Posts Tagged ‘Libros

11
Nov
08

Idea de la muerte en México

Idea de la muerte en México

Idea de la muerte en México

 

 

 

 

 

Idea de la muerte en México

Claudio Lomnitz

Fondo de Cultura Económica, 2006

 

Idea de la muerte en México es la primera historia social, cultural y política de la muerte en una nación que hizo de ella su símbolo tutelar. Mediante el examen de la historia y del símbolo de la muerte, el innovador estudio del antropólogo Claudio Lomnitz marca un hilo en la comprensión del rico y singular empleo que hacen los mexicanos de la imaginería de la muerte.

A diferencia de los europeos y estadounidenses contemporáneos, cuya negación de la muerte impregna sus culturas, el pueblo mexicano muestra y cultiva una familiaridad jovial, una intimidad que se ha convertido en piedra angular de su identidad nacional.

En este libro, Claudio Lomnitz, cual moderno Virgilio, nos guía en compañía de los muertos y la Muerte en un recorrido que va de la España medieval a la América precolombina; del México colonial al independiente, pasando por el reformista, el revolucionario y el institucional; del México actual a la Europa y los Estados Unidos contemporáneos; de la “buena muerte” a la Santa Muerte. Todo ello para mostrarnos el origen, el significado y la importancia de los vivos y los muertos en nuestro país.

 

 

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21
Sep
08

Libros:Antoni Dalmau,Robert Ambelain,Michael Baigent

 

Por: Arturo López Rodriguez 

 

El testamento del último Cátaro

El testamento del último Cátaro

Antoni Dalmau

El testamento del último Catáro

Ediciones Temas de Hoy, 2006

 

 

En la ciudad francesa de Toulouse, la antropóloga Isabelle Rougé y el periodista Julien Dutron, se ven involucrados en un descubrimiento de importancia durante una excavación.

El hallazgo tiene que ver con dos misteriosos sarcófagos bellamente decorados y con la galería del claustro de Saint-Jean, un antiguo priorato de los Hospitalarios de San Juan de Jerusalén, en Toulouse. Los rasgos y datación posible del lugar propician líneas de investigación en páginas de suspenso. “Bien, siguiendo con los dos panteones que habíamos descubierto tras abrir el hueco y evacuar el relleno de piedras y ladrillos, observamos que cada uno de los dos contenía un sarcófago que estaba colocado encima de un pudridero. Todo este conjunto medieval, particularmente bien conservado, se revelaba de un enorme interés tanto en la arqueología funeraria como en su decoración y esculpida”.

Entre viajes por regiones con claustros, iglesias, y museos de arte románico en Francia y Cataluña, los personajes averiguan datos históricos sobre el priorato que guarda objetos de los miembros de la Orden de los Hospitalarios, fundada a mediados del siglo XI. El encuentro con la tumba de Raimundo VI, conde de Tolosa, y la leyenda del último cátaro, Sicart de Monjoi, son dos sucesos primordiales en la narración.

Para Antoni Dalmau, autor catalán, este libro constituye una introducción novelada al catarismo, un movimiento religioso cristiano y disidente de la iglesia católica en la Baja Edad Media.

 

 

Jesús o el secreto mortal de los templarios

Jesús o el secreto mortal de los templarios

 

 

 

 

 

Robert Ambelain

Jesús o el secreto mortal de los templarios

Traducción de Ma. Luz Rovira

Ediciones Martínez Roca, 2004

 

 

Como maestre de diversas órdenes masónicas y de organizaciones iniciáticas, Robert Ambelain ha escrito libros como El secreto masónico y una trilogía sobre los orígenes del cristianismo.

En esta entrega el autor ha reunido una serie de premisas sobre la identidad y parentesco de Jesús, llamado de Nazaret. En el estudio del cristianismo y de sus orígenes, el autor considera tres corrientes esenciales: la sobrenaturalista, la naturalista, y la mítica, es decir, los partidarios de Jesús hijo de Dios, un Jesús humano y un Jesús imaginario, respectivamente. En todo ello, se examina la revelación del “verdadero rostro de Jesús en la historia”, alentado por la presencia de la Orden del Temple, antes llamada “Milicia de los Pobres Soldados de Cristo y del Templo de Salomón”.

El análisis sobre los “puntos oscuros” de los personajes y las situaciones bíblicas hacen del libro un texto referencial para quienes buscan otras perspectivas sobre hipótesis anteriores en torno a Jesús, ya que se citan estudios como Jesús en son temps de Daniel-Rops, y Vida de Jesús de Ernst Renan, además de una escrupulosa y abundante cita de pasajes bíblicos vistos de manera escéptica.

“Hay un problema que raramente ha sido abordado por los historiadores más liberales en sus estudios, sobre Jesús, y es el de su vida de hombre. Sea por timidez, por miedo a reacciones hostiles, o por ceguera dogmática previa, lo cierto es que parece que el solo hecho de aludir a ello constituya un escándalo”.

 

Las cartas privadas de Jesús

Las cartas privadas de Jesús

 

Michael Baigent

Las cartas privadas de Jesús

Ediciones Martínez Roca, 2007

 

La leyenda de los templarios apremia a Michael Baigent, escritor neozelandés. El aura de misterio de la orden atrae su narrativa, como revela El enigma sagrado, publicado en 1982.

