Posts Tagged ‘Escenarios

06
Jul
08

Benito antes de Juárez

María Teresa Adalid

Sección cultura

 

El teatro es la posibilidad de apelar a la memoria, acudir a los recovecos de la Historia y confrontar la ‘verdad’ oficial. 

 

 

 

 

 

 

 

   El Fénix Producciones bajo la dirección de Esteban Castellanos lleva a la escena el diálogo-debate entre Benito Juárez y La Patria con los nexos que existen entre un pasado y nuestro presente donde predomina la desigualdad. Benito antes de Juárez es la historia de un hombre nacido en cuna de agricultores, cuya lengua zapoteca pronto se acompañó de la enseñanza del latín, y tras su influencia en un seminario y estudios en el Instituto de Ciencias y Artes de Oaxaca, alcanzó la presidencia del país, ingresando con ello a las altas esferas sociales.

 

El planteamiento apela a la concepción primigenia del teatro: el enfrentamiento del actor con el espectador, Juárez (Esteban Castellanos) y Patria (Guillermina Campuzano), a la espera de que el receptor, situado en un espacio íntimo, en algún momento infiera verbalmente sobre la línea del tema (poca probabilidad porque en el teatro se ha enseñado por años a permanecer en silencio al sentarse en la butaca, así como a nivel social, a no participar activamente en las decisiones del país). Así pues, ¿podrá ser el teatro el medio que impulse un cambio radical en la actitud de los ciudadanos?

 

La historia en general es clara y directa a la realidad social mediante un diálogo con una sociedad desquebrajada, oprimida por el poder, pero sobre todo haciendo énfasis en la conformidad colectiva. Atmósferas de tremenda significación considerando las desavenencias políticas que constantemente impiden el desarrollo individual y colectivo de la sociedad, donde el estado de conformismo por parte de los ciudadanos, aceptación de chantajes y manipulación resulta inverosímil. La situación versa sobre hechos anecdóticos y ficticios que parten del plano subjetivo de Benito Pablo Juárez García, y contemplan el abandono a su mujer, su relación con el clero, el encarcelamiento por defender a unos pobladores y la ejecución de justicia e igualdad como objetivo inicial en su carrera política.

 

Lo interesante sucede en la incursión del espectador, que no queda en la periferia de atender un espectáculo; ES el ciudadano que habita el mundo que se le presenta y que encuentra lugares comunes en frases gastadas como: “Gordos, prietos, chaparros y con atole en las venas”, parte recurrente de nuestra cotidianeidad cuando se trata de descalificar con banalidad al otro.

 

En el planteamiento del montaje, el Benito primerizo expone debilidades, su origen humilde en el campo y el complejo por su tez y corta estatura. La oposición, comprende la era del Benito ‘superado’ a sus complejos (algo extenso en el desarrollo) que espera la respuesta de la no resignación. Su discurso se desprende como la voz de la conciencia, dirigida a la reflexión, lucha por la igualdad y educación.

 

El dramaturgo Edgar Chías conoce el manejo del lenguaje y juega con sus matices, ofrece fragmentos poéticos, bien estructurados, hasta diálogos coloquiales, sobre todo en relación actor-espectador, y que ayuda para que una obra con temática histórica se digiera fácilmente y no se convierta  en un somnífero, sobre todo si se piensa en un público de teatro escolar.

 

La estética de Felipe Lara es minimalista, por lo que intensifica la presencia de los actores, con un trazo simple sobre el marco de tablero de ajedrez, en contraposición de colores, blanco y negro, alusivo a la dualidad y elección en el tablero de la vida. La música de Huehuetl mixteco y flautas ejecutadas por el grupo Tribu, evocan armonías milenarias y de mucha mexicanidad; la iluminación de César Piña juega con los contrastes de luz y sombra concernientes a universos de profundidad y de reflexión interior hasta la envolvente luz de sala.

 

Esteban Castellanos es un actor con la virtud de no repetir sus personajes, cuestión que se agradece profundamente. Su propuesta anterior, Niños perdidos, basado en el cuento “A los pinches chamacos”, de Francisco Hinojosa, ofreció diversas voces del maltrato infantil. Es justo destacar su sensibilidad y capacidad histriónica para asumir la esencia del personaje y los hechos que el texto sugiere para inundar la escena en un tono sobrio y medido. Guillermina Campuzano, con previa actuación en Antígona, y Martina y los hombres de pájaro, acompaña el trayecto como Patria-Destino, Juana Rosa, y la siempre imperante herencia guadalupana en nuestro país.  

 

Es así, como el deber político e histórico, conduce a un huérfano hasta la consagración de su figura en bronce como efigie laureada, cuya figura marmoteada parece culpar a todos, menos a sí mismo… 

 

Benito antes de Juárez se presenta hasta el 20 de julio, los jueves y viernes a las 20:00 horas, sábados a las 19:00 horas y domingos a las 18:00 horas, en el Foro de las Artes del CNA.

