Odio las mafias, los equipos de alpinismo literario, las sectas que veneran a un gurú; y además, creo escribir unas cosas raras que resultan inclasificables. Ni siquiera me parezco a mí mismo, y es verdad. Quienes están más dispuestos a adentrarse en la aventura literaria que propongo, son los jóvenes, aunque esto no excluye a muchos profesores de literatura, que al margen de su edad, continúan abiertos a nuevas propuestas. Quizá el más respetable estudioso de la literatura latinoamericana sea Julio Ortega, ó Alexis Márquez. De ambos tengo espléndidas reseñas, de mi obra. Y no puedo olvidar a quien sin lugar a dudas es la máxima autoridad en retórica y poética en México, y en el mundo de habla hispana: Helena Beristáin, con quien también me vincula una profundísima amistad”. 

 

 

Los escritores que se reúnen en la colonia Condesa, afirman que sus libros no tienen edad,  que por eso gustan y convencen a la gente de ayer y de hoy. ¿Podría aclararnos este concepto?

 

“En primer lugar agradezco esta opinión y me gusta. Pues alude algo que siempre me he propuesto. No escribir para una clase social, para un género, para una época, sino para una actitud: La actitud de rebeldía, de inconformidad, de curiosidad y de duda, que tienen los jóvenes”.    

 

Como ciudadano, ¿qué le gusta y qué le enoja de su país. ¿Cómo escritor existe algo que lo descompense, lo moleste y hasta lo ofenda?

 

“Como ciudadano y como escritor, me molesta lo mismo: La corrupción. La corrupción que es la misma en la política que en las letras. Los burócratas de primer nivel ponen en los puestos que dependen de ellos, a sus compadres y a sus queridas, o a sus comadres y a sus queridos, y pasa exactamente lo mismo en la literatura nacional”.

 

 

El boom literario

 

Como escritor joven no se le puede colocar dentro del llamado Boom Latinoamericano, ni tampoco muy alejado de esta turbulencia literaria. No obstante, su ubicación un tanto independiente, nos hace suponer que sus formatos como lector se contextuaron también en Norteamérica y Europa. ¿Qué nos podría comentar acerca de esas etapas un tanto alejadas a tu vida de escritor pero también muy cercanas?

 

“Aprecio enormemente al Boom Latinoamericano; me he maravillado con “El Otoño del Patriarca”, de García Márquez, enamorado de la Maga, de la Rayuela de Cortázar. El mismo Fuentes, con “La Muerte de Artemio Cruz”, me parece extraordinario. ¿Y cómo olvidar la divertida que me dio el Pantaleón de Vargas Llosa?. Sin embargo, como dijo el poeta Fabregué: ‘He soñado tanto, he soñado tanto, que ya no soy de aquí’. Y mis sueños, fueron empezados desde mi infancia, con autores italianos; Giovanni Papini, Curzio Malaparte, que me dejaron tan profunda huella, que posiblemente es la causa de que hoy todavía disfruto más que ninguna otra, la literatura italiana, principalmente, la de Italo Calvino. De todos ellos, he aprendido algo, y sobre todo una cosa, que cada uno tiene su propia voz, y por eso yo no dejo de buscar la mía”. 

 

 

¿Cómo ha sido experiencia con las editoriales?

 

“Al principio tuve problemas para publicar. Me costó muchísimo trabajo. Era el tiempo de la mafia, y yo nunca estuve dispuesto a sufrir el llamado derecho de pernada. Mi primer libro Las vocales malditas, conoció la luz, a través de una edición que me costó mis ahorros. Fue edición de autor, luego, poco a poco, comencé a publicar con más facilidad, porque siempre ha habido quien quiere leerme. Me di a conocer como escritor disfrazándome de periodista. Mis historias literarias, también las disfracé de periodismo. Fue la época de las Ucronías en el antiguo Excélsior, ahí aprendí que para que el editor, Don Gustavo Durán de Huerta, me publicara, tenía que ganarme el espacio con algo sorprendente. No creo que exista un mundo de editoriales perfectas. Las editoriales publican lo que se vende. Y por eso, si queremos mejores libros, debiera haber gente con menos hambre, gente con un trabajo que le dejara tiempo libre, gente que no tuviera que embrutecerse con el futbol, con el alcohol, o con las drogas, porque no tiene más alternativa. El problema es educativo. Con una educación que en serio despertara el amor por la lectura tendríamos gente más crítica, menos dócil, más exigente y por ello, es por lo  que nadie ha querido hacer una reforma profunda de la educación en México”.  