“Hace mucho tiempo que los templarios me fascinan. No sólo su papel como ejército profesional y su gran contribución, a pesar de que es en gran medida desconocida, al inicio del mundo moderno –introdujeron el poder económico por encima del de la espada a través de los cheques y las transferencias económicas de una ciudad a otra y de un país a otro; rompieron el vínculo existente entre la aristocracia dominante y los campesinos explotados, lo que ayudó a crear un espacio para la clase media–, aunque siempre les ha acompañado un aura de misterio. Al menos algunos de ellos pareciera que abrazaban una religión que era contraria a la de Roma. Realmente, daba la sensación de que escondían la herejía en sus filas, pero poco se supo de ello. Tenía curiosidad y estaba decidido a buscar respuestas. Así comencé a investigar el lado misterioso de los caballeros del Temple”.

¿Quién era Jesús realmente? Baigent reconstruye un viaje de descubrimiento para conocer los pasadizos secretos del hombre que llamamos Jesús. Inmersos en enigmas históricos, como los rollos del mar Muerto, la vida de Jesús y María Magdalena, el volumen revisa la historia de las cruzadas y las leyendas sobre el santo Grial, dos temas que los historiadores “rara vez conectaban”.

 

 

 

 

 

 

 

 

             

 

07
Sep
08

Personajes antagónicos, Próspero y Calibán, La Tempestad, William Shakespeare

 

John W. Waterhouse, Miranda The Tempest 1916

John W. Waterhouse, Miranda The Tempest 1916

Por: Arturo Gudiño

 Muchos son las comparaciones y contrastes que pueden establecerse entre los personajes Próspero y Calibán, de la comedia shakespeareana La Tempestad. Después de todo, siendo ésta una de las últimas (tal vez la última escrita sin colaboración de nadie) obras de Shakespeare, era de esperarse que el bardo inglés desarrollara una trama sumamente rica en interpretaciones. Una de las perspectivas de análisis más obvias es la que presenta a Próspero y a Calibán caracterizando el binomio dominador-dominado, aunque por supuesto dicha perspectiva no es la única.

Entre otros puntos de vista, Próspero podría ser interpretado como un demiurgo, y Calibán como un espíritu poco sofisticado o inacabado. Por otra parte, el maestro puede ser visto como el posesor del logos griego, mientras que su esclavo como una criatura incapaz de conquistar ese privilegio. Asimismo, podemos identificar paralelismos en las circunstancias que acompañan tanto al mago como a su cautivo. Si vemos a Próspero –al menos en ciertos aspectos­– como el alter ego de Shakespeare, Calibán podría ser tomado como un ser oscuro proveniente de la imaginación del bardo, quien sin embargo es necesario para completar la sustancia de esta obra. Mediante una interpretación aún más audaz y desde un punto de vista freudiano, Próspero y Calibán representan diferentes niveles de conciencia, siendo el primero de ellos el superego, y el segundo el ello. Todas estas perspectivas serán analizadas a lo largo de este artículo, en el entendido que no puede decirse la última palabra con respecto a una de las obras de mayor riqueza y complejidad creada por el genio de Shakespeare.

         Primero que nada, examinemos el binomio dominador-dominado caracterizado por estos dos personajes. Además de las connotaciones psicológicas de este planteamiento, viene a la mente el concepto de una invasión colonialista. Desde este punto de vista, Próspero podría ser visto como el usurpador de un privilegio que legítimamente pertenecía a la hechicera Sycorax y a su hijo Calibán. Debido a la superioridad adquirida mediante sus libros mágicos, así como al nivel de “ilustración” que el invasor sustenta, Próspero se otorga el derecho de posesión de la isla que le brindó refugio a él y a su hija Miranda. De esta manera, primero Sycorax y luego Calibán son irremediablemente sometidos por el intruso.

         Desde luego que el nativo no es del todo inocente. Es encontrado culpable de tratar de violar a Miranda, traicionando así la confianza que Próspero había depositado en él. Después de todo ninguna conquista está exenta de violencia. La agresividad de Calibán es fácil de detectar y etiquetar, mientras que la de Próspero es más sutil porque proviene del dominio intelectual. De alguna manera, la justificación de dominio de Próspero es comparable a la que los españoles utilizaron para llevar a cabo sus masacres en la conquista de América, sólo que éstos utilizaron una justificación pretextada por motivos religiosos. En el caso de la obra shakespeareana, la falta de raciocinio de Calibán, al igual que su supuesto origen demoníaco, son razones suficientes para mantenerlo bajo un severo control. Una vez más, algo similar ocurrió a las civilizaciones precolombinas: la falta de cristiandad significó una carencia de derechos.

         No debemos olvidar, sin embargo, que tanto Calibán como los aztecas, por mencionar uno de los pueblos sometidos, también tenían su lado oscuro. Calibán estuvo a punto de convertirse en un violador, mientras que los aztecas fueron conocidos por llevar a cabo sacrificios humanos. Es decir, no es correcta la interpretación maniqueísta que nos hace ver a los conquistadores como la representación del mayor de los males, y a los nativos como la representación de la más pura inocencia.

Nos viene a la mente otra comparación que no es del todo favorable a Próspero. Es claro que éste, como legítimo poseedor del título de Duque de Milán, es víctima de un complot creado por su propio hermano Antonio. Luego de la usurpación de sus derechos, viene una tempestad tras la cual Próspero debe refugiarse en una isla desconocida, a donde llega con la ventaja de la magia aprendida a través de sus múltiples libros. Pero ¿qué hay de los derechos de Calibán? Próspero llega a usurpar los privilegios que el nativo tenía para reinar en la isla que era de su madre. Vemos así una vez más que, no obstante que el nativo y el intruso parecen seguir caminos paralelos, quizás un análisis moral de los acontecimientos no resulte del todo favorable al colonialista europeo.