 

*Benito antes de Juárez se presentará también en el Teatro Casa de la Paz, (Cozumel 33, Col. Roma) del 25 de julio al 31 de agosto. Viernes 20:00hrs, sábados 19:00hrs y domingos 18:00hrs.

*Fotografía: Arturo López

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28
Jun
08

La Siberia de El Milagro

 

 

Raúl Díaz

 

Que un grupo de profesionales se lance a la tarea de implementar un nuevo proyecto cultural es un hecho digno de todo encomio sin discusión posible; si ese grupo es de teatreros (o de “teatristas” o “trabajadores del teatro” como prefieren algunos a los que les da resquemor el idioma) y lo que pretenden hacer es crear un nuevo espacio que sea auténticamente suyo, en el que presentarán solo obras de calidad y, además, crear una compañía estable (hecho absolutamente inusitado en nuestro país) que se responsabilizará de los montajes, entonces para nosotros los teatreros aquello es una cosa que nos hace lanzar alaridos de felicidad y proporcionamos –y procuramos que otros proporcionen-, carretadas de aplausos para ese grupo de locos que, quien sabe porque razones, quizás precisamente porque están locos, continúan creyendo que la cultura y el teatro en específico son algo que vale la pena, aunque el grueso de nuestra sociedad y quienes la gobiernan se empeñen día a día en demostrarnos que no es cierto y que la cultura y el teatro no tienen ninguna utilidad práctica, no descubren tesoritos ni hacen millonarios así que, teatro y cultura, no es algo de lo que haya que ocuparse. 

 

Pues bien, eso, aventurarse en la creación de un nuevo espacio teatral es lo que están haciendo los compañeros agrupados en la organización “El Milagro” que hace ya 18 años se iniciara como editorial, terreno en el que han obtenido algunos logros, y que ahora se amplía a tener su propio espacio y compañía. A unos cuantos metros de la esquina de Milán y Lucerna, confluencia en la que por largos años existiera el Teatro Milán, lugar de exhibición en el DF del buen teatro que en esos tiempos realizaba la Universidad Veracruzana, se alza el nuevo Teatro El Milagro, concretamente en Milán 24 entre General Prim y Lucerna, colonia Juárez.

 

Por lo antedicho, por jugársela a favor del teatro, carretadas de aplausos para sus socios fundadores: David Olguín, director y dramaturgo, Gabriel Pascal, escenógrafo e iluminador y los actores y actrices Laura Almela, Mariana Giménez, Daniel Jiménez Cacho, Juan Carlos Vives y Rodrigo Espinosa y, si alguien se me escapa, disculpas.

 

Hasta aquí los aplausos, porras, vivas y demás; pasemos ahora a qué es lo que está aconteciendo en el Teatro El Milagro y su primera puesta en escena, Siberia, del propio David Olguín y que él mismo dirige.

 

Siberia es un nombre que en el imaginario popular se asocia a frío intenso, muy intenso, hielo, nieve y desolación. Para los que tienen edad para recordarlo, se asocia también a los tiempos de la guerra fría y la furibunda campaña propagandística antisoviética que situaba a Siberia como un gigantesco campo de exterminio en el que muy bien estarían las palabras que el Dante colocó a las puertas del infierno: “Pierda toda esperanza el que aquí penetre”. Sobre esta base, el subtítulo de Siberia reza: “Un viaje a las entrañas del crimen” es decir, un viaje a lo recóndito, a lo allá perdido, a lo que no conocemos pero se antoja sórdido, terrible, a lo que está tan lejos como Siberia y es así de inhóspito, el símil no da lugar a dudas.

 

Y claro, título y subtítulo son así un atractivo y uno espera algo realmente bueno porque a ellos se agregan nombres de importante trayectoria como los

ya mencionados de Olguín, Pascal, la Almela y Vives que son los que participan en esta primera muestra de El Milagro, como también lo hacen Mariana Giménez y Espinosa.

 

Pero hete aquí que como bien apuntaba mi querido amigo y maestro Rafael Solana, “una es la búsqueda y otra la encuentreda” y, es evidente, los milagrosos buscaron, y buscaron bastante, esto hay que reconocérselo pero, en esa búsqueda se metieron a recovecos que no exploraron bien, a laberintos en los que nunca hallaron la salida y, lógico, no encontraron.

 

Como no encontraron no pudieron exponer sus buenos hallazgos y, lo que exponen entonces, es una obra ilógica en la que se mezclan, mal, toda una serie de cuestiones que al final no logran decir nada y, menos aún, establecer un discurso y conclusión coherente. Puede el autor-director argumentar que precisamente esa es la idea, que esa es su intención ya que se trata penetrar en lo más recóndito de la mente y conducta humanas, mente y conducta criminal además y que, por supuesto, eso no es cosa que pueda mostrársenos como algo coherente y lógico sino precisamente lo contrario, y que eso es justamente lo que quiso exponer. Pues bien, si esto es así, lamento decirle que para nada quedó claro su mensaje.