 

 

¿Cómo son y como han sido las mujeres de sus historias? Se lo preguntamos porque en las presentaciones de sus libros, nunca faltaba una feminista enardecida.

 

“Mis personajes femeninos están lo más alejado posible del modelo Penélope. Esa mujer resignada, abnegada, fiel, que nos regaló Homero, para mí las mujeres son individuos y no puedo verlas en bloque. Lo mismo me ocurre con los hombres, y por eso, he procurado construir mujeres diferentes cada vez, pero rebeldes, libres con su sexualidad, pues pienso que mejorar el mundo depende de unos y de otros. No creo en las cuotas, porque precisamente no tomar en cuenta el mérito individual de cada quien y favorecer el que hombres y mujeres se sigan viendo como bloques…

A propósito de la feminidad, creo que es otro estereotipo. La dulzura, la fragilidad, el comedimiento, no son privativas de las mujeres ni de los hombres. Hay individuos amables y hay individuos hostiles. Esta idea del género, como bloque monolítico, puede dar provocar manifestaciones aberrantes: Mujeres que se operan los senos y que ya no pueden mantener el equilibrio, que llegan antes de que lleguen ellas, y hombres también que se operan el abdomen para meterse un fregadero y se les vean los músculos. Todo eso me da risa. Ojalá que algún día perdamos las fronteras y descubramos que no somos más que individuos”.    

 

 

Su vida conyugal al lado de la hermosa escritora Beatriz Escalante es vista como ejemplar. ¿Cómo han logrado sobrevivir dentro y fuera de casa?

 

“Tengo la enorme suerte de haberme encontrado con un individuo quien nunca se ha quedado estacionado. Eso hace que Beatriz siempre sea nueva, pues se la pasa estudiando, se la pasa pensando, se la pasa luchando. Y no me ha permitido apoltronarme, por eso, no sólo seguimos juntos, sino que seguimos muy felices juntos. Beatriz es  en el sentido más elevado de la palabra, una compañera. Y yo, procuro ser también un compañero, compartimos el pan, la literatura, las dudas, en pocas palabras, la vida”.

 

    

 

24
May
08

Trasnochados independentistas, duro golpe a la banda terrorista ETA

 En Burdeos (Francia), ha sido detenido Francisco Javier López Peña, uno de los principales dirigentes de la banda armada ETA, duro golpe al terrorismo independentista vasco, sin razón de ser en el siglo XXI, en una Europa unida que pretende estar cohesionada.

 

 

Fernando Rodriguez

Madrid, España

 

 

 

En Europa vivimos una época de trascendencia histórica: la unión europea. Países que siempre han tenido problemas entre ellos decidieron hacer tabla rasa con el oscuro pasado y unirse en el proyecto ilusionante, no exento de dificultades, de construir la gran Europa moderna y del futuro. ¡Ojalá no tenga marcha atrás!.

 

Hasta ahora la variedad étnica, fronteras, ambiciones expansionistas y económicas, eran circunstancias aparentemente suficientemente graves, para crear problemas, y poner impedimentos al sueño de muchos millones de europeístas, que creemos en el aforismo de “ la unión hace la fuerza”. Unión solidaria, basada en lazos fuertes, culturales, económicos, sociales, solidarios y de grandes empresas comunes, que ayuden a dar un paso hacia adelante a la civilización y la cultura.

Los españoles nos destacamos por las intemperancias históricas. Las personas de bien ven en la unión europea una forma de limar diferencias, de tener proyectos comunes, de lograr que los pueblos se hermanen. Desde la prehistoria se han mantenido duras guerras fraticidas y territoriales. En el momento crucial para la historia mundial, como al parecer no podía ser de otra forma, para diferenciarnos de los demás, los “trasnochados” deciden destapar la caja de los truenos. Quienes se sienten diferentes y racistas acomplejados, recomienzan independentismos fuera de época, de lugar y de sincronía, dentro de la Europa sin fronteras.

Entre los que han apostado por el cambio positivo se encuentran los irlandeses del norte y del sur, hasta ahora con litigios armados durante siglos, causantes de mucho dolor entre sus gentes. Enemigos irreconciliables, ante la realidad europea deciden dejar las armas, se unen para gobernar en paz en la hermosa Erin.