         Un último comentario respecto a esta interpretación historicista se refiere al “comportamiento aprendido” de Calibán. En su libro Pedagogía del Oprimido, Paulo Freyre explica que, una vez que el conquistado ha sido sujeto a diferentes tipos de sumisión, no necesita de mayor retroalimentación con el fin de mantener el patrón de respuesta hacia su amo. Esto significa que el dominador no necesita estar presente para someter al dominado, porque éste ya se encuentra condicionado a la opresión. Algo así sucede con Calibán, es decir, la influencia de Próspero es tan grande que el nativo es dominado sin necesidad de experimentar  los poderes mágicos de su amo. Es solamente a través de la influencia de extraños recién llegados (Trínculo y Stefano) que Calibán decide rebelarse contra su amo, de una manera más “efectiva”, decidiendo mostrar su inconformidad acumulada durante todos esos años.

         Refiriéndonos a Próspero como a un demiurgo, debemos tomar en cuenta que el propio Shakespeare había demostrado un conocimiento vasto acerca de temas astrológicos y esotéricos. Por ejemplo, muchas de sus obras contienen referencias explícitas a los cuatro elementos – sin excluir a La Tempestad – y a otros símbolos que les eran familiares a los aficionados a estos temas. Los sucesos en La Tempestad se desarrollan durante cuatro horas, después de doce años de espera; siete son los personajes principales (Antonio, Alonso, Sebastián, Ferdinand, Gonzalo, Trínculo y Stefano), quienes por cierto ignoran el control que Próspero ejerce sobre ellos. Cuatro, doce, siete, son números cabalísticos que muy probablemente no se presentan de manera casual en la creatividad de Shakespeare.

         De acuerdo con el libro medieval Corpus Hermeticum, el demiurgo era un ser terrenal que intenta imitar a Dios en su poder de creación, contando para este fin con recursos y habilidades para crear un microcosmos similar, aunque no tan perfecto como el cosmos creado por el Supremo Arquitecto del Universo. Bajo tales supuestos, Próspero actúa como un demiurgo en su isla privada. Es él quien se convierte en omnisciente, omnipotente y casi omnipresente en su pequeño territorio. Por su parte, Calibán es una criatura que se limita a contemplar el poder del demiurgo y luego trata de confrontarlo de una manera poco efectiva. Los intentos del esclavo para causar daño a su amo son siempre anticipados por éste. En este microcosmos, Calibán es un espíritu inacabado y nada sofisticado, incapaz de alcanzar la sabiduría que el demiurgo posee. Ningún tipo de iniciación será suficiente para el esclavo.

         Por otra parte, se da el caso de ciertas iniciaciones que son elaboradas por Próspero a lo largo de la obra. Una de ellas es la que Ferdinand debe seguir con el fin de obtener la mano de Miranda. Desde la pesada faena de cargar troncos, hasta el hecho de tener que respetar la virginidad de su amada hasta el matrimonio, Ferdinand se encuentra sujeto al control de Próspero hasta que éste considera que la iniciación ha sido lograda. Por su parte, Antonio, Alonso y Sebastián forman parte de otra iniciación, quizá más penosa que la del joven enamorado, pero a final de cuentas trae consigo resultados más sobresalientes: por ejemplo, el relativo al perdón y a la reconciliación, los cuales son elementos importantes en el desarrollo de la obra. Adicionalmente, Ariel y Calibán forman parte de otra iniciación, en donde el amo mantiene al primero bajo su control hasta que considera que el espíritu aéreo está listo para obtener su libertad, mientras que Calibán se hace acreedor a mayores castigos, planteándose  la posibilidad de enviarlo a Europa donde probablemente sería exhibido como una curiosidad. Nuevamente nos viene a la mente el planteamiento colonialista expresado líneas arriba.

         Como mencionamos al principio, el amo puede también ser visto como poseedor del logos griego (λóγος significa “razonamiento”, “argumentación”, “habla” o “discurso”), y en cambio su esclavo es un ente incapaz de alcanzar este privilegio. Es el mismo Próspero quien enseña a Calibán a utilizar el lenguaje, pero es el nativo quien desperdicia la oportunidad de adquirir la iluminación, o la ilustración, de manera completa. Ciertamente Calibán puede pronunciar palabras, pero sin un completo entendimiento de conceptos e ideas abstractas. Recordemos que, de acuerdo al punto de vista isabelino, ningún razonamiento estaba completo sin un sustento moral. Esto, por supuesto, era completamente ignorado por el salvaje. 

         Continuando con estas ideas, podemos incluso hacer otra comparación basada en la mitología griega. De esta manera, Próspero podría ser considerado como un Prometeo “isabelino”, mientras que Calibán sería su Epimeteo. De acuerdo con la raíz etimológica, Prometeo (en griego antiguo Προμηθεύς significa ‘previsión’, ‘prospección’) es el que anticipa los eventos por venir, mientras que su hermano Epimeteo (en griego antiguo πιμηθεύς es el ‘que reflexiona más tarde’), es quien ve los eventos una vez que éstos ya han ocurrido. El primero anticipa las catástrofes mientras que el segundo se lamenta una vez que éstas ocurren. No resulta sorprendente que sea Epimeteo quien deje entrar a Pandora (en griego antiguo Πανδώρα es la poseedora de todos los dones) a la casa de los hermanos, trayendo consigo todas las calamidades que los dioses habían preparado como castigo para Prometeo, por su audacia al robarles el fuego sagrado. Pues bien, Próspero es como un Prometeo en su isla privada. No sólo anticipa, sino que también controla los eventos, mientras que Calibán es incapaz de prevenir cualquier calamidad preparada en su contra. Igual que Epimeteo, Calibán deja entrar a Pandora. En el caso de La Tempestad, Pandora podría estar representada por la llegada de Trínculo y Stefano, esos falsos salvadores que no resultan ser más que un espejismo, una falsa esperanza como la guardada en la caja de Pandora y, por supuesto, no son más que otra fuente de calamidades para Calibán. 