 

Y es que, entre pretendidas influencias “dostoievskianas” (de Fedor Dostoievski), una clarísima aunque absolutamente gratuita alusión a la Siberia stalinista, que solo entienden quienes tienen referencia de esa época, y una fallida experimentación psicoanálitica en búsqueda de demonios interiores, el autor se pierde, no llega a ninguna parte y, lo peor, pierde también el sentido de dirección o, por lo menos, parte de este, lo que se refleja en la pésima dicción de sus actores con la única excepción –que por lo tanto hace más notable la falla de los demás-, de Laura Almela.

 

Bien la parte técnica; imaginativa y plenamente lograda en cuanto a lo que quiere exponer la escenografía de Pascal, misma que complementa con su iluminación, pero se queda uno con la impresión de que un trabajo como este debiera estar destinado a mejor fin. Igualmente cumpliendo su objetivo, el resto del trabajo técnico.

 

Así, un inicio de luz y sombra, luz radiante por lo que significa la existencia de un nuevo espacio teatral, manejado por profesionales, en nuestra ciudad que tanto necesita de estos recintos y, sombra por haber comenzado con una obra fallida así sea del director-fundador del espacio.

 

Siberia, en el nuevo Teatro El Milagro de Milán 24, col. Juárez, jueves y viernes a las 21:00.

 

*Informes: teatro@elmilagro.com.org.mx, 55920031 Jueves día del espactador, $50

 

 

 

 

 

 

 

 

28
Jun
08

Ricardo III Los sueños del poder

Oswaldo Valdovinos Pérez

 

El poder absoluto es la madre de la corrupción, la insidia, la degradación, pero sobre todo de la estupidez y la estulticia humana, muy evidente y tan en boga actualmente en la clase política. Y si bien, dicen los que se supone que saben, las instituciones van más allá de los hombres, son éstos quienes al fin y al cabo les dan sentido; de ahí que sea absurdo afirmar que estén libres de tales males o logren sobrevivir incólumes ante dichas aberraciones.

 

Y si bien éste es el trasfondo de la puesta en escena de Ricardo III (Un sueño)—adaptación de Erando González a la obra Ricardo III de William Shakespeare— del cual sobran ejemplos en los tiempos actuales, sobre todo en un país con una “democracia naciente” como es el nuestro, hay otro aspecto que sobresale por su concepción íntima: el acto creativo del actor.

 

Protagonista de su propia versión, Erando González plantea en este “sueño” las tribulaciones de “un actor que piensa, imagina, ensaya y construye a un Ricardo que, a la vez,  piensa, imagina, ensaya, construye su propia tragedia”.   

 

A partir de estas dos premisas y de la idea, literalmente, del teatro dentro del teatro (lo cual logra perfectamente al estar el público en el escenario, donde prácticamente no hay nada que lo separe del actor) Erando González da un sentido renovado y bien estructurado de lo que se puede hacer con un texto shakesperiano.

 

Si bien Shakespeare construyó este drama histórico a partir de la vida y tragedia del Rey Ricardo III, personaje que vivió en el siglo XV y protagonizó la Guerra de las Rosas, enfrentamiento entre nobles ingleses que siguió a la derrota británica frente a los franceses en la Guerra de los Cien Años (combate entre las casas de York —familia a la que pertenece Ricardo III— y la de Lancaster, que duró treinta años y resultó favorable para esta última, surgiendo la dinastía de los Tudor), en voz de González se ve a un mismo tiempo al actor en el proceso de creación, pero también a los personajes encarnados tanto por el mismo actor como por diversos elementos a los que González da vida a la manera de un titiritero.

 

Así, por ejemplo, en la escena en que Ana, viuda de Eduardo, príncipe de Gales, sigue el féretro de su esposo y reclama al insidioso su traición, ella toma forma bajo un velo negro que pronto se trasforma en una “marioneta” (a partir de la propia mano del actor) al ceder a las pretensiones amorosas de Ricardo, que la leyenda representa como deforme y cojo de nacimiento. O en el caso en que éste esconde bajo benignas apariencias sus diabólicos planes y hace que su hermano Eduardo IV sospeche del otro hermano, Jorge, duque de Clarence, y lo ponga en prisión para posteriormente lograr que sus sicarios lo maten y arrojen a una cuba de malvasía, es resuelto a partir de una manzana, una daga, un juego de iluminación bien logrado para definir atmósferas y estados emocionales, y sobre todo, por el espacio íntimo que el actor logra sacar a flote en un despliegue de dominio del oficio.    