Quienes hemos viajado a través de Europa desde hace muchos años y lo hacemos ahora, no deja de sorprendernos pasar de un país a otro sin aduanas, ni fronteras, es como un gran milagro social, un hito en la larga historia europea, a mi modo de ver maravilloso y gratificante.

De pronto se acaban las reticencias entre vecinos, siempre las hubo, como es tradición a través de la historia, parece un sueño, un verdadero milagro asistir a esa caída de fronteras, del muro de Berlín, del comunismo que separaba a Europa en dos bloques, a su vez disgregados en naciones que se miraban con desconfianza.

En estos días se celebra en Madrid el alzamiento nacional del “dos de mayo”, acaecido en el siglo XIX, contra los ejércitos invasores franceses. ¿Quien les podía decir a aquellos heroicos españoles, que todo su esfuerzo y vidas perdidas eran inútiles y que Europa se uniría sin fronteras?. De eso hace solamente dos siglo.

Un mundo nuevo y prometedor, lleno de esperanza en un futuro más solidario y hermoso, donde los países que más tienen ayudan a los que menos poseen, para que mejoren sus economías, infraestructuras, industria y así igualar a los desiguales.

Cuando todo parece de color de rosa y “pan de Madagascar”, surgen los “diferentes”, quienes en definitiva desean poner sobre el tapete discrepancias,  viejos rencores, fronteras antisociales, en el fondo egoísmo. Así aparecen los partidos nacionalistas vascos y catalanes, por que tienen lenguas diferentes, los gallegos dicen que si de lenguas diferentes se trata, también quieren ser desiguales e independientes. Se desarma lo que reyes Católicos y Franco lucharon por armar, dando sentido coherente y patrio a todo el conjunto étnico-geográfico de España.

Los portugueses, como la mayoría de los vecinos entre sí, eran reticentes con los españoles y viceversa, hoy se habla abiertamente de unirse con España para crear la nación  única de la Península Ibérica, más del 30% de los lusos encuestados lo ven bien. He conocido épocas en que hablar de la unión entre lusos e hispanos era “mencionar la soga en casa del ahorcado”.

Ya no hace falta hacer “estraperlo” entre ambos países, se pasa libremente, sin fronteras. El estraperlo se practicaba en la época dura de aislamiento, del boicot internacional al régimen de Franco entre los años 40 y 50, a causa del cual el pueblo español vivió en paz forzada y sufrió retraso social, económico e histórico. Tras la terrible Guerra Civil y la Segunda Guerra Mundial, al no haber suficientes alimentos para todos, era necesario racionar los comestibles, la gente tenía cartillas de racionamiento, cada familia podía comprarlos según el número de miembros. Portugal era el país vecino privilegiado, que tenía alimentos de sobra, y un lujo traído de las colonias:¡Café!. La época del estraperlo duró más de una década. Contrabandistas especializados, viajaban al país vecino y traían aceite, café, arroz, judías, garbanzos, latas de conserva… riquezas difíciles de lograr, en una España cuyos campos fueron abandonados desde 1.936 a 1939 y la muerte masiva de millares de hombres, caídos en ambos bandos. En vez de trigo y otros sembradíos, había bombas diseminadas entre los surcos y eriales, causantes de numerosas víctimas, incluso ya acabada la Guerra Civil.

Algunos tomaron barcos y arrumbaron a otros países, en exilio forzoso o voluntario se repartieron principalmente por el Nuevo Mundo, donde fueron acogidos como hermanos. Especialmente en Méjico, millares de españoles se afincaron y trajeron consigo la cultura de cátedras abandonadas, en la España que dejó marchar a eminencias con cerebros privilegiados, simplemente por ser republicanos, libre pensadores, socialistas o comunistas. Al otro lado del “charco”, se les dio la oportunidad de seguir enseñando, crearon escuela, y surgieron grandes personajes de la cultura hispano-mejicana, unidos por profesores comunes.

Tanto dolor, separaciones de familias, de las tierras propias, no son vínculos suficientes para estos bárbaro anacrónicos independentistas de ETA,  quienes quieren separarse de una gran nación unida en la historia, en el mapa común y a la vieja Europa, desean volver a los reinos de taifas de los invasores régulos moriscos, en este caso se trata de ciertos vascos, catalanes, gallegos y canarios deseosos de ser paraíso fiscal y tener otros fueros y prebendas diferentes al resto de la Península.