         Pasando a otro tipo de comparaciones, podemos identificar ciertos paralelismos y contrastes entre los planes tramados por el mago y por su cautivo. Mientras que Próspero está guiando los acontecimientos que eventualmente darán como resultado una confrontación con su propio hermano, por su parte Calibán está tratando de construir su propio plan en el entendido de que Stefano y Tríncalo le darán suficiente apoyo para lograr sus propósitos. Sin embargo, mientras que los planes de Próspero redundan en un final feliz, los trabajos de Calibán lo conducen a otra serie de castigos y humillaciones.

         Continuando con nuestro análisis, no podemos resistir la tentación de ver a Próspero – al menos en algunos aspectos – como el alter ego de Shakespeare. Igual que Próspero, el dramaturgo tuvo que abandonar su pueblo natal para realizar sus ideales. Próspero lo hizo de manera forzada, y como víctima de un complot, pero sus libros fueron una excelente compañía en su huida; por su parte, Shakespeare tuvo como motivación la elaboración y montaje de sus obras para abandonar, hasta cierto punto, a su propia familia. Tenemos también que al final de La Tempestad, el epílogo suena como el propio Shakespeare expresando su despedida: un canto de cisne ante su querido público. Como en otras ocasiones, el orador se dirige al público pidiendo la indulgencia necesaria para la obra representada, pero en este caso suena como el adiós final que espera un aplauso mayor. Y sin embargo, en esta comparación es difícil ubicar a Calibán. Es decir, si tomamos a Próspero como el alter ego de Shakespeare, Calibán podría tal vez remitirnos a partes recónditas de la imaginación del propio poeta, las cuales fueron siempre necesarias para dar sustancia a sus obras. El autor y sus personajes no pueden ser deslindados por completo; por lo tanto, el salvaje Calibán (como cualquier otro personaje en el universo shakespeareano) ocupa un lugar en la mente del poeta y probablemente también en sus propias vivencias, aunque sea de manera simbólica.

         Aventurándonos a una interpretación más audaz, Próspero y Calibán representan diferentes niveles de conciencia desde una perspectiva freudiana, siendo el primero representante del superego y el segundo del ello. El superego es el rector de la personalidad en términos de restricción y control de impulsos. Esa es justamente una de las funciones de Próspero en la isla; él regula, al menos durante cuatro horas, la vida de un pequeño grupo de personas quienes podrían verse, bajo este supuesto, como diferentes aspectos en la personalidad que es gobernada por el superego. En esta personalidad hipotética, Calibán sería el ello; es él quien casi logra violar a Miranda, hecho que es impedido por Próspero, el superego. Calibán es también hijo de un demonio, una figura más que representativa de los bajos instintos residentes en el ello. Freud dijo que una personalidad contiene diferentes facetas del ser. En nuestro análisis, estas facetas pudieran ser representadas por los personajes interactuando unos con otros en la isla, con Próspero actuando como el rector moral, y Calibán en el otro extremo como la inmoralidad fuera de control, es decir, como el ello.

         Independientemente del análisis que hemos hecho de los contrastes entre estos dos personajes, no cabe duda que Próspero es el protagonista central de la obra. Él es el motor de la trama y la figura principal en la búsqueda de soluciones. Sin embargo, La Tempestad sería una historia muy diferente sin la figura antagónica de Calibán, aunque éste no tenga la estatura de un gran oponente, ni los aspectos dramáticos inherentes al personaje de Antonio, el hermano usurpador, o la condición de hermano incómodo como en el caso de Prometeo y Epimeteo. A pesar de todo, Calibán es uno de los personajes que llega a poner a prueba algunos de los aspectos más profundos de la personalidad de Próspero, como su crueldad y su piedad, todo con base en una supuesta superioridad moral e intelectual.

         Y así, una vez ponderados todos estos puntos de vista, todavía no puede decirse la última palabra acerca de una de las obras más rica en complejidad, creada por el genio de Shakespeare. Quede entonces abierta para el lector la posibilidad de explorar y encontrar sus propias interpretaciones.

 

 

 

 

14
Jun
08

El Diablo en Ciudad Blanca

Delia Vela

 

Dos hombres cuyas vidas transcurren paralelas en el Chicago de finales del siglo XIX. Daniel Burnham, arquitecto brillante, responsable de construir una Feria Universal que aumentase el prestigio de la ciudad; y Henry H. Holmes, un ambicioso médico que aprovechó este acontecimiento para llevar a cabo los asesinatos más atroces a la sombra del revuelo causado por la exposición.

‘El diablo en la ciudad blanca’ (Lumen) recupera un episodio crucial de la historia de EU, que supuso la pérdida de la inocencia para una nación joven que aún creía en la bondad innata del ser humano.

