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19
Ene
08

Diego Rivera y los Rosacruces

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ARTURO LÓPEZ RODRÍGUEZ
E
l artículo de la investigadora y crítica de arte Raquel Tibol, “¡Apareció la serpiente! Diego Rivera y los Rosa-Cruces”, publicado en Proceso en 1990, dio a conocer una pintura que Diego Rivera hizo para la Sociedad Rosacruz de México: Quetzalcóatl. La serpiente emplumada.Considerada hasta entonces como atribución al pintor guanajuatense, el óleo sin firma ni fecha, se exhibe actualmente en la exposición Diego Rivera, gran ilustrador del Museo Nacional de Arte. La pintura —“pieza única en el catálogo riveriano”— y el conjunto de revistas de Mexican Folkways conforman la segunda sección temática de la muestra (1926-1937), rubro que indica un capítulo importante en la trayectoria del pintor: la relación con los rosacruces y su derivación gráfica.En amplias vitrinas escalonadas se observan los tres diseños de Diego Rivera para la portada de la revista bilingüe inglés-español Mexican Folkways —fundada en 1925 por la norteamericana Frances Toor para difundir los usos y las costumbres mexicanas—, de la cual fue ensayista y artista editor, a partir de 1926. Como se aprecia en los veintiséis números desplegados, los diseños se reprodujeron sucesivamente hasta 1937, con variaciones del color y tamaño de edición. Son destacables las ediciones que ostentan las serpientes enfrentadas, composición que guarda relación con una ilustración del libro The Land of the Pheasant and the Deer. Folksong of the Maya (1935), de Antonio Mediz Bolio, que también se exhibe. Al centro del recorrido se distingue la imponente serpiente enroscada en forma triangular, rodeada de elementos esotéricos que han sido estudiados por investigadores como Renato González Mello.Tal como ha documentado Raquel Tibol en los artículos “Diego Rivera, un pintor que militó en política”, “¡Apareció la serpiente!…”, y en su reciente libro Diego Rivera. Luces y sombras, Diego Rivera es considerado “fundador de primera clase” de la Gran Logia Quetzalcóatl, asociación inspirada en los antiguos conocimientos de Egipto que fue creada en 1926. La incursión de Diego Rivera en esta sociedad ocurrió en la década de 1920, cuando dirigía la revista antiimperialista El Libertador, editada por el Comité Organizador de la Liga Antiimperialista de las Américas. Su ingreso a la Hermandad Rosacruz Quetzalcóatl, según apuntó en un cuestionario de reingreso al Partido Comunista en 1954, obedeció al hecho de investigar “los métodos de penetración del imperialismo yanqui en México por el canal de las llamadas sociedades secretas”. Como el PC no permitía en sus filas a miembros masones, Diego Rivera respondió en el cuestionario: “Por mi parte […], nunca fui miembro de la masonería, ya que la Rosa-Cruz no es una rama de la masonería, sino una asociación que se dice filosófica, mística, esencialmente, materialista, que sólo admite diferentes estados de la energo-materia y se basa en los antiguos conocimientos ocultos de Egipto, de Amenotep IV y Nefertiti”. A decir suyo, su ingreso a la Gran Logia Quetzalcóatl fue “un excelente campo de observación y de experiencia”, y por ello obsequió una tela sin firma, pintada posiblemente hacia 1926, que por su figura simbólica ocultista fue apreciada como emblema de la logia. En efecto, como ha explicado la investigadora y curadora de la muestra, la masonería conserva símbolos ocultos diferentes a las sociedades rosacruces, aunque para Renato González Mello, los rosacruces comparten una parte de la simbología masónica. “Para convertir la serpiente emplumada en emblema rosacruz —escribe Tibol—, Rivera construyó la cabeza a manera de una gran rosa abierta, en cuyo centro se encuentran las fauces del animal. A ambos lados de la parte superior colocó dos triángulos equiláteros, y al centro de los mismos una rosa. En las partes medias laterales dos llamas estilizadas, seguramente como símbolos del fuego místico. La masa triangular de la serpiente enroscada y las plumas representadas como largas lenguas superpuestas, se pueden apreciar en dos trabajos gráficos hechos por Rivera justamente en 1926”.Se refiere, por un lado, al diseño de las serpientes para Mexican Folkways, que circuló entre los años de 1927 y 1929; por otro, a la portada del libro México en pensamiento y en acción (1926) de Rosendo Salazar, donde dibujó nuevamente la serpiente enroscada. Además de estas publicaciones se encuentra el mencionado dibujo de las serpientes del libro La tierra del faisán y del venado.