Si analizamos la historia de estos pueblos resulta incluso cómico, en que se basan para sus reivindicaciones nacionalistas, sus argumentos son: hablamos diferente, tenemos una cultura distinta y somos incomparables. Tras esta aparente soberbia se ocultan complejos de inferioridad, les hubiera gustado ser la Castilla arrolladora y aglutinadora de pueblos y territorios. No hay por que renegar de las peculiaridades de cada territorio, eso enriquece al conjunto, en vez de verlo como su aporte social a la comunidad heterogénea, lo ven como exclusivo, con un trasfondo racista, egoísta y chauvinista.

En el análisis no pasan “la prueba del algodón”. El vascuence, pretende ser una lengua autóctona, parece tener su origen en pueblos invasores de  España, su RH negativo es una prueba de la concomitancia que hay con los pueblos turcos, con quienes tienen unas 30.000 palabras en común o de similar raíz y fonética parecida, según me explicó el lingüista presidente de la Asociación Hispano-Turca. Eso no se lo enseñan a los niños en las “ikastolas”, nefastas escuelas vascas permitidas incomprensiblemente, donde a los niños se les lava el cerebro, con falso y desmedido amor patrio vasco, fomentan el odio hacia lo que no es de su tierra, acentúan las diferencias, haciéndoles ver que son distintos, no son españoles, sino vascos, por ello deben luchar hasta la muerte, para mantener los orígenes y convertirse en lo que jamás fueron, una nación. En sus asignaturas existe la alteración intencionada de la verdadera historia.

Esto no es nuevo en las Américas, en frecuentes ocasiones he visto como se altera la realidad objetiva de los hechos históricos, en ciertas escuelas se dan versiones interesadas o sesgadas, en la relación de los españoles con los indígenas americanos, de sus culturas y de los gobiernos españoles, que no siempre fueron “tan terribles” como se pretende, ni sólo negativos, se ensalza a Simón Bolívar, “El Libertador”, de quien hay mucho para hablar y no precisamente las bondades que de él se cuentan en los libros de texto. “En este mundo traidor, nada es verdad, ni mentira, todo es según el color del cristal con que se mira”.     

Los vascos de ETA, son el extremo de la incomprensión, de la barbarie y la incultura, el terrorismo nunca es justificable, en este caso menos. En la actualidad España es un país demócrata, donde todo se puede discutir en las Cortes, no con viles asesinatos, a traición, con tiros en la nuca a quien no piensa como ellos, con bombas en aeropuertos, grandes comercios o cuarteles de la Guardia Civil, cercenando la vida de seres inocentes para sembrar terror y odio.

En Vasconia se vive con miedo. Impera la desconfianza, la inquietud, la gente no se atreve a decir lo que piensa, entre amigos se miran con recelo, incluso dentro de las familias que están en contra de la separación del pretendido País Vasco o Euskalerría, como les gusta denominarse. Sin saberlo, los hijos pueden estar en la llamada “kaleborroca”, jóvenes insurgentes pertenecientes o simpatizantes de ETA, manipulados por ellos. Ni en el seno de la familia se puede hablar con sinceridad de política, hasta ese punto llega el terror a ser denunciados por sus propios familiares, por pensar diferente a los terroristas. Están viviendo en el peor nazismo o durante la Guerra Civil Española, cuando se denunciaban entre familiares y vecinos, por no ser de la misma ideología o por viejas rencillas, denuncias que la mayoría de las veces les llevaba a la cárcel y a la muerte, ahora puede suceder algo parecido.

Curiosamente quienes llegan de otras regiones son los más ultras, para demostrar lo de la región que son se hacen los más furibundos, es el caso del recién capturado Francisco Javier López Peña, puede apreciarse que sus apellidos poco tienen de vascos, no es Urrutia, ni Etxeveste, Pagazartundua o siquiera Aguirre, otros si lo son. Este miserable sanguinario ha llegado a ser el número uno de ETA, hasta ahora ha dispuesto de vidas y bienes, como si fuera un dios ensoberbecido.

Sin llegar a esos extremos, algo parecido sucede con los nacionalistas catalanes, para que en tono despectivo no les llamen “charnegos” a los migrantes, se hacen ultras, mas ultras que el más catalanista de los catalanistas.

Los asesinatos son la demostración de la sinrazón. Al final los asesinos van siendo puestos a buen recaudo, hasta que se deshaga la trama mortal. Parece que la humanidad no quiere aprender de sus propios errores.   