La última novela del estadounidense Erik Larson resulta difícil de clasificar dentro de un género concreto. Aunque su planteamiento es, en principio, el de una reconstrucción histórica sólidamente documentada, queda claro que el principal interés de la trama radica en la recreación de los escabrosos asesinatos del doctor H.H. Holmes, un personaje real que en su época llegó a ser comparado con Jack el Destripador e incluso con el mismísimo diablo. El espíritu de una época

Por otro lado, la recreación del Chicago negro y convulso de finales del siglo XIX, sumido en plena Revolución Industrial, es impecable. Evoca a la perfección el espíritu de una América donde la aparición de un asesino como Holmes supuso un grave golpe para la sociedad, hasta entonces convencida de que crímenes similares a los de Jack el Destripador sólo eran concebibles en la decadente y vieja Europa.

Larson narra con habilidad la biografía del primer asesino en serie de EEUU y consigue impresionar doblemente al lector. Por un lado, el amplio número de fuentes documentales le permite reconstruir minuciosamente la vida de las víctimas, sus relaciones con Holmes y los pasos de la investigación policial, hasta el punto de que el lector llega a olvidar qué es realidad y qué invención, en una historia donde el autor deja poco margen a la ficción especulativa.

Por último, la recreación histórica de este periodo del siglo XIX consigue transmitir vívidamente el espíritu de una época donde los avances tecnológicos y la creación de espectáculos tan hermosos como la llamada ‘Ciudad blanca’ de Chicago hicieron creer a muchos que todo era posible. Larson une lo más bello y lo más vil de una era que marcó la entrada de Estados Unidos en el siglo XX.

 

 

24
May
08

El guardián entre el centeno

El guardián entre el centeno

J. D. Salinger

Alianza Editorial©

 

Capítulo 5

 

  

Los sábados por la noche siempre cenábamos lo mismo en Pencey. Se suponía que era una gran cosa porque nos daban un filete. Apostaría mil pavos a que lo   hacían porque los domingos venían al colegio un montón de padres, y probablemente Thrurner se imaginaba que todas las madres preguntarían a sus niñitos qué habían cenado la noche anterior y que ellos dirían –Un filete-. Menudo timo. Deberían haber visto los filetes. Unas cosas secas y duras que casi ni se podían cortar. La noche que había filete, siempre te daban un puré de patata lleno de grumos y, de postre, un bizcocho que nadie comía, excepto quizá los críos de la elemental, que qué sabía, y tíos como Ackley, que comían lo que fuera.

Pero cuando salimos del comedor fue muy bonito. Había como seis centímetros de nivel en el suelo y seguía nevando como un loc. Estaba todo precioso y empezamos a tirar bolas y a hacer el indio por todas partes. Fue una chiquillada pero nos divertimos mucho todos, de verdad.

No había quedado con ninguna chica ni nada, así que yo y un amigo mío, Mal Brossard, que estaba en el equipo de lucha libre, decidimos irnos en autobús a Agerstown a tomar una hamburguesa y quizá ver una asquerosa película. Ninguno de los dos tenía ganas e pasarse la noche entera sin mover el culo de sitio. Le pregunté a Mal si le importaba que viniera Ackley con nosotros. Se lo pregunté porque Ackley, los sábados por la noche, nunca hacía nada más que quedarse en su habitación y reventarse los granos o algo así. Mal dijo que no le importaba, pero que no le volvía loco la idea. No le caía muy bien Ackley. Bueno, pues nos fuimos los dos a nuestras habitaciones a arreglarnos y todo eso, y mientras me ponía los chanclos y todo ese rollo le grité a Ackley si quería ir al cine. Podía oírme perfectamente a través de las cortinas de la ducha, pero no contestó enseguida. Era de esa clase de tíos que odian contestarte enseguida. Al final vino a través de las malditas cortinas y se quedó de pie en el borde de la ducha y me preguntó quién iba conmigo. Siempre tenía que saber quién iba. Juro que si ese tío naufragara en un sitio y fueran a rescatarle en una puñetera barca, antes de subir siquiera querría saber quién era el tío que iba remando. Le dije que iba Mal Brossard. Dijo:

Ese desgraciado… bueno. Espera un segundo-. Cualquiera diría que te estaba haciendo un gran favor.

Tardo como cinco horas en arreglarse, mientras tanto me fui a la ventana, le abrí e hice una bola de nieve directamente con las manos. La nieve estaba perfecta para hacer bolas. Pero no la tiré ni nada. Fui a tirarla. A un coche que estaba aparcado al otro lado de la calle. Peor cambié de idea porque el coche estaba muy bonito y muy blanco. Luego fui a tirarla a una boca de riego, pero también estaba demasiado bonita y demasiado blanca. Al final no se la tiré a nada. Todo lo que hice fue cerrar la ventana y pasar por la habitación con la bola, aprentándola. Todavía la llevaba cuando, un poco después, yo, Brossard y Ackley subimos al autobús. El Conductor abrió la puerta y me obligó a tirarla. Le dije que no iba a tirársela a nadie pero no me creyó. La gente nunca te cree.

Brossard y Ackley ya habían visto la película que ponían, así que todo lo que hicimos fue comer un par de hamburguesas, jugar un rato a la máquina del millón y luego volver a Pencey en autobús. No me importó no ver la película. Se suponía que era una comedia, con Cary Grand y toda esa basura. Además, ya había ido al cien con Brossasrd y con Ackley. Los dos se rían como hienas de cosas que no tenían ninguna gracia. Ni siquiera me gustaba estar sentado a su lado en el cine.