Si bien la pintura Quetzalcóatl. La serpiente emplumada (temple sobre tela, 101 x 122 cm) ha sido reproducida en catálogos y gestionada para ciertas exposiciones, esta es la primera ocasión que se exhibe fuera del Centro Cultural Rosacruz, Antigua y Mística Orden Rosa Cruz (AMORC), Quetzalcóatl, A. C. Es de mencionar que entre las exposiciones que conmemoran la vida y admirada trayectoria del pintor en el país son elogiables las piezas poco o nulamente exhibidas que configuran la controvertida biografía del pintor y sitúan su lugar en la historia del arte nacional.

*Foto de Erika Contreras Vega 

http://www.unomasuno.com.mx/unomasuno/Sabadouno/enero_2008/sabadouno19enero2008.pdf

 

   

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05
Ene
08

Ehrenburg, visto por Diego Rivera

Arturo López Rodriguez 

En la muestra Diego Rivera, gran ilustrador que presenta en el Museo Nacional de Arte se exhibe un retrato del escritor ruso Ilya Ehrenburg (1891-1967), pintado por Diego Rivera en 1915. La relación entre Rivera y Ehrenburg –poeta, revolucionario, periodista– ha sido relatada por el escritor Olivier Debroise en la novela Diego de Montparnasse (1979) y por la crítica de arte Raquel Tibol en Diego Rivera ilustrador (1986), libro que compilaba, hasta hace dos décadas, los trabajos de Rivera en el género de la ilustración. Debroise evoca la vida bohemia en la ciudad de París a principios del siglo XX, centro de reunión y lugar de encuentro de intelectuales y artistas, entre quienes figuraba el pintor mexicano que arribó a la capital francesa en 1911. Rivera conoció a Ilya Ehrenburg hacia 1913, en la café de La Rotonda de París. Sensibles a la intensidad de la vida, a la alegría del momento, en La Rotonde se reunían además Max Jacob, André Salmón, Amedeo Modigliani y Pablo Picasso, con quien Diego entablaría amistad poco después, en 1915. La historia que fluía cerca del Sena, con los escándalos que acompañan las vanguardias artísticas, es retratada de manera extensa por Dan Franck en Bohemios (1999), novela memorable de la vida parisina y el arte moderno. En pleno ascenso del cubismo, la vanguardia pictórica impulsada por Braque y Picasso, Diego Rivera hizo el retrato de su amigo ruso en óleo sobre tela, firmado: 1915/D.M.R., como solía hacerlo en aquella época el joven guanajuatense, a quien llamaban le tendre cannibale (el tierno caníbal). El retrato de configuración cubista establece el acercamiento y el dominio del cubismo desarrollado por Diego Rivera. El personaje es retratado de larga cabellera, con sombrero y pipa, escribiendo. Así quiso personalizarlo el pintor, como cita Tibol. El color y la textura de la pipa resaltan sobre la superficie de planos pictóricos, como si fuera un objeto pegado (otra práctica cubista). La maestría que Rivera alcanza en su trayectoria vanguardista se aprecia en esta espléndida pintura de la etapa cubista, la cual abarca cuadros de primer orden, como lo es El guerrillero (o Paisaje zapatista), también de 1915, considerado por algunos su obra cumbre en esta tendencia.  Raquel Tibol, curadora de la muestra en el MUNAL, seleccionó el retrato de Ilya Ehrenburg (proveniente del Meadows Museum, Southern Methodist University de Dallas, Texas) en virtud de la relación de amistad y literaria entre Rivera y Ehrenburg, como atestiguan igualmente las ilustraciones hechas al alimón para el poemario Relato de la vida de una tal Nadienka y de ciertas revelaciones que ha tenido, publicado en París, en 1916. Entre los ocho dibujos cubistas realizados para este libro (colección Museo Dolores Olmedo), en los que se observan elementos de la simbología oculta, se encuentra un retrato de Ehrenburg, similar a la pintura. El libro y el retrato son dos obras principales de la primera sección de la exposición, “Vanguardia y nacionalismo, 1906-1925”, cuyo recorrido cronológico expone los estilos y las soluciones gráficas empleadas por Diego Rivera en sus colaboraciones literarias de este periodo. Siete rubros más, que abarcan medio siglo de ilustraciones, de 1906 a 1957, con obras que se exhiben por primera vez, integran la muestra abierta hasta el 24 de febrero próximo. Ilya Ehrenburg, hombre enfermizo, mal afeitado, de cabellos muy largos y rectos, como el poeta Voloshin lo describió, es autor del Primer libro de memorias; gente, años, vida, publicado en español por Joaquín Mortiz en 1962.