 

29
Mar
08

A propósito del Día mundial del Teatro

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José Ramón Alcántara Mejía* 

Estaría por demás decir que el teatro, como una de las manifestaciones más antiguas de la cultura y, quizá, si trazamos su origen hasta las expresiones rituales y simbólicas del ser humano, y génesis de la misma, justifica plenamente el que la UNESCO haya dedicado un día para su celebración.  Más la acción obedece también a esa otro propósito de la misma institución cultural internacional: la preservación de formas culturales que se perciben amenazadas por la extinción. Esto, desde luego, sería una exageración en otros países, pero ciertamente no lo es en México.Tal vez el problema en nuestro país es el descuido en que se ha sumido tanto la práctica como la reflexión sobre este importante fenómeno en nuestro país. Cuando hablo de descuido no me refiero a la falta de cartelera, sino la falta de cuidado en lo que se hace, pero de esto ya la crítica se ha encargado de señalarlo una y otra. Lo que a mi me gustaría subrayar en este día del teatro es la falta de una reflexión a la altura del fenómeno que nos llevara a valorar su importancia, no sólo en el sentido histórico y social, sobre lo que sí se ha escrito mucho, sino en el ámbito de la formación de la cultura y de las personas.¿Qué es, pues, concretamente, el teatro? ¿Por qué debiera ser sujeto de reflexión profunda en los medios académicos, de elemento formativo en las instituciones educativas, y de práctica social más comprometida en México? Abría que empezar por señalar que el teatro, si bien es cierto que cumple con una función de entretenimiento, esto es más bien un derivado que, bien hecho, lleva de regreso a su principal objetivo: la autorreflexión sobre lo que somos y del mundo que construimos.Contrariamente a lo que se piensa, el teatro no es primariamente pro-yección del yo hacia fuera, sino hacia adentro, hacia el reconocimiento de que somos, corporal y culturalmente, construcción de nosotros mismos. En un tiempo cuando el ser humano se encuentra cada vez más alejado de sí mismo, de lo que es verdaderamente, por las mediaciones ideológicas, tecnológicas, económicas, etc., de los proceso de globalización, el teatro nos recuerda, una y otra vez, quienes somos realmente.Uno de los textos más significativos para mí sobre la naturaleza del teatro viene de la pluma de Hèléne Cixous, que no me canso de citar, en mi traducción, en mi propio trabajo crítico: ¿Dónde ocurre primeramente la tragedia? En el cuerpo, en el estómago, en las piernas, como lo sabemos desde las tragedias griegas. Los personajes de Esquilo hablan, primero y sobre todo, de un estado corporal. Yo misma –comprendo esto después– comencé por la rehabili­tación de esos estados del cuerpo, ya que estos son tan elocuentes, ya que ellos hablan concretamente de los problemas del alma.  En esta área trabajo yo, bajo el microscopio, como una anatomista espiritual.[1]  Cultura es, sin duda, escritura, pero no simplemente letra –letra, en estos tiempos de la digitalización, es tecnología. Hélène Cixous ve la escritura como el verbo evangélico, la palabra que se hace carne, que adquiere un cuerpo que es de donde realmente emergió primeramente: acto de imitación de lo que se siente ser y estar vivo. Escritura como proceso por el que de descubre, siguiendo el trazado de la mano, el cuerpo. Con el penetrante bisturí de la pluma, llegar al alma para mostrar, jalando la piel hacia afuera, sus entrañas.  La escritura es el cuerpo que se escribe así mismo, y la escritura dramática llevada a escena es la re-encarnación de dicha escritura. La escritura corporal de Hélène Cixous es, pues,  de un cuerpo que escribe a sí mismo, como el cuerpo del actor que al moverse realiza una acción, o más bien múltiples acciones exploratorias de la propia anatomía, del propio cuerpo. El movimiento articulado de sus miembros, de sus músculos y tendones, escriben en el espacio vacío del teatro los signos de una escritura milenaria inscritos en lo más profundo del ser humano.  Escritura, pues, que sale de la mano o de todo el cuerpo, que se escribe en el papel o en el espacio, pero ambas siempre Cuerpo, ambas cuerpo que quiere expresar lo infinito a través de lo finito.            