Sólo eran las nueve menos cuatro cuando volvimos al dormitorio, Brossard era una adicto al bridge y empezó a buscar por todo el dormitorio a alguien con quien jugar una partida. Ackley, para variar, aparcó en mi habitación. Sólo que en vez de  sentarse en el brazo del sillón de Stradlater se tumbó en mi cama con la cara y todo en mi almohada. Empezó a hablar con una voz muy monótona y a toquetearse todos sus granos. Le lancé mil indirectas, pero no pude librarme de él. No hacía más que hablar con un voz muy monótona de una chica con la que se suponía que había tenido relaciones sexuales el verano anterior. Me lo había contado ya como cien veces. Y cada vez que lo contaba era diferente. Una vez te decía que se la había tirado en el Buick de su primo, y al rato que se la había tirado debajo de un entablado de la playa. Naturalmente, era puro cuento. Era el tío más virgen que he visto en mi vida. Dudo que ni siquiera hubiera metido mano a nadie. Bueno, pues al final tuve que decirle por las buenas que tenía que escribir una redacción para Stradlater y que tenía que largarse para que pudiera concentrarme. Al final se largó, pero después de tomarse su tiempo, como de costumbre. Cuando se fue, me puse el pijama, el albornoz y la gorra de caza, y empecé a escribir la redacción.

Lo malo es que no podía pensar en ninguna habitación, ni en ninguna casa, ni en nada que pudiera describir como había dicho Stradlater. De todos modos no me vuelve loco describir habitaciones ni casas. Así que lo que hice fue escribir acerca del guante de béisbol de mi hermano Allie. Era un tema muy descriptivo. De verdad. Mi hermano Allie tenía un guante de fielder de la mano izquierda. Era zurdo. Pero lo descriptivo era que tenía poemas escritos en los dedos y en la bolsa de la palma de la mano por todas partes. En tinta verde. Los escribió para tener algo que leer cuando estaba en el campo y no bateaba nadie. Ahora está muerto. Tenía leucemia y murió cuando estábamos en Maine, el 18 de julio de 1946. Les habría gustado.

Tenía dos años menos que yo, pero era como cincuenta veces más inteligente. Era inteligentísimo. Sus profesores escribían continuamente a mi madre para decirle que era un placer tener en su clase a un niño como Allie. Y no lo decían por decir. Lo decían de verdad. Pero no era sólo el más inteligente de la familia. Era también el mejor en muchos otros aspectos. Nunca se enfadaba con nadie. Se supone que los pelirrojos se enfadan con mucha facilidad, pero Allie nunca se enfadaba y eso que tenía el pelo muy rojo, Les diré lo rojo que tenía el pelo. Empecé a jugar al golf cuando tenía sólo diez años. Recuerdo una vez, el verano en que tenía como doce años. Estaba jugando y todo eso, y tuve el presentimiento de que si me volvía de repente vería a Allie. Así que me volví y, justo, estaba montado en su bici al otro lado de la cerca –había una cerca que rodeaba todo el campo de golf-, y pude verle allí sentado como a ciento cincuenta metros de distancia mirando cómo jugaba. Así de rojo tenía el pelo. Dios, qué buen chico era. A veces, en la mesa, pensaba en algo y se reía tanto que casi se caía de la silla. Yo tenía sólo trece años y hasta pensaron llevarme a que me psicoanalizaran y todo, porque rompí todas las ventanas del garaje. No les culpo. De verdad. La noche en que murió dormí en el garaje y rompí todas las malditas ventanas con el puño sólo porque sí. Hasta quise romper todas las ventanillas del coche que teníamos aquél verano, pero entonces me había roto la mano y todo y no pude hacerlo. Fue una estupidez, lo reconozco, pero es que ni siquiera me daba cuenta de lo que hacía, y es que ustedes no conocían a Allie. Todavía me duele la mano algunas veces, cuando llueve y eso, y no puedo cerrar el puño –muy fuerte, quiero decir-, pero aparte de eso no me importa mucho. Quiero decir que no pienso ser un maldito cirujano, ni violinista, ni nada de eso.  

Bueno, pues sobre eso fue sobre lo que escribí la redacción de Stradlater. Sobre el guante de béisbol de Allie. Daba la casualidad de que lo tenía en la maleta, así es que lo saqué y copié todos los poemas que estaban escritos en él. Todo lo que tuve que hacer fue cambiar el nombre de Allie para que nadie supiera que era mi hermano y no el de Stradlater. No me volvió loco hacerlo, pero no se me ocurrió otra cosa que fuera descriptiva. Además, creo que me gustó escribir sobre eso. Tardé como una hora, porque tuve que usar la asquerosa máquina de escribir de Stradlater, que se atascaba todo el rato. No usé la mía porque se la había prestado a un tío que tenía su habitación más adelante en el mismo pasillo.

         Eran como las diez y media, creo, cuando la acabé, Pero no estaba cansado, así es que me puse a mirar por la ventana un rato. Había dejado de nevar, pero de vez en cuando se oía a algún coche que no arrancaba. También se oía roncar a Ackley. Se le oía a través de las puñeteras cortinas de la ducha. Tenía sinusitis y no podía respirar bien cuando dormía. El tío tenía de todo. Sinusitis, granos, unos dientes repugnantes, halitosis y unas uñas asquerosas. Era imposible no sentir un poco de lástima por ese pobre hijo de puta.