15
Dic
07

Cronicas Riojanas III

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Fernando L Rodríguez Jimenez

 La Rioja festiva y entrañable, vive hacia adentro, aunque cada vez son más los de fuera que desean participar de su sencilla manera de vivir y ver la vida.  

      Madrid, España.- En la Rioja hay calidad de vida. Los riojanos son gente sencilla, les gusta las cosas cotidianas, sin grandes pretensiones, la vida de siempre, las costumbres ancestrales, las reuniones familiares y con los amigos, el trabajo, el campo, disfrutar de un buen vaso de vino de la región en compañía, en animada charla donde no falta la socarronería, ni la broma directa, no son de dobleces y segundas intenciones, les gusta llamar a cada cosa por su nombre y no darle más valor del que tienen.       Como son de origen campesino sus apetencias siguen en esa línea, aunque muchos riojanos han salido a estudiar y al extranjero, pero no les seduce gran cosa moverse de su terruño.      Las fiestas locales de los pueblos se viven con intensidad: En Tudela hay una fiesta de verano, de posible tradición muy antigua, báquica, por que el vino que representa a la región es uno de los principales motivos de sus carrozas, de el viven millares de personas, y además lo disfrutan.      La rioja huele a vino, a tahona, a ese delicioso pan recién hecho, cuyo aroma remueve nuestros más antiguos recuerdos de niñez, también  a asado y a verduras, y a tierra mojada, especialmente cuando llueve, el viento trae ese perfume que emana de lo más profundo de nuestras raíces. De las montañas cercanas trae el olor a bosque a pinares y robledales o encinares, ese olor que envuelve y caracteriza a cada criatura de la naturaleza.  

   Las fiestas son tan sagradas para los riojanos como lo fueron para celtas, íberos y romanos, quienes trajeron las suyas adaptándolas a las ya existentes. La mayoría no son tan paganas como parecen, cada fecha correspondía con uno de sus dioses, que andaban lo mismo entre los pucheros, que en lo nemoroso, escondidos entre lo más impenetrable de los bosques donde se ocultaba la rama dorada, también en las aguas y en el cielo, donde Zeus era el dios más poderoso, pero en las aguas era Afrodita quien imperaba, Cupido y Eros tenían su cabida para los enamorados y Diana cazadora propiciaba la buena caza, Baco las juergas a base de vino y cierta clase de orgías, en ese tiempo todo se permitía.     

 Aunque no en su totalidad  las cosas siguen de forma similar, Afrodita está presente en los balnearios donde se cuida la salud, Baco en las fiestas del vino, de tanta importancia para le región, Diana cazadora tiene muchos seguidores y a los riojanos les gusta disfrutar de un día de caza de vez en cuando, disculpa para reunirse los amigos y hacer bromas sobre lo mal que tiran unos u otros y tomar un buen taco, (aquí se le llama taco a un buen almuerzo, generalmente a base de buen embutido de la zona y una buena tortilla española o de patata o de verdura, denominada a la paisana.     

 La caza ya no tiene el objeto de la necesidad para comer, se ha convertido en algo lúdico, aunque personalmente no soy partidario de matar animales, como algo divertido, es mejor y más gratificante observarlos, pero para gente que goza de lo primario, cazar forma parte de esa ancestral tradición, aunque cada día hay menos practicantes, sigue siendo una disculpa festiva.     

 Las carrozas de Tudela, tiradas por tractores, recuerdan de forma sencilla lo genuino de la tierra, barricas de vino con bodegueros grotescos, como una especie de auto-caricatura, lindas damas ataviadas con ropas tradicionales o vestidos hermosos. Gente bien vestida, pasea por las calles, se han puesto el “traje de fiesta”, como antaño, sólo que entonces se vestían con el único traje para estos eventos, la misma ropa duraba muchos años, hogaño la gente viste de forma más moderna y su vestuario es mucho más variado que hace años, cuando la postguerra civil española y la Segunda Gerra Mundial aún coleaban, aunque un día de fiesta sigue siendo todavía una buena razón para ponerse elegante.      

En Tudelilla en la recoleta plaza del pueblo, asistí a un concurso de paellas, hechas por diferentes grupos de amigos, asociaciones, familias o cofradías, cada cual se esmera para que la suya sea la mejor, añadiendo a los ingredientes mucho amor a la hora de cocinar, sin dejar el buen humor. El jurado lo tenía muy difícil, todas tenían una pinta bárbara, pero una tenía que ganar.      