 

De esta manera, este “sueño” escénico da lugar a un Ricardo III que transita por el trono, la sala de la Corte, el exterior del Palacio, sus torres, a través de un ejercicio de imaginación que le permite dialogar con sus monstruos, tanto del actor como del personaje, en una encrucijada que refleja los diversos altibajos emocionales a los que es sometido la voluntad de quien ante todo desea el ansia de poder absoluto.

En el montaje —explica el actor, quien, junto con Sylvia Ortega, también dirige— “actor y personaje se invocan y aparecen, asisten y se asisten, se confabulan en la creación y el juego de otras presencias. Juntos deliran de la mano y preparan tres o cuatro cosas, echan mano de otras dos o tres, y se ven juntos en algún punto de su ruta a este –hasta hoy lejano, improbable—estreno”.

 

De este modo, después de una entrañable recreación escénica, una vez en el poder, Ricardo asesina a todo aquél que podría perfilarse como su rival, tanto en el mundo romántico como en el sanguíneo. Y aunque logra coronarse como soberano, finalmente cae muerto en el espacio que le resulta más propio: el campo de batalla.

 

Ricardo III (Un sueño), de William Shakespeare, en una adaptación y versión en verso al español realizada por Erando González, se presentará en el Teatro Orientación del Centro Cultural del Bosque, del 23 de junio al 5 de agosto, los lunes y martes a las 20:00 horas, en una puesta organizada por la Coordinación Nacional de Teatro del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA).

 

18
Abr
08

No vaya a llorar: introspección al desamparo

Teatro

 

 

 

Oswaldo Valdovinos Pérez

La desesperación engendra miedo, pero también dolor y sobre todo la necesidad de sobrevivir, aún a costa, paradójicamente, de la propia existencia. De ahí que la más mínima oportunidad para escapar de una realidad asfixiante, por una complejidad histórica que escapa a quienes no la han padecido o la han visto desde afuera como mero espectador, sea tomada como la única alternativa viable sin importar el riego que, con una mirada objetiva y racional, implica lazarse a una aventura desquiciante y con más posibilidades de fracaso que de éxito.  

 

Y es que un acontecimiento de estas magnitudes no puede pasar desapercibido, y mucho menos dejar que el tiempo lo sepulte entre otros tantos hechos igual de atroces, porque desentenderse de él o fingir que no pasó sería tanto como evadir la responsabilidad histórica del sistema político que lo engendró (lo cual por supuesto no exime a los otros sistemas políticos vigentes de sus propias aberraciones). 

 

Para evitar que lo anterior ocurra ha de valer la memoria y el testimonio de aquellos implicados en esos tiempos de revuelo y euforia engañosa, sobrevivientes cuyo testimonio permiten reconstruir la historia colectiva a partir de la individualidad. 

 

Así pues, bajo estas premisas es que se inscribe la puesta en escena de la compañía Viento de agua No vayas a llorar, co-escrita y co-dirigida por Boris Villar y Maribel Barrios, cuya trama relata dos historias, ambas desde tierras cubanas: una se ambienta en el “éxodo” del verano de 1994 y recrea el drama de una amante súbitamente desamparada; la otra acontece ocho años más tarde y describe aspectos de nuestra migración personal.

 

En el primer caso el contexto está determinado por los sucesos del 4 y 5 de agosto de 1994, cuando en La Habana corrieron rumores respecto a que “unas lanchas provenientes de Miami se acercarían a costas cubanas”, lo cual propició que el día 5 miles de personas llegaran al malecón y en el transcurso del día tuvieran un enfrentamiento con las fuerzas policíacas con resultados brutales. Días después, previendo nuevos incidentes, el gobierno retiró la custodia de las costas y miles de personas se lanzaron al mar en embarcaciones por demás inverosímiles, hechas a partir de tablas, ramas, neumáticos, cámaras de llantas, lazos y todos aquellos materiales improvisados dispuestos a la mano; además, por supuesto, de mínimas raciones de alimentos y agua potable, previendo el desastre que acontecería en las siguientes semanas. En el segundo caso se aborda un fragmento de la biografía migratoria de Maribel Barrios, en la cual se hace énfasis en todos aquellos aspectos emocionales que la llevaron a correr la misma suerte de aquellos otros tantos cubanos del 94. 

 

A partir de una escenografía que lo mismo remite a una vivienda promedio cubana que a una de las tantas embarcaciones utilizadas para tal éxodo, se plantea un montaje íntimo, casi autobiográfico, en donde la constante es el dolor, la nostalgia, la remembranza, expresados en la palabra exacta, la emoción y el cuerpo, evitando caer en todo momento en el melodrama por el buen manejo de una técnica actoral depurada.

 

De este modo los espacios se suceden uno a otro con una efectividad lograda a partir de dotar de múltiples significados a un objeto, lo cual lleva a que, por ejemplo, una tabla sea a un tiempo una embarcación, una carreta, una puerta, un sótano, una balsa perdida en medio del mar donde no hay regreso y el hambre, la sed y los rayos del sol devendrán en una locura colectiva de aquellos quienes vieron en un rumor respecto a que “unas lanchas provenientes de Miami se acercarían a costas cubanas” la oportunidad de escapar a su realidad.