 

 

*Cortesía Alianza Editorial©

 

 

Convoca Alianza Editorial, El Fondo de Cultura Económica y el Instituto Mexicano de la Juventud a la jornada de lectura “leer es poder” que tiene por objetivo acercar a los jóvenes a la lectura a través del libro El guardián entre el centeno, escrito por J. D. Salinger.

 

Esta novela tendrá una reflexión con el ensayista Antonio Saborit el viernes 30 de mayo en la librería del Fondo Rosario Castellanos del Centro Cultural Bella Época, ubicado en Tamaulipas 202, Col. Condesa.

 

***El guardián entre el centeno es una novela que se calcula ha sido leída por 65 millones de jóvenes.

 

12
Abr
08

Libros

Arturo López

Ernesto Alcocer

Perversidad

Diana (Destino), 2007

Con acertada enunciación, esto se lee en la contraportada del libro Perversidad de Ernesto Alcocer (Ciudad de México, 1955): “Trastocados de noticias de actualidad, los relatos de Ernesto Alcocer proponen un giro a los mitos instantáneos generados por los medios, para establecer el grado de decadencia de una civilización endiosada con sus propios logros. Alcocer construye de modo realista anécdotas fantásticas con vetas del género detectivesco, de indagación, para esbozar unas personalidades sumamente complejas que desafían el juicio fácil pero justifican el título del conjunto: asesinos, pederastas, vividores y racistas destacan en un mundo carente de ideales aunque aún sujeto a reglas”.

      Son seis las narraciones en torno a la perversidad que encubre y brota en la naturaleza humana: “El tercer grado de la obediencia perfecta”, “El trasplante”, “Just do it”, “Bien merecido”, “Ya no se puede creer en nadie” y “Cadena perpetua por matar a su perra Marie”; éstos dos últimos escritos en colaboración con Santiago Bolaños.

      Las inclinaciones hacia la maldad, los sentimientos de culpa y las particulares circunstancias que rodean a los personajes involucrados, van de la denuncia por pederastia contra Ángel de la Cruz, obispo de la Diócesis de Guadalajara; las múltiples operaciones de Erika Schneider y la urgencia de un trasplante a que se ve forzado conseguir su novio; la relación homosexual de Arnoldo Suárez Nájera, funcionario de una empresa trasnacional; entre otras oscuras figuras incitadas ardorosamente por los torbellinos de celos, lujuria y venganza.

 

Daniel Silva

El hombre de Viena

Traducción de Alberto Coscarelli

Planeta Internacional, 2006

Precedida de las obras “La marca del asesino” y “El confesor”, la novela “El hombre de Viena” de Daniel Silva (Michigan, 1960), integra el ciclo narrativo dedicado al tema del Holocausto.

      El motivo central de la novela policiaca gira sobre la captura de un criminal de guerra. Un súbito atentado en la oficina de Reclamaciones e Investigaciones de Guerra da comienzo a esta historia que recorre las ciudades de Viena y Venecia. La muerte de Eli Lavon, miembro del servicio secreto de Israel, desencadena una serie de investigaciones a cargo de Gabriel Allon, llamado Mario Delvecchio, un policía secreto aficionado a la restauración de pinturas.

      Tras el asesinato de Eli Lavon y la revelación de su trayectoria en los servicios de inteligencia israelíes, Mario Delvecchio (o Gideon Argov, otro de sus seudónimos) descubre que un misterioso hombre está detrás del crimen y, con ello, la bota nazi. La trama se entrevera de este modo alrededor del personaje investigador, Delvecchio, y su enemigo: Ludwig Vowel, alías Erich Radek, asesino de la SS, miembro de la Legión Austríaca y colaborador cercano de Adolf Eichmann.

      La búsqueda judicial narra los servicios de inteligencia de Israel y Austria, así como las operaciones secretas de los miembros espías instalados en Viena, Venecia, Jerusalén y Argentina. A esto se suman los testimonios de los sobrevivientes de la Marcha de la Muerte y el hallazgo del programa secreto Aktion 1005, que numera las operaciones de la destrucción de las pruebas de los millones de judíos asesinados durante el nazismo.

Peter Watson

Paisaje con mentiras

Traducción de Eduardo Hojman

Planeta Internacional, 2007

La emoción por el descubrimiento artístico guía la historia de inglés Peter Watson, historiador inglés. Su reciente novela se sustenta en la explicación iconográfica de un lienzo titulado en inglés antiguo “Landskyp of Lees”, Paisaje con mentiras, posiblemente del siglo XVI.

      La narración inicia con la súbita aparición del hombre que pretendía robar dicho cuadro en la habitación de una joven coleccionista. Había algo en esa pintura, algún misterio que hacía valer la pena despojarlo.

      Los protagonistas, Isobel, coleccionista que frisa los treinta años, y Michael Whiting, un marchante de arte de la galería Whiting and Wood, se ven implicados en el desciframiento del extraño lienzo que inicialmente fue atribuido a Hans Holbein, autor de retratos cargados de un intenso realismo, como Los embajadores.

      ¿Cuál puede ser la razón de nombrar a una pintura así?De pista en pista por el país de Constable y Gainsborough, Isobel y Michael recorren pueblos y ciudades, galerías y museos, capillas y monasterios ingleses, para esclarecer los motivos y los personajes religiosos, mitológicos y reales de la pintura, además del paisaje de fondo. “En los siglos XV y XVI los cuadros estaban llenos de símbolos, y la gente educada se enorgullecía de poder interpretarlos”.