Esa fue la disculpa para degustar todas ellas en medio de la plaza, y reunirse todo el pequeño y amable pueblo de Tudelilla, en buena armonía, y sin que falte el buen vino de las muchas bodegas de gran calidad que se ocultan en las cuevas y edificios, aunque son competidores unos de otros, la armonía y el cooperativismo reina en esta parte de España, donde la envidia no parece medrar y si la armonía entre vecinos y familias.   

   La verdad es que Mari Carmen López, nuestra amiga, se esmeró y ese día con su hermana Marisa y su hija, en casa de los Zurbano, nos hicieron una paella que nada tenía que envidiar a las que se exhibieran minutos antes en la plaza de Tudelilla, estaba para chuparse los dedos, regada con el buen vino de cosecha propia, sin aditivos, ni química que producen dolor de cabeza.    

  La calidad de la materia prima para hacer las comidas es esencial, pero Mari Carmen tiene una receta que no falla, es a todas las comidas ponerle “mucho amor”, y es así, ese condimento espiritual se nota en algo tan material como un buen yantar.      Aquí la gente es muy de derechas, son católicos de verdad, creyentes de buena fe, lo cual no quiere decir que dentro de cada familia no haya quien piense en dirección contraria, pero se diría que la mayoría de los riojanos son gente bien pensante, buenas personas y católicos practicantes, profundamente convencidos.        En las poblaciones mayores como su capital Logroño, la ciudad se compone de áreas antiguas y una periferia en expansión, con barrios nuevos modernos que crecen permanentemente, donde se aprecia la prosperidad y el buen vivir de esta gente.    

  Logroño se está abriendo al exterior y en esta ciudad capitalina, se celebran numerosas convenciones y eventos diferentes culturales. En estos momentos se está realizando una bonita exposición de temas de la Natividad de Cristo, con pinturas antiguas de muy diferentes autores, estilos y épocas  y la historia de los tradicionales belenes de tanta raigambre entre el pueblo español, a cual más bello e interesante.    

  Ferias gastronómicas y de productos de la tierra se celebran periódicamente, especialmente los relacionados con la viticultura, de la que sin duda es la región privilegiada de España y de las más importantes en calidad del mundo.     

 De aquí parte secretamente vino para Burdeos donde se envasa como vino de la región francesa, siendo de origen riojano.     

 La verdad es que el rioja tiene una calidad de origen tan excelente que no necesita apoyarse en el vino de Burdeos para tener su propio buqué, en nada envidiable a los vinos franceses.  

    España tiene excelentes vinos y muy diferentes entre sí, lo que permite poder degustarlos en cada momento y circunstancia. Cavas catalanes y de la misma región, vinos de la comarca del Penedés y del Ampurdán, excelentes vinos con denominación de origen de Valladolid, vinos de La Mancha, los muy variados andaluces (Jeréz, manzanilla, Don Pedro, Málaga virgen, etc.), de Murcia, de Cebreros y ahora están mejorando los de la comunidad madrileña, los vinos gallegos de Albariño y otras muchas bodegas, licores, coñac, aguardiente… No quisiera dejarme regiones donde los diferentes vinos harían una larga lista de exquisiteces vinícolas.     

 Periódicamente se reúnen en las Ferias de esta capital del buen vino en noble competencia, en busca de la mejor denominación de origen que sólo se otorga a los mejores y más cuidados caldos que mantienen su calidad a través del tiempo, para abrirse nuevos mercados, dentro y fuera de España.    

  Pasear por las calles de Logroño, de Tudela y otras ciudades más populosas, para mi no tienen tanto encanto como la de aventurarse por los numerosos pueblos riojanos, donde cada callejuela tiene su sorpresa, una hermosa farola, una callejuela estrecha, con tejados a cada lado que casi se unen para no dejar ver el cielo y sus iglesias, la reciedumbre de la piedra y la tradición de sus tesoros. Mientras contemplamos tantas maravillas, las campanas de la iglesia tañen, dan la hora o anuncian misa, rosario u otras actividades que reúnen a los devotos parroquianos bajo sus vetustas techumbre, plenas de fervor y espiritualidad.    

   A la Rioja se ha de llegar con el corazón abierto, para ser recibido de igual forma, sin recelos y con los brazos abiertos. Aunque tiene mucho que ver además de cuanto hemos dicho, gozar de las visitas a sus estupendas bodegas, es un buen colofón o incluso todo un objetivo para un viaje a la Rioja.