 

Llega un momento en que las dos tramas se suceden, se cruzan, se colisionan, se excluyen e incluyen para mostrar cómo individuos que están ligados por afectos entrañables experimentan la “separación” a pesar del tiempo trascurrido y del espacio entre ambas experiencias. 

 

Cabe mencionar que Viento de Agua busca promover en México la exploración de temáticas contingentes y propone ofrecer desde la expresión escénica sus impresiones sobre los principales puntos de reflexión que ocupan a la sociedad y cultura contemporánea. Al interior del grupo, se busca aprovechar el desarrollo e interacción de la multi-procedencia cultural y teatral de los actores, así como de otras agrupaciones.

 

No vayas a llorar se presenta los viernes a las 20:30 horas en el Centro Cultural El Foco (ubicado anteriormente como el Foro de la Comedia), Tlacotalpan 16, entre Campeche y Aguas Calientes, en la colonia Roma, cerca del metro Chilpancingo y la estación Campeche del Metrobús, a media cuadra de insurgentes. 

 

Conjuntamente a la propuesta teatral se exhibe: ” Especulaciones plásticas a partir del diseño escenográfico”, muestra del artista plástico y escenógrafo Israel Rodríguez, quien a su vez es el diseñador de la puesta en escena. Dicha muestra está a disposición del público de lunes a domingo entre las 10:00 y 20:30 horas.

29
Mar
08

Perspectivas teatrales

María Teresa Adalid  

“La habilidad innata del poeta es la capacidad de ver metáforas” dijo Aristóteles, cualidad del teatro es poder otorgar significados a lo inexistente. El teatro exige presencia, habla de posturas, descubrimientos y del entorno social.  El ser humano se reconoce persona gracias a él y hoy día a pesar de la abulia para la difusión de la cultura, el teatro nos mantiene vivos. El teatro es la vida dice Peter Brook. A través de la elocuencia de algunos creadores del país, director, dramaturgo, actriz, algunos jóvenes, otros con amplia trayectoria, se reflexiona acerca de las coordenadas del espacio en nuestro presente:

 

 

1.-¿Cuál es la importancia del teatro en la vida social del país?, 2.-¿Qué haría para que el teatro tuviera más público?, 3.-¿Hacia dónde deben de  ir las políticas públicas en el teatro?.  Si tenemos más claro el conocimiento de nuestra realidad sabremos con más certeza lo que podemos alcanzar.   

 

 

  Alberto Villareal. Director artístico Artillería producciones en Arte  

 

 

1.-El teatro es un fenómeno necesario para todos los grupos humanos porque es una forma de reencontrarse con lo que nos hace ser personas. Es necesario porque el tipo de experiencia que brinda no es sustituible con ninguna otra, sigue siendo como dice Peter Brook la experiencia de enorme sencillez para devolverle lo humano propiamente a las personas. El teatro es una experiencia necesaria sobre todo ahora en un momento donde pareciera ser que los fenómenos tecnológicos comenzaran a sustituir el contacto humano, el teatro es aquél que brinda la otra opción, lo que nos permite seguir siendo gente y pensando como personas. 2.-Hacer un teatro más honesto, radical, divertido y abierto, el teatro normalmente no está a la altura de su público, la gente se aburre, siente que no encuentra lo que está buscando como experiencia. Es necesario encontrar una relación nueva con el teatro en México, una vinculación con nuestra sociedad, encontrar cómo el teatro interactúa con ello, lo refleja, cambia o lo alterna 3.-A la generación de una mayor infraestructura teatral, desbloquear algunos candados que existen para los espacios de pequeño formato que tienen las mismas regulaciones de los espacios de gran formato y no es lo mismo. Un espacio comercial tiene un fin redituable en tanto existen otros donde se está explorando algo artísticamente. La precisión de estos elementos ayudaría mucho más al desarrollo de una infraestructura cultural y también tarea de los creadores desarrollar las propuestas en sí.  

 

 

Miguel Flores, Docente y actor 

 

 

1.-Es una actividad hecha por los humanos para los humanos para que la gente se comunique y esté junta. Es un hecho que necesita el ser humano, aparte de distracción como conocimiento mutuo y compartir experiencias. 2.-Hacer buenos trabajos desde todos los puntos de vista; dramatúrgico, actoral y sobre todo, con muchos apoyos oficiales. También se trata de la información que va hacia afuera, por ejemplo, los teatros del CNA, cuando tienen espectáculos gratuitos, siempre están llenos y cuando se empieza a cobrar disminuye el auge, el problema es de las dos partes, por supuesto también es un problema económico. En lo que respecta a nuestro trabajo, es hacer bien las cosas y tener claramente para qué hacemos teatro. 3.-Tener proyectos teatrales específicos y enfocados hacia determinado tipo de público. Deberíamos tener compañías de teatro clásico del siglo de oro, contemporáneo, mexicano, etc, en ese sentido quienes se deberían de abocar a eso, sin duda, son las instancias oficiales que son la UNAM y el INBA, en ese tipo de políticas teatrales se podría captar mejor al público pues ya sabe qué es lo que quiere ver, se necesita difusión y estudio. 

Carlos Cobos, Actor

 1.-Aparte de brindar experiencias a nuestra cultura y la de los demás países, es el origen del hombre mismo, donde nace la expresión de formular lo que uno quiere hacer en la tierra, el teatro ha llegado a ser vital y es primordial mantenerlo vivo porque es la forma de comunicar lo que tenemos dentro, lo que queremos ser y llegar a ser. 2.-Involucrarnos todos los interesados en tratar de hacer un país mejor con un proyecto teatral, -que está difícil- así como se hacen grandes labores con propagandas para otras cosas, también se puede hacer con el teatro, hay gente que a lo mejor tiene la idea de que el teatro es elitista y caro, cuando no es así, en otros lugares y países la gente hasta hace fila desde mucho tiempo atrás porque el teatro se convierte en una necesidad, nuestra obligación es tratar de aspirar a eso. 3.-En provincia hay necesidades a priori que necesitan ser expresadas y también el apoyo para ellos es muy limitado, enfocar un cuestionamiento político para toda la república y también crear un programa de las necesidades para toda la gente, actores, público, etc, hay que tratar de extender el teatro a todos los rincones e interesar a la gente que está en el negocio de la política de nuestro país. 

Nora Manneck. Directora, Actriz

  1.-El teatro es un espejo de la vida y refleja lo que pasa en el país, Juan José Gurrola decía que cada nación y país tiene lo que se merece… lo dejo con este pensamiento… 2.-Hacer un teatro moderno y llevarlo a las zonas urbanas, introducir a la educación la expresión a partir del teatro, estamos carentes de un techo cultural serio. Es importante cubrir el origen del teatro como fenómeno desde los clásicos griegos hasta ahora, pero también apostar por el teatro como reflejo de la sociedad de hoy, hacer teatro a partir de las circunstancias que nos aplastan. México es un espejo hacia el exterior, la pregunta es con qué tipo de trabajo nos mostramos hacia el mundo, yo creo que hay mucha temática que puede ser interesante.  3.- Hay una gran diferencia entre el teatro comercial en México y el teatro con producción independiente donde hay que cobrar para recuperar lo invertido. El actor serio y profesional debe de ser pagado por su trabajo, se necesita apoyo institucional, llevar el teatro a la calle, y no pensar que el teatro sólo se puede dar en las salas, falta publicidad, si nosotros tuviéramos la misma cantidad y dinero para promocionar el teatro como se promociona el alcohol o el cigarro sería otra cosa. Necesitamos organización y confianza, el teatro es un lugar donde uno debe de ser capaz de expresarse libremente y despertar a la sociedad. 

 

 

Eduardo Donnovan Santos. Director compañía independiente JADEvolucion-arte. 

 

 

1.- El ser humano tiene la necesidad de relacionarse, de vivir en sociedad y esta sociedad necesita de un desahogo, de un reflejo, un espacio en donde pueda ver su realidad; que exista la catarsis y el escarnio. El único lugar que reúne estas características es el teatro, ese lugar maravilloso que nos da la oportunidad como sociedad de comunicarnos, reflexionar y…¿por qué no? solucionar.2.- Se necesitan cambiar muchas reglas, estructuras políticas, dar un giro de 360 grados a las normas que rigen el teatro en nuestro país. Necesitamos evolucionar.3.- A las verdaderas necesidades de las artes escénicas…que estas políticas no beneficien solamente a un grupo selecto, sino que se busque apertura, apoyar y difundir a las diferentes compañías artísticas que existen en el país. Romper con los privilegios, con los “dedazos” o “compadrazos”; un verdadero interés tanto de las instituciones como el público por el arte y cultura en México.       

 

 

17
Mar
08

Bukovsky-Chinansky: la indecente narrativa escénica

 Oswaldo Valdovinos Pérez

La vivencia, la anécdota recurrente -siempre cambiante según el estado del narrador, siempre innovadora en la medida de la sutileza en los detalles-; la capacidad de hilar una historia tras otra, aunque no tengan nada que ver entre sí; la realidad trastocada por la semántica y la fuerza de la palabra enunciada como vehículo de reinvención, de burla, de  sátira personal, de desparpajo lingüístico, de ironía como forma de enfrentar los descalabros cotidianos; pero sobre todo las ganas de contar algo, de hacer de lo intrascendente, a fuerza de voluntad y de palabras, un hecho extraordinario, un motivo por el cual vale la pena seguir adelante aunque la vida sea una verdadera patraña y todo esté del carajo y se derrumbe en un entorno cada vez más desencantado, es uno de los aspectos imprescindibles cuando se trata de sacar lo mejor (o lo pero según se quiera ver) de sí.   Porque, ¿acaso no es mejor sucumbir ante la propia miseria que ser una persona “normal” en una sociedad tan “normal” como un tumor en el cerebro, una enfermedad venérea en un eunuco, una pandemia de peste negra en pleno siglo XXI o un caníbal en una comunidad vegetariana? Claro que esa sociedad tiene su precio y para integrarse a ella han de seguirse ciertos parámetros más o menos sencillos de cumplir cuando se sabe acatar las normas sin chistar: la simulación es la regla, la mentira lo cotidiano, las apariencias lo más importante, las sonrisas huecas y la zalamería el lenguaje diario, las mentiras lo verdadero, el empoderamiento de la palabra el mejor medio para apropiarse de la verdad absoluta… en fin, la paradoja como el discurso casi oficial.  Claro, habrá que renunciar a la necesidad de gritar en medio de la calle (por aquello de las faltas a la moral) todas aquellas estupideces cometidas en nombre de la cordura, de las buenas conciencias, de los atropellos a la razón y las vejaciones al sentido común; habrá que cerrar los ojos para no ver lo grotesco, la mediocridad y el conformismo del hombre común. En pocas palabras, habrá que a alinearse para no ser tildado de inadaptado y lacra social, como un tal Chinansky (personaje de uno de los escritores estadounidenses más provocadores del siglo XX: Charles Bukovsky), quien por medio de los artífices teatrales y en una adaptación muy bien lograda de Adrián Vázquez en su obra No fue precisamente Bernardette. Anécdotas sin pudores ni reticencias de un hombre indecente, logra colarse hasta los escenarios del siglo XXI para demostrar que la estulticia siempre necesita de personajes que no tengan pelos en la lengua para decir las cosas tal y como las perciben.  A partir de tres relatos: En el hipódromo, Deje de mirarme las tetas, señor, y No fue precisamente Bernardette, Adrián Vázquez, quien también actúa y dirige, logra crear un personaje consistente, sólido, vivo, tanto a través de la narrativa de Bukovsky, como desde una perspectiva completamente teatral, caracterizado por su buen trabajo actoral, quien, con un escenario vacío y el apoyo de una iluminación enfocada a crear los ambientes indispensables para cada especio escénico, se enfrenta al público con la mejor herramienta que puede tener un actor: su capacidad interpretativa. De este modo se explica que él solo sea capaz de interpretar a casi una decena de personajes distintos en un monologo ágil, divertido, lleno de una ironía y un humor ácido que dejan ver la esencia de Bukovsky como de Chinansky, en una dualidad en la que resalta el balance entre el valor de la palabra, así como el trabajo escénico tanto del actor como del director.  Si bien es cierto que Bukovsky por sí solo es capaz de lograr un entendimiento cómplice  con el lector que va más allá de una lectura superficial para leer entre líneas lo visceral, Chinansky como personaje teatral evidencia que dicha complicidad también es posible en un espacio efímero, donde durante poco más de 90 minutos las limitantes de la cordura y las formalidades son intrascendentes por la propia naturaleza del hecho teatral; 90 minutos que puede ser mucho tiempo para un monólogo, pero que en este caso en particular se pasan con la mayor ligereza.  Así pues, más allá de las tres anécdotas de Bukovsky-Chinansky, historias, cabe decir, divertidas, llenas de un humor espantosamente ácido, con personajes igual de absurdos y cotidianos como puede ser el propio Bukovsky (una mujer encontrada nuevamente por casualidad, y además desesperada; un jockey perdedor convertido por azares del destino en una esperanza tangible; y el propio Chinansky como un ente lúbrico con una capacidad imaginativa desbordante); con una fuerte carga sexual dos de ellas y de un sentido irónico hasta la médula la otra; con una irrealidad con bastante sentido si se ve desde la perspectiva del hombre desencantado pero no por ello obligado a permanecer indiferente, No fue precisamente Bernardette es una puesta en escena bastante inteligente, divertida, con un fuerte compromiso del equipo escénico que vale mucho la pena ver.   No fue precisamente Bernardette. Anécdotas sin pudores ni reticencias de un hombre indecente, de, con y la dirección de Adrián Vázquez, se presenta los martes en el teatro La Capilla a las 20:00 horas.

01
Mar
08

DOS TANDAS DOS

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                                  BOBBY MCFERRIN Y THE KING’S SINGERS

Raúl Díaz

Dos noches de placer (que nada tuvieron que ver con la famosa novela de Alfred de Musset), transcurrieron las de los pasados jueves 14 y viernes 15 en el marmóreo recinto de Bellas Artes cuando se presentaron, respectivamente, el genial creador Bobby McFerrin y los finísimos Cantantes del Rey quienes dejaron bien sentado el porqué de su innegable prestigio. Bobby McFerrin es un fenómeno sin duda, es capaz de crear música a partir únicamente de su cuerpo y sin ayuda exterior ninguna es decir, sin ningún otro instrumento o acompañamiento. Por ello, la noche de referencia subió al escenario sólo, sin ningún grupo acompañante y sin siquiera una guitarra o una armónica por ejemplo, sino armado únicamente con su voz y su inmensa capacidad creativa. En medio del escenario sentado en una silla y con un micrófono en la mano izquierda, McFerrin empezó a emitir sonidos que eran música es decir, sonidos con sentido, precisión y orden que llegaban e iban envolviendo a la audiencia que, en penumbras, parecía más la asistente a un rito que a un concierto; huelga decir que la sala estaba llena en su totalidad.  El músico exigió que la sala permaneciera a oscuras a menos que él indicara lo contrario en algún momento y que el concierto transcurriera sin interrupción o se sea sin intermedio, de suerte tal que muchos que llegaron con retardo (recuérdese el caos vehicular por el “Día del amor”), y tuvieron la suerte de que aún los dejaran entrar, se fueron acomodando en donde iban pudiendo y lograban ver, ya que la única luz existente era la de un reflector que iluminaba a Bobby y su silla, lugar de donde emanaba la música que, puede decirse, imantaba e hipnotizaba a la hetorodoxa concurrencia.   A esa concurrencia invitó generoso, informal (playera negra, un pantalón cualquiera y tennis) a participar activamente en su concierto y sobre el escenario. Allí el seguía improvisando, creando sonidos musicales y los invitados iban creando su propia y particular danza al influjo de esos sonidos. Para algunos fue casi el momento supremo. Así, de la manera más informal, antisolemne y antiprotocolaria transcurrió una experiencia inolvidable en la que uno de los más grandes gurús musicales de nuestro tiempo (diez Grammys), se entregó completo y, en reciprocidad, la gente se le entregó a él de manera incondicional. La magia de la música se había producido una vez más y los asistentes salieron beatificados, el rito se había cumplido y ellos estaban ahítos. The King’s Singers Todo lo contrario, en cuanto elegancia, sucedió la noche del l5 cuando los cantantes del rey, british como son, se presentaron con pantalón azul-gris acero, saco azul de terciopelo, camisa blanca, corbata roja de seda y zapatos de charol, para ofrecer una cátedra de buen cantar en conjunto e individualmente, claro. Los cantes del rey son David Hurley, contratenor, Robin Tyson, contratenor, Paul Phoenix, tenor, Philip Lawson, barítono, Christopher Gabbitas, barítono y, Stephen Connolly, bajo, y están considerados, con razón, como uno de los mejores grupos del mundo en interpretación “a capella” es decir, sin acompañamiento instrumental ninguno. Así, como sucedió la noche anterior arriba referida, lo que ésta tuvimos fue un banquete de pura música vocal. Formado en 1968, The King’s Singers es un grupo por demás singular con un repertorio amplísimo que va desde canciones del medioevo y el Renacimiento, hasta el jazz y hasta reconocidos compositores totalmente contemporáneos como Krystof Penderecki, Luciano Berio y György Ligeti lo cual les otorga una versatilidad ùnica que, afortunadamente, puede ser apreciada en sus numerosos discos, mismos que pueden adquirirse en cualquier tienda. De una fineza absoluta el canto de estos maestros es de una elegancia suprema, su afinación es perfecta y el conocimiento y sentido que tienen y trasmiten de cada una de las obras es en verdad algo fuera de lo común. Si ya se les conoce es un placer volver a escucharlos, si es la primera vez que se les oye la experiencia resulta inolvidable. Para que así resultara esta vez, The King’s Singers ofrecieron un programa realmente especial que titularon “Pájaros, abejas y gaitas” lo que nos habla ya de su versátil integración que contó con cuatro cuerpos: Madrigales ingleses, Encuentro en Francia entre el mundo antiguo y el nuevo mundo, Música de los conquistadores españoles y, Arreglos a cuatro voces de varios autores. Cátedra de buen cantar, el Arte del Canto desplegado en un repertorio que exige definición estilística precisa y conjugación total, sobre todo en un grupo como este en el que no hay posibilidad de “ocultamiento” porque son únicamente seis voces y nada que pudiera distraer la atención de su emisión. Aquí está el canto puro, el manejo de la voz sin ambages, sin posibilidad de truco, de solventar deficiencias a base de técnica sino la exposición completa, la demostración maravillosamente placentera para la audiencia de lo que el Arte puede hacer. La comunión extraordinaria se obtuvo, los supremos sacerdotes, los, con razón, Cantantes del Rey, cumplieron su misión y bien pudieron decirnos a los bienaventurados asistentes, “Podeis ir en paz, la música está con vosotros”