      Impulsados por los hallazgos pictóricos, la pareja pretende descubrir el tesoro que encierra el lienzo antes que Molyneux, un oscuro personaje que los persigue y atenta contra sus vidas. En la novela de Watson conviven símbolos ocultos y figuras relacionadas con las sociedades secretas, y en su desenlace, el suspiro de amor y deseo abraza a los protagonistas aficionados al arte.

 

03
Mar
08

¿NO ME QUIEREN EN MEJICO?

El autor comenta sobre su libro “Así se Hizo El Hombre y La Tierra” presentado en Méjico y los resultados obtenidos hasta el momento.

 

 

Fernando L. Rodríguez Jiménez

Madrid, España

       Pronto hará un año que presenté en Méjico capital mi libro “Así se Hizo El Hombre y La Tierra”, cuya presentación se comentó ampliamente en la prensa, radio y televisión, una gran cobertura mediática, incluido en este diario un amplio reportaje y en la cadena de radio. Gracias al libro tuve la oportunidad de conocer a Sergio Martínez, excelente persona y sin duda uno de los grandes periodistas mejicanos, culto, buena gente, trabajador como hay pocos, su exceso de trabajo abrumaría a cualquiera, (para que luego digan que los hispanos no trabajamos), líder por mérito propio de las secciones culturales, profesor universitario y gran personaje de la cultura mejicana, quien desde entonces me honra con su amistad. Sergio me abrió las puertas de este diario, hace ya casi un año que vengo enviando mis crónicas desde España, supongo que con algunos aciertos y muchos desaciertos, pero se que ya tengo mis amigos seguidores por estas tierras, prendidas en mi corazón desde que fui en ese mi primer viaje y de trabajo, no dándome tiempo para conocer ese “Méjico lindo y querido”, con el que soñaba desde mi infancia, de niño cantaba las canciones de Jorge Negrete, que llegó a ser un ídolo en España, especialmente entre las mujeres.     Unos amigos de ahí me obsequiaron con una ronda de mariachis en su hogar, esa si que fue una sorpresa que me robó el corazón y nunca olvidaré. Llegué a Méjico con mi amigo y socio José Antonio Herrero, importante distribuidor y editor español, quien lleva muchos años viajando a este país muy querido por él. Juntos viajamos con la intención de dar a conocer, entonces mi último trabajo editorial, apoyado por Televisión Española “Así se Hizo El Hombre y La Tierra”.  El libro se refiere a la naturaleza, como se observa, estudia, filma y se realizan programas de naturaleza, incluso secretos y trucos que empleamos para realizar uno de los programas más señeros, importantes y exitosos de Televisión Española, que marcó un antes y un después desde hace 25 años en la protección y el amor por la naturaleza.  En su realización perdieron la vida cuatro personas, el director, el cámara, su ayudante y el piloto, un desgraciado accidente acaecido en Nome Alaska. Otros hemos padecido accidentes de diferente gravedad e índole y peligros diversos hasta el punto de estar en diversas ocasiones a punto de perder la vida. Dada la dedicación tan intensa y seguida  de quienes lo hacíamos se cobró una serie de separaciones matrimoniales. A causa de los peligrosos rodajes el autor, quien estas líneas escribe, estuvo en numerosas ocasiones a punto de perder la vida, por tratar de dar a conocer la naturaleza y acercar al telespectador las especies más difíciles y escasas, incluso peligrosas, para ello vivimos aventuras mil, con lobos, linces, zorros, nutrias, tejones, águilas, quebrantahuesos, víboras, escorpiones, tarántulas y otros numerosos animales. El éxito acompañó a las filmaciones, obteniendo premios muy prestigiosos como el Palma de plata de Cannes y la Palma de oro, así como otros grandes galardones nacionales e internacionales. Por ello pensamos que aquí, entre amigos, tendría mayor acogida de la alcanzada hasta el momento, que ha sido muy escasa.  Conocido el programa de El Hombre y la Tierra en el mundo entero, emitido en 145 países y en Méjico, donde quizás no dejó tanto rastro como en España y otros países donde fue número uno de audiencia.  Lo cierto es que después de un año, he de confesar que la venta del libro hasta el momento ha ido muy mal en Méjico. Me gustaría que los amigos lectores me den la clave. Tal vez es mucho peor de lo que pensaba, el tema no interesa, es caro, es barato, no se promocionó adecuadamente o hay alguna otra razón que se me escapa, mis ya amigos lectores pueden darme fórmulas secretas, que desconozco o me pueden hacer una crítica de su contenido. A pesar de mis años, siempre estoy dispuesto a aprender, les agradeceré me envíen sus opiniones al periódico, con objeto de corregir mis errores si es que los hay. Me preocupa por que en un mes aproximadamente, estará en la calle una nueva obra, de la misma colección, para mi querida, al tratarse de “Así Se Hizo el primer viaje español a la Antártida, en la goleta “Idus de Marzo”, a vela, en la que participé con varias funciones: científico, periodista, fotógrafo y escritor. El rey de España S.M. Don Juan Carlos I , fue nuestro Presidente de Honor de la “Asociación España en la Antártida”, surgida de la propia expedición, gracias a la cual España tiene dos bases en la Antártida, forma parte del club Antártico como miembro de derecho y tiene el barco rompehielos “Hespérides” para realizar estudios oceanográficos y abastecer las bases en cualquier época del año. No me gustaría pasar por otra mala experiencia como autor, no apreciado como tal, en un  país al que adoro y donde por otro lado se que tengo numerosos seguidores de mis colaboraciones en el diario y de mis últimos programas de Televisión, emitidos en el Canal Nacional.