La reflexión del texto de Cixous nos permite ver la falacia de seguir percibiendo la construcción personaje desde la escritura y desde el cuerpo como dos maneras antagónicas, como si escribir y actuar fueran dos operaciones definiti­vamente distintas y hasta radicalmente opuestas. Quizá fue Artaud, o los discípulos de Artaud, o quienes mal leyeron –y quizá continúan mal leyendo– a Artaud. Quizá fue un teatro que se descubría a sí mismo y renegaba, entonces, de aquello que le dio forma: la escritura.  O quizá fue simplemente una reacción contra aquella escritura dramática que, nieta del neoclásico e hija del romanticis­mo, se dejó atrapar por las palabras, olvidándose de su cuerpo, es decir, de la corporeidad que le daba su verdadero ser. Hoy, o más bien, desde hace ya algunos lustros, bajo lo que Lyotard bautizara como la condición Posmoderna, el cuerpo y su escritura han dejado de ser concebidos como dos espacios distintos. Hoy la escritura es la prolongación del cuerpo mismo, no su enajenación, y el lugar donde esto es más patente es en el teatro. El teatro y la literatura, pero también otras expresiones culturales, encuentran, pues, su punto de contacto en la escritura, no ya escritura letra, sino escritura cuerpo, y el texto ya no es sólo el papel sino el espacio y el tiempo en que nos movemos y construimos cosas con la letra de la mano o del cuerpo. En la represen­tación se mueve, tejiendo la trama, el personaje, el  ethos, esencia misma del fenómeno dramático que expresa con su cuerpo, incluyendo los constructos verbales de su voz, que también es cuerpo, el Mythos milenario, que habría, irremediablemente, devenir en literatura. La escritura es, pues, posterior a la acción, y surge de la necesidad de un cuerpo que busca otras formas de expresarse. La escritura dramática, emerge en un proceso en el que las acciones se transforman en palabras, pero las palabras buscan su retorno al lugar de donde vinieron, al cuerpo, y de ahí que en la escritura siempre esté latente un acto teatral, o, si se quiere, un acto de retorno a los mitos milenarios del rito. Porque el teatro rebasa la escritura dramática, pues es expresión profunda de la naturaleza humana, también desborda los espacios teatrales y sale a la calle: manifestaciones públicas, desnudos colectivos, fiestas populares, participación de gente sin voz política, sin escritura, que recurre a lo que es lo más suyo, su propio cuerpo para decir lo que quiere y tiene que decir, como ocurrió en el Principio. Día del teatro en los escenarios, en la calle, en las manifestaciones, en el acto mismo de vernos a nosotros mismos en sus múltiples reflejos sociales y culturales, y regreso al escenario, al lugar donde, las acciones humanas alcanzan un sentido más universal, donde podemos descubrir, los niños en las escuelas, los estudiantes universitarios, los investigadores, los creadores, y todos los espectadores, quienes somos realmente. Es pues el mismo deseo que lleva al actor a  “recrear” en sí mismo y consigo mismo un personaje, el que debiera llevarnos al teatro confrontarnos con nosotros mismos por medio del otro, para poder forjarnos una forma de actuar, de decidir, de ver el mundo, que sea propia. El teatro, decía Shakespeare, por medio de uno de sus personajes más memorables, tiene como propósito universal: “mostrar a la virtud sus propios rasgos, al vicio su verdadera imagen y a cada edad y generación su fisonomía y sello característico” (Hamlet, Acto III, Escena 2). ¿Cómo no pensar que eso es precisamente lo que hizo Rodolfo Usigli, quizá el más ardiente defensor del teatro mexicano, con su obra paradigmática, El gesticulador, tan vigente hoy como en los inicios del México posrevolucionario? ¿Cómo no reevaluar el peso de su contundente afirmación: “Un pueblo sin teatro es un pueblo sin verdad”?   Hoy, día del teatro en México, ante nuestros acontecimientos sociales y políticos, y visto desde la óptica usigliana, y detrás de ella, la teatral, se convierte en una suprema ironía.  Pero, ¿no es precisamente esa una de las funciones más significativas del teatro?  No en balde el teatro, según Aristóteles, es más filosófico que la historia, porque revela lo que la historia no puede –no sólo porque es no es su tarea, sino también porque la historia no la escribe el cuerpo sino la institución dominante– lo que somos, nuestras máscaras, pero también lo que como Nación y como personas, lo que podríamos o deberíamos ser.     


[1]. Hélène Cixous. “Preface” en The Hélène Cixous Reader (London: Routledge, 1